La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

Mayo 29, 2006

Tres de años de Kirchner

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 3:53 pm

Reportaje del diario La Prensa, publicado ayer, domingo 28.

1 – ¿Qué ha hecho bien?

Ha sabido mantenerse en el cargo. Ha evitado otra fatídica experiencia como la de la Asamblea Legislativa de diciembre de 2001.

2 – ¿En qué ha fallado o ha aplicado a su criterio políticas incorrectas?

En las malas artes que ha aplicado para mantenerse en el cargo: su política anti-liberales, anti-EEUU, anti-FMI, anti-militares, anti-policías, anti-privatizadas. Se ha montado en cuanta ola simpática a la opinión pública descubrió a fin de mantener el favor popular, incluso a expensas del resentimiento, la división y el aislamiento internacional.

3 – ¿Qué lo ha sorprendido (para bien o para mal)?

Su capacidad para mantener y concentrar el poder y su marcada inclinación fiscalista.

4 – ¿Qué espera que ocurra de ahora en más y qué cree que debería hacerse?

No espero grandes variaciones en las políticas interna, internacional y económica. Si hasta aquí le fue bien, a su juicio, por qué habría de cambiar. Sobre lo que debería hacerse, a riesgo de caer en la utopía, esta es mi lista: a) actualizar en forma realista las tarifas de los servicios públicos privatizados, para evitarnos crisis y cuellos de botella; b) no colocar más deuda cuasi-fiscal en los bancos, porque en caso de corrida es material explosivo; c) acercarse con franqueza a EEUU y empezar a negociar un tratado de libre comercio; d) eliminar las retenciones a la exportación y el impuesto al cheque; e) frenar la expansión del gasto público, pues si el escenario internacional se diera vuelta estaríamos en graves problemas, y sobre todo f) dejar de mirar hacia atrás y empezar a mirar hacia adelante.

5 – ¿Qué tema o detalle que no se divulga regularmente en los medios de comunicación resaltaría de la gestión económica actual?

El proceso de reestatización solapada de empresas o concesiones privatizadas, por ejemplo, en ferrocarriles y en concesionarios viales. En el caso de los ferrocarriles, la tarifa está congelada por orden del gobierno, los salarios se fijan por decreto, el gas oil está subsidiado, y el plan de inversiones (el corazón del negocio) es determinado por el gobierno. No he visto que los medios se cuestionen la corrupción, el déficit fiscal y la ineficiencia que esta situación está creando.

6 – ¿Cómo calificaría de 1 a 10 estos tres años económicos?

Cinco puntos. Hay estabilidad y recuperación económica a costa de un desprecio sistemático del futuro.

Mayo 25, 2006

Ingreso per cápita relativo 1875-2006

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 3:48 pm

El próximo gráfico muestra la trayectoria del ingreso per cápita argentino expresado como porcentaje del ingreso per cápita de EEUU. Se trata de la medida del progreso económico que importa realmente. El gráfico comprende cuatro grandes fases:

Primero, salta a la vista la extraordinaria convergencia ocurrida entre 1881 y 1905. Se abrió paso a partir de la capitalización de la ciudad de Buenos Aires, un símbolo de la reconciliación definitiva de la provincia de Buenos Aires con el resto de la Nación, y de la conquista del desierto, que resolvió el problema de las invasiones indígenas, entre otros cambios políticos e institucionales que suministraron un mayor horizonte para la inversión. En esta fase la población se multiplicó por un factor de 2.1, y el ingreso per cápita pasó de un 34% del ingreso per cápita de EEUU a un 85%. El PBI absoluto se multiplicó por un factor de 7.5 en 25 años, el corto lapso de una generación. Esta aritmética se hizo famosa como el milagro económico argentino. La ruptura del orden económico internacional que provocó la primera guerra mundial determinó el abrupto final de esta fase.

