La Argentina es el problema; el mundo es la solución; el ALCA es la puerta al mundo.

August 23, 2010

Viabilidad política de la economía china

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 5:44 pm

La semana pasada, el gobierno japonés informó que el PBI chino superó marginalmente al PBI japonés en el 2º trimestre de 2010. Ambas economías producen alrededor de u$s 5 billones anuales (sin ajuste por paridad de poder de compra), es decir, poco menos de 9% del PBI mundial cada una. De esta información se pueden sacar dos conclusiones: a) el nivel de vida chino es apenas 1/10 del nivel de vida japonés, razón por la cual China sigue siendo una economía pobre; b) el Estado chino dispone de una base imponible tan grande como la japonesa para financiar los proyectos políticos, militares, educativos o científicos que desee. De la primera observación podemos inferir que China debería seguir creciendo a paso agigantado en los próximos años. De la segunda observación podemos concluir que una China poderosa significa mucho más que manufacturas baratas y commodities caros; implica un cambio quizá radical en el orden mundial.

He tomado la tabla que sigue del FactBook de la CIA. Ordena en forma decreciente a los países según su PBI corregido por paridad de poder de compra. Esto significa que los productos y servicios finales de los países han sido valuados a los precios norteamericanos para obtener mediciones del PBI razonablemente comparables. Sabemos que el costo de vida en China es mucho más bajo que en Japón, por ejemplo. La corrección por PPC, aunque imperfecta, atenúa el impacto de las diferencias de costo de vida sobre las mediciones del PBI. Los datos corresponden al año 2009.

 FactBook.jpg

Por cierto, la tabla de la CIA corrobora lo que acaba de informar el gobierno japonés: "en el segundo trimestre de 2010 el PBI chino superó al japonés en valores corrientes". Pero hace rato que el PBI chino supera al japonés en paridad de poder de compra. En este contexto cobra relevancia una pregunta que Dani Rodrik se hizo hace poco en un artículo de La Nación. El economista de Harvard cree que "el crecimiento de la mano del autoritarismo es sólo un mito". Y apuesta a que los PBI por habitante de países como India, Brasil y Sudáfrica llegarán más alto que el chino en virtud de la flexibilidad, apertura ideológica y riqueza del debate de sus asentadas democracias. Extracté los siguientes párrafos del artículo de La Nación:

La relación entre política y perspectivas económicas es uno de los temas más importantes de todas las ciencias sociales. ¿Qué es mejor para el crecimiento? ¿Una mano fuerte o una pluralidad de intereses en competencia que fomenta nuevas ideas y protagonistas políticos?

Los ejemplos del Asia oriental parecen indicar lo primero, pero ¿cómo podemos explicar que casi todos los países ricos, excepto los que deben su riqueza a recursos naturales, sean democráticos? ¿Debería la apertura política preceder al crecimiento?

Cuando examinamos la documentación histórica, en lugar de los casos individuales, vemos que el autoritarismo consigue poco desde el punto de vista del crecimiento. Por cada país autoritario que ha logrado crecer, hay varios que han fracasado. Por cada Lee Kuan Yew de Singapur, hay muchos Mobutu Sese Seko del Congo.

Las democracias obtienen mejores resultados no sólo en materia de crecimiento. Dan una estabilidad económica mayor. Consiguen ajustarse mejor a las sacudidas económicas exteriores. Crean mayor inversión en salud y educación, y producen sociedades más equitativas.

Los regímenes autoritarios producen economías tan frágiles como sus sistemas políticos. Su potencia económica, cuando existe, descansa en la fuerza de sus dirigentes individuales o en circunstancias favorables, pero temporales. No pueden aspirar a una innovación económica continua.

China parece una excepción. Desde el final del decenio de 1970, después de que se acabaran los desastrosos experimentos de Mao, ha obtenido resultados buenos, pues ha tenido tasas sin par de crecimiento. Aunque ha democratizado en parte su proceso de adopción de decisiones locales, el Partido Comunista mantiene un control firme de la política nacional y el panorama en materia de derechos humanos queda empañado por abusos.

(Es una potencia económica) Pero China sigue siendo un país pobre. Su progreso futuro depende en no poca medida de si logra abrir su sistema político. Sin esa transformación, la falta de mecanismos institucionalizados para expresar la disidencia acabará provocando conflictos que superarán la capacidad del régimen para reprimir. Tanto la estabilidad política como el crecimiento se resentirán.

Para ver verdaderas superpotencias económicas prometedoras debemos dirigir la mirada a países como Brasil, la India y Sudáfrica, que han hecho sus transiciones democráticas y no es probable que retrocedan al respecto. Ninguno de esos países está exento de problemas. Brasil no ha encontrado una vía rápida al crecimiento. La democracia de la India puede ser exasperante con su resistencia al cambio económico y Sudáfrica padece un nivel elevado de desempleo.

Esas dificultades no son nada en comparación con las imponentes tareas de transformación que esperan a los países autoritarios. No deberemos asombrarnos de que Brasil haga morder el polvo a Turquía, Sudáfrica adelante con el tiempo a Rusia y la India supere a China.

August 21, 2010

Confusión en el Central

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 9:19 pm

El pasado miércoles 18 de agosto, Ambito Financiero publicó en tapa una impactante síntesis de la situación monetaria. Está muy bien escrita y demuestra comprensión de la política monetaria y cambiaria. Pero falla en dos cuestiones básicas, muy ligadas entre sí: por un lado, no se pregunta por qué motivo el mercado cambiario experimenta un exceso de oferta de dólares y, por el otro, interpreta erróneamente que la emisión monetaria asociada a las compras de dólares causará inflación. Sigue el titular y la síntesis de la tapa del diario y luego mi comentario.

PRESIÓN A BANCOS PARA QUE AYUDEN A FRENAR INFLACIÓN (Llamados desde el BCRA para que compren Letras; así se retiran pesos de circulación)

                          El Gobierno no deja bajar al dólar, algo que sí permiten países como Brasil, Uruguay, Chile y Colombia. Con fuerte ingreso de divisas del exterior, el Banco Central no tiene otra alternativa entonces que salir a comprar dólares. La contracara de ello es que emite pesos y realimenta el alza de los precios. Luego intenta retirar esos pesos de circulación emitiendo Letras y Notas. Pero no da abasto. Debe retirar más pesos de circulación. Ayer «pidió» a los bancos que participen más activamente de la licitación de Letras y Notas, de manera tal de absorber una mayor cantidad de pesos de la plaza. Ya antes el BCRA pedía a empresas y bancos que no vendan sus dólares o bien que compren. Todo para que no caiga el tipo de cambio. La realidad es que el Gobierno pretende, con el fuerte ingreso de capitales que se está dando en la economía, que el dólar no retroceda, que no haya emisión de pesos adicional, que no suban las tasas y acumular reservas. Imposible. Por ello es que recurre a herramientas para nada ortodoxas como las de ayer, cuando lo natural sería hacer lo que cualquier otro país hace cuando tienen ingreso de capitales: permitir una baja del tipo de cambio antes que alimentar la inflación. (Ver pág. 4.)

