La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

febrero 25, 2016

La economía macrista

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 6:44 pm

No puedo decir que estoy decepcionado por la política económica de Macri. El levantamiento del cepo, la suba tarifaria y las avanzadas negociaciones con los holdouts son iniciativas imprescindibles, ampliamente justificadas, pero no heroicas ni terriblemente imaginativas. Son políticas de normalización económica, como las que vimos tantas veces desde los años 50; no son políticas de reforma estructural. Las valoro mucho y estoy contento puesto que me resulta inevitable comparar este gobierno con el anterior. En la historia argentina, el kirchnerismo tal vez sea el mejor ejemplo de la infinita negación del criterio económico y el sentido común.

Subsisten motivos serios de preocupación. En primer lugar, el déficit fiscal (Tesoro+BCRA) no baja de 6%-7% del PBI. La suba tarifaria lo disminuyó en casi 1.5% del PBI, pero la eliminación de retenciones y el aumento del mínimo no imponible del impuesto a la ganancias lo aumentaron en casi 1.5% del PBI. Saldo nulo.

En segundo lugar, la insostenible política del BCRA. Con una mano emite base monetaria para cubrir el déficit del Tesoro y con la otra, emite letras, que compran los bancos comerciales, para absorber una parte de la emisión de base monetaria de forma que la emisión neta sea compatible con la meta de inflación de 20%-25% anual. Ahora bien, las letras del BCRA devengan una tasa de interés que supera el 30% anual, el stock colocado alcanza ya una proporción elevada de la base monetaria y sus vencimientos se concentran en el corto plazo. Sin corrida sobre los depósitos bancarios, el BCRA tiene que emitir dinero pagar el servicio de las letras (déficit cuasi fiscal). Con corrida, tendría que retirar de circulación las letras a cambio de emisión monetaria para que los bancos puedan devolver los depósitos en tiempo y forma. Queda claro que una política de absorción monetaria como la actual puede desembocar a la larga en otro Plan Bonex. También queda claro que sin ajuste fiscal, se abren dos posibilidades: o aceptamos una tasa de inflación acorde, bastante más alta, o empezamos a endeudarnos arriesgándonos a otro default soberano en diez años.

Un tercer motivo de preocupación es la renovada emisión de licencias no automáticas de importación, que beneficia sobre todo al sector industrial. La UIA está de fiesta como en los primeros tiempos del kirchnerismo. Es probable que la economía argentina sea ahora incluso más cerrada que en los últimos años. Creo que el objetivo es estabilizar el empleo en el sector industrial y no agrandar las utilidades de los industriales. Me animo a pensar así porque, con las exitosas experiencias de apertura y fuerte inversión extranjera en Chile, Colombia y Perú a la vista, Macri sabe que el crecimiento está asociado a la apertura comercial y no a lo opuesto, el proteccionismo manufacturero (calzado, textiles, automóviles, electrónicos, línea blanca).

El gradualismo macrista obedece a un temor: el desempleo, el conflicto social y la ingobernabilidad. Dado el enorme valor institucional que tendrá un buen desempeño de este primer gobierno no peronista ni radical, le encuentro justificación. Lo digo porque de regreso de mis vacaciones advertí una marcada desesperanza en muchos de mis colegas y amigos que siguen de cerca la evolución económica; me refiero a una sensación similar a la que se percibía en febrero de 2000, cuando se iniciaba la gestión de la Alianza.

Si este gobierno llegara a 2019 con una inflación de 2%-3% anual, un déficit fiscal global de 1%-2% del PBI (que se pueda financiar sin tropiezos) y negociaciones de apertura comercial más o menos avanzadas con la Unión Europea y la Alianza Trans-Pacífico, me daría por muy satisfecho. No me crean demasiado humilde. El cumplimiento de estos objetivos contribuirá en gran medida al crecimiento económico. Confieso, de todos modos, que pesan mucho en mi ánimo el fracaso de la Alianza UCR-Frepaso y el horror del kirchnerismo.

diciembre 2, 2015

Gabinete de lujo

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 7:10 pm

Esta mañana, Mauricio Macri presentó en el Jardín Botánico a su gabinete de ministros. A todos los observadores con los que conversé les llama la atención el criterio marcadamente meritocrático que el presidente electo ha puesto de manifiesto en la conformación de su equipo de gobierno. Macri ha elegido a los mejores disponibles. Se advierte una preferencia por profesionales jóvenes, más bien socialdemócratas, con éxitos internacionales en sus currículums y demostradas aptitudes gerenciales. Como lo prometió en la campaña: el suyo será un gobierno de excelencia en la gestión.