Entre 1918 y 1939, fase siguiente que incluye la Gran Depresión, el ingreso per cápita relativo se estabilizó en torno de 60%. A partir de 1940, tras experimentar fuertes oscilaciones a raíz de la segunda guerra mundial, el primer peronismo y los mejores términos de intercambio del siglo, el ingreso per cápita relativo se estabilizó en torno de 50% en 1958. Fluctuó entre un 45% y un 50% hasta 1975. Este año finalizó una larga fase de divergencia relativa. Durante ella, el ingreso per cápita argentino crecía pero a menor ritmo que el ingreso per cápita del país líder.

En la tercera fase el país experimentó una divergencia absoluta. Entre 1975 y 1990 el ingreso per cápita bajó en medida absoluta. En consecuencia, el ingreso per cápita relativo bajó por partida doble, pues el ingreso per cápita de EEUU siguió creciendo normalmente. En menos de una generación, el ingreso per cápita relativo cayó de 50% a 29%. Un grupo de 17 países entre los que figuran Irak, Nicaragua y Haití, Zambia, Uganda, Zaire, Somalia y otros africanos, experimentó en este período un colapso similar. La posición económica relativa de Argentina volvió así al punto de partida 110 años después.

La cuarta fase es historia fresca. Hubo una apreciable recuperación hasta 1998, un retroceso hasta 2002, cuando el ingreso per cápita relativo tocó 27%, el mínimo de la serie, y desde entonces otra importante recuperación. Aun así, el ingreso per cápita relativo rondaría 34% este año.

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Sobre los datos: La serie del PBI argentino surge del empalme de tres series primarias: la serie reconstruida por Roberto Cortés Conde para el período 1875-1935, la serie de Fundación Mediterránea para el período 1936-1961 y series oficiales para el período 1962-2005; más un pronóstico de crecimiento de 7.5% para 2006. La serie de la población argentina surge del empalme de dos series primarias: la serie de Cortés Conde para el período 1875-1912 y la serie de Fundación Mediterránea para el período 1913-1990, más estimaciones propias para el tramo final hasta 2006. Con el objeto de convertir a dólares de 1985 el ingreso per cápita argentino así calculado, se adoptaron las cuatro bases de comparación que sugiere Cortés Conde: que el ingreso per cápita argentino era un 40.4% del ingreso per cápita de EEUU en 1875, un 68.2% en 1899, un 63.4% en 1913 y un 68.8% en 1929. De esta forma, se obtuvieron cuatro series del ingreso per cápita argentino en dólares, que fueron luego promediadas para obtener una serie final. Por último, la serie de ingreso per cápita relativo que ilustra el gráfico surge del cociente entre la serie final de ingreso per cápita argentino en dólares y un promedio móvil de la serie de ingreso per cápita de EEUU calculada por Angus Maddison. (Por más detalles, consulte mi libro Riesgo-Argentino, capítulo III, UCEMA, 2000.)

                           ¡Feliz día de la Patria!

Mayo 17, 2006

Broda sobre el quid de la cuestión

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 6:56 pm

Miguel Angel Broda publicó el domingo pasado en La Nación un artículo que refuerza y amplía mi impresión de que hay algo que anda mal en la economía argentina, pese a la baja sustancial del riesgo-argentino y la notable mejora de importantes variables, tales como el PBI, el superávit fiscal o las reservas internacionales. Según Broda, el costado flaco del "modelo productivo" son tanto el nivel como la composición de la inversión. El nivel está todavía unos 6 puntos porcentuales por debajo del 28% del PBI que hace falta para sostener una buena tasa de crecimiento. Sobre la composición, se nota escasa presencia de la inversión externa directa y de la inversión en servicios públicos. Para leer el artículo de Broda, haga click aquí.