Las grandes ventas de dólares en el mercado de cambios, que el BCRA se encuentra obligado a comprar en virtud del sistema de tipo de cambio fijo vigente, no se deben a que los bancos y la gente se hayan puesto a vender sus dólares de golpe porque sí o a que los exportadores se hayan puesto a liquidar de golpe el producido de sus exportaciones. El público vende dólares porque quiere pesos. Hay una importante demanda excedente de pesos. La causa es el fuerte aumento de la actividad económica. Según estimaciones privadas que publican los diarios, el PBI habría crecido más de un 10% anual en el segundo trimestre del año y se espera que crezca alrededor de un 8% en 2010. Es bien sabido que la demanda de dinero está atada a las transacciones de la economía y que éstas se mueven al compás del PBI.

La suba del PBI impulsa un aumento de la demanda de pesos. Ésta provoca una presión alcista sobre la tasa de interés, una liquidación de dólares por parte del público y compras de dólares por parte del BCRA, con la correspondiente emisión de pesos. La emisión de pesos (por esta razón) no debería preocupar a Ambito Financiero ni a la Sra. Presidente del BCRA, que mira con horror el desborde del programa monetario. La emisión viene simplemente a satisfacer el aumento de la demanda de pesos debido al crecimiento de la economía. Así se cierra el círculo conceptual. El público vende dólares porque quiere pesos. Los quiere pues hay más transacciones en virtud del aumento del PBI. El BCRA interviene en el mercado de cambios y compra dólares porque sigue una política de tipo de cambio fijo, sin decirlo y hasta escondiéndolo. (Si el régimen fuera flotante como en Brasil, debería abstenerse de intervenir tanto en la venta como en la compra.) La lógica emisión de pesos no provocará más inflación puesto que viene a satisfacer aquel exceso de demanda de pesos.

En lugar de denostar el tipo de cambio fijo que aplica desde 2003, el BCRA debería ponerse a estudiar cómo funciona. Si lo hiciera, se ahorraría preocupaciones infundadas, borraría del mapa el pomposo "programa monetario", que con un tipo de cambio fijo tiene tanto sentido como el cenicero de una moto, y sabría que la única causa de la inflación son sus alegres devaluaciones del peso.

July 20, 2010

Un adios a Menem

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 5:47 pm

Claudio Chaves, maestro y licenciado en Educación, analista y autor, seguidor en su juventud del colorado Abelardo Ramos y más tarde peronista, ha escrito el informado y sentido artículo que sigue. Chaves acompañó al ex-presidente Menem durante su gobierno. Sigue defendiendo las políticas que se aplicaron entonces. Junto a un reducido grupo de militantes peronistas, que tuve el gusto de conocer en la campaña presidencial de 2003, ha tenido la dignidad de no pasarse al kirchnerismo. El artículo repasa la circunstancias en las que Menem llegó al poder, sus reformas y actos de gobiernos, y su final, solitario y poco feliz.

MI ADIOS A CARLOS MENEM

LA SITUACIÓN DEL PAÍS AL ASUMIR LA PRESIDENCIA

Menem fue un gran presidente. Gobernó la Argentina en un período de transición de la historia mundial. Su presidencia coincidió con el final del siglo si entendemos, tal como lo dice Hobsbawm, que el siglo XX ha sido un siglo corto que va desde la primera guerra mundial hasta la caída del Muro de Berlín. De 1914 a 1989.

Su ascenso a la Casa Rosada coincidió, entonces, con el hundimiento del paradigma de la salvación por todos, del intervencionismo de estado, de la planificación económica, de la industrialización forzada y el fin de la Guerra Fría.

Todo nuevo. O creaba sobre la marcha o repetía como loro las viejas recetas. ¿A quién mirar? ¿A que principios aferrarse? ¿De dónde sacar ideas para avanzar en un mundo revolucionado, distinto, desconocido. Todo lo fue resolviendo sobre la marcha como corresponde a un político con hambre de realizaciones y de poder.

El país no era una fiesta como maliciosamente se dijo. Estaba quebrado. El déficit fiscal producto de una rebelión social a los impuestos (1) hacía imposible gestionar el Estado. Las empresas públicas, obsoletas e incapaces de brindar servicios por falta de inversión, estaban aniquiladas. La inflación pasó del 7% mensual en enero de 1989 a 209 % en julio a causa de años de descontrol y de la devaluación de febrero de ese año. No había reservas en el Banco Central. El gobierno se hallaba incapacitado para defender la moneda. El FMI se negaba a continuar su ayuda crediticia.

Desde el punto de vista político la situación no era mejor. Se había tornado inmanejable, por lo menos para el gobierno de Alfonsín. Los sectores obreros se hallaban sublevados, habían realizado trece paros. El Ejército de igual ánimo. Sucesivos levantamientos de los grupos carapintada embestían contra el radicalismo en el poder.

En enero de 1989, un grupo terrorista, Todos por la Patria, viejos militantes del ERP y novedosos defensores de los derechos humanos bajo la conducción de Gorriarán Merlo y con ocultas vinculaciones con sectores radicalizados del gobierno de Alfonsín intentaron la toma del Regimiento 3 de la Tablada. Hubo 42 muertos.

Todo estaba desmadrado. El gobierno inmóvil y aturdido. Finalmente en mayo de 1989 saqueos y asaltos a supermercados daban por tierra con el gobierno de Alfonsín. Final.

Menem, que había ganado las elecciones nacionales con el 47% de los votos, fue hablado por algunos ministros para adelantar la asunción. Aceptó. Decidió no esperar la finalización del mandato a sabiendas que el empeoramiento de la situación económica y social facilitaría sus planes de reformas. Y no lo hizo, a pesar de las recomendaciones en contrario del círculo que lo rodeaba, porque sospechaba movimientos militares en condiciones de alzarse con el poder. (2)

EL GIRO INESPERADO

Al asumir la Presidencia, Menem pegó un giro político tan gigantesco que hizo cimbrar al país y naturalmente al Justicialismo. "En julio de 1989, en medio del colapso hiperinflacionario y de serias amenazas de desintegración social expresadas por los saqueos a los supermercados, culminaba un prolongado período de decadencia nacional. El colapso económico de la Argentina de 1989 coincidió con otro punto de inflexión ocurrido en el escenario internacional. La caída del muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría." (3)

En síntesis, como dice el mismo autor, la adecuación del país a la nueva realidad internacional fue una acción conciente del nuevo presidente. En declaraciones al autor Menem confirma lo que Cavallo asegura en un libro de su autoría:

"En el viaje a Europa a fines de 1988, Menem y yo habíamos quedado con la impresión de que la Unión Soviética iba camino a desaparecer como potencia, que la división entre Europa del Este y Europa del Oeste estaba llegando a su fin." (4)

El ocaso del comunismo sorprendió mal parada a la intelectualidad argentina de los ‘90, que educada bajo parámetros sesgados al progresismo o bajo el esquema de la guerra fría no asimilaban lo que estaba ocurriendo. Despistados y desmoralizados se negaron a aceptar lo que era más que evidente. Y esto hacia ambos lados, derecha e izquierda, del abanico ideológico del país. El horizonte político en el que habían crecido al menos dos generaciones en los últimos setenta años se desvanecía como arena frente al vendaval. Progresismo, peronismo ortodoxo y de izquierda y derecha antiperonista quedaban perplejos frente a un gobierno justicialista que gobernaba con principios contradictorios a la cultura histórica justicialista o al menos a la memoria que de ella se guardaba. Por la brecha abierta avanzó Menem. Sin ataduras y ligero de equipaje.