Pero hay otras facetas de sus nombramientos que llaman por igual la atención. Por ejemplo, le pidió a Barañao, el ministro de Ciencia y Tecnología del kirchnerismo, que permanezca en su cargo. Le acaba de pedir a Martín Lousteau, quien casi le arrebata el gobierno de la Ciudad, que sea su embajador en EEUU. Este par de decisiones testimonian inteligencia política y una amplitud de miras fuera de lo común.

Dentro de unos días se inicia una nueva etapa política en nuestro país. Un presidente conservador, asistido por un equipo de socialdemócratas jóvenes y prestigiosos, intentará normalizar la situación económica, observar la Constitución, sacar el país del aislamiento internacional y moralizar la vida pública.

Esos objetivos son muy valiosos y justificarán al nuevo gobierno. A pesar de ello, presiento que los liberales (privatistas, librecambistas) terminaremos siendo opositores en la esfera económica.

noviembre 24, 2015

Presidente Macri

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 6:14 pm

MacriPresidente

La victoria electoral de Mauricio Macri el domingo 22 de noviembre es una hazaña y el posible inicio de una nueva etapa histórica. Decimos lo último con suma prudencia. Hablamos de algo realmente grande. Desde el estreno de la Ley Sáenz Peña en la elección presidencial de 1916, esta es la primera vez que un conservador llega al sillón de Rivadavia sin fraude. Macri será desde el próximo 10 de diciembre el primer presidente de la Nación que no es radical ni peronista. Tampoco es liberal ni socialista. Como dice la versión en castellano de la BBC y muchos de los diarios extranjeros que he leído, Macri sería una especie de conservador popular.

Estoy convencido de que le irá bien. Por un montón de razones. Es un jefe; con esto quiero decir que está acostumbrado a mandar. Como gerente de las empresas de su padre, entre los 23 y los 36 años de edad, manejó miles de empleados y trató con los principales dirigentes empresariales y sindicales. En los 12 años siguientes sobrevivió las luchas internas del Club Boca Juniors y lo condujo a notables éxitos. En los 8 años que siguieron hasta la fecha, fundó un partido local que luego se convirtió en el PRO y, en alianza con la UCR y la CC, devino en Cambiemos, la coalición que ganó la elección presidencial, y gobernó sin mucha obra pero con buena imagen la Ciudad de Buenos Aires.

Segundo, gobernará con el apoyo firme de un polo constitucionalista y el apoyo condicional del peronismo disidente, el que será más o menos firme según el éxito de su administración. Tercero, se beneficiará de la madurez democrática del pueblo argentino, el cual está determinado a que se cumpla el mandato presidencial.

No espero de Macri ninguna privatización, ni cambio profundo alguno de la organización monetaria, bancaria, comercial externa y fiscal federal. En una palabra, el suyo no será un gobierno reformista en materia económica. Espero, en cambio, que se cumplan objetivos razonables y modestos en comparación con los de la dupla Menem-Cavallo: una baja sostenida de la inflación, la unificación del mercado de cambios, una marcada reducción del déficit fiscal, la autonomía del BCRA, una rebaja generalizada de las retenciones a la exportación y la eliminación de las trabas a la importación. También espero profesionalismo. En una palabra, espero una normalización. Es poco en relación con lo que creo necesario y deseable pero es una enormidad en relación con el mar de mediocridad en el que hemos chapoteado durante 12 años y medio.

En diciembre empieza un período difícil. La madre de todas las urgencias financieras y económicas del gobierno de Macri es el déficit fiscal, que ronda un 8% del PBI y hereda del kirchnerismo. Casi 5 puntos del mismo están explicados por los subsidios a la energía y el transporte; unos 2 puntos se deben al servicio de la deuda que el BCRA colocó en los bancos comerciales (Lebacs). La alta inflación, la falta de dólares y el cepo, las dificultades financieras y el elevado riesgo país son consecuencias de tan alto déficit fiscal.

