Hace unos días, pasó por Buenos Aires el economista francés Philippe Marchessaux, CEO del BNP Paribas, uno de los grandes bancos europeos. En un seminario que dio en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales enumeró algunas impresiones que pueden ser útiles para esclarecer el panorama económico europeo y mundial. Según Ambito Financiero, Marchessaux dijo lo siguiente:
a) No creo que los países europeos caigan en default y una salida del euro es muy difícil desde un punto de vista político.
b) La zona euro tiene un déficit entre el 6% y el 7% del PBI, menor que el de Estados Unidos. Lo que sucede es que los mercados prestan atención a lo que sucede en los países más débiles.
c) Los bancos centrales dijeron que quieren inflación 0, aunque entre el 4% y el 5% también es aceptable.
d) La eurozona no va a estallar. El proyecto político es más fuerte que esta crisis.
e) Las economías europeas, después de esta crisis, podrán mantener el «estado de bienestar», pero la gente deberá pagarlo. Aniquilar al «estado de bienestar» no es una opción.
Note que Marchessaux no descarta que la Unión Europea deba recurrir a la emisión monetaria para asistir a los Tesoros europeos en problemas y a los bancos si fuera necesario. Y que estaría preparándose para un período de 4-5% anual de inflación. Me pregunto: ¿será representativa la opinión del economista francés del pensamiento del Banco Central Europeo y los gobiernos francés y alemán? Si lo fuera, es altamente probable que Europa supere pronto la crisis y que el euro se salve, al costo, desde luego, de una inflación que horroriza al BCE y al gobierno alemán. Las urgencias de la realidad y el objetivo de una Europa unificada serían, por lo visto, más importantes.
La opinión del economista francés choca de frente con la del economista norteamericano Paul Krugman, que comenté aquí hace un par de semanas. Les recuerdo que Krugman opina que Grecia debe salir del euro y devaluar. Mi posición es cercana a la de Marchessaux por las mismas razones. Creo que la eurozona seguirá avanzando por el camino que tomó la Reserva Federal en la crisis subprime. Hay evidencia de un congelamiento del mercado interbancario europeo. Por ejemplo, a los bancos españoles nadie quiere prestarles. Esto es grave. Es lo mismo que pasó entre los bancos norteamericanos en 2008 y principios de 2009.
¡Feliz día del padre y feliz día de la bandera!
(Sobre fútbol, por ahora, prefiero no hablar.)








