El Informe Asegurador me dedicó la tapa del número correspondiente a la segunda quincena de marzo. Sigue el largo reportaje que contesté. Hay partes tomadas de posts que escribí durante el verano. El periodista subtituló así:
Alta inflación, fenomenal suba del gasto público y caída del superávit fiscal, un cóctel peligroso. Una alta inflación implica una considerable turbulencia de precios relativos, discusiones salariales, huelgas y piquetes. El gasto público se ubica en la actualidad en el más alto nivel de la historia. Y la caída del superávit fiscal es dramática.
1- ¿Argentina tiene un grave problema inflacionario o -como sostuvo el Ministro de Economía- sólo un reacomodamiento de precios? ¿Por qué?
El problema es grave pues la tasa de inflación tiende a ubicarse este año entre el 25% y el 30% anual. Esto se llama alta inflación y es, por tanto, preocupante. Equivale a casi 9 veces la tasa de inflación de un país estable. Una alta inflación implica una considerable turbulencia de precios relativos, discusiones salariales, huelgas y piquetes, todo lo cual remata en renovados controles de precios y penaliza la inversión. Sabemos de memoria que la inflación es dañina. Tiene mil costos.
La inflación que el país experimentó entre 2002 y 2008 se debió, casi en su totalidad, a la tremenda devaluación de principios de 2002. El salto del dólar determinó aumentos simultáneos de los precios internos de productos ligados a la exportación (alimentos) y la importación (manufacturas industriales). Con el paso de los meses, a medida que la prima de riesgo-argentino caía y la economía disponía de más crédito, el precio de los servicios fue alcanzando a los precios de los bienes exportables e importables. Por ende, la alta inflación del período 2005-2008 es atribuible sobre todo al aumento del precio de los servicios (educación, entretenimiento, salud, expensas). Denomino a la inflación del último período "inflación residual" porque es una consecuencia tardía de la devaluación de 2002. También podría llamársela inflación por reacomodamiento de precios, como le gusta al Gobierno.
Entre mediados de 2008 y fines de 2009, el peso volvió a devaluarse. El tipo de cambio pasó de $3.15 a 3.85 por dólar. Este salto de 22% tenía que convertirse necesariamente en aumento inflacionario equivalente. El 15% de inflación de 2009 reflejó apenas parte de la nueva devaluación porque el riesgo-argentino aumentó violentamente entre 2008 y 2009, la fuga de capitales se intensificó y el crédito desapareció. En dos palabras, faltó demanda agregada.
Pero en el segundo semestre de 2009 el ciclo internacional se dio vuelta, el riesgo-país cayó mucho, la economía empezó a oxigenarse y la inflación empezó a repuntar. Ahora hay más demanda agregada. Si la situación política y económica del país no volviera a descarrilarse, la inflación a lo largo de 2010 debería superar a la devaluación.
O sea que estamos en presencia de un segundo proceso de reacomodamiento de precios, como le gusta decir al Gobierno. El problema estriba en que si éste continúa devaluando el peso no podremos salir de la alta inflación.
2- ¿Cómo impactará en el desarrollo de la economía local durante 2010 el profundo déficit que presentan las cuentas públicas provinciales? ¿Los "anticipos financieros" del gobierno buscan "captar voluntades" cuando en marzo se reabran las sesiones del Congreso?
Desde luego, los aportes del Tesoro son el principal instrumento que usa el Gobierno para doblegar las voluntades políticas provinciales. Parte del déficit de las provincias se debe al servicio de deudas contraídas con la Nación. Su refinanciamiento es automático en la práctica ya que depende del visto bueno del Gobierno nacional y no tiene efectos económicos. Con respecto al déficit derivado del servicio de deudas contraídas con el exterior o el sector privado, seguramente habrá ayuda del Gobierno nacional a un cierto precio político, aunque en este caso la ayuda se financiará con un mayor endeudamiento nacional o una mayor devaluación (inflación).
3- ¿El Fondo del Bicentenario es un proyecto que "asegura el sostenimiento del crecimiento de la Argentina" -como argumenta el gobierno- o "una de las últimas cajas" que le quedan a los Kirchner para obtener fondos?