Hay dos formas de solucionar el problema: shock o gradualismo. El primero exige fuerte apoyo político y profesionalismo. Una hoja de ruta clara, costos repartidos, convencimiento y unidad del gobierno, apoyo franco de la coalición Cambiemos y de peronistas disidentes. La magnitud de las subas del tipo de cambio y las tarifas podría ser muy grande. Lo mismo que la inquietud social. Pero en la segunda mitad de 2016 la inflación y el riesgo argentino empezarían a caer, la inversión aumentaría y la economía se reactivaría. El gobierno quedaría bien posicionado para las elecciones legislativas de 2017.

En vista del acotado margen del triunfo electoral del domingo, hay analistas que aconsejan prudencia y un ajuste gradual. Pero el gradualismo equivale a cortarle la cola al perro de a poquito. El sufrimiento administrado puede ser la peor receta. El gobierno puede perder la convicción y los apoyos políticos, y la economía puede empantanarse en la recesión. En fin, no sé qué es lo mejor. El nuevo gobierno sabrá decidirlo cuando haga el arqueo de caja, exponga su plan a sus socios políticos y vea cuánto apoyo le prometen.

La situación es difícil. Creo, sin embargo, que Macri se las arreglará para salir adelante. En la conferencia de prensa que dio ayer, dijo algunas frases que despiertan ilusión y otras tan necesarias como no escuchadas desde 1999: que admira el proceso de reformas chileno, que pedirá que se aplique a Venezuela la cláusula democrática del Mercosur, que se anulará el Acuerdo con Irán, que bajará la inflación, que tomará medidas para recuperar el control del territorio (frente al avance del narcotráfico), que acelerará la apertura del Mercosur a la Unión Europea y que mira con interés la Alianza Trans-Pacífico.

Estas simples intenciones y esos modestos objetivos económicos son suficientes para justificar, en mi opinión, su mandato presidencial.

noviembre 11, 2015

Macri Presidente

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 6:13 pm

Macri2

Por lo menos en dos oportunidades escribí sobre la fortuna política de Mauricio Macri. En junio de 2007, cuando estaba al borde de ganar el ballottage para Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y en febrero de 2015, cuando gracias a la gestión de Elisa Carrió se empezaba a armar la coalición Cambiemos. Quien lea esos posts notará que desde siempre lo he considerado un ganador, por su condición de príncipe (heredero de una gran fortuna y de influyentes contactos) y por sus condiciones personales (perseverante pero no workaholic, oportunista pero no triunfalista, pícaro pero tímido).

Pues bien, parece que no me he equivocado. A la fecha, las encuestas de intención de voto en la segunda vuelta del 22 de noviembre lo ponen 8 puntos arriba de Scioli, el candidato oficialista. Lo único que lamento es no habérmelo creído en la medida necesaria para apostar dinero grande en la Bolsa; la cotización de las acciones argentinas en Nueva York subió un 50% en promedio en la semana siguiente al domingo 25 de octubre, luego del sorpresivo resultado de la primera vuelta.

El resultado fue una verdadera sorpresa. Cuando a las 0:05 del lunes 26 vi por TV que Macri iba dos puntos arriba con el 60% del padrón escrutado, pensé que el personal del canal de televisión había cometido un error. Mi hija vino corriendo de otra habitación de la casa para cotejar conmigo la noticia, pues sencillamente no entraba en sus expectativas. En rigor, me animo a decir que tomó por sorpresa a todo el país, a la gente de a pie y a la que forma parte del “círculo rojo”.

El jueves anterior a la primera vuelta fui invitado a una importante reunión para especular sobre el escenario económico y político que se avecinaba. Allí me encontré con una veintena de personas muy informadas: ex-ministros, ex- secretarios de Estado, consultores y analistas políticos y económicos. Después de 2 horas de intercambio de opiniones, salí de la reunión tan informado como había llegado. Escuché lo mismo que venía escuchando en los lugares más diversos (los pasillos de la Universidad, el café Florida Garden): que Scioli ganaría la presidencia en primera vuelta por escaso margen o bien pasaría a la segunda después de ganar la primera por 8-9 puntos. El único dato más o menos discordante era el tímido repunte de la Bolsa entre el miércoles 21 y el viernes 23. En la semana siguiente supe que en esos días habían circulado encuestas que mostraban un giro de último momento en la intención de voto.