Acordó con Bunge y Born, con la familia Alsogaray y con representantes del viejo antiperonismo. Privatizó, desreguló, bajó impuestos de importación y terminó con los de exportación. Acabó con la inflación agobiante con la ayuda de Cavallo y la Ley de Convertibilidad. Recompuso las relaciones diplomáticas con Inglaterra gracias al apoyo norteamericano y a las permanentes señales ofrecidas a los triunfadores de la Guerra Fría, que para algunos fueron excesivas pero que sin ellas no nos hubieran creído, como enviar dos naves a la guerra del Golfo o terminar con el misil Cóndor armamento fabricado para Irak. Cerró todos los conflictos con Chile y fundó el Mercosur. Retiró a la Argentina de los Países del Tercer Mundo luego de una conversación que mantuviera con Khadafi en Belgrado que a juicio de Menem estuvo cargada de disparates antioccidentales y anti norteamericanos que hacía imposible continuar esa relación. (5)

Actuó inteligentemente con el movimiento obrero acordando con sus principales jefes que veían pocas posibilidades de maniobra atentos por ejemplo a la votación que se realizó en Somisa sobre si se privatizaba o no la empresa triunfando rotundamente el sí con 4325 votos sobre el no con 1367 (6). En síntesis había un clima favorable a una economía de mercado quizás a consecuencia de la década perdida de los ‘80. No hay que olvidar el extraordinario crecimiento de la Ucedé por aquellos años y de Upau en la Universidad copada por Franja Morada.

Procuró una pacificación indultando a jefes guerrilleros, militares del proceso y carapintadas. ¡Todos a su casa!

Abrazó y besó al Almirante Rojas intentando cerrar viejas heridas que no por antiguas estaban sanadas u olvidadas. Avanzó sin red sobre un tema tabú y caro al peronismo: la revolución del ‘55. El último vestigio arqueológico de la Revolución Libertadora era el Almirante Isaac Rojas. El peronismo a lo largo de los años había hecho de aquellos acontecimientos (Revolución del ‘55, bombardeo a la Casa Rosada) el núcleo duro de su identidad política. Se victimizó, con razón, sin comprender que los acontecimientos del ‘55 eran el resultado no deseado de una profunda revolución social, justa y necesaria, realizada vertiginosamente en un año y medio (1944-45) que inevitablemente llevaba implícita una reacción por los intereses políticos y sociales en juego y por lo trepidante de los cambios.

Cierto es, también, que los luctuosos sucesos del ‘55 se habían revertido. Habían pegado una vuelta de campana. Los sectores medios que acompañaron la trágica experiencia de la Revolución Libertadora se fueron alejando de a poco de aquellos funestos acontecimientos. Los primeros que abandonaron esa trinchera lo hicieron convencidos que con Frondizi se abría una posibilidad de encuentro. Los más rezagados acompañaron a Balbín quien sobre finales del ‘70 se acercó a Perón estrechándose en un abrazo. Por su lado los estudiantes que formaron el ariete contra el peronismo en el ‘55, en las elecciones del ‘73 votaron en masa a Perón. Ya nada quedaba del viejo antiperonismo. Mejor dicho quedaban algunos como Lanusse o Francisco "Paco" Manrique pero ellos fueron los responsables de que Perón volviera a la Patria. Obligados, naturalmente, por las circunstancias políticas pero responsables, al fin, de su retorno. El ciclo quedaba cerrado.

Por otro lado, ¡habían pasado tantos años! Qué sentido tenía continuar acumulando rencores y cavando trincheras. Por los años ‘90 el Almirante Rojas era un viejito enclenque sin vínculos con la sociedad política. Le daba la posibilidad a Menem, tan afecto a los símbolos, de un formidable impacto mediático en caso de un encuentro. El abrazo y finalmente el beso al Almirante Rojas incomodó a muchos hombres y mujeres del peronismo que continuaban mascullando rencor. La contracara del menemismo, por aquellos años, era Antonio Cafiero quien habiendo perdido la interna del ‘88 fue un decidido detractor del abrazo. Estando el autor en la casa de Cafiero, en San Isidro, en junio del 2008 y al preguntarle sobre ese giro político, el viejo caudillo me aseguró que "si había algo que no le perdonaba al Doctor Menem era aquel insensato beso al Almirante Rojas". Esto ya lo había hecho público en reiteradas oportunidades. Lo que revela el consenso peronista a esta crítica sino Cafiero jamás la habría formulado.

Volviendo al abrazo, Menem narra así aquel encuentro:

“Aquellos hechos ¡los tengo tan claros!

Rojas me pide una audiencia. Fue Ramón (Hernandez, su secretario privado) el que me trajo la noticia. Vemos la agenda y digo hablenló al Almirante y diganlé que tal día a tal hora lo espero.

Fue en horas de la mañana yo siempre iba temprano a la Casa de Gobierno. Estaba mi hermano (Emir) que era Secretario de la Presidencia en la sala contigua al despacho mío y justo lo va a visitar Jorge Antonio y claro cuando entra Isaac Rojas, Antonio se quería morir (risas), esto no se aguanta más, dijo y se fue. Naturalmente no adelante de Rojas sino a mi hermano y en voz baja (7). La cuestión es que vino charlamos un rato fue muy amable conmigo tan es así que me contó cosas que no le había contado nunca jamás ni a sus pares ni a sus subalternos. Cosas de su vida profesional y de su vida privada que no tiene sentido las cuente aquí. La cuestión es que el tenía interés en la canalización del Bermejo. Decía:

- Presidente vamos a poner en actividad dos millones de hectáreas de tierra en el norte argentino.