Presiones erradas sobre China

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:06 pm

En un reciente artículo, Mario Teijeiro examina críticamente las recomendaciones que el FMI, el Tesoro americano y J. Stiglitz, cada uno por su cuenta, le han hecho a China a fin de que revalúe su moneda y disminuya su ahorro. Teijeiro pregunta si no es un contrasentido impulsar en ese país una estrategia de crecimiento basada en un mayor consumo. En la búsqueda de una respuesta, discute el argumento keynesiano, el proteccionista y el geopolítico.

Por mi parte, creo que las presiones que se ejercen sobre China para que revalúe su moneda, además de erradas, son profundamente injustas. El pueblo chino es todavía muy pobre; aun manteniendo el actual ritmo de crecimiento seguirá siéndolo muchos años más. La revaluación le generaría una deflación y una recesión injustificadas. Para leer el artículo de Teijeiro, haga click aquí.

Mayo 14, 2006

Comercio Argentino 1913-2005

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 2:10 pm

Este es otro de mis gráficos favoritos. De los que dicen mucho y vale la pena contemplar una y otra vez. Muestra la evolución de las exportaciones y las importaciones argentinas entre 1913 y 2005. La fuente para el período 1913-1989 es la Fundación Mediterránea; para el período 1990-1992 es propia, y para el período 1993-2005 es el INDEC.

Entre 1913 y 1930, las exportaciones superaban 35% del PBI porque había pocas trabas a la importación. Entre 1930 y 1948, fluctuaron dentro del rango 10%-20%, con clara tendencia declinante, y entre 1948 y 1995 cayeron por debajo de 10%, salvo en años excepcionales en los que grandes devaluaciones licuaron los salarios y las rentas que componen el PBI, que es el denominador del cociente que comentamos. Ejemplos en este sentido son 1976, 1982, 1987-1989 y 2002-2005. La causa del derrumbe de las exportaciones a partir de 1930 fue el proteccionismo más aldeano: aranceles incluso prohibitivos, cuotas y depósitos previos de importación, requisitos de contenido nacional, retenciones a la exportación y controles de cambio, entre otras restricciones al libre comercio. La política agrícola común de la Unión Europea, en las últimas décadas, vino a agravar la discriminación contra las exportaciones.

El desempeño comercial argentino a lo largo del siglo confirma el principio de simetría de Lerner. Este destaca que un impuesto a la importación es un impuesto a la exportación; por tanto, cuando el gobierno impide (por el medio que fuere) la importación, también impide la exportación.

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Dicho de otra manera. Cuando un país importa también exporta por un valor equivalente. Por tanto, el desequilibrio de la balanza comercial no puede ser un fenómeno permanente; debe ser transitorio. Pues depende del financiamiento. La explicación del balance comercial no es comercial; es financiera. Cuando al país le va mal, hay fuga de capitales y superávit comercial, como ocurrió durante la primera y la segunda guerra mundial, la década de 1980 y desde 2002. Cuando al país le va bien, hay entrada de capitales y déficit comercial, como ocurrió en la década de 1920, en torno de 1960 y en la década de 1990.

En síntesis: a) las exportaciones del país dependen, en forma positiva, del grado de apertura comercial; menores trabas a la importación implican mayores exportaciones; b) el déficit de balanza comercial es un fenómeno transitorio y reversible. Cuando un político industrialista o un representante de la UIA declare que tiene un plan para exportar por 50.000 millones de dólares por año pero importando tan solo 10.000 millones, sepa que o ignora el principio de simetría, o pretende explotar en beneficio propio la ignorancia del público, o que se trata, a un mismo tiempo, de un ignorante y un lobbista, mezcla bastante frecuente, por cierto.

Mayo 13, 2006

El quid de la cuestión

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 6:25 pm

Es cierto. La prima de riesgo-argentino bajó notablemente desde 2002. El ahorro local dejó de fugarse al exterior. La demanda agregada creció en forma paralela y el PBI ha terminado por elevarse a un ritmo de 9% anual desde entonces hasta el trimestre pasado, por lo menos. La inversión trepó desde 11% del PBI en 2002 á un 20% en 2005. Sin embargo, muchos de nosotros tenemos la sensación de que esta reactivación es muy distinta a las tradicionales.