Vivimos tiempos interesantes, qué duda cabe. Se avecina, y ojalá se concrete, un cambio de régimen. Del populismo a la democracia constitucionalista y del estatismo a la libre empresa.

Y se abren grandes interrogantes. Por un lado, el ajuste fiscal y sus consecuencias tarifarias y cambiarias. Por el otro, la renovación del Partido Justicialista. Lo primero se va a hacer gane quien gane; sólo nos queda saber en cuánto tiempo y con cuánto profesionalismo. Sobre lo segundo, si gana Macri es probable que, una vez en el llano, el movimiento peronista empiece a transformarse en un partido orgánico. La estabilización política y económica argentina lo demanda.

febrero 27, 2014

Posible giro

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 8:22 pm

Carlos Pagni, reconocido columnista del diario La Nación, publicó hoy un revelador artículo. Sugiero leerlo porque permite entender un poco mejor la confusa coyuntura política y económica argentina y formarse una perspectiva defendible sobre el futuro del país hasta el traspaso del poder al próximo gobierno. A continuación, puntualizo lo que entendí del artículo:

a) La investigación judicial por corrupción de Lázaro Báez involucra a la familia de la presidente Kirchner y, en especial, a su hijo.

b) Para detenerla, la presidente Kirchner necesita tiempo. Tiene que mantenerse en el poder hasta el fin de su mandato para desactivar o neutralizar el caso Báez.

c) Pero con una tasa de inflación que apunta al 50% anual y sin plata para comprar voluntades, el tiempo y el poder son cada vez más escasos.

d) La inflación depende del déficit fiscal cubierto con emisión monetaria y de la velocidad de circulación del dinero. El déficit es grande porque el gasto en sueldos y pensiones y los subsidios a la energía y el transporte han alcanzado un nivel demasiado alto. La velocidad es función inversa del tamaño de la emisión monetaria que el público espera. De forma que la inflación depende en lo fundamental del déficit fiscal que se financia con emisión. A mayor déficit, mayor emisión y mayor inflación de manera directa e indirecta. Puesto que la mayor emisión induce una mayor velocidad y por consiguiente una todavía más alta inflación. En otras palabras, la velocidad refuerza el efecto inflacionario de la emisión monetaria.

e) Para asegurarse ese tiempo, la presidente necesita entonces bajar en términos reales los sueldos y subir las tarifas de los servicios públicos. La devaluación de enero, sumada a una paritaria del 25%, es un paso en dicha dirección. La actualización tarifaria tendría por objeto disminuir los subsidios a las empresas de energía y transporte, y reducir un poco más el déficit fiscal.

f) Si el gobierno pudiera acompañar el ajuste fiscal con la indemnización de Repsol-YPF, la normalización del INDEC y de las relaciones con el FMI, la cancelación de la deuda con el Club de París y la solución de los juicios en el CIADI y el problema de los hold outs, estaría en condiciones de conseguir préstamos que aliviarían el ajuste fiscal y aumentarían sus chances de llegar a diciembre de 2015 con una inflación políticamente aceptable y gobernabilidad.

g) La presidente Kirchner lograría así dos objetivos: tiempo para desactivar el caso Báez y, si fuera posible, el voto de cerca de 25% del padrón en las elecciones presidenciales de 2015 para formar un bloque de legisladores que defiendan a su proyecto político y a su familia.

Si la argumentación de Pagni no fuera una fantasía, tenemos motivos para alegrarnos por primera vez en muchos años. Por un lado, el gobierno habría dejado atrás la etapa de "populismo radical" que anunciara el diputado Feletti en 2011. Por el otro, estaría en marcha un giro hacia la racionalidad económica, desprolijo, tardío, con contradicciones, como cabe esperar del kirchnerismo, pero un giro que evitaría una catástrofe económica y un naufragio político.

noviembre 29, 2013

¿Cambio de rumbo?

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 5:49 pm

A fines de junio pasado, no bien los inversores olieron la posibilidad de que Massa derrotara al candidato del gobierno nacional, fijando un límite cierto a la duración del kirchnerismo gobernante en diciembre de 2015, empezó una persistente suba de las cotizaciones de las acciones argentinas y se invirtió la relación entre el costo de salida de capitales y el de entrada (se abarató la salida o se encareció la entrada; es decir, empezó a fugarse menos capital). En los dos meses posteriores a las elecciones internas del 11 de agosto, este movimiento se acentuó hasta rozar el vértigo. En la semana anterior a las elecciones legislativas del 27 de octubre, se frenó y la Bolsa cayó con la confirmación de la aplastante victoria de Massa. La Bolsa sube con el rumor y baja con la noticia.

El fallo de la Corte Suprema de Justicia en contra del Grupo Clarín fue visto como otro ataque al derecho de propiedad y la Bolsa sufrió un severo golpe. Pero bastó que la Sra. de Kirchner reapareciera e hiciera algunos cambios en su gabinete para recrear las favorables expectativas financieras.

Cristina Kirchner saludó por TV al pueblo, después de una suerte de internación que duró 47 días, tan provocadora como siempre. Tenía en brazos a un perrito que le había regalado un hermano del extinto presidente venezolano Chávez durante su convalecencia. Mofándose del sentimiento anti-chavista que ahora impera en el país, llegó a pedirle al perrito que se portara bien a fin de evitar que la gente se quedara con una mala impresión del chavismo. Sobre un costado del sillón desde el que hablaba al país, descansaba un gran pingüino de paño que le habían regalado las Madres de Plaza de Mayo. En dos palabras, Cristina K. le dijo al país que no escuchaba el mensaje de las urnas y que el modelo se iba a profundizar.

Dos o tres días después, anunció los cambios en el equipo de gobierno. A juzgar por lo hecho y, sobre todo, por las declaraciones de los nuevos funcionarios, queda la impresión de que los inversores quieren creer que el gobierno ha abandonado sus sueños nac & pop para abrazar políticas pro-mercado. La sensibilidad con que reaccionan es una buena señal del gran atractivo económico del país después de 2015, cualquiera sea el nuevo gobierno, en tanto y en cuanto no sea kirchnerista.

De la mano de Capitanich, el nuevo Jefe de Gabinete, se ha iniciado una maratón de arreglos con el objeto de reabrir las puertas de los mercados de crédito internacional. Se pagaría una indemnización de u$s 5000 millones a Repsol por la expropiación de YPF, se estaría conversando con el FMI para que mande auditores de las cuentas fiscales y monetarias y el nuevo índice de precios del INDEC, y habría en carpeta inminentes planes para solucionar los juicios en el CIADI y salir del default con el Club de París y los fondos "buitres" (hold-outs).

Sin bien lo dicho no es poco como indicador de un sentido de dirección de las políticas económica y exterior del país, en rigor, nada se ha dicho sobre problemas económicos que enloquecen a la sociedad argentina: inflación, cepo cambiario, pérdida de reservas intern’les del BCRA, bloqueos de importaciones, exuberante presión impositiva, riesgo de cortes de luz y gas, desinversión en transporte público. No se ha dicho nada al respecto porque el origen casi exclusivo de estos problemas es el gasto público, el cual registra en la actualidad el nivel más alto de la historia.

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Del aumento en términos absolutos del gasto público durante el kirchnerismo, según IDESA, el 34% corresponde a los subsidios a las empresas de electricidad, gas y transporte (sus tarifas aumentaron desde 2003 un 150%, como mucho, mientras el nivel de precios subió un 800%, algo menos que el dólar paralelo); un 24% se debe a los haberes de jubilados que no hicieron aportes y un 18%, a los sueldos de los nuevos empleados públicos. Estos rubros explican 86% de un aumento del gasto público básicamente insostenible, que ha desembocado en un déficit fiscal que diversos analistas ubican entre 4% y 7% del PBI. En los últimos doce meses, casi 3/4 de este déficit se cubrió con emisión monetaria. Así se explica la creciente inflación, la disparada del dólar paralelo, las pérdidas de reservas, los bloqueos de importaciones y los congelamientos tarifarios con los que se pretende atenuar la inflación.

Luego de una década de comportamiento recalcitrante, ¿es realista plantearse la posibilidad de que el gasto se congele o suba por un tiempo menos que el nivel de precios, de forma que se achique el déficit fiscal? Kirchner y Kicillof (el nuevo ministro de Economía) no parecen garantías de nada. De Capitanich no opino por ahora.

Habrá que esperar hasta marzo para emitir un juicio definitivo. El desafío fiscal es demasiado grande, lo mismo que los prejuicios y la incompetencia técnica general del equipo gobernante. Este tiene a su favor el cinismo y la capacidad política para darse vuelta en el aire.

julio 8, 2013

Fotografía del futuro

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 5:53 pm

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Según dos o tres encuestas que ya circulan, Sergio Massa, el candidato a diputado nacional de la provincia de Buenos Aires por el Frente Renovador, derrotaría por buen margen al candidato oficialista en la elecciones primarias del 11 de agosto. Según la opinión generalizada de encuestadores, analistas y periodistas políticos, es muy probable que Massa derrote no más a Insaurralde, el candidato oficialista y, con éste, a la Presidente de la Nación y al Gobernador de la Provincia. Se formaría, entonces, una ola arrolladora que podría depositar a Massa en el sillón de Rivadavia en 2015.

O Massa cree en los pronósticos de los analistas o los usa como táctica de campaña. En la fotografía aparece con aires de presidente rodeado por R. Delgado, asesor económico ligado a Roberto Lavagna (quien fuera ministro de Economía de Duhalde y de N. Kirchner), M. Redrado, ex-secretario de Relaciones Económicas Internacionales (presidencia de Duhalde) y ex-presidente del BCRA (presidencia de N. Kirchner), M. Peirano, ex-ministro de Economía (presidencia de alguno de los K), y el infaltable I. de Mendiguren, ex-presidente por varios períodos de la UIA y oficialista hasta hace poco.

Massa y sus nuevos asesores están preocupados por la inflación y el desempleo. Han dejado bien claro que tratarán de solucionar estos problemas con políticas no ortodoxas. Me cuesta entender a qué se refieren.

En vista de los antecedentes de los fotografiados y sus declaraciones, tenemos una idea del tipo de política económica que puede esperarse de Massa, al menos inicialmente, si llegara a la presidencia. Proteccionismo aunque sin bloqueos, estatismo aunque sin estatizaciones y un esfuerzo de reducción del déficit fiscal, la expansión monetaria y la inflación. En comparación con las reformas de Chile, Perú y México, es una lágrima. Ahora bien, en comparación con el kirchnerismo, no está nada mal.

Lo interesante y desalentador del caso es que si Massa no llegara a presidente y en su lugar llegara otro cualquiera de los que circulan, las cosas no serían muy distintas. Quiero decir que Massa ofrece lo que quiere el país. Justamente, por eso lo ofrece.

junio 20, 2013

Menem corrupto comprobado

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 7:40 pm

La Cámara de Casación condenó a siete años de prisión a Carlos Menem, ex-presidente de la Nación y autor de la reforma económica más ambiciosa llevada a cabo en nuestro país en un siglo. Menem no ha sido condenado por mala administración o por errores de política exterior, sino por corrupción lisa y llana en una causa de contrabando de armas.

Durante años, la incertidumbre sobre la culpa de Menem en hechos de corrupción fue un motivo de incomodidad para mí. Su culpabilidad no estaba probada en forma concluyente. Cada vez que defendía sus logros en materia económica y exterior debía reconocer el "halo" de corrupción que caracterizó a su gobierno, sea como respuesta a las críticas de sus detractores o como atención al sentimiento de fraude moral que experimentaban sus seguidores. Mi situación era incómoda porque para la opinión pública, el periodismo y muchos dirigentes la condición de corrupto de Menem era cosa juzgada. Saludo, entonces, la sentencia judicial. La verdad ayuda a simplificar la vida.

La presidencia de Menem fue la mejor en un siglo y su conducta como ex-presidente ha sido lamentable. Su presidencia fue la mejor porque hizo reformas muy necesarias y porque las presidencias que se sucedieron a lo largo del siglo pasado –aquéllas con las que comparo la suya– fueron malas, truncas o  mediocres en el mejor de los casos. Su "post-presidencia" ha sido deplorable porque en vez de liderar la defensa de lo bueno que se hizo en la década del 90 y de proponerle al pueblo que lo ungió dos veces presidente de la República las formas de corregir lo malo, Menem ha preferido callarse y hasta aliarse con el kirchnerismo por conveniencia personal.

La semana pasada asistí a una cena de viejos menemistas. Me sorprendió vivamente encontrar muchos conocidos que a pesar del tremendo desprestigio del gobierno menemista, rescatan lo bueno que se hizo en los 90. No escondí en la ocasión lo que pienso sobre el comportamiento de Menem como ex-presidente. Cuidando las palabras, me respondieron que hay que ponerse en sus zapatos, que fue diabolizado, que nadie lo saluda en el Senado.

Acepto los argumentos de los viejos menemistas pero no los comparto. Esperaba de Menem que defendiera sus convicciones, que se comportara como un líder, que iluminara el camino de una parte apreciable de la sociedad argentina que necesita guía intelectual y política. En vez de un líder, el ex-presidente demostró ser un oportunista. Todo gran político necesita una cuota de oportunismo; sin embargo, el oportunismo no debería ser el rasgo dominante de su conducta en el ocaso de la vida.

¡Feliz día de la bandera! Recordemos el ejemplo de Belgrano.

mayo 30, 2013

Diez años de destrucción

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 5:10 pm

La semana pasada los diarios publicaron una catarata de evaluaciones de la década kirchnerista. Hicieron el balance sociólogos, economistas, politólogos, políticos, empresarios y otros. Emerge un patrón de dichas evaluaciones: los años de Néstor fueron buenos porque reconstruyó la autoridad presidencial y puso en marcha la economía, y los de Cristina han sido entre regulares y malos porque quedó atrapada por la recesión internacional y se le escapó la inflación, y por su creciente autoritarismo.

No me propongo hacer el balance de la década kirchnerista. Sé qué cosas debería poner en el platillo de lo malo pero no sé qué cosas debería poner en el platillo de lo bueno. ¿Hubo algo bueno? Me viene a la cabeza la tarjeta del SUBE, parte de la programación del Canal Encuentro. No mucho más.

Desde el mismo anuncio de la creación de los fondos fiduciarios para administrar las inversiones en autopistas, trenes, gas y electricidad, del rechazo al ajuste por inflación de las tarifas públicas y del piquete a la Shell cuando la compañía presentó un nuevo aceite con precio libre, supe que el kirchnerismo traería la ruina económica del país. Afirmé en julio de 2003, en el programa Hora Clave, que el gobierno kirchnerista no tenía plan económico y que, por temor a un desborde del tipo de cambio, se limitaría a aplicar una suerte de convertivilidad de facto.

No me equivoqué en la cuestión económica pero sí en la institucional. No preví que los Kirchner pudieran ser capaces de convertir a la Argentina en casi un clon de la Venezuela chavista. Y no lo preví porque, a decir verdad, aún hoy no puedo tomarme en serio ni a los Kirchner ni a sus principales funcionarios. Los he visto tan ignorantes, mendaces y triviales en sus argumentos y proceder que he sido incapaz de pensar que pudieran ser algo más que un mal trago, un lapsus, en la historia del país.

Por el contrario, Roberto Cachanosky tuvo, desde el mismo principio, la clara noción de lo que se proponían. El pasado domingo 26 publicó su balance de la década kirchnerista. No puedo estar más de acuerdo con él. El primer párrafo del artículo da el tono de su balance:

Si la crisis del 2001/2002 fue una explosión que conmovió a la sociedad, estos diez años de kirchnerismo se caracterizaron por ser una constante, metódica y diaria destrucción del sistema republicano y de la economía.

El segundo párrafo que quiero citar es triste. Concierne al país y a nuestras propias vidas:

El tiempo es un bien escaso. No se puede comprar, ni alquilar ni pedir prestado. El tiempo que se pierde, se pierde irremediablemente. Nos han robado 10 años de nuestras vidas. Demasiado para lo que vive un ser humano.

mayo 16, 2013

Vengadores anónimos

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 4:19 pm

En Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos, apareció recientemente un grupo de "vengadores anónimos". Sus miembros golpean, balean y/o incendian las casas de acusados de delitos varios. No matan, aparentemente sólo apuntan a amedrentar. La noticia fue publicada por Infobae.

Cuando el Estado cesa, escribió Thomas Hobbes en El Leviatán, se recrea la guerra de todos contra todos, y la vida es desagradable, pobre, corta y brutal. Lo que me llama la atención no es la existencia de "justicieros" sino que tardaran tanto en aparecer.

Como cualquier desgobierno, el gobierno montonero ha producido un dólar paralelo, ataques diversos a la propiedad privada, cortes de energía y de calles, rutas y puentes. Ahora comprobamos que también produce justicieros.

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