La primera caja son las retenciones a la exportación; la segunda, son los ahorros de las AFJP; la tercera, son las reservas internacionales del BCRA; la cuarta, ¿es la liquidez de los bancos? No es imposible. El altísimo gasto público le exige al Gobierno descubrir y explotar una diversidad de fuentes de financiamiento.
4- ¿Qué opina sobre la utilización de reservas para cancelar deuda y para financiar gastos corrientes?
Es inapropiada y muy riesgosa. Lo mismo que opiné cuando el Gobierno se adueñó de u$s 10.000 millones para cancelar la deuda con el FMI, hace cuatro años.
Las reservas internacionales tienen un único propósito: sostener la paridad del peso en términos del dólar. En otras palabras, su acumulación tiene por objeto evitar la inflación y, en lo posible, asegurar la estabilidad del sistema bancario. Como las corridas sobre el dólar y los depósitos están a la vuelta de la esquina en nuestro país, es muy aconsejable guardar las reservas para su uso específico.
Las reservas no están ociosas. Si el BCRA no las tuviera, el dólar estaría desbocado, el país en cesación o al borde de la cesación de pagos y la tasa de interés que nos cobrarían por colocar deuda carecería de importancia por la simple razón de que no nos prestarían un centavo por alta que fuera la tasa que ofreciéramos pagar.
5- ¿Qué reflexión hace sobre la destitución de Martín Redrado y la designación de Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central? ¿Considera que está en juego la independencia del BCRA?
En esta ocasión, Redrado actuó bien. Se negó a destinar las reservas al pago de la deuda pública y, luego, se negó aobedecer un decreto de necesidad y urgencia de la presidenta Kirchner que pretendíaremoverlo del cargo. Lo primero está bien porque las reservas tienen como función exclusiva lo que apunté arriba. Si fueran destinadas a otra cosa, incluyendo la amortización de deuda contraída con organismos internacionales subiría el tipo de cambio futuro y la tasa de interés hasta que el BCRA termine por devaluar el peso. De esta forma, los fondos para amortizar la deuda pública saldrían del impuesto inflacionario. Lo segundo también está bien puespara remover a cualquier miembro del directorio del Central, que es una entidad independiente del gobierno nacional según la carta orgánica de 1992, hace falta la opinión de una comisión bicameral del Congreso dirigidapor el presidente del Senado.
Redrado tomó la decisión de actuar bien porque el fin del kirchnerismo está cerca y no es negocio hundirse con él. Se imponía un gesto de independencia y rebeldía altisonante que le abriera un futuro político en la próxima etapa política. El Fondo del Bicentenario fue la excusa perfecta. Quien no comparta mi opinión debería explicar por qué motivos Redrado consintió, sin la menor excusa o comentario, otras decisionesmás graves que dicho Fondopor parte de un gobierno del que fue funcionario durante nada menos que 6 años y medio. Ejemplos:
a) Redrado autorizó sin inconvenientes el pago de u$s 9.800 millones al FMI en febrero de 2006. Este monto equivalía al 36% de las reservas internacionales de aquel entonces; el monto actual equivale a un 14%.
b) Redrado no se inmutó cuando el gobierno nacional estatizó el sistema de AFJP, que realizaba la mitad de las transacciones de bonos y acciones de la plaza local, en octubre de 2008. La integridad y estabilidad del sector financiero ha sido históricamente un área de competencia del BCRA.
c) Redrado miró sin vergüenza a un costado durante 3 años de sistemática falsificación de las estadísticas sobre inflación. Aunque parezca obvio debo decirlo: en cualquier país del mundo, el banco central es el primer interesado en contar con estadísticas fidedignas del costo de vida pues uno de sus dos objetivos fundamentales es mantener la inflación baja y a raya.
d) Redrado fue responsable, junto al expresidente Kirchner, de la sostenida devaluación del peso argentino mientras las monedas de Brasil, Chile, Uruguay, la Unión Europea y Japón, entre otros países o bloques, se revaluaban con respecto al dólar. Es responsable, entonces, de la alta inflación argentina.