Lo digo por el agudo cambio en la distribución del ingreso nacional que acarreó la gran devaluación de 2002. Y también por el carácter y el tamaño absoluto de la inversión. En 1998, la inversión ascendió a 60.000 millones de dólares (u$s 71.000 millones a precios del año pasado), y en 2005 registró apenas 34.000 millones.

Se me dirá que la construcción, que equivale a 2/3 de la inversión, es ahora más barata en dólares. Es verdad. Pero también es verdad que la construcción residencial aumentó mucho, y que esta clase de inversión se ha vuelto, en buena medida, un refugio para ahorristas que desconfían de los depósitos bancarios y los bonos del gobierno. Sólo pretendo señalar que la fuga hacia el ladrillo no es la inversión que hará crecer al país.

El gráfico que sigue muestra la trayectoria de la inversión externa directa (IED) en cinco países de América Latina entre 1991 y 2005. Viene al dedillo para destacar que ahora la inversión grande y de largo aliento, en equipos industriales y maquinaria, a menudo a cargo de empresas internacionales, es bastante menor que en la década de 1990, cuando había un clima político-económico amigable a la inversión privada y el dólar, por ende, no era caro.

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Mientras en el período 1991-95 Argentina recibió 17% de la IED con destino a América Latina, en 2005 recibió apenas 6%. Hace quince años, Argentina recibía sólo menos que México (el ingreso al NAFTA le deparó a este país un boom de exportaciones y de IED) y el doble de Chile. Ahora, Argentina recibe muchísimo menos que México y menos incluso que Chile, pese a que el PBI de este último fluctúa entre 1/3 y 1/4 del PBI argentino medido en dólares menos caros.

Lo dicho hasta aquí sirve para reflexionar sobre el poder explicativo de la prima de riesgo-argentino. La prima promedió el pasado mes de abril 3.3 puntos porcentuales, menos de la mitad del promedio de la década de 1990. Y como predice el enfoque del riesgo-país, tanto el PBI como la inversión repuntaron con fuerza desde 2002. Pero la IED se contrajo. ¿Por qué motivo?

La prima de riesgo-país mide el riesgo de default sobre los bonos emitidos por el gobierno argentino. No mide el riesgo sistémico que afecta a la inversión privada hundida en el país, si bien explica bastante bien su comportamiento histórico. Además del riesgo de default del gobierno, la prima de riesgo-país que afecta a la inversión privada, como la IED, contempla un elemento de riesgo regulatorio. Me refiero al riesgo de clausura de las exportaciones de carne que sufren los frigoríficos, al riesgo de congelamiento de tarifas que experimentan las empresas de servicios públicos, al riesgo de piquete que sufren las petroleras que aumentan el precio de las naftas, al riesgo de retenciones que experimenta el exportador de productos agropecuarios, o al riesgo de control de precios que sufren aquellas empresas que tienen la desgracia de que sus productos formen parte del índice de precios al consumidor.

Aún no se ha calculado una prima de riesgo-argentino para el sector privado. Dado el alto riesgo regulatorio de esta época, debe ser bastante más elevada que la de riesgo-soberano.

Mayo 5, 2006

Riesgo-Argentino 1982-2006

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 6:57 pm

Con este gráfico inauguro la Categoría Gráfica del blog. El propósito de la nueva categoría es poner a su disposición la evolución de una variable macroeconómica especialmente significativa. En esta ocasión, se trata de la prima de riesgo-país, tan gravitante sobre el ciclo económico argentino.

El gráfico presenta la trayectoria de la prima de riesgo-argentino desde enero de 1982 hasta abril de 2006. Hasta 1993, es el promedio de sobretasas que pagaba el Bonex en sus varias emisiones. Desde entonces y hasta 1998, es la sobretasa que pagaba el FRB sobre el bono a 10 años del Tesoro