La Argentina es el problema; el mundo es la solución; el ALCA es la puerta al mundo.

November 11, 2011

Control de Cambios

Filed under: Libros y papers — Jorge Avila @ 9:43 pm

Muchos de ustedes me piden que escriba sobre las recientes medidas cambiarias. He contestado que estoy en deuda por falta de tiempo. Pero hace muchos años escribí un libro sobre el tema que, en modesta medida, contribuyó a la repentina liberación y unificación del mercado cambiario ejecutada por el ministro Erman González el 18 de diciembre de 1989.

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El libro se llama El Control de Cambios en la Argentina. Lo escribí por encargo del Dr. Arnaldo Musich, entonces presidente de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). Fue publicado por Editorial Manantial en 1989, con prólogo del Dr. Roberto Alemann. Contiene una síntesis de la historia cambiaria argentina: el medio siglo anterior a la instauración del control (1885-1931) y el medio siglo posterior a ella (1931 y 1981). Incluye estimaciones de la fuga de capitales en el período 1958-1986 y una revisión de la experiencia internacional en la materia. Hasta donde sé, es el único libro con una interpretación abarcadora (histórica y económica), ampliamente documentada, del control de cambios argentino. Está escrito para un público de empresarios y personas con alguna versación o interés en temas monetarios. El libro entero está aquí.

October 16, 2011

La crisis económica II

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 4:05 pm

En este post me propongo repasar el desarrollo de la prolongada crisis económica norteamericana a la luz de la teoría cuantitativa del dinero. Traté la mayoría de los conceptos sobre los que ahora vuelvo en dos posts publicados en febrero de 2009 (uno, dos) y en otro publicado en octubre del mismo año.

La crisis se inició larvadamente en agosto de 2007, tocó su clímax en septiembre de 2008 (con la caída del banco de inversión Lehman Brothers), pareció que quedaba atrás entre el 2do. semestre de 2009 y el 1er. semestre de 2011, y pareció agravarse en el agitado trimestre julio-septiembre. Sigue una galería de seis gráficos. Ellos muestran las trayectorias de las principales variables macroeconómicas de EEUU entre 2008 y agosto de 2011: el PBI, el nivel de precios, la oferta monetaria, la velocidad de circulación del dinero, el multiplicador monetario y los determinantes del multiplicador, en este orden.

1. El primer gráfico ilustra la trayectoria del PBI en términos reales (sin inflación). La conclusión es simple. El nivel de actividad norteamericano en junio pasado era igual al de enero de 2008. Cayó con intensidad entre el 2do. trimestre de 2008 y el 2do. trimestre de 2009 y repuntó con fueza decreciente entre entonces y el 2do. trimestre del corriente año. Advierta el aplanamiento de la curva a partir del 4to. trimestre de 2010. Los inversores interpretaron este comportamiento como una señal anticipada de un double dip (doble recesión). La economía norteamericana lleva casi cuatro años estancada.

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2. La trayectoria del nivel de precios (al consumidor) en el mismo período es muy distinta. Después de un caída de un 5% entre julio y diciembre de 2008, inició un camino de aumento sostenido, sobre todo en los últimos meses. En agosto pasado la tasa de inflación orillaba el 4% anual, mientras el nivel de precios se ubicaba un 7% por encima del nivel de enero de 2008. El PBI no aumentó en el período pero el nivel de precios sí. Esta discrepancia de comportamiento queda explicada por la interacción de la oferta monetaria y la demanda de dinero (cuya inversa es la velocidad de circulación).

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3. La trayectoria de la base monetaria (M0) en este período de la historia monetaria norteamericana merece recordarse por su carácter excepcional. La oferta de M0, que es una variable distinta a la oferta monetaria a secas (M1), se duplicó prácticamente entre septiembre y diciembre de 2008. Siguió subiendo con ritmo importante pero menor entre enero de 2009 y febrero de 2011, y desde entonces, atento a la reducción de la tasa de crecimiento del PBI recién comentada, su crecimiento se ha acelerado. En agosto pasado, M0 era un 220% mayor que en enero de 2008. Pero la oferta de M1 era apenas un 50% mayor. Esta expansión de la oferta monetaria "verdadera" es anormalmente elevada para un período de poco menos de cuatro años; sin embargo, es mucho menor que la expansión de la base monetaria. En síntesis, la oferta monetaria aumentó un 53% en el período (45% hasta junio pasado); el PBI, nada, y el nivel de precios, un 7%. ¿Adónde fue el resto de la expansión de M1?

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4. El aumento de M1 en exceso del aumento del nivel de precios fue absorbido por un espectacular aumento de la cantidad demandada de dinero, es decir, por lo que en Argentina denominamos una remonetización de la economía. En otras palabras, la crisis económica más aguda desde la Gran Depresión estimuló un notable incremento de la demanda de dólares como hedge contra imponderables. Note la caída de la velocidad de circulación desde 10.5 en febrero de 2008 a 7.7 en agosto de 2011. Esta caída equivale a un aumento de la cantidad demandada de dólares de 36%.

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5. El quinto gráfico explica la discrepancia entre el aumento de 322% de M0 y el aumento de 53% de M1, entre enero de 2008 y agosto de 2011. Se derrumbó el multiplicador monetario, desde 1.7 en febrero de 2008 a 0.7 en julio pasado. (No olvide que la oferta monetaria M1, que es la variable que influye en el nivel de precios, y por ende en la tasa de inflación, es el producto de M0 y el mulplicador.) ¿A qué razón cabe atribuir una caída tan estrepitosa del multiplicador?

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6. El sexto gráfico explica la causa de la fuerte contracción del mulplicador. Mientras la razón circulante-depósitos bancarios se mantuvo básicamente constante a lo largo del período analizado, la razón encajes bancarios-depósitos bancarios saltó de 1% a principios de 2008 a 11% en septiembre del mismo año y a 15% entre el 4to. trimestre de 2009 y el mismo trimestre de 2010. Luego, en coincidencia con la desaceleración del crecimiento económico, dicha razón ha registrado otro gran salto, situándose en julio pasado en 21%. Las variables referidas están íntimamente relacionadas: expectativas, crecimiento económico, Wall Street, velocidad de circulación, razón encajes-depósitos (multiplicador) y expansión de la base monetaria. La última es la reacción de la Fed para neutralizar el cuadro de riesgo sistémico y recesión, y su impacto sobre la estabilidad de los bancos.

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7. Lo dicho en el punto anterior nos conduce a una pregunta básica: ¿cuál fue la causa de la crisis sub-prime? Un sugestivo artículo de John Taylor sobre el rol del riesgo interbancario en EEUU durante la crisis hipotecaria sub-prime es la mejor respuesta que he encontrado para esta pregunta. El desmoronamiento del precio de lo inmuebles que siguió a la suba de la tasa de interés de los fed funds a comienzos de 2007, congeló gradualmente el crédito entre los bancos y motivó la excepcional suba del encaje bancario, y la consecuente reducción del multiplicador. En este escenario de incertidumbre, los particulares de EEUU y el resto del mundo incrementaron sus tenencias de dólares como circulante y depósitos a la vista, provocaron la notable caída de la velocidad de circulación, y de esta manera crearon el escenario de deflación con recesión que comentamos más arriba. La expansión, igualmente excepcional, de la base monetaria ha sido la respuesta lógica a la situación.

8. Hace unos días, publiqué un post sobre el lado europeo de la crisis, el cual es, a un mismo tiempo, más simple y más complejo que el lado norteamericano. El instrumento más potente que EEUU emplea para superar la crisis es la política monetaria expansiva (en agosto M1 crecía a una tasa anual de 21%). Pero si la UE no soluciona su crisis de deuda soberana, la economía norteamericaa seguirá empantanada.

October 3, 2011

La crisis económica I

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 8:22 pm

Después de un trimestre muy malo, las bolsas de EEUU y la UE abrieron octubre con una nueva e importante caída. Por su parte, la bolsa de Buenos Aires, que venía acompañando a la caída internacional, hoy se desbarrancó. Cayó un 7% versus el 2% de Wall Street. Según declaraciones de algunos analistas del mercado argentino que acabo de leer en Infobae y en La Nación on line, las causas de la caída extra del Merval serían, principalmente, la devaluación de la moneda brasileña y la anunciada radicalización del populismo económico del gobierno kirchnerista, cuya reelección se da por descontada. Pero sobre la situación argentina volveré en otro post. Ahora quiero referirme a la crisis mundial.

El nudo de la crisis es la Unión Europea y no EEUU. Y dentro de la UE, el problema es la indefinición de Alemania; sobre todo, las vacilaciones de su canciller, Ángela Merkel.

La solución de la crisis económica europea y, por extensión, norteamericana y mundial, es a un mismo tiempo sencilla y compleja. Sencilla, pues el margen de maniobra europeo es enorme. Compleja, porque las decisiones que los europeos deberían tomar carecen de precedente histórico y porque no existe una organización política y administrativa que permita implementarlas.

Un potencial Tesoro europeo podría emitir bonos casi a voluntad, a la par del Tesoro norteamericano, y financiar el rescate de deuda griega y la recapitalización de la banca europea comercial vulnerable a una corrida de los depositantes. El Banco Central Europeo podría (de hecho lo viene haciendo sin que se note demasiado) emitir moneda para comprar bonos de la deuda de los países cuya solvencia está en duda y sostener de esta manera las cotizaciones de los bonos. Por la vía fiscal o la monetaria, el probable efecto será una significativa reducción de las primas de riesgo-país de la periferia europea y la consiguiente reactivación, recuperación de la recaudación impositiva y baja del déficit fiscal de estos países.

Aunque en ciertas ocasiones nos parezca lo contrario, sabemos que en este mundo no hay nada gratis. La vía fiscal tiene un costo obvio: la deuda europea pegaría un buen salto, sea en cabeza de los Tesoros de Alemania, Francia y otros, o en cabeza de una eventual Autoridad Supra-Europea. Y un costo institucional que no es obvio para los no europeos pero que implica una decisión mayúscula para los europeos. Si la eventual Autoridad supra-nacional gozara de la facultad de emitir bonos, por simetría, debería tener la potestad de recaudar impuestos en los cuatro rincones de la Unión. Con esto quiero decir que la UE debería migrar desde la presente confederación de estados fiscalmente autónomos hacia una inexplorada federación. Confederación y federación suenan parecido para el oído no entrenado; sin embargo, involucran un mundo de diferencias. Una cosa es la moneda común y el libre comercio más la libre movilidad de personas y capitales, y otra cosa muy distinta es que una autoridad superior al gobierno nacional se endeude, cobre impuestos y adquiera poder político y financiero sobre el país miembro. Dado que la Unión Europea es el instrumento que encontraron Alemania y Francia para evitar otro conflicto armado, el proyecto del euro sería irrenunciable. Luego, la creación de una organización federal sería inevitable. En buen romance, lo inevitable sería que los estados miembros den un importante paso hacia la centralización fiscal europea. Los argentinos conocemos muy bien el daño político y la ineficiencia económica que entraña una excesiva centralización fiscal.

La vía monetaria tiene el costo de la inflación. Creo que es manejable. Si, por ejemplo, el BCE rescatara toda la deuda pública griega a paridad, el nivel de precios subiría aproximadamente un 20%. Distribuyendo esta magnitud a lo largo de varios años, la tasa anual de inflación en el área del euro aumentaría cerca de un punto porcentual. Algo más o algo menos según se emitan más o menos bonos en forma paralela, según se aporten más o menos fondos para recapitalizar a los bancos y según la eficacia y la suerte con que se ejecute el rescate. Arriesgo este número sólo para ilustrar el orden de magnitud de lo que está en juego.

En suma, el problema europeo es de naturaleza política; más precisamente, de arquitectura política. Dentro de cada país de la Unión se viven en estos momentos las dudas y el tipo de debate que protagonizaron en EEUU los federalistas y los anti-federalistas alrededor de 1780. A lo que se suman, para colmo, las dudas y las incompetencias propias de un banco central supranacional sin experiencia porque no tiene historia. Una situación parecida a la que vivió EEUU en 1929-1933, aunque corre con la ventaja de la experiencia que acumularon entonces los norteamericanos y que éstos, por medio de Tim Geithner, intentan proporcionar a los desorientados europeos hasta ahora sin mayor éxito.

(Por un repaso de la crisis económica norteamericana a la luz de la teoría cuantitativa del dinero, vea este post.)

July 29, 2011

Devaluacionitis

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 7:31 pm

Dos siglos de vida independiente enseñan que Argentina siempre fue un país pro-déficit y pro-inflación. Con la excepción del patrón oro (1899-1914) y el patrón dólar (1991-2001), la devaluación de la moneda nacional siempre funcionó como el supuesto gran corrector de importantes problemas económicos: déficit fiscal, crédito, empleo, crecimiento. La evidencia acumulada enseña que la devaluación sólo trae inflación. El fracaso de la convertibilidad me convenció de que mientras la Argentina tenga una moneda nacional, o sea, una moneda emitida por el gobierno nacional, habrá devaluación y, por consiguiente, inflación. La peor de las consecuencias de un régimen devaluatorio e inflacionario es la desaparición del mercado de préstamos de mediano y largo plazo (crédito hipotecario e industrial).

Desde fines de 2008 o principios de 2009, el gobierno viene emitiendo dinero para financiarse. Primero, devalúa el peso. Luego, encuentra que el BCRA "generó" una utilidad (igual al revalúo en pesos de sus reservas intern’les). Por último, las toma atento a que el BCRA es propiedad del estado nacional. En dos palabras: primero el impuesto se devenga por medio de la devaluación y después el gobierno lo realiza en el momento de gastarlo. La tabla siguiente compara la evolución de la cotización del dólar en diversos países de la región y el resto del mundo, en el período enero-julio de 2011.

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      Pablo Wende, Ambito Financiero, 27 de julio

Monedas de reserva como el franco suizo, el euro, la libra esterlina y el yen se han apreciado entre 4 y 14% con respecto al dólar en el período de referencia. Las monedas de nuestros vecinos también se han apreciado: 7% el real, 6% el peso mexicano, 2% el peso chileno. ¿Qué ha pasado con el peso argentino? Es la única moneda que se ha devaluado. No es mi propósito examinar ahora por qué. Me basta con puntualizar el hecho. En una coyuntura mundial muy favorable para los países exportadores de commodities, mientras la gran mayoría de los países que exportan commodities aprecian sus monedas y controlan la inflación, la Argentina devalúa y acentúa la inflación.

Estamos frente a una adicción nacional. Bien digo, nacional. De todos los sectores: el gobierno (necesita más fondos para financiar un gasto desbordante); la UIA (la devaluación constituye su gran fuente de ganancias); el campo (le viene bien plegarse a la fiesta); los argentinos comunes y corrientes (piensan como el expresidente Alfonsín, que la inflación "lubrica" la máquina económica argentina). Y de todas las épocas; la inclinación a devaluar del gobierno, la UIA y el campo viene del fondo de nuestra historia; era notoria ya en la segunda mitad del siglo XIX.

Tan convencido estoy de la conveniencia de cerrar el BCRA y dar de baja el peso argentino, que hasta vería con gusto que la Argentina adoptara la moneda emitida por un eventual banco central sudamericano en vez de adoptar una moneda de primera clase como el dólar o el euro.

July 26, 2011

Opciones de la Unión Europea frente a la crisis

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 11:33 am

El gráfico que sigue explica por qué razón la crisis financiera europea, posterior a la crisis americana sub-prime, empezó con una corrida sobre la deuda pública de Grecia. Porque es la más elevada de la Unión Europea; representa el 144% del producto griego. También ilustra sobre el peligro de contagio de la crisis: los bonos españoles a 5 años pagan una prima de 330 puntos básicos (riesgo-español) a pesar de que el endeudamiento de este país es el más bajo de la Unión, apenas 63% del PBI.

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A fines de la semana pasada, los presidentes y primeros ministros de los países de la UE, acorralados por una inminente corrida sobre la deuda italiana y, ahí no más, la española, decidieron un salvataje de Grecia que involucra un default técnico. Se alargan los plazos de vencimiento y se reduce la tasa de interés que devenga la deuda del país. Se preserva su valor nominal pero se reduce el valor presente en un 26%. Por tanto, la carga de la deuda pasaría de 144% del PBI a 107%. Como se desconfía de la real capacidad de pago griega aun después de la quita, la UE se compromete a prestarle al país 158.000 millones de euros adicionales con el objeto de que pueda cancelar en tiempo y forma las amortizaciones de la deuda que queda o que surja. No tengo información precisa sobre aspectos menores del plan de salvataje.

El préstamo a Grecia proviene de aportes de los países europeos a la Unión Europea. Cuando Grecia empiece a cancelar su deuda con la Unión, ésta procederá a devolver los fondos, con más un módico interés de 3.5%, a los países aportantes.

Si la UE pudiera emitir eurobonos no habría habido crisis griega ni se habría puesto en duda la viabilidad del euro. Esa posibilidad no existe. Los países de la Unión no quieren concederla por buenas razones: el eurobono conduciría a la creación de un Ministerio de Hacienda supra-europeo y éste demandaría que le cedan facultades de recaudación de impuestos en todo el territorio de la Unión. El eurobono puede ser visto como una especie de caballo de Troya en la actual confederación europea.

Si la UE no se opusiera a rescatar la deuda de Grecia a la par, vía intervención del Banco Central Europeo en el mercado monetario, tampoco habría habido una crisis griega ni un cuestionamiento del euro. Pero la UE se opone a la emisión de dinero porque lleva a la inflación, y la inflación es inconsistente con el status de moneda de reserva que goza el euro.

En vista de estas restricciones, la salida de la crisis que la UE va alumbrando trabajosamente no parece tan mala. En caso de corrida contra la banca griega o de otros países, siempre quedaría como recurso de última instancia la emisión monetaria a la manera de EEUU en los últimos años.

En lugar de la política de parches que parece haber elegido la UE, de cara al futuro uno podría preferir una política más estructurada. Estoy pensando en una reforma que incluya límites a la emisión de deuda soberana y una nueva organización bancaria. Ambas cosas son realmente difíciles de implementar. ¿Cómo impedir que estados soberanos emitan deuda para financiar buenos proyectos públicos o cubrir baches presupuestarios transitorios? Una posibilidad es adoptar una banca Simons (narrow banking). Esta organización bancaria crea dos tipos de bancos: los de 1er. piso, que reciben depósitos en cuenta corriente, y los de 2do. piso, que reciben cuota-partes de fondos comunes. Los gobiernos no podrían colocar deuda en los bancos de 1er. piso pues ellos son simples almacenes monetarios, pero podrían colocarla en los bancos de 2do. piso pues estos son bancos de inversión. Así, un default no desestabilizaría a la banca y la UE podría dejar que ocurriera. Nada les pasaría a los bancos de 1er. piso porque la plata no saldrá nunca de ellos (a menos que un Cavallo les coloque un bono de prepo o un Kirchner los estatice), y nada les pasaría a los bancos de 2do. piso porque el default afectará el patrimonio de los tenedores de cuota-partes pero no el de estos bancos.

¿Suena bien, verdad? Sin embargo, el narrow banking es tan extraño a las prácticas bancarias pasadas y presentes que ni siquiera en la crisis sub-prime o en la actual agonía europea se lo ha tenido en cuenta, y no por desconocimiento. Por esto creo que la política de parches de la UE no está tan mal.

July 22, 2011

Renta agropecuaria

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 8:52 pm

El viernes de la semana pasada moderé un seminario de agronegocios sobre el comercio de trigo antes y después de las regulaciones del gobierno kirchnerista. La exposición estuvo a cargo de Ricardo Passero y los asistentes, que eran muchos y motivados, hicieron gran cantidad de preguntas. Passero repasó la larga lista de controles, regulaciones, prohibiciones y bloqueos oficiales que experimenta el sector productor de granos desde 2007. Y remató su exposición con dos imágenes que sintetizan soberbiamente el impacto de la política oficial sobre el sector triguero.

La primera imagen muestra el área sembrada de trigo en los primeros años de la década pasada. Unas 6 millones de has con una producción cercana a 14 tons (hojas 60 y 59, en cada caso, de la exposición de Passero). El área sembrada cubría gran parte de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, y partes de Entre Ríos, Salta, Tucumán, Sgo. del Estero y Chaco.

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La segunda imagen muestra el efecto devastador de la política kirchnerista. Lo que antes era un vergel, en la cosecha de 2009/10 se transformó en un páramo. El área sembrada se redujo a la panza sur de la provincia de Buenos Aires. El área sembrada cayó a 3.1 millones de has y la producción, a 7.4 tons. El trigo cedió a la soja, sobre todo, las áreas citadas del resto del país.

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Pero la historia del seminario de agronegocios del viernes pasado no termina aquí. Falta la frutilla del postre. Cuando me preparaba para darlo por conluido y agradecer la atención de los asistentes, dos muchachos, de unos 20 años y probables estudiantes de Economía de la Universidad de Buenos Aires, se preguntaron en voz alta qué es, después de todo, lo más conveniente para el país: que el estado se apropie de la renta agropecuaria (por la vía de retenciones y la parafernalia de regulaciones que había enumerado Passero) o que los propietarios reciban la renta de los campos. Ellos piensan que hay un trade-off entre equidad y eficiencia: la equidad se consigue por medio del gasto oficial en planes sociales y el control del precio de alimentos para "la mesa de los argentinos"; en tanto que la eficiencia es el resultado del aumento del área sembrada y la producción. Más equidad (retenciones y controles) implicaría menos eficiencia (siembra y producción); más eficiencia implicaría menos equidad.

Un profesor amigo de economía agrícola se acercó a los muchachos para discutir el tema con ellos. Yo preferí seguir de largo. Doce años de progresismo, prejuicios e ignorancia me han agotado. Pero no se me escapa que el planteo pone al descubierto un relativismo legal y un desconocimiento de postulados económicos básicos alarmantes. No aceptan, quizá no entiendan, que la renta agropecuaria es la remuneración del propietario de la tierra y que el precio de ésta es igual al valor descontado de dicha renta. La inseguridad jurídica, o poner en un tembladeral el derecho de propiedad de la tierra, no les merece mayor consideración. No conectan la inseguridad con la inversión en mejoras, genética, alambrados, silos, puertos. No terminan de comprender que esas regulaciones tienen un costo de bienestar para el país en su conjunto. Que si bien hay grupos que se benefician de ellas, hay grupos que se perjudican, y que el balance es negativo.

La declinación de la economía argentina está explicada en gran medida por una catarata de regulaciones como la que los muchachos defienden. No hay trade-off. Hay pura pérdida de largo plazo para todos. Y hay formas mucho más sensatas y constitucionales de ayudar a los pobres. Lo peor del caso es que no se les pasa por la cabeza que al relativizar el derecho de propiedad ponen de remate sus libertades.

June 29, 2011

Boudou Vice

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 7:19 pm

Periodistas, amigos y conocidos me han preguntado reiteradamente sobre Amadou Boudou desde que llegó a la jefatura del ANSES. Las preguntas y los comentarios se intensificaron cuando escaló a Ministro de Economía y recrudecieron a partir del sábado pasado cuando la Sra. de Kirchner anunció que la acompañaría como vicepresidente en la fórmula de octubre del Frente para la Victoria. Quieren saber cómo es Boudou como persona y también cómo fue como estudiante del Master de Economía que cursó en la UCEMA.

Hasta donde recuerdo, en el aula era una persona callada, y fuera de ella, muy cordial y simpática. Amigo de todos: de sus compañeros, del personal administrativo y el personal de maestranza, y también de los profesores con los que tuvo más trato. Fue un buen estudiante. No agrego nada más pues no tuve trato personal con él.

¿Por qué Boudou después de estudiar Economía en la UCEMA se volcó al kirchnerismo, que es la antítesis del liberalismo económico que defiende la mayoría de los profesores de esa universidad? No puedo responder esta pregunta. Imposible saberlo. Mi impresión es que de vuelta en su puesto del ANSES, donde trabajaba mientras cursaba el Master, adivinó una oportunidad de progreso en un gobierno que carecía de funcionarios capacitados y la aprovechó.

Muchos periodistas se preguntan con desconcierto cómo es posible que alguien que militó en la UCEDE y que estudió en la UCEMA, se haya volcado sin preámbulo al kirchnerismo puro y duro. Tal vez sea difícil explicarlo, pero no me parece raro. ¿No los desconcierta la gran cantidad de ex-comunistas y ex-montoneros que pasaron sin escalas de las pintadas, las manifestaciones, el exilio o la cárcel por la idea, a trabajar para grandes corporaciones, ocupar cargos en el gobierno del ex-presidente Menem o transformarse en contratistas del Estado? Se dice que la inteligencia es la capacidad de adaptarse al entorno.

La increíble carrera de Boudou es un ejemplo más, apenas uno más, de la presente circunstancia argentina. En la década de 1840, mientras estaba exiliado en Chile, Sarmiento escribió, con referencia a la dictadura de Rosas, que el espíritu y la escala de valores del hombre fuerte que gobierna impregnan a la sociedad por él gobernada. Si aquél es un gobernante que premia el largo plazo y es idealista, republicano y honesto, la sociedad abre sus ojos al largo plazo y se contagia de idealismo, republicanismo y honestidad. Pero si aquél privilegia el corto plazo y es mediocre, la sociedad cierra sus ojos y se contagia de mediocridad.

La crisis que azotó a Argentina en 2001-02, y el gobierno de los Kirchner, que es producto de la crisis, hundieron al país en un mar de mediocridad. Mediocre no es el incapaz sino el que no quiere pagar el precio de lo correcto. La mediocridad es una condición moral. Los empresarios que hacen lo incorrecto son mediocres. Los políticos que se suman al ganador, en vez de abrirles ventanas al futuro a los votantes, son mediocres. Los consultores, los encuestadores y los intelectuales que prefieren seguir la corriente y callar también son mediocres. No sólo Boudou hace lo que le conviene.

June 19, 2011

Corrupción, Madres y Menem

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 7:43 pm

A raíz de la malversación de fondos públicos que involucra a Sergio Schoklender, Hebe de Bonafini y las Madres de Plaza de Mayo, he escuchado por radio y TV a una cantidad de militantes progresistas, vinculados a la defensa de los Derechos Humanos, argumentar con pasión que la corrupción y los DD.HH. son "dos cosas distintas"; que la corrupción, hasta ahora exclusivamente atribuida a Schoklender, "no puede manchar el honor de las Madres" pues ellas fueron "el único resabio ético de la sociedad argentina en la noche de los 70s". Estas frases siguen más o menos fielmente las declaraciones de Gabriela Cerruti, pero también reflejan la opinión de Víctor Hugo Morales, entre otros.

Quiero preguntar ahora ¿por qué motivo jamás un liberal se atrevió a decir que la corrupción menemista y las grandes reformas pro-mercado de la presidencia de Menem "son dos cosas distintas"? ¿Por qué motivo jamás un izquierdista se atrevió a aceptar que es una canallada permitir que dicha corrupción ponga en duda la corrección filosófica de las ideas que trajeron una estabilidad monetaria no vista en muchas generaciones, una apreciable mejora de los servicios públicos, una cuota de prestigio que necesitábamos casi con desesperación y un clima de concordia desconocido entre nosotros?

Tengo dos posibles respuestas para la pregunta del párrafo anterior. Primero: la pretendida superioridad moral de los izquierdistas. (Desde ahora no les llamaré más "progresistas". ¿Acaso un liberal no es más progresista que un socialista-populista? ¿Acaso los regímenes liberales no han traido, comprobadamente en el mundo, más bienestar material y libertades que el socialismo y el no sistema que denominamos populismo?) Si algo tiene de bueno el gobierno kirchnerista es que está haciéndole ver a la gente que los izquierdistas son tan vulnerables a una coima como los derechistas o los apolíticos. Segundo: el costado vulnerable de los "liberales" argentinos de la pasada generación. Me refiero a la participación de los ex-ministros Krieger Vasena, Martínez de Hoz, Alemann y Alsogaray en los gobiernos militares. Esta circunstancia ha llevado a militantes del peronismo y la izquierda a asociar el liberalismo con la dictadura y la picana. Seguir descalificando a los liberales de esta generación por un error de los liberales de la pasada generación es rebajarse a la chicana pura y simple.

May 30, 2011

Posición argentina en el mundo

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 5:17 pm

En noviembre de 2010, escribí que el fracaso económico kirchnerista estriba en el colapso de la inversión externa directa y en la pérdida de peso económico de nuestro país en relación con la región y el mundo. En vista de la importancia del tema, invertí una tarde en la hemeroteca del BCRA hurgando en los Yearbooks del FMI y, por Internet, en el FactBook de la CIA. El resultado de la pesquisa son estas dos tablitas.

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La tabla de arriba muestra la evolución de las exportaciones argentinas, como porcentaje de las exportaciones mundiales, entre el quinquenio 1995-1999 y el trienio 2008-2010. No obstante el fuerte crecimiento de las exportaciones argentinas que leemos en los diarios, nuestro país ha mantenido su participación en las exportaciones del mundo. En otras palabras, Argentina no ha aumentado su presencia en los mercados mundiales. Sin embargo, las exportaciones de Brasil y de Chile han aumentado un 40% en cada caso.

La tabla de abajo muestra la evolución del PBI argentino entre los mismos períodos. No obstante el crecimiento "a tasas chinas" del PBI argentino, la producción final de nuestro país se ha reducido notablemente en términos relativos. Durante muchos años y hasta fines de la década de 1990, el PBI argentino rondó el 1% del PBI mundial; ahora no llega a 0.6%. Entonces, era casi 0.4 veces el PBI brasileño, casi 4 veces el PBI chileno y poco más de 13 veces el PBI uruguayo; ahora es 0.19 veces el primero, 1.9 veces el segundo y 9.6 veces el tercero.

Que Argentina ha experimentado una pérdida significativa de peso económico regional y mundial en la última década no parece, entonces, una afirmación irresponsable o de ánimo opositor. Es un hecho preocupante y, a la larga, peligroso. En la actualidad, los gobiernos de Brasil y Chile pueden cobrar tributos sobre bases de imposición que prácticamente duplican en términos relativos a las que tenían en la década de 1990. En otras palabras, con igual presión tributaria ahora pueden pagar unas fuerzas armadas que doblen en tamaño a las que tenían entonces. Si el tamaño relativo de las exportaciones y el PBI de los países dice algo, los gobernantes y empresarios de Brasil y Chile seguramente son mejor escuchados en Washington, Nueva York, Pekín y Shanghai en la actualidad que hace apenas 10 ó 15 años.

Como argumenté en el post arriba citado, la escasa inversión externa directa que atrajo el país durante la década pasada es, quizá, la causa más probable del magro desempeño económico argentino en dicho período. El cuadro que sigue, que armé sobre la base de datos recientes de la CEPAL, muestra la trayectoria de la IED en los principales países de América Latina entre 2000-05 y 2010.

IED4.jpg

La IED que recibió Argentina fue ampliamente superada por la IED que recibieron Brasil, México y Chile. Colombia también superó por buen margen a nuestro país, y Perú, tras un sostenido incremento, superó asimismo a nuestro país en 2009 y 2010. Note en la base del gráfico el buen desempeño de Uruguay. ¿Por qué razón nuestro país espantó a la IED? Por los Kirchner, que actuaron como espantapájaros de las inversiones en general, extranjeras y nacionales.

May 28, 2011

Como el caballo de Napoleón

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 5:56 pm

El pasado 25 de Mayo, Ambito Financiero publicó un reportaje a Jorge Remes Lenicov, actual embajador argentino ante la Unión Europea, ministro de Economía de la Nación entre enero y abril de 2002 (primeros meses de la presidencia de Eduardo Duhalde), ex-diputado nacional, ex-ministro de Economía de la Pcia. de Buenos Aires y ex-profesor de Economía de la Universidad de La Plata. Tomé la decisión de reproducirlo porque pone al desnudo una forma obsoleta e incorrecta de entender el funcionamiento macroeconómico de un país pequeño y sujeto al arbitraje internacional de capitales, que es el caso de todos los países del mundo salvo EEUU, UE y China.

El post es más largo que lo aconsejable en este género. Incluye el reportaje, y mis comentarios a las respuestas de Remes Lenicov intercalados en letra cursiva. Mis comentarios a las primeras respuestas son más bien extensos. Después, van acortándose o desapareciendo.

Periodista: ¿Se pueden comparar las situaciones de Grecia y la de la Argentina en 2001?

Jorge Remes Lenicov: Grecia viene haciendo un gran esfuerzo fiscal desde hace un año, luego que la Unión Europea le otorgó un rescate de 150.000 millones a cambio del compromiso de fuertes ajustes que ese país hizo. Ahora está pidiendo más fondos. Evidentemente tiene un problema de competitividad. En eso se parece mucho al caso de la Argentina en la convertibilidad.

Un "problema de competitividad" es el eufemismo preferido por ciertos economistas y por la UIA para pedir con elegancia una devaluación. La idea es que la "pérdida de competitividad", asociada a un tipo real de cambio que se considera bajo, descoloca a la producción local en los mercados internacionales, y así genera recesión y desempleo. De lo cual se infiere que para sacar al país de la recesión y el desempleo se impone devaluar el peso (por enésima vez). El argumento de la "competitividad" es, por supuesto, un sofisma.

Una devaluación puede sacar a un país de la recesión y el desempleo cuando contribuye a reducir la prima de riesgo-país y, por ende, a restablecer el ingreso de capitales al país. La razón es que la menor salida o la mayor entrada de capitales conlleva una expansión de la demanda agregada. La devaluación de la libra esterlina de 1931 es un buen ejemplo de lo que digo. En 1925, el ministro de Hacienda Churchill decidió que era necesario volver al patrón oro que había cimentado la grandeza económica británica durante el siglo que culminara abruptamente en la Primera Guerra Mundial. Fijó el tipo de cambio entre la libra y el oro un 10% por debajo del tipo de cambio de mercado y la economía británica ingreso así en un período deflacionario. Con el paso de los meses, el mercado se dividió en dos mitades: una de ellas tenía la convicción de que Gran Bretaña debía perseverar en el patrón oro; la otra, que el patrón oro era un craso error y había que abandonarlo cuanto antes. Aumentó el riesgo devaluatorio y esto aumentó el riesgo-británico; el capital salía del país, la demanda agregada colapsaba y se agravaba la deflación. Vencida, Gran Bretaña devaluó finalmente la libra esterlina, y aunque no se salvó de la gran recesión que afectaba por entonces al mundo, inició su proceso de reactivación antes que EEUU o Francia. Note que esta favorable reacción no fue consecuencia del aumento del tipo real de cambio sino del abandono de una política que había creado una incertidumbre enorme y corrosiva.

Una devaluación no puede sacar a un país de la recesión por el mero hecho de subir el precio relativo de la industria protegida de las importaciones y el sector agropecuario. Si bien la explicación es obvia, muchos economistas, políticos, industriales y sindicalistas la desconocen o quieren desconocerla. Cuando aumenta el precio relativo de la industria protegida, por necesidad lógica baja el precio relativo del sector servicios. Este sector representa más de 60% del PBI y es el mayor demandante de trabajo. En consecuencia, mal puede reactivarse una economía por medio de una reducción del precio relativo de este sector. Pensemos con la cabeza en vez de hacerlo con el hígado: las prestaciones de la banca, los seguros, las autopistas, la telefonía, la educación, la salud, el transporte, los puertos, el comercio, la electricidad y el gas son tan esenciales como los "fierros" de la UIA (y los commodities del campo), y tienen entre 3 y 4 veces la importancia económica de la industria protegida.

P.: ¿Cuáles son los puntos de comparación?

J.R.L.: En el Gobierno de Fernando de la Rúa algunos decían que el problema era de rigidez fiscal y flexibilización laboral. Nosotros decíamos que había un problema de competitividad. La Argentina tenía una relación con el dólar y Grecia con el euro, parecida. Cuando se decide una relación así, hay que tener un comportamiento muy rígido para que no haya retraso cambiario.

El problema griego actual, como el argentino en 2001, no es la bendita "competitividad" sino el altísimo riesgo-país. El riesgo-griego supera ampliamente al riesgo-argentino en estos momentos. Es incluso más elevado que hace un año y es previsible que la contracción de la demanda agregada se haga sentir. La producción industrial cae, el desempleo sube, la recaudación cae y el déficit fiscal sube. Un cóctel explosivo. Sin embargo, la solución no consiste en abandonar el euro, recrear el dracma y largarse a devaluar. Esto conduciría a la alta inflación, la desaparición del crédito de largo plazo (que aumentó mucho tras el ingreso a la Unión Europea) y el estancamiento de largo plazo de la economía griega. La solución es una refinanciación generosa de la deuda griega por parte de la UE o el default simple y llano. Lo primero, si fuera realmente generoso, rebajaría el riesgo-griego, revertiría el flujo de capitales y reactivaría la economía sin necesidad de abandonar el euro. Este escenario resultaría letal para el predicamento de la UIA y de aquellos economistas que creen o desean creer que la única salida es la devaluación. Les quitaría el caballito de batalla. La UIA perdería su principal herramienta de ganancias. Y Remes Lenicov y otros como él se quedarían colgados de un pincel en el plano intelectual.

Por su parte, el default de la deuda pública griega estremecería los balances de algunos bancos alemanes y franceses y forzaría a los Tesoros alemán y francés a reasignar la ayuda financiera desde el Tesoro griego a la banca de dichos países, como hizo el gobierno de Obama con respecto a los bancos norteamericanos. En cuanto a Grecia, apenas el mercado mundial de capitales entienda que la quita ha puesto al Tesoro del país en condiciones de servir la deuda residual con solvencia, el riesgo-griego caería y la economía saldría de la recesión. Sin necesidad de abandonar el euro. La situación griega se complicaría mucho si, como pasó en Argentina en 2001, los bancos hubieran invertido parte importante de los depósitos en bonos del Tesoro griego que sufrirían quita. Una versión griega del Plan Bonex es una posible solución. Por intermedio de los bancos, el gobierno entregaría un nuevo bono a los depositantes en proporción a la quita. Si la operación fuera exitosa, en pocos años los depositantes recuperarían la casi totalidad de los fondos depositados, como sucedió en Argentina.

P.: ¿La situación fiscal es diferente?

J.R.L.: Grecia tiene un desorden fiscal mayor al que tenía la Argentina y un enorme déficit de cuenta corriente. En el caso argentino, la situación era más grave porque había caído el PBI un 17%, había una enorme desocupación y una gran corrida de depósitos y reservas que no tuvo Grecia. Pero cuando llegó la gran crisis, teníamos una ventaja.

Lamentable respuesta. Remes Lenicov nos informa que Grecia tiene un déficit fiscal mayor que el argentino de 2001 y a la vez un "enorme déficit de cuenta corriente". Me gustaría entender la línea de razonamiento de Remes. Siguiendo el modelo implícito en sus respuestas, podría arriesgar la siguiente: el problema de competitividad descoloca la producción local frente a la extranjera; hay un aluvión de importaciones y recesión; la recesión castiga a la recaudación impositiva y así explota el déficit fiscal. Para un lego esta explicación puede ser sugestiva; sin embargo, es incoherente. Un enorme déficit de cuenta corriente implica una enorme entrada de capitales. Puede tratarse de préstamos al gobierno o de inversión externa directa atada a la participación de Grecia en el mercado común europeo. Si pese a la coyuntura que atraviesa, el país sigue recibiendo mucho capital y si no hay corridas sobre los bancos ni sobre las reservas del banco central, antes que buscar la solución del problema griego en la devaluación Remes debería mirar hacia otro lado.

P.: ¿Cuál era?

J.R.L.: Teníamos libertad de acción porque la convertibilidad era una ley de un Estado soberano que se podía cambiar por otra ley, que es lo que hicimos. En el caso de Grecia, hay un convenio internacional que es el euro. Además, nosotros teníamos los pesos físicamente. Grecia no tiene los dracmas. No existen. Si Grecia decidiera salir del euro, debería convertir los euros en dracmas, que no existen.

Remes no se da cuenta del valor de una moneda, un sistema bancario y una política comercial supranacional. Insiste en buscar la solución en la nacionalización de la moneda, la banca y la política comercial. Para Remes el problema es que los griegos no pueden emitir rápidamente la cantidad suficiente de dracmas. ¿Cómo es posible que un economista que llegó a ministro de Economía y que lleva ocho años viendo de cerca el soberbio experimento supranacional europeo no entienda que el problema macroeconómico griego debe pensarse exactamente al revés?

P.: ¿Debería haber un «corralito» además?

J.R.L.: Para que no se vayan los euros.

¿Qué está diciendo? ¿Que Grecia debería reemplazar el euro por el dracma y luego el Estado griego debería expropiar las tenencias de euros de los residentes? ¡¿Por qué?!

P.: ¿Cómo puede manejar un Estado europeo esta crisis?

J.R.L.: No puede cambiar la paridad cambiaria, no maneja la política monetaria, no puede renegociar por sí la deuda externa, no puede manejar aranceles. Los instrumentos se reducen a la política fiscal (gasto público, privatizaciones), la laboral y la previsional. Y no mucho más.

Justamente por esas imposibilidades sigue entrando capital a Grecia, no hay corridas sobre los depósitos ni sobre la moneda. Justamente por esas imposibilidades la recesión y el desempleo han sido menos dramáticos que los que experimentó Argentina en 2001-2002.

P.: ¿Se planteó seriamente en la UE una salida del euro?

J.R.L.: No, por lo que escuché. Se habló la semana pasada de la posibilidad de renegociar la deuda griega de manera «light». Hoy esa deuda está en un 142% del PBI, para muchos técnicamente difícil de afrontar con un país en recesión y déficit fiscal. La deuda seguirá creciendo por el déficit y por la recesión, con lo que es posible que este año llegue al 160% del PBI.

P.: ¿Qué dice la UE de la posibilidad de una reestructuración de la deuda griega?

J.R.L.: Jean Claude Trichet, el presidente del Banco Europeo, dijo que es imposible y que Grecia debe cumplir con sus compromisos. Esto es hacer sus ajustes, privatizar y cumplir con sus pagos. La deuda total es de u$s 400.000 millones. Desde mayo del año pasado, cuando comenzó a aplicarse el ajuste, hubo 14 paros generales con movilización.

P.: Sin embargo, se le exige más ajuste, como en la Argentina de 2001.

J.R.L.: Obviamente, el ideario es el mismo. Hay un problema fiscal, un problema laboral, y hay que hacer el ajuste. La Argentina optó por un ajuste vía precios por la salida de la convertibilidad a través del tipo de cambio. El tiempo nos dio la razón. Grecia, dentro del euro, no tiene esa opción.

Es una suerte que Grecia no tenga esa opción. Mejor dicho, es una suerte que una dirgencia esclarecida no la contemple.

P.: Son países centrales de la UE los que le reclaman mayores ajustes a cambio de ayuda financiera.

J.R.L.: Hay una diferencia hasta cultural entre los países del norte y centrales de la UE frente a los del Mediterráneo. Hay países donde se entiende el funcionamiento de la economía de manera diferente. Algunos piensan en profundizar el modelo y que haya más políticas restrictivas para los miembros. Apuntan a un Gobierno económico único. Que los Estados miembros renuncien a más políticas económicas propias. Hasta Felipe González piensa en este sentido.

El funcionamiento de la economía es el mismo en todas partes. Lo que varía es la comprensión del funcionamiento. O la calidad de la dirigencia política. Felipe González es un hombre inteligente. Se dio cuenta hace 30 años que España era el problema y que Europa era la solución. Por eso aboga por una mayor integración. La supranacionalización de la moneda, la banca y el comercio exterior ha sido la llave de los milagros español e irlandés y de la prosperidad griega y portuguesa. Tiene un límite en el campo fiscal. El riesgo grande de la centralización de la recaudación impositiva es la pérdida de la autonomía política de los estados nacionales europeos. Lo mejor es que la UE se mantenga federal. Aunque esto signifique que cada tanto algún estado caiga en default.

P.: ¿La crisis producirá más problemas a la Argentina?

J.R.L.: Lo que más conviene es que a Europa le vaya bien. Esta región representa el 20% de las exportaciones argentinas. Pero no debería afectar en las negociaciones con el Club de París.

P.: Luego de la salida de la convertibilidad, a la Argentina se le seguían pidiendo medidas.

J.R.L.: Recuerdo que más que medidas duras, se nos pedían cosas ridículas. En marzo de 2002 era un despropósito pedir que echemos empleados públicos, que no apliquemos retenciones, que no haya control de cambios, que se aumente las tarifas según los criterios de la convertibilidad, sacar una ley de coparticipación federal y una reforma impositiva. A ningún país desarrollado en crisis se le pidió algo semejante.

Nunca opiné que los funcionarios del FMI son una maravilla. Se trata de economistas altamente entrenados que con el paso del tiempo se transforman en burócratas, celosos de sus cargos y cuidadosos de sus jubilaciones.

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