Llevó los planos y todas las explicaciones del caso. Le digo bueno Almirante hágase cargo yo no tengo ningún inconveniente pero también necesitamos un cálculo de los gastos para ver si lo podemos incluir en los próximos presupuestos que vayamos a elevar al Congreso. La cuestión es que siguieron las conversaciones. En otra oportunidad nos juntamos en la Fragata Sarmiento en un coctail con todos los oficiales. Lo amaban a Rojas, te digo que realmente lo amaban y ahí volvió contarme cosas de su juventud que eran realmente graciosas. Otros oficiales que estaban allí decían: es increíble nunca nos contó nada a nosotros y a usted en cambio…

Claro yo era Presidente y eso seguramente me daba ventaja. Cierto es que uno lo juzga porque fue víctima de ellos y cuando uno es víctima es difícil que hable bien del victimario. Pero demostró ser un hombre de bien.

Hay muchos que no tendrían derecho a hablar. Yo sí. Fui víctima de los militares. Si me salvé es porque me blanquearon. Yo estaba sindicado como montonero.

Finalmente el Almirante se enfermó. Estaba en el Hospital Naval y pido una visita. Como correspondía. Por más Presidente que yo fuera no podía entrar, así, de colado al Hospital Naval y me hace decir el Almirante que me esperaba. Entonces fui. Cuando llegué había un Capitán que creo se llamaba Cuadrado. Fue él quién me recibió.

Oh… Presidente ¿como le va? ¿Como está Usted? ¿Se acuerda de mí?

¡Como no me voy a acordar! Si usted estaba en los Treinta y Tres Orientales cuando me tenían preso a mí.

Bueno, pero eso ya pasó. Dice pícaro.

Si, pasó. ¡Ya sé que pasó! No vengo a evocar viejos enfrentamientos. Pero si usted me pregunta si me acuerdo de usted, solo le comento en que circunstancias lo conocí. Además yo era el que comía esas semillitas árabes y llenaba de cáscaras el barco y usted me las hacía juntar (risas). ¿Recuerda?

-Bueno… son las cosas de la vida.

-Si, claro son las cosas de la vida.

Yo estoy aquí en una actitud de un argentino que entiende esas cosas y que quiere el afecto y la unidad de todos los argentinos y es por eso, además de porque está enfermo, que quiero verlo al Almirante.

-Si, ya sabíamos. Pero me ha dicho que por favor lo espere cinco minutos el lo quiere recibir con el uniforme. Está en bata y así no se puede acoger a un Presidente.

Cuando estuvo listo me hacen pasar. Estaba Rojas ahí, parado, ceremonioso con su uniforme impecable de Almirante, de un azul profundo y dorados restallantes. La gorra puesta. Firme delante de mí. A pesar de los años, lograba un equilibrio en su cuerpo, envidiable, impropio en un hombre de su edad. Quizás acostumbrado a los vaivenes de cubierta. Demasiado delgado, flaquito, enjuto. El uniforme le quedaba holgado y una serenidad en su rostro que hablaba del tiempo transcurrido desde aquellas iras de antaño.

- Señor Presidente ¡ buenos días!

- Buenos días Almirante.

Me estrechó en un abrazo. (8) Y eso me hizo recordar la anécdota de Sarmiento con Urquiza. En ese momento yo entendí que ya era Presidente de todos los argentinos.

Recuerdo también que en ningún momento hicimos mención a los luctuosos sucesos del ‘55 ni a los gobiernos del General Perón. Estábamos ahí para mirar al futuro y restañar heridas no para ahondarlas.

Y esto viene desde la época de Perón porque un buen día cuando ganó las elecciones presidenciales en setiembre de 1973 yo me lo fui a ver cuatro o cinco días después a ver que podíamos hacer por La Rioja. Justo venía Gelbard, entonces, le dice: vea Ministro hay que hacer algo por esta provincia, por La Rioja, algo hay que hacer, una especie de reparación histórica a provincias que tanto le dieron a la Argentina con sus guerras, la sangre derramada en tantas acciones heroicas en defensa de la Patria y la libertad. Y ahí le encomendó a Gelbard que hiciera un acta de reparación histórica, que así se llamaba donde incluía la promoción industrial. Si no mi paisana –Isabel Martínez- me va a matar porque sepa usted que hasta las langostas cuando van por La Rioja van con las viandas (risas) y ahí surgió el acta de reparación histórica. En ese momento estábamos conversando con Perón en contra de Rojas. Tremendas las cosas que ahí se decían por cuenta de los participantes. Entonces le digo: y General, entonces, ¿que hacemos con el Almirante?

-Nada, absolutamente nada.

-Y el golpe del ‘55, le digo.

-No, eso ya pasó. O usted cree que Rojas es menos argentino que nosotros.

Esto me sirvió de mucho para encarar lo que ya te comenté. (9)

Lo cierto es que una porción significativa del peronismo jamás perdonó a Menem ese abrazo. En síntesis: Comprensión de la situación mundial, adecuación del país a las circunstancias internacionales e integración al mundo. Menos Estado, más actividad privada, más sociedad civil. Pacificación, acuerdo y perdón.

REACCIONES A LOS CAMBIOS

La sociedad política no estaba en condiciones de asimilar estos cambios y menos a la velocidad con que se hicieron. Un sector importante del justicialismo se opuso construyendo un discurso que aparecería luego de la crisis del 2001 exitosamente. El Frente Grande, el Frepaso, la CTA, y el MTA de Moyano pasaron a la oposición esgrimiendo el viejo relato peronista. El radicalismo de igual modo. Conducido por Alfonsín batía el parche acerca del error de las privatizaciones (las joyas de la abuela) y de la política exterior de Menem. La izquierda ni hablar. Los náufragos del 89 devenidos en progresistas creaban una atmósfera cultural enemiga de la economía de mercado, del valor de la competencia, de la responsabilidad individual, de los deberes y obligaciones. Una sociedad que hacía setenta años escuchaba ese discurso no pudo asimilar los cambios de manera que el valor del Estado como único distribuidor de la riqueza, nivelador de las desigualdades y protector supremo siguió vigente en la conciencia de la elite política.

