El periodista económico Jorge Herrera publicó el pasado martes 27 en Ambito Financiero un interesante gráfico con la evolución del flujo intern’l de capitales. El gráfico dice que durante la Administración Kirchner ha prevalecido la fuga de capitales. Sobre ocho años (2003-2010), Argentina expulsó capitales en siete y los atrajo, en modesta cantidad, en sólo uno. Si me pidieran un juicio sobre la política económica kirchnerista, afirmaría que ha sido mala y ofrecería como prueba este gráfico. Si me pidieran un juicio sobre las políticas económicas brasileña y peruana, diría que han sido buenas y ofrecería como pruebas gráficos similares que muestran que, en lugar de fuga, ha habido ingreso de capitales a estos países. ¿Cómo puede ser buena una política, o un manejo, que ha provocado tal resultado?

Entre 2003 y 2005, la economía argentina creció en sintonía con la reducción del riesgo-país (por renegociación de parte de la deuda pública y superávit fiscal) y la consecuente reducción de la fuga de capitales. (Menor fuga es igual a mayor demanda agregada.) En 2006 y 2007, la economía siguió creciendo pese a la cada vez más intensa fuga (intervención del Indec y default técnico sobre los bonos indexados por IPC); el gran aumento de los precios de los commodities de exportación sobrecompensó la suba del riesgo-país en esta etapa. En el segundo semestre de 2008, la economía entró en recesión por el espectacular aumento del riesgo-país y la caída de los precios de los commodities. Esta coyuntura es extendió hasta mediados de 2009. Desde entonces, la economía crece, el riesgo-país baja y los precios de los commodities se mantienen más o menos estables. Esta es la primera observación que merece el gráfico.
La segunda observación tiene por objeto una aclaración importante. Vea las sencillas ecuaciones que siguen:
1) BOP = CC + CK
2) -CK = CC - BOP
3) CC = X - IM (aprox.)
4) CC = S - I
La primera ecuación informa que el balance de pagos (BOP) es igual a la suma de los saldos de la cuenta corriente (CC) y la cuenta capital (CK). La segunda ecuación informa, tras un pasaje de términos, lo mismo que la primera pero de otra forma. Dice que el superávit de cuenta corriente menos la acumulación de reservas intern’les por parte del Banco Central es igual a la fuga de capitales. La tercera ecuación informa que el superávit de CC es igual a la diferencia entre exportaciones e importaciones de mercaderías y servicios reales (más otros saldos que varían poco). Según la cuarta ecuación, el superávit de CC es también igual a la diferencia entre el ahorro (S) y la inversión (I).
Por tanto, si en un cierto año CC fuera 3% del PBI y el BOP, 0.5% del PBI, CK arrojaría un déficit igual a 2.5% del PBI. En otras palabras, una parte del exceso de exportaciones sobre importaciones financia la acumulación de reservas intern’les y la otra parte financia la fuga de capitales. Esto es exactamente lo que ha pasado entre 2003 y 2010. La presidente Kirchner y sus funcionarios económicos repiten a coro que el "modelo productivo" es sólido porque se asienta sobre dos superávits: el fiscal y el comercial. El superávit fiscal es cosa del pasado. Pero hay un importante superávit comercial. Este cuadro de situación sólo puede ser un motivo de orgullo para un político ignorante o falaz. En el contexto argentino, un elevado superávit comercial es consecuencia de una elevada fuga de capitales. O de su contrapartida, una baja inversión. Una política económica que durante ocho años ha llevado a una baja inversión no puede ser buena.