Vi a Marcó del Pont unas pocas veces en programas de TV y no me dejó una buena impresión. Se la nota de cabeza rápida pero ignorante de los delicados equilibrios de una economía muy sensible a lasexpectativas, los cambios de cartera y los movimientos de capitales como la argentina.
Vamos de Guatemala a Guatepeor. Redrado no es un brillante economista monetario pero tuvo la perspicacia suficiente para advertir cuáles eran las cuerdas que no debía tensar. Marcó del Pont aprueba la decisión kirchnerista de usar las reservas del BCRA para financiar al Gobierno. Como si esto fuera poco, pretende imprimirle al BCRA un sesgo desarrollista, "productivista" y federal. No entiende que el propósito de un banco central no es "financiar el desarrollo económico" sino velar por la estabilidad del valor de la moneda y del sistema bancario, a fin de inducirla reducción de laprima de riesgo-país y el consecuente aumento de la inversión fija y, por esta vía indirecta, estimular el crecimiento de la producción y el empleo.
6- ¿Qué proyección hace sobre el tipo de cambio para el año 2010? ¿En la relación peso-dólar, existe una suerte de ‘convertibilidad sucia’ o una ‘flotación controlada’?
Durante el período de Redrado hubo una convertibilidad informal. Con Marcó del Pont, no lo sé. Supongo que tratará de devaluar el peso más o menos en línea con la inflación, a fin de mantener el mentado "tipo de cambio competitivo" como objetivo explícito, y de financiar vía emisión monetaria el déficit fiscal, como objetivo implícito.
7- ¿Coincide con algunos de sus colegas cuando proyectan un crecimiento del PIB argentino durante 2010 de entre 4 y 5 puntos porcentuales? ¿Por qué?
Coincido en principio. En la medida que el Gobierno nacional: 1) reduzca la tasa de crecimiento del gasto público, acercándola a la tasa de aumento de la recaudación de impuestos; 2) consiga financiamiento para servir la deuda, sobre todo por medio de una renegociación de la deuda que todavía permanece en default, y 3) sepa convivir con una oposición que ha pasado a dominar el Congreso. El cumplimiento de estas condiciones empujaría la prima de riesgo-argentino por debajo de 500 puntos básicos y estimularía la reactivación económica en 2010.
8- En su blog económico -www.jorgeavilaopina.com- usted cita que “La Argentina es el problema; y el mundo es la solución…" ¿Por qué considera que el ALCA es la puerta al mundo?
Ortega y Gasset formuló en 1910 un agudo diagnóstico sobre la declinación que sufría su país desde el siglo XVII. El filósofo escribió: "España es el problema; Europa es la solución." Con esta frase quiso destacar que del laberinto se sale por arriba.
En la década de 1980, los políticos que gobernaron después de Franco se ocuparon de aclarar la frase de Ortega: "Europa son las tres instituciones: económica, defensiva y política; la primera exige la integración al Mercado Común; la segunda, el ingreso a la OTAN, y la tercera, el ingreso al Consejo de Europa, es decir, la democracia y el respeto de derechos humanos." La consecuencia del ingreso a la Unión Europea y a la OTAN fue la sujeción de España a acuerdos internacionales irreversibles en la práctica. La probabilidad de un cambio de reglas en materia arancelaria, monetaria, bancaria y de política exterior cayó virtualmente a cero. El riesgo-español virtualmente desapareció. Y así sobrevino el largo boom económico español.
Como Ortega y Gasset en 1910, yo creo que el problema argentino un siglo después es la propia Argentina y que su solución se encuentra afuera. Concretamente, en la firma de pactos con superpotencias en materia comercial, monetaria y bancaria. ¿Por qué con una superpotencia y no con un país como Brasil? Porque no le tememos y revocaríamos los pactos a la primera dificultad. Careceríamos entonces de la indispensable estabilidad de las reglas de juego. ¿Por qué EEUU no debe ser excluido del acuerdo? Por la simple razón de que es la primera potencia del hemisferio americano y del mundo. Un TLC con EEUU sería una magnífica herramienta para estabilizar de manera perdurable las reglas del comercio exterior argentino. Como el costo de repudio del TLC sería realmente alto, la probabilidad de un cambio de reglas en este campo sería baja y así habríamos dado un importante paso en el largo camino de la reducción del riesgo-argentino y el aumento de la inversión directa.