Lech Walesa dirigente gremial cuya lucha contribuyó a la caída del régimen comunista en Polonia, en una entrevista manifestó con gran lucidez las ventajas y desventajas de la desaparición del Estado providencia, según fortalezas y debilidades individuales:

"La gente se puede dividir entre los activos y los pasivos. Durante el comunismo, el sistema cuidaba mucho más a los pasivos organizándoles vacaciones gratuitas, tiempo libre, el trabajo…, y ellos sí estaban contentos. El nivel de vida era muy bajo, pero todos teníamos más o menos lo mismo. Ahora cuando entra el maldito capitalismo el margen de la libertad económica crece y la gente activa enseguida emprende negocios, mejorando su nivel de vida. Todo eso causa envidia y repugnancia hacia los que tienen éxito. La gente piensa de esta forma: ¿cómo es posible que hace poco todos vivíamos en la pobreza compartida, y ahora mi vecino se hace empresario y se compra una fábrica? ¡Porque se arriesgó!" (10)

Algo similar pero en menor escala ocurrió en aquella década con la reforma del Estado en nuestro país. El empleo público disminuía dejando a los trabajadores con indemnizaciones que en muchos casos desaprovecharon por años de estatismo paternalista. El descontento creció exponencialmente en sectores de las Fuerzas Armadas pero ya no por la guerra antisubversiva sino por la política económica del peronismo y su política exterior de amistad con los EE.UU. e Israel y su alejamiento del Tercer Mundo y los países árabes. Los carapintada con vinculaciones con sectores nacionalistas y sindicales especialmente con dirigentes cercanos a Ubaldini se levantaron en armas en diciembre de 1990. Aquí vale hacer una digresión. Mohamed Seineldín oficial de buen comportamiento en Malvinas era un emblema de lucha antiimperialista. Estaba vinculado por lazos familiares de amistad con Zulema Yoma y en esa condición visitaba con asiduidad a la mujer de Menem, en Olivos. En julio del ‘90 Zulema es expulsada por su marido de la quinta presidencial en medio de un gran escándalo público. Entre otras cosas por sus amistades y porque la relación entre ellos estaba agotada. (11) En octubre del mismo año Sadam Hussein invade Kuwait y se hace público el pedido de Bush para que el país participe de una coalición internacional contra Irak. Todo indicaba que Menem participaría, como lo hizo, de aquellos acontecimientos. En diciembre ocurre el levantamiento carapintada de Seineldín, otrora visitante de Olivos. Era un clásico golpe militar con simpatías en sectores sindicales y ¿alguien más…? El motín fue rápidamente vencido. A los días visitó nuestro país el Presidente Bush cuando el humo de la pólvora aún no se había disipado. Menem pasó a ser el gorila musulmán.

UNA NUEVA ALIANZA SOCIAL

Esto fue en términos generales el menemismo. Obreros, sectores populares, clase media y alta, industriales competitivos internacionalmente, el campo, la Iglesia y las Fuerzas Armadas que comenzaban a ganarse la confianza del pueblo al reprimir la sedición carapintada y dejar atrás los crueles enfrentamientos de la guerra antisubversiva.

Lo novedoso del menemismo fue la trascendencia otorgada al mercado internacional, a los grupos económicos mundializados y competitivos (revolución tecnológica del campo) a valorar al campo como expresión genuina de la burguesía nacional a la ponderación ideológica del liberalismo criollo y popular como cuerpo de doctrina y en consecuencia un replanteo de nuestro pasado y una nueva visión histórico-política al interior del peronismo.

Sin lugar a dudas los ‘90 fueron años de profundos cambios que algunos valoramos y otros repudiaron. Y el peronismo ya no fue lo mismo. Las aguas se abrieron definitivamente.

TRISTE, SOLITARIO Y FINAL

La sociedad política argentina es injusta y profundamente conservadora. Al no asimilar los cambios de los ‘90 hundió en el descrédito y el ostracismo al Doctor Menem. Lo vituperaron, lo ofendieron, lo denigraron, lo persiguieron. Es muy difícil aguantar parado cuando vienen degollando. Hizo lo indecible para estar vigente, pero no. Lo postergaron y ningunearon. Antiguos compañeros y amigos lo negaron y le dieron la espalda. Finalmente, Menem se rindió. No se recuerda en la historia de nuestro país un caso parecido. Un líder político que abandone sin más la lucha. Es que Menem está muy sólo y al descampado. Esta soledad lo dice todo. Nadie quiere acordarse de aquellas reformas y aquellos valores. La historia deberá recuperar lo que los políticos desvergonzados hoy tiran por la borda. De todos modos, Menem debió hacer un esfuerzo y mantenerse digno, especialmente si la Iglesia y la familia eran atacadas. No pudo.

Vendrán otros que seguramente podrán. El país lo necesita.

Referencias

1 Novaro, Marcos: Argentina en el fin de siglo. Democracia, mercado y nación (1983-2001). Ed. Paidos, Bs. As. 2009. Pág. 294.

2 Declaraciones de Carlos Menem al autor.

3 Castro, Jorge: La Tercera Revolución. Ed. Catálogos. Bs. As. 1998. Pág. 75.

4 Cavallo, Domingo: Pasión por crear. Diálogo con Juan Carlos De Pablo. Ed. Planeta. Bs. As. 2001. Pág. 139.

5 Declaraciones del Doctor Menem al autor. Cavallo en su libro “Pasión por Crear” describe esa reunión. Ob. Cit. Pág. 143.

6 De Pablo, Juan Carlos: Quien hubiera dicho. La transformación que lideraron Menem y Cavallo. Ed. Planeta 1994. Pág. 142.

7 Muchos años después, en enero del 2004, Jorge Antonio narró estos acontecimientos en una entrevista realizada por Felipe Pigna y publicada por la revista Noticias. Los hechos tal como los cuenta Antonio transcurrieron de manera muy diferente a lo relatado por Menem.

Pigna: ¿Y qué sintió cuando Menem le da un beso a Rojas?

Antonio: ¡Asco! Me llamó el Secretario de él, Miguel Ángel Vico, y me dijo: Venga que se va a llevar una sorpresa. Cuando fui me dijo: ¿Sabe con quién está el presidente? ¿no? No lo sé ni me interesa.

Está con Rojas.

Le dije ¡no lo puedo creer! Me contestó: sí, dentro de un ratito se va a ir. Y al ratito se fue Rojas, y Menem me dijo: Pase, pase…

Usted no tiene vergüenza, le dije. Señor presidente ¿como puede recibir usted a semejante monstruo? Tenga un poco de respeto por los muertos. Tenga un poco de respeto por todos nosotros. Me dijo: Jorge la política es la política. Esto es lo que hay que hacer. Tenemos que terminar con los odios.

8 Rojas narra el encuentro en el Hospital Naval del siguiente modo: "Antes de introducirse en el ascensor platicamos brevemente y le dije: Doctor Manem, mirémonos a los ojos; yo le deseo a Ud. una buena presidencia. Muchas gracias Almirante…me respondió, trataré de hacerla. Le dije enseguida: Doctor, yo creía que éramos los dos de la misma estatura, y veo que Ud. es un poco más alto que yo. Ese es mi consuelo, me dijo. Nos despedimos y entró en el ascensor. Pero advertí enseguida que allí había una pequeña distorsión…él estaba con tacos y yo estaba en pantuflas, de manera que los dos teníamos la misma estatura."

Memorias del Almirante Isaac F. Rojas. Conversaciones con Jorge Gonzalez Crespo. Ed. Planeta. Bs. As. 1993. Pág: 15.

9 Declaraciones al autor.

10 Walesa, Lech: Revista Vitral N° 78.

11 Declaraciones del Doctor Menem al autor.

July 9, 2010

Maradona: sorpresa y confirmación

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 9:43 pm

Maradona.jpg

 Con la derrota dibujada en la cara. Atrás, el Director Técnico alemán

Cada cuatro años tengo la costumbre de seguir atentamente todos los partidos de la selección nacional. Este año hasta vi algunos en los que no jugaba nuestra selección. Me llamó mucho la atención el fútbol veloz, fuerte y coordinado de los alemanes. Pero todavía más curiosidad me despertó el hecho de que la mayoría de los entendidos en el tema opinara que los españoles podían ganarles, y que finalmente les ganaran. Con estos pobres antecedentes, pretendo opinar sobre Maradona y su papel en el Campeonato Mundial.

Cuando el presidente de la AFA, Julio Grondona, lo designó director técnico de la selección, me persigné. Por dos razones; no sé cuál más importante. 1) Pienso como Pelé. Un jugador de fútbol bueno puede transformarse en un DT bueno. Pero es muy improbable que un jugador genial pueda convertirse en un DT bueno. Lo dije más de una vez: Dios no es magnánimo. Cuando concede un don excepcional en un campo, retacea en los demás. 2) No me olvido del desorden y la conducta desafiante de Maradona como jugador en los campeonatos fallidos de 1990 y 1994; esperaba para 2010 otra secuencia de caos, paranoia y rencor. Ya escribí hace cuatro años que haberlo dejado ir a Pekerman, un DT profesional y excepcional a juzgar por su desempeño en los campeonatos mundiales juveniles, fue un serio error.

La conducta de Maradona en Sudáfrica realmente me sorprendió. No fue exitista, infundió espíritu de cuerpo en la Selección, creó entusiasmo en el país y, aparte de un fugaz ajuste de cuentas con el periodismo, no se mostró resentido. Además, en el momento de la derrota aceptó su responsabilidad y habló con humildad en la conferencia de prensa. Parece obvio (es por lo menos el diagnóstico uniforme de los colegas, mozos y parientes que trato a diario) que la Selección fracasó por gruesos errores tácticos. En otras palabras, pese a que contaba con algunos de los mejores jugadores del mundo, la Selección perdió en forma humillante con Alemania por la incapacidad técnica de Maradona. Esta es la confirmación de la sabiduría de Pelé.

Sin embargo, la derrota argentina no es responsabilidad de Maradona. Está claro que este hombre dejó el alma en el Mundial. Hizo lo que sabía. No se le ocurrió hacer lo que no sabía. ¿De quién es la responsabilidad, entonces? De quien lo designó. Grondona conocía mejor que nadie los defectos de Maradona y en vez de enfrentar la marea en contra optó por la demagogia. Y ahora insiste en la demagogia. Ha mandado a decir por intermedio del vocero de la AFA que Maradona es el único DT que puede hacer lo que quiera en la Argentina. No se anima a pedirle la renuncia. No quiere pagar costos políticos. Espera que próximas derrotas de la Selección tornen su posición insostenible. Hábil político; horrible dirigente.

May 30, 2010

Sebreli

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:58 pm

La Nación de hoy publica un estimulante artículo del sociólogo y escritor Juan José Sebreli. Allá por 2002, un amigo conservador me recomendó efusivamente que leyera "Crítica de las Ideas Políticas Argentinas", uno de los exitosos libros de Sebreli. Le llamaba mucho la atención que un intelectual con fama de progresista rescatara del oprobio a los gobiernos de las décadas de 1930 y 1990. Siguen tres párrafos del artículo:

Para que en 2016 esta situación se revierta, será necesario un cambio profundo, tanto en la conducción política como en la orientación económica que consiga superar el nacionalismo populista, sustituir el movimientismo por un sistema de partidos y el corporativismo por instituciones republicanas.

Además, se deberá comprender este nuevo mundo, en el que la soberanía de los Estados-nación está relativizada, por la globalización. La Argentina, que intentó con mayor o menor suerte integrarse al mundo desde 1983, volvió al aislamiento y a un anacrónico proteccionismo de industrias de baja tecnología, ineficientes y sin capacidad exportadora, subsidiadas mediante la inflación, la confiscación del campo, el atraco al Banco Central y a las cajas de jubilación.

Quienes siguen hablando de la reindustrialización deben enterarse de que vivimos en la época posindustrial, donde las fábricas modernas están automatizadas y robotizadas, y los nuevos trabajos deben buscarse en la informática, la comunicación y los servicios, única manera de salir del estancamiento y la pobreza.

Es imposible pasar por alto algunos conceptos de Sebreli. Por ejemplo, la sustitución del movimientismo por el sistema de partidos y del corporativismo por las instituciones republicanas (el ex-presidente Menem, no obstante su liberalismo en el trato con la prensa y sus buenas relaciones con el Congreso, nunca dejó de ser un movimientista); la sustitución del anacrónico proteccionismo industrial por la integración económica al mundo (que es hoy tan imperativa como en los últimos 70 años), y la comprensión de que en el nuevo mundo globalizado la soberanía del Estado-nación se ha relativizado.

Mi reciente libro acepta como un hecho esa "relativización de la soberanía del Estado-nación" que subraya Sebreli. Este concepto es su punto de partida. Antídotos contra el Riesgo-Argentino intenta reflejar dicha realidad en lineamientos para una nueva organización económica no nacionalista.

May 24, 2010

¿De qué están orgullosos?

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 7:00 pm

La Nación publicó, el sábado 23, el artículo más sugestivo de los muchos que leí en los diarios durante las minivacaciones que se decretaron a fin de conmemorar el Bicentenario. El mensaje del artículo es simple y contundente: pese a todo, el 82% de los argentinos se siente orgulloso de ser argentino y la inmensa mayoría cree que el país en 2010 está mucho mejor, algo mejor o ni mejor ni peor que en 1910. ¡Un abismo me separa de la opinión mayoritaria! El gráfico a la izquierda muestra el estado de la opinión pública en materia de orgullo nacional; el de la derecha, muestra cómo la gente ve al país en 2010 en comparación con 1910.

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En un número especial del 25 de mayo de 1960, La Nación publicó un largo artículo encargado a Federico Pinedo como parte de los festejos del Sesquicentenario de la Revolución de Mayo. De joven, Pinedo fue un fervoroso lector de Marx y de Ricardo; más tarde, un hábil diputado socialista; antes de cumplir los 40 años, un notabilísimo ministro de Economía, y con el paso del tiempo, uno de los poquísimos estadistas que Argentina produjo en el siglo XX. A continuación, transcribo los primeros párrafos del artículo en cuestión. Note la calidad del lenguaje, el sentimiento con el que escribe, su notable comprensión de los hechos históricos y económicos y, sobre todo, la perspectiva, la visión de largo plazo, tan ausente en el mediocre siglo que pasó y que todavía, desde el punto de vista económico y político, no ha terminado.

1. Quienes recuerden lo que fue el año del Centenario y hagan una comparación entre el espíritu que entonces dominaba y el que impera hoy, al cumplirse siglo y medio de nuestra revolución emancipadora, no pueden dejar de percibir una marcada diferencia entre las dos celebraciones del magno acontecimiento.

2. En 1910 dominaba de manera casi absoluta una sensación de triunfo, que hoy está lejos de ser preponderante. Existía el convencimiento de que la Argentina había sido un éxito y hoy hay muchos que dudan de ello. Aunque se notaran serias deficiencias en muchos aspectos de la vida argentina y hubiera quienes se empeñaran en magnificarlas por espíritu crítico o las señalaran con ansia de perfeccionamiento, para la inmensa mayoría de los hijos de esta tierra y para todos los que se interesaban por su destino parecía indiscutible que el país había alcanzado ya en importantes aspectos de su vida un apreciable grado de desarrollo y que tenía expedito el camino a muy altos destinos, a alcanzarse en un futuro no muy lejano. Hoy ese convencimiento de que se había alcanzado la madurez y esa esperanza en la prosperidad a corto y a largo plazo se echa de menos en muchos connacionales.

3. En realidad la sensación de éxito nacional predominante en nuestro pueblo el año del Centenario o en la década que tuvo el Centenario por mitad era justificada. Aunque no había razón por cierto para creernos en todo la primera nación del universo no era ilusión considerar que nos destacábamos en el mundo y por supuesto en nuestro continente como un pueblo rico, próspero, dinámico, capaz de progresar con paso seguro y de ir alcanzando un rango cada vez más elevado.

El contraste entre el punto de vista de Pinedo en 1960 y el mensaje que deja trascender la opinión pública argentina en 2010 no puede ser mayor. Vaya uno a saber en virtud de qué factores la opinión pública cree que en 2010 estamos mejor que en 1910. Quizá sea porque ahora se vive mejor que en aquel tiempo: tenemos aspirinas que nos libran del dolor de cabeza, la mayoría puede comprarse un auto, el voto es universal y secreto y los niños no trabajan. Pero todos y cada uno de estos avances nos iban a llegar tarde o temprano, de una forma u otra, como llegaron a la mayoría de los países durante el siglo que pasó. No es motivo de orgullo. En cambio, "la casi absoluta sensación de triunfo" de 1910, que según Pinedo se explica por el rango que el país había sido capaz de alcanzar en el mundo, sí es motivo legítimo de orgullo. Que le país ocupe uno de los diez primeros lugares en el podio mundial de la producción, la inmigración y el nivel de vida de la población es sin duda difícil y meritorio.

En mayo de 1810, la población del Río de la Plata tenía grandes expectativas, grandes incertidumbres y mucha alegría. En 1860, tenía un programa definido de gobierno y se encontraba próxima a aplicarlo. En 1910, la sensación de éxito era prácticamente universal. En 1960, había sospechas de frustración. En 2010, si bien no puedo afirmar que transitamos el punto más bajo de nuestra historia pues faltaría a la verdad, sobra evidencia de que la Argentina ha fracasado. Por eso no festejo nada y, sin perder la esperanza, me preparo para el futuro. Se puede querer a la Patria sin necesidad de estar orgulloso de ella, como se puede querer a un padre o a un hijo con clara conciencia de sus defectos y limitaciones.

May 19, 2010

Libre comercio patrio

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 5:54 pm

Las Fundaciones Naumann y Atlas, con el auspicio de la Universidad del CEMA, realizaron ayer un importante seminario en conmemoración del bicentenario del magno evento de Mayo de 1810. El seminario se dividió en tres paneles. El primero se concentró en la sociedad, la política y la economía de 1810, y lo integramos Roberto Cortés Conde, Orlando Ferreres y yo. El segundo se concentró en la sociedad, la política y la economía de 1910, y lo integraron Jorge Castro, Ezequiel Gallo y Enrique Szewach. El tercero se concentró en Perspectivas a partir de 2010, y lo integraron Patricia Bullrich, Gerardo Morales, Ricardo López Murphy, Federico Pinedo y Elisa Carrió. Pronto se subirán a YouTube videoclips con tramos de 10 minutos de cada una de las exposiciones. Sigue mi exposición:

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La Revolución de Mayo de 1810 tuvo tres objetivos: la libertad externa, la libertad interna y la libertad de comercio. La libertad externa, con la Guerra de la Independencia en el medio, se consiguió en una década. Esta es la parte más enseñada de nuestra historia. La libertad interna, con la guerra civil en el medio, se consiguió en cuatro décadas. Esta parte es menos enseñada que la anterior. La instauración del estado de derecho fue un objetivo temprano y permanente de los gobiernos patrios. Ya en 1813, B. de Monteagudo redactó el primer proyecto de Constitución; le siguieron la sanción del Estatuto provisional de 1815 y la sanción del Reglamento provisorio de 1817, que sirvieron como antecedentes para las Constituciones unitarias de 1819 y 1826, de las que salieron, a su vez, muchos artículos de la Constitución federal de 1853.[1]

El tercer objetivo se consiguió de inmediato, de manera jacobina. De las tres partes, esta es la menos enseñada. Con la excepción de los historiadores, la mayoría de nosotros asocia el libre comercio a la Organización Nacional y al despegue de la economía argentina. Quiero destacar en esta oportunidad que la apertura comercial es muy anterior a la Organización Nacional. Se inició antes de la Revolución de Mayo y los gobiernos patrios la profundizaron. La historia del libre comercio en el medio siglo que terminó con la llegada de Juan M. de Rosas corre así.

En el contexto de las reformas administrativas borbónicas de fines del siglo XVIII, se creó el Virreinato del Río de la Plata en 1776 y se sancionó el Reglamento de Libre Comercio en 1778. Estas reformas, más el ímpetu de la industria británica que buscaba mercados para sus tejidos en todos los confines del mundo, determinaron una pronta apertura comercial de la economía de la pampa bonaerense. En el último cuarto del siglo XVIII, tuvo lugar la clásica revolución de precios relativos que acompaña a una sustancial liberalización del comercio internacional: cayó mucho el precio de las importaciones y subió mucho el de las exportaciones. Por ejemplo, el precio del hierro bajó un 50%; el del acero, más de un 70%, y el del coñac, un 60%; a su vez, el precio de los cueros aumentó un 250%. Es como si en la actualidad el precio de los autos bajara a la mitad y el de los productos de exportación subiera al doble. Pocos años después, a raíz de las invasiones inglesas, bajó mucho el precio de los productos textiles: los de algodón cayeron un 30% y los ponchos, un 60%.[2]

A partir de 1810, los gobiernos patrios abolieron barreras arancelarias y para-arancelarias y también el monopolio del comercio exterior que ejercía un pequeño grupo de comerciantes españoles. Gracias a esta reforma, al fin de las guerras napoleónicas, a una mejora de los términos de intercambio y a una rebaja del costo de transporte, la exportación per cápita se duplicó entre 1810 y 1825, y se ubicó en un nivel bastante alto en comparación con el nivel observado en ese tiempo en países desarrollados. De acuerdo con el historiador S. Amaral, después de la independencia hubo una importante liberalización comercial. Según los historiadores Salvatore y Newland, en el período que siguió a la independencia, la economía del Río de la Plata se transformó en una de las más abiertas del mundo. La apertura se consolidó en 1825 mediante la firma del Tratado Anglo-Argentino de Amistad, Comercio y Navegación (algo distinto a un TLC contemporáneo). Para Juan B. Alberdi, la importancia histórica del tratado fue capital pues evitó que Rosas hiciera de Buenos Aires otro Paraguay.[3]

En suma, conseguimos la libertad externa en diez años y jamás la perdimos; conseguimos la libertad interna en 40 años, la perdimos en 1930 y la recuperamos en 1983; conseguimos la libertad de comercio de inmediato y la perdimos en 1930. Seguimos igual en este terreno.

Referencias

[1] Groussac, P. (2005): Las Bases de Alberdi. Espuela, p. 66 y 67.

[2] Ávila, J. (2010): Antídotos contra el Riesgo Argentino. Cap. II.

[3] Ávila op. cit. Cap. I y II.

April 1, 2010

Reportaje a Gary Becker

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 2:14 pm

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Ambito Financiero publicó ayer un interesante reportaje a Gary Becker, profesor de Economía de la Universidad de Chicago y Premio Nobel. Valoro el reportaje porque Becker, además de tener una extraordinaria inteligencia, es un persona seria, concentrada, austera y honesta. He conocido pocas personas que reúnan tantas cualidades. Llamativamente, una buena cantidad de ellas fueron o siguen siendo profesores en el Departamento de Economía de Chicago. Gente rara, inusual, pero seria. Concentrada en ideas económicas, aun después de consagrada y en edad avanzada. Cuya austeridad estaba a la vista en su ropa y en sus autos y casas. Y honestos en sus tratos con los alumnos. G. Stigler, T. W. Schultz, A. HarbergerL. Sjaastad y R. Lucas también eran o son así.

En el reportaje, Becker dice que la reforma del sistema de salud aprobada la semana pasada por el Congreso de EEUU es mala. Que el sistema tiene defectos pero que la ley no los arregla. Que la reforma crea impuestos y agrega regulaciones y que, en definitiva, elevará costos en vez de contenerlos. Lamento que el análisis de Becker no profundice el tema. Pero el periodista que hizo el reportaje original para The Wall Street Journal quería abarcar otros temas, tales como la crisis financiera y la competencia entre grupos de presión.

Sugiero leer el reportaje en Ambito Financiero o bien su versión original en inglés en The Wall Street Journal. Para leer una interesante autobiografía de Becker, haga click aquí.

March 26, 2010

Política pesada

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:28 pm

En el día de la fecha, Ambito Financiero publicó una nota muy sugestiva en la contratapa. Lamento que la página web del diario no provea el link a la nota. Se refiere a la visita a EEUU de B. Netanyahu, el primer ministro israelí, quien deseaba mantener una reunión a solas con el presidente Obama.

Israel es un aliado especial de EEUU en Medio Oriente, como Gran Bretaña lo es en Europa, Japón en el Oriente, Australia en Oceanía y tal vez Brasil, desde que se declaró aliado en la Segunda Guerra Mundial y mandó tropas a las trincheras de Europa, en América latina. No obstante la importancia de Israel en la política exterior norteamericana, el Sr. Netanyahu fue tratado esta vez por el presidente Obama como si fuera un gobernante del Tercer Mundo.

Como muchos presidentes norteamericanos antes que él, Obama aspira a solucionar el problema palestino y alcanzar de esta forma una paz duradera en Medio Oriente. Pero Netanyahu ha perdido la confianza de Obama.

En la Oficina Oval, luego de una breves palabras, Obama presentó a Netanyahu una lista de 13 condiciones que el primer ministro debía aceptar antes de regresar a Israel. Netanyahu le respondió que primero tenía que consultar al resto de los partidos de la coalición gobernante. Obama retrucó:

"Me voy a cenar con Michelle y las chicas. Estaré por aquí en caso de que tengas algo nuevo que decirme." Y se fue. Al cabo de unos minutos, Netanyahu pidió una segunda reunión con Obama, que tampoco permitió acercar posiciones. A tal punto llega la desconfianza hacia el interlocutor israelí, que Obama exigió una respuesta por escrito a sus demandas.

Tres gestos de Obama sintetizan el fracaso de la misión israelí a Washington. Prohibió que los fotógrafos ingresaran a la sala de la reunión, interrumpió la conversación con Netanyahu con el argumento de que se iba a cenar con su familia y se negó a una declaración conjunta aunque fuera meramente protocolar.

Tanta dureza con un aliado estratégico demuestra dos cosas: a) la firmeza y la frialdad de Obama y b) el tremendo poder que ejerce EEUU en el mundo. Este simple hecho diplomático nos ilustra acerca del incalculable daño que el ex-presidente Kirchner infligió a su país en noviembre de 2005, cuando armó la contracumbre de Mar del Plata y atacó en persona al ex-presidente Bush. ¿Era difícil pronosticar la casi desaparición de la inversión directa extranjera luego de escuchar a Chávez cantar ALCA, ALCA, AL CARAJO? Alguna vez aprenderemos que la política económica empieza por la política exterior.

March 17, 2010

Futurismo exportador

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:09 pm

The Wall Street Journal publicó el pasado 13 de marzo, en la sección Food & Drink, un excelente artículo sobre el notable crecimiento que experimentan las bodegas argentinas desde la década de 1990. El periodista es un crítico especializado en vinos y escribe con un alto concepto de los vinos argentinos que llegan cada vez en mayores cantidades al vastísimo mercado de EEUU. Sus comentarios son invalorables para los bodegueros argentinos. El consumidor norteamericano sabe poco de vinos y decide sus compras de acuerdo con los consejos de críticos famosos, tales como este experto del WSJ.

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Esta maravillosa fotografía de la bodega del español Fournier sintetiza el espíritu ambicioso y futurista de los grandes emprendimientos vitivinícolas que recorrió Matt Kramer (el crítico del WSJ). También recorrió y pondera los vinos de las bodegas de Salta y la Patagonia. Sin embargo, pasó inexplicablemente por alto a las bodegas de San Juan, la segunda provincia vitivinícola del país, ubicada apenas 160 km al norte de Mendoza. El gobernador Gioja debería convencer a los bodegueros sanjuaninos de que poner plata para pagar visitas a la provincia de críticos del calibre de Kramer puede ser un proyecto muy rentable.

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