La Argentina es el problema; el mundo es la solución; el ALCA es la puerta al mundo.

March 8, 2010

Traspié ideológico

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 2:19 pm

En la madrugada del pasado sábado 27 de febrero, un terrible terremoto de 8,8º en la escala Richter, con epicentro cerca de Concepción, abatió la zona central de Chile. La destrucción de casas y caminos y los cortes de energía son dramáticos. La catástrofe ha arruinado la despedida del largo gobierno de la Concertación Democrática y ha comprometido los planes del presidente electo Piñera. Fuentes oficiales estiman el costo de la reconstrucción en u$s 8.000 millones, en tanto que fuentes cercanas a Piñera lo elevan a u$s 25.000-30.000 millones. Ambas partes estiman que la reconstrucción absorberá casi cuatro años de esfuerzo, es decir, el término del mandato de Piñera. De golpe, un país que se preparaba para tomar vuelo y alcanzar el PBI por habitante de Portugal en los próximos años, se ve obligado a un aterrizaje de emergencia.

Aquel día la presidente Bachelet no durmió. Muy temprano convocó a una reunión del comité de emergencias, ordenó el recuento de los daños y el envío de ayuda humanitaria y recorrió la amplia zona afectada por el sismo más grave desde 1960. Pero horas antes de la caída de la noche del mismo sábado 27, la alcaldesa de Concepción informaba al gobierno nacional que había peligro de saqueos y pillaje. Tal era la convicción de la alcaldesa que llegó a declarar que "pedía de rodillas" que el gobierno nacional enviara tropas militares y declarara el toque de queda. Un rato después, Piñera criticaba con dureza a Bachelet por la falta de acción en tal sentido.

   Bachelet.jpg

Con reticencia, Bachelet accedió a las exigencias de la oposición y las tropas empezaron a restablecer la paz y el orden en zonas que habían sufrido saqueos de viviendas y supermercados. Por la televisión argentina pudo observarse a vándalos que se llevaban botellas de whisky y aparatos de TV.

Piñera vio rápidamente la posibilidad de pillaje y violencia. Bachelet, no. ¿Por qué el primero la vio y la segunda, no? Creo que parte importante de la explicación es la ideología. Piñera es un liberal; supone que el rasgo distintivo del ser humano es el egoísmo. Bachelet es una socialista; supone que el rasgo distintivo del ser humano es la solidaridad. Por esta razón no actuó, además, quizá, de cierto rechazo de las fuerzas armadas. En una entrevista señaló que "no lo hubiera esperado nunca" (se refiere a los saqueos) y que sentía que "se habían perdido valores".

Doble error. Cuando falta la comida hay saqueos, y cuando no hay orden hasta el honesto lucha consigo mismo para no caer en la tentación.

March 4, 2010

¿Ya lo extrañás?

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:17 pm

A tan solo 14 meses de su inauguración, circula en EEUU un email que denota escepticismo con respecto al presidente Obama y su gobierno. El mensaje es crítico de su estatismo y su política exterior. Pregunta a los norteamericanos si ya extrañan a Ronald Reagan, el gran presidente republicano del período 1981-1989.

Mis cuatro años en EEUU, como estudiante de Economía de la Universidad de Chicago, transcurrieron bajo la presidencia del Gran Comunicador. Escuché todos o casi todos sus discursos, debates presidenciales (con Jimmy Carter, primero, y con Walter Mondale, después) y conferencias de prensas con mucha atención. En parte, por su contenido y, en parte, porque su dicción era tan clara y sus intervenciones eran tan divertidas que hasta alguien con un habano en el oído como yo podía hacer algún avance en la comprensión del inglés hablado.

    Reagan.jpg

El email contiene algunas frases célebres de Reagan, que dejaban descolocados a los periodistas y a sus competidores políticos, que traduzco:

El socialismo funciona solamente en dos lugares: el Paraíso, donde no hace falta, y el Infierno, donde ya lo tienen.

Esta es mi estrategia para la Guerra Fría: Nosotros ganamos; ellos pierden.

Las palabras más aterradoras en la lengua inglesa son: Soy del gobierno y vengo a ayudarte.

El problema con nuestros amigos progresistas no es que sean ignorantes sino que estén tan convencidos de no serlo.

De las cuatro guerras que me tocó vivir, ninguna se produjo porque los EEUU fueran demasiado fuertes.

Muchas veces me he preguntado cómo se verían los Diez Mandamientos si Moisés hubiera tenido que hacerlos aprobar por el Congreso de los EEUU.

El gobierno es como un bebé: un tubo de alimentación con alguien con mucho hambre de un lado y ningún sentido de responsabilidad del otro.

Lo más cercano a la vida eterna que veremos en la tierra es un alto gasto público.

Podemos sintetizar la visión que tiene el Gobierno de la economía en pocas frases: Si se mueve, gravalo. Si se sigue moviendo, regulalo. Y si deja de moverse, subsidialo.

February 27, 2010

Liberal de frente

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 5:31 pm

Hace unos días, Santiago Lozano, un conocido militante liberal, hizo circular en Internet un mensaje que dice más o menos lo siguiente:

A la "vejentud" del PRO:

¡Qué grandes Fraga y Aznar! Qué juventud valiente dejaron. Mientras tanto, acá tenemos a los jovenes y a las diputadas del PRO que parecen kirchneristas pero "finas". Si los del PRO quieren ser alguna vez una alternativa politica y llegar al gobierno para cambiar algo, que vean y aprendan del PP. Que vean cómo se hace politica sin pánico a la izquierda. Obviamente, no me refiero a todos los militantes del PRO pero, de lo que se ve, la gran mayoria tendria miedo siquiera de decir el 10% de lo que este joven español expresa. ¿Creen que en el PRO lo dejarian dar este discurso? ¿Creen que sería un dirigente y que hasta lo aplaudirian? ¿O más bien lo mandarian a callar por "politicamente incorrecto"? Todos los jóvenes, y más de alguno mayor, deberían ver este video para que por fin la oposición sea de verdad. Quien así hable será un buen Presidente. 

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Por mi parte, aconsejo entrar en YouTube y ver y escuchar el corto y vibrante discurso de Pablo Casado, el presidente de la juventud del Partido Popular español, que fundara Manuel Fraga en la década de 1980 y llegara al poder con José María Aznar en la década de 1990. Mientras la sabiduría popular argentina sostiene que el Che Guevara fue un hombre equivocado pero bien inspirado, Casado afirma que fue un asesino. Mientras acá la dirigencia política quiere más intervención estatal y elude hablar de la apertura comercial, este muchaho, que entonces rondaba 27 años de edad, exige que el Papá Estado nos deje trabajar tranquilos y por nuestra cuenta. También encontrarán en YouTube un interesante reportaje y algunos debates en los que participó. Argentina no tiene un dirigente liberal tan directo y atractivo como Casado, joven o viejo.

Una palabra final respecto del PRO. Voté al PRO. Comete errores, está claro, pero también ha encarado pequeñas obras por años postergadas y votó en contra, por ejemplo, de la estatización de las AFJP (con dolor recuerdo que Reutemann votó a favor). La retórica progresista y la inoperancia de la gestión de Ibarra eran insoportables. Necesitábamos aire fresco. Sin embargo, Santiago Lozano tiene mucha razón cuando se refiere a la "vejentud" del PRO y al pánico que se apodera de sus dirigentes cuando llega la hora de las definiciones ideológicas. Corren a esconderse detrás del biombo de "la gestión". Rechazan el apoyo de los liberales con olor a menemismo y se rodean de radicales porque los creen políticamente correctos. Voto al PRO pero no olvido que están cargados de vergüenza. Y no veo con optimismo su futuro, pues para ganar, como decía Edith Piaf, hay que mostrarle el alma al público.

February 23, 2010

Imperialismo sojero argentino

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 5:39 pm

Desde hace un par de años, los ex-presidentes uruguayos Sanguinetti, Lacalle y Battle, y hace poco el presidente electo Mujica, dan gracias a Dios por la política económica de Kirchner. Destructiva para Argentina pero vivificadora para Uruguay. A raíz de las altas retenciones a las exportaciones agrícolas y del clima anti-negocios que reina en el país, se verifica una sostenida emigración de inversores, productores rurales e ingenieros agrónomos a Uruguay. Esta emigración de capitales y de capacidad empresaria argentina ha provocado, aseguran ellos, una revolución en la agricultura oriental.

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Por contactos personales, sé que capitales y empresarios argentinos han emigrado también a otros países de la región, tales como Brasil, Paraguay y Bolivia, donde producen principalmente soja en vastas áreas. Un interesante artículo de La Nación del sábado pasado informa que el imperialismo argentino en materia agrícola se expande a otro continente. Una legión de empresarios, productores e ingenieros agrónomos explota grandes campos en Sudáfrica, y se extiende a países de África central como Mozambique, Zambia, Swazilandia y Zimbabwe. La razón fundamental de la mudanza es siempre la misma: la carga impositiva es baja; no hay retenciones; tampoco hay impuestos a la tierra, tasa vial, impuesto al cheque o al patrimonio.

Demás está agregar que los productores rurales argentinos han introducido en Sudáfica la siembra directa, cultivan casi todo (soja, maíz, trigo), invierten en agroalimentos y bíocombustibles y evalúan proyectos de molienda de soja, molinos de maíz y producción de pollos, entre otros. Las inversiones y producciones que enumero son parte del enorme costo de oportunidad de la Administración Kirchner, que acumula casi siete años en el poder.

February 12, 2010

Buenos muchachos

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 2:19 pm

En el día de la fecha, Clarín informa que mantener en operaciones a la re-estatizada Aerolíneas Argentinas le costó $2.300 millones al Estado en 2009. En paralelo, La Nación informa que por el alza del precio de la carne el gobierno frenaría más aún las exportacines del producto. So pena de que se lo coman los piojos, el gobierno que se constituya en 2011 deberá re-privatizar AA, entre otras empresas re-estatizadas demagógicamente durante el kirchnerismo, además de liberar precios y destrabar exportaciones a diestra y siniestra.

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Mientras tanto, el partido radical, que ya descuenta que será gobierno en 2011, junta fuerzas para la campaña electoral. A la fecha, tiene dos pre-candidatos a la presidencia: Ricardo Alfonsín, hijo de Raúl, y Julio Cobos, actual vice-presidente del kirchnerismo. ¿Cree Ud. que un estatista declarado y un zigzagueante manifiesto podrán resolver los graves problemas económicos que heredarán del kirchnerismo?

February 11, 2010

Uruguay no expropia

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 5:09 pm

El electo presidente de Uruguay citó ayer a 1500 empresarios en hotel Conrad, de Punta del Este. La cantidad de asistentes sobrepasó largamente la expectativa de los organizadores. Había empresarios de EEUU, Europa, Brasil, Argentina y otros países. El mensaje, contundente, fue "vengan a invertir, sino a vivir, en Uruguay, que aquí no se expropia ni se cambian las reglas". Nada elaborado. Al punto, sin vueltas. Tan solo lo que un empresario necesita escuchar. Este artículo de La Nación narra lo acontencido. Abajo sigue un extracto del mensaje de José Mujica:

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"Señores empresarios: les estamos pidiendo que apuesten al Uruguay y jueguen con el Uruguay. No podemos generar riquezas con decisiones legislativas, la riqueza es hija del circuito del trabajo." El futuro presidente aseguró que está dispuesto a "cambiar un desastre histórico" y que "no se va a expropiar ni se doblarán los lomos con impuestos."

"Estamos en un país cuya característica negativa más penosa ha sido la bajísima tasa de inversión. No importan las razones, nos ha costado emprender. No pasa por tener sólo la plata, sino la capacidad y el coraje de riesgo." (Tomado de Asteriscos.com.)

A juzgar por las reacciones de algunos empresarios que asistieron al encuentro y que escuché esta mañana por radio, la exhortación de Mujica cayó muy bien. Para rubricar la solemnidad de sus palabras, José María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle, dos ex-presidentes del vecino país, estaban presentes en el salon del Conrad. Mujica destacó que si alguna vez necesitara un consejo de ellos no dudaría en pedírselos.

Que un ex-tupamaro, que tiró bombas, mató gente y pasó años en la cárcel, hable así, convencido de que la apertura al mundo y la seguridad jurídica definen el camino que Uruguay debe tomar, es para sacarse el sombrero. A su modo, es el equivalente de lo hecho por Felipe González en España después de Franco y la Concertación Democrática en Chile luego de Pinochet. Algo parecido ha significado la transición protagonizada por Lula da Silva en Brasil. Los que lucharon contra el capitalismo son los que ahora lo defienden y enraizan.

Sin embargo, quiero ver cómo actúa Mujica en la adversidad. Quiero ver si avanza o no en un TLC con EEUU. Esta es la prueba ácida.

Mientras tanto, los argentinos seguimos colgados de la palmera. Y no toda la culpa es de este espantoso gobierno de ex-montoneros con la mirada fija en el pasado.

February 4, 2010

De mal en peor

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 7:36 pm

No quiero hablar mal de alguien a quien no conozco personalmente. La escuché unas pocas veces en programas de TV y me causó una mala impresión. Se la nota de cabeza rápida pero ideologizada e ignorante de los delicados equilibrios de una economía muy sensible a las expectativas, los cambios de cartera y los movimientos de capitales como la argentina.

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M. Marcó del Pont (fotografía tomada de Ambito Financiero)

Mercedes Marcó del Pont ha llegado a la presidencia del BCRA en reemplazo de Martín Redrado. Vamos de Guatemala a Guatepeor. Redrado nunca fue un brillante economista monetario pero tuvo la perspicacia suficiente para advertir cuáles eran las cuerdas que no debía tensar. Marcó del Pont aprueba la decisión kirchnerista de usar las reservas intern’les para financiar al gobierno. Como si esto fuera poco, pretende imprimirle al BCRA un sesgo desarrollista, productivista y federal. No entiende que el objetivo de un banco central no es financiar el desarrollo de la economía sino velar por la estabilidad del sistema bancario y el valor de la moneda, a fin de inducir la reducción de la prima de riesgo-país y el aumento de la inversión fija y, por esta vía indirecta, estimular el crecimiento de la producción y el empleo.

Con Marcó del Pont en la presidencia del BCRA, se abre la puerta a una más rápida devaluación. Y mucho me temo que, en la faena de financiar el desarrollo, termine por financiar también el crecimiento patrimonial de los empresarios amigos del gobierno.

January 31, 2010

Antídotos contra el riesgo-argentino II

Filed under: Académica — Jorge Avila @ 4:37 pm

Sigue el epílogo del libro Antídotos contra el Riesgo-Argentino que publicaré próximamente. Hace un par de días, publiqué un post dedicado al prólogo.

Epílogo

Este es un libro realista. El razonamiento económico es simple y está anclado en la historia argentina. Casi todas sus propuestas son realidades en países cercanos o fueron realidades en tiempos no tan lejanos.

Salvo Ecuador, todos los países latinoamericanos con costa al Océano Pacífico tienen o van a tener tratados de libre comercio con EEUU. Chile también tiene tratados con muchos otros grandes países y bloques comerciales y Perú sigue el camino de Chile. Es la tendencia universal. La misma Argentina fue parte informal del Imperio Británico entre 1860 y 1930, y no se puede descartar que este hecho haya sido una de las causas del despegue económico de aquel período.

No hay muchos ejemplos de países que adopten como propia a una moneda de reserva y coloquen bajo jurisdicción internacional a su sistema bancario. Salvo Panamá y, por cierto, Ecuador, que mantiene la dolarización a pesar de un gobierno anti-norteamericano. Excepto algún país centroamericano donde funciona una especie de banca offshore, no hay ejemplos de países que hayan optado por poner a sus sistemas bancarios bajo la jurisdicción de países que emiten monedas de reserva. Con la gran excepción de la Unión Europea. La reciente experiencia monetaria y bancaria europea vale, sin embargo, por mil ejemplos; por alguna razón que desconozco no es apreciada como debiera serlo. Los 25 países que la componen sustituyeron sus monedas históricas por el euro y convirtieron al Banco Central Europeo en el prestamista de última instancia de sus sistemas bancarios; en la práctica, esto significa que pusieron a sus bancos comerciales bajo la jurisdicción supranacional europea.

Y abundan los buenos ejemplos de organizaciones federales, e incluso confederales, en el resto del mundo y en nuestra historia. Baste mencionar los casos de Suiza, de EEUU y de Canadá en la actualidad, y el de la propia Argentina entre 1853 y 1935.

Mucho más utópica que las ideas discutidas en este libro es la pretensión de una amplia mayoría de los dirigentes argentinos (economistas, políticos, sindicalistas y empresarios) de mantener el statu quo unitario, proteccionista y nacionalista en moneda y banca que el país arrastra desde la década de 1930. Esa mayoría cree que el problema no estriba en el sistema sino en errores de instrumentación o defectos de los gobernantes y que la solución es igual a más honestidad y prolijidad institucional. Creo que esa mayoría se equivoca por un par de razones. Por un lado, las ideas desarrolladas en el libro han surgido en forma espontánea de nuestra historia de crónica inestabilidad y hay buenos ejemplos nacionales e internacionales que las respaldan. Por otro lado, la declinación argentina parece estrechamente vinculada al abandono del acuerdo de comercio, amistad y navegación con Gran Bretaña, la creación del BCRA y la centralización de la recaudación impositiva. Utópica es realmente la pretensión de mantener, con retoques cosméticos, el nacionalismo económico argentino.

La ciudad que brilla en la colina asume en este libro la forma de una confederación de pequeñas repúblicas provinciales, integrada al circuito mundial de comercio e inversión por medio de tratados con superpotencias y con una moneda y un sistema bancario importados de las ‘islas de estabilidad del mundo’. Este modelo se aleja del modelo de Alberdi en dos aspectos. Mientras Alberdi prefirió una federación porque era necesario crear un gobierno nacional, pasados 150 años de creciente concentración del poder político y financiero en el gobierno nacional, preferimos aproximarnos a una confederación. Y aunque él no expresó una preferencia clara sobre el sistema monetario y bancario, podría compartir la sugerencia de internacionalización después de conocer el proceso que condujo a la hiperinflación y las restricciones bancarias de los últimos treinta años. Mejor que otros pensadores argentinos, Alberdi sabía que si la ciudad brilla es porque ha controlado al Leviatán.

January 29, 2010

Antídotos contra el riesgo-argentino I

Filed under: Académica — Jorge Avila @ 4:14 pm

Sigue el prólogo del libro Antídotos contra el Riesgo-Argentino que publicaré próximamente. Contiene links a las primeras versiones de los cuatro ensayos que lo componen. En un par de días, publicaré un post dedicado al epílogo.

Prólogo

Hace diez años publiqué Riesgo-Argentino & Performance Macroeconómica, un libro que se ocupa de investigar el fenómeno del riesgo-país y sus consecuencias sobre la eficiencia, el ciclo y el crecimiento económico. Quedó pendiente una investigación de las causas del riesgo-argentino. El propósito original del presente libro era investigar dichas causas pero en algún momento de la investigación la atención se concentró en un objetivo menos difuso y más práctico. El tumultuoso abandono de la convertibilidad monetaria, el pánico bancario y diversas violaciones del derecho de propiedad, la concentración del poder recaudatorio y político en el gobierno nacional, la creciente cerrazón comercial y el aislamiento del país fueron convenciéndome durante la década que finaliza de la utilidad de pensar instituciones económicas que puedan funcionar como antídotos efectivos contra el riesgo-argentino.

Dos modelos han ordenado la economía argentina desde la Organización Nacional. El de Juan Bautista Alberdi, entre principios de la década de 1860 y principios de la década de 1930, y el de Federico Pinedo, a partir de entonces. El segundo modelo se armó velozmente entre 1930 y 1935. Sus rasgos básicos son el proteccionismo industrial, la centralización de la recaudación impositiva y la banca central emisionista. Mientras fue manejado por Pinedo o por hombres como él, el segundo modelo funcionó aceptablemente bien. No era muy distinto al modelo vigente en países comparables. Pero en cuanto cambiaron los tiempos políticos y los gobernantes, el modelo fue abusado y la economía argentina se empobreció. El modelo fue abusado por una simple razón: el costo de repudiarlo es bajo. En otras palabras, el costo de abandonar las políticas comercial, monetaria, bancaria o impositiva, y muchas veces a todas juntas, es bajo porque lo decide el gobierno nacional en forma unilateral y porque es estrictamente interno (no tiene repercusión internacional).

Este libro propone desnacionalizar las instituciones económicas fundamentales del país. La hipótesis inicial es que el populismo del gobierno nacional ha sido la usina del riesgo-país en las últimas ocho décadas. Desnacionalizar significa quitarle atribuciones al gobierno nacional. Consiste en poner bajo la jurisdicción de otros gobiernos el comercio exterior, la moneda, la banca y una parte importante de las finanzas públicas.

En materia comercial, desnacionalizar significa poner el intercambio comercial externo bajo la jurisdicción de un tratado de libre comercio con una superpotencia. Por ejemplo, un TLC con EEUU obligaría al gobierno nacional a respetar una cierta estructura de aranceles y subsidios a las exportaciones y las importaciones, y normas comunes en áreas tales como protección de inversiones, propiedad intelectual, mercado de trabajo, medio ambiente y compras oficiales. Luego, desnacionalizar en este plano es igual a supranacionalizar.

En materia monetaria, desnacionalizar significa adoptar una moneda de reserva como moneda propia. En materia bancaria, desnacionalizar significa poner a la banca comercial bajo las jurisdicciones de las que dependan los bancos extranjeros en condiciones de captar depósitos en el país. Luego, desnacionalizar en este plano es igual a internacionalizar.

En materia de finanzas públicas, desnacionalizar significa descentralizar la recaudación impositiva. A su vez, descentralizar significa hacer responsables a las provincias del grueso de la recaudación a fin de dividir el poder político. Luego, desnacionalizar en este plano es igual a provincializar.

El objeto de desnacionalizar el comercio exterior, la moneda y la banca es poner a salvo de las arbitrariedades de la jurisdicción argentina a grandes áreas de la economía argentina. El elevado costo de repudio de los acuerdos supranacionales e internacionales desalentaría las intervenciones del gobierno nacional en dichas áreas. De esta forma, bajaría la prima de riesgo-país y se intensificaría la acumulación de capital en territorio nacional.

El objeto de desnacionalizar la recaudación impositiva es limitar el poder del gobierno nacional. Nuestra hipótesis es que 24 pequeños populismos provinciales son menos dañinos que un gran populismo nacional. La competencia impositiva entre las provincias resultaría en una presión tributaria más baja, un gasto público más eficiente y una democracia más efectiva. Pero el costo de reversión de la descentralización de la recaudación es bajo a pesar de esos beneficios, porque el regreso a una organización fiscal cuasi-unitaria como la actual no implicaría un repudio de acuerdos internacionales capaz de estigmatizar y aislar el país.

El libro contiene cuatro ensayos que escribí entre 2003 y 2009. Son independientes pero están unidos por una misma pregunta: dada la historia económica nacional, cómo deberían organizarse aquellas grandes áreas de la economía argentina de manera que la probabilidad de reversión institucional fuera mínima (el riesgo-argentino fuera mínimo) y la inversión fija interna fuera máxima.

El primer capítulo lleva el nombre de Importación de Instituciones. Es un breve ensayo de introducción. Suma observaciones personales sobre un viaje a Australia, una digresión con respecto a los caminos de desarrollo económico autónomo y ‘milagroso’, un conjunto de observaciones formuladas por Juan B. Alberdi sobre el costo de repudio y el riesgo-país, y conclusiones preliminares.

El segundo capítulo lleva el nombre de Libre Comercio Pactado con una Superpotencia. Es un largo ensayo dedicado a investigar la proposición de que un tratado de libre comercio con una superpotencia es más eficaz para promover las exportaciones, la acumulación de capital y el crecimiento del ingreso per cápita que una apertura comercial unilateral. Con tal fin se estudian cinco historias exitosas: Chile (apertura unilateral), México (tratado con una superpotencia), España (integración supranacional), Japón (apertura unilateral forzada) y el caso de Argentina en el siglo XIX (tratado informal con una superpotencia). La conclusión es que la evidencia histórica respalda dicha proposición. Mientras más amplio sea el tratado y más importante el país o el bloque económico al que se asocie el país pequeño e inestable, más exitosa será la apertura.

El tercer capítulo lleva el nombre de Internacionalización Monetaria y Bancaria. Es otro largo ensayo que combina una breve revisión de teoría monetaria básica, una discusión de la crítica experiencia monetaria y bancaria argentina entre 1980 y 2002, una discusión sobre la estabilidad de la velocidad de circulación del dinero y una propuesta de reforma. La tesis es que después de un episodio de hiperinflación (o bajo sustitución de monedas), cuando la velocidad de circulación deja de ser una parámetro para convertirse en una variable volátil, la política monetaria activa (o el tipo de cambio flotante) es una opción riesgosa. Después de revisar algunas propuestas de reforma monetaria y bancaria formuladas por conocidos economistas internacionales, todas las cuales prescinden de un banco central, presentamos nuestra propuesta de sustitución de la moneda nacional por una moneda de reserva (dólar o euro), y del sistema bancario bajo jurisdicción nacional por otro bajo la jurisdicción de los países emisores de monedas de reserva. El objetivo es importar de las “islas de estabilidad” del mundo instituciones de alto costo de reversión, que suministren al país un horizonte de estabilidad lo más amplio posible.

El cuarto capítulo lleva el nombre de Fraccionamiento del Poder Impositivo. Se trata de un ensayo más corto que se parece mucho a un alegato. Está dedicado a probar la hipótesis de que el financiamiento del gasto público provincial con transferencias nacionales conduce a la sobre-expansión del gasto provincial. Ordenamos con tal fin persuasivos argumentos de naturaleza económica y político-institucional. El fenómeno de ilusión fiscal y el modelo del Leviatán ayudan a explicar la sobre-expansión del gasto provincial. Y la cartelización de la recaudación impositiva ayuda a explicar por qué razón los gobernadores son tan reacios a la descentralización de la responsabilidad de recaudar. Concluimos que es deseable acercar las relaciones financieras entre los gobiernos de la Nación y las provincias al modelo propio de una confederación. Consideramos dos formas de organización. La primera de ellas consiste en que las provincias financien el gasto nacional por medio de transferencias periódicas; en este caso, el control del gasto público total (nacional y provincial) será máximo, si bien es riesgoso que el financiamiento del gobierno nacional quede enteramente en manos de las provincias. La segunda de ellas consiste en dejar que la Nación recaude algunos impuestos, mientras una reforma constitucional establece restricciones sobre el tipo de bienes públicos que el gobierno nacional puede ofrecer.

Cada uno de los ensayos aquí reunidos postula una tesis económica clara y consistente y se apoya en abundante documentación histórica. En esta documentación justamente hay un principio de respuesta al interrogante sobre las causas del riesgo-argentino. En dos palabras, este pequeño libro argumenta que el riesgo-argentino y la declinación económica argentina se deben a que el país quedó desenchufado de las corrientes internacionales de comercio e inversión hace ochenta años, y que la solución consiste en volver a enchufarlo por medio de diversos tratados con las superpotencias de nuestro tiempo.

Buenos Aires, 10 de diciembre de 2009.

January 27, 2010

Redrado

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 2:53 pm

Martín Redrado fue desplazado finalmente de la presidencia del BCRA y sustituido por su vicepresidente, Miguel Pesce, un radical devenido en kirchnerista. Es ahora el expresidente Kirchner quien decide en un 100% la política cambiaria del banco. Kirchner decide ahora, sin intermediarios ni consejeros, el nivel del tipo de cambio entre el peso y el dólar y el destino de las reservas internacionales. Demás está enfatizar el papel clave que juegan estas variables en la estabilidad de la economía argentina.

En esta ocasión, Redrado actuó bien. Se negó a destinar las reservas al pago de la deuda pública y, luego, se negó a obedecer un decreto de necesidad y urgencia de la presidenta Kirchner que pretendía removerlo del cargo. Lo primero está bien porque las reservas tienen una principalísima función, que medio mundo se empeña en desconocer a esta altura de la tragedia monetaria argentina: están ahí para respaldar la oferta monetaria al tipo de cambio prevaleciente. Si fueran destinadas a otra cosa, incluyendo la amortización de deuda contraída con organismos internacionales (BID, FMI, Banco Mundial o Club de París) subiría el tipo de cambio futuro y la tasa de interés hasta que el BCRA termine por devaluar el peso. (Vea este post.) De esta forma, los fondos para amortizar la deuda pública saldrían del impuesto inflacionario. ¡Los argentinos estamos hartos de las devaluaciones y la inflación! Lo segundo también está bien pues para remover a cualquier miembro del directorio del Central, que es una entidad independiente del gobierno nacional según la carta orgánica de 1992, hace falta la opinión de una comisión bicameral del Congreso dirigida por el presidente del Senado. Recién después de emitida esta opinión, la presidente de la Nación puede proceder a la remoción. Así lo hizo el Dr. de la Rúa en 2001, cuando desplazó a Pedro Pou de la presidencia del Central.

Tras la salida de Redrado del BCRA, el gobierno nacional queda compuesto en un 100% por funcionarios de cabotaje. Redrado fue el último alto funcionario que hablaba fluidamente inglés, tenía un master en una universidad norteamericana y, más importante que todo, tenía una visión internacionalista de la política y la economía que prevenía o atenuaba posibles dislates o, por lo menos, facilitaba una comunicación sin distorsiones ideológicas con el mundo exterior. Sólo quedan obsecuentes y provincianos.

Pero este post no tiene por objeto defender a Redrado. En esta ocasión actuó bien porque el fin del kirchnerismo está cerca y no es negocio hundirse con él. Se imponía un gesto de independencia y rebeldía altisonante que le abriera un futuro político en la próxima etapa política. El Fondo del Bicentenario fue la excusa perfecta. Antes de decirme que me equivoco, deberían explicarme por qué Redrado consintió, sin la menor excusa o comentario, otras decisiones más graves que dicho Fondo por parte de un gobierno del que fue funcionario durante nada menos que 6 años y medio. Ejemplos:

a) Redrado autorizó sin inconvenientes el pago de u$s 9.800 millones al FMI en febrero de 2006. Este monto equivalía al 36% de las reservas intern’les de aquel entonces; el monto actual equivale a un 14%.

b) Redrado no se inmutó cuando el gobierno nacional estatizó el sistema de AFJP, que realizaba la mitad de las transacciones de bonos y acciones de la plaza local, en octubre de 2008. La integridad y estabilidad del sector financiero ha sido históricamente un área de competencia del BCRA.

c) Redrado miró descaradamente a un costado durante 3 años de sistemática falsificación de las estadísticas sobre inflación. Aunque parezca obvio tengo que decirlo: en cualquier país del mundo, el banco central es el primer interesado en la producción de estadísticas fidedignas del costo de vida pues uno de sus dos objetivos básicos es mantener la inflación baja y a raya.

d) Redrado fue responsable, junto al expresidente Kirchner, de la sostenida devaluación del peso argentino, mientras las monedas de Brasil, Chile, Uruguay, la Unión Europea y Japón, entre otros países o bloques, se revaluaban respecto del dólar. O sea que es corresponsable de la alta inflación argentina.

Federico Pinedo escribió en uno de sus libros que "en tiempos de la República, un ministro llevaba en el bolsillo la renuncia lista para presentarla en caso de discrepar con una decisión del gabinete nacional". Por su larga trayectoria como funcionario de presidentes tan disímiles como Menem, Duhalde y los dos Kirchner, queda claro que Redrado no pertenece a aquella estirpe.

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