9- ¿Cómo impacta a nivel mundial y local las crisis de Grecia, España y Portugal? ¿Considera que el riesgo macro global actualmente se ha trasladado de EEUU al Sur de Europa?
Esa es la impresión que tengo. Creo que la prima de riesgo interbancario en Wall Street debe haber caído un buen tranco desde el pico de 350 puntos básicos que observó en el mes de octubre de 2008. Por su parte, la prima de riesgo-español anda en 85 puntos, un nivel bastante más alto que el riesgo-chileno antes de la crisis sub-prime, y la prima de riesgo-griego anda en 300 puntos, que es un nivel latinoamericano. En efecto, el riesgo se habría corrido desde EEUU a Europa meridional.
Si la crisis en aquellos países se profundizara tendría efectos negativos sobre los países emergentes principalmente. Mermarían las entradas de capital a América latina. A nivel local, se acentuaría la suba del riesgo-país y la salida de capitales. La inversión sufriría, lo mismo que la recuperación de la economía.
10- Tras el rebote del último trimestre de 2009 y principios de 2010, ¿volvió la desconfianza a los mercados financieros internacionales?
Creo que no. La crisis de la deuda en Europa meridional se solucionará. Habrá ayuda de Europa septentrional. No imagino a Grecia abandonando a la Unión Europea. Sería un desastre para Grecia y un grave retroceso para la UE.
Con respecto a EEUU, la recuperación parece encaminada. Note que un indicador clave como el precio de los inmuebles ha empezado a subir. Note, además, que la Fed elevó la tasa de redescuento. De manera gradual, el gran problema deja de ser la recesión y pasa a serlo la inflación.
11- Tema Libre (para desarrollar algún tema de su interés que no haya sido tratado en este cuestionario).
No quiero finalizar el reportaje sin destacar el fenomenal incremento del gasto público consolidado durante el gobierno de los Kirchner, y el deterioro paralelo de las cuentas fiscales. Mientras en el período 1982-2002 el gasto consolidado promedió un 23% del PBI, en 2009 registró un 32%. (Estamos hablando de un gasto adicional de u$s 30.000 millones por año.) El gasto público se ubica en la actualidad en el más alto nivel de la historia. Lo mismo pasa con la presión tributaria. Conforme a estimaciones de expertos, se contrataron 500.000 empleados que están demás y los subsidios para el transporte y la energía ascienden a montos insostenibles.
La caída del superávit fiscal es dramática. En el segundo trimestre de 2009 se esfumó el superávit financiero (recursos – gastos corrientes y de capital – intereses de la deuda). Y en el primero de 2010 se ha esfumado el superávit primario (recursos – gastos corrientes y de capital). El déficit financiero ascendería en el primer trimestre de 2010 a un 2% del PBI, proporción que equivale a los u$s 6.600 millones del Fondo del Bicentenario.
Tenemos un serio problema de financiamiento. Si el acuerdo con el FMI es imposible; si la renegociación de la deuda en default es imposible y si los fondos expropiados a las AFJP no alcanzan, el Gobierno recurrirá al adelanto de utilidades del BCRA. Puesto que las utilidades del Central se originan básicamente en diferencias de cambio, el Gobierno apelará entonces, en buen romance, a la emisión inflacionaria. Hace 20 años que el país no apela a este recurso.
Es muy fácil generar "utilidades" del BCRA. Por ejemplo, la devaluación en 5 centavos del peso genera aproximadamente una diferencia de cambio de 2.300 millones de pesos. Esta utilidad es tan ficticia como la que genera un revalúo de mercaderías en una tienda.
Si el Gobierno deseara evitar una corrida, debería frenar el gasto, renegociar de la deuda y entenderse con la oposición. Pues no creo que la sociedad argentina tolere las secuelas del financiamiento inflacionario en gran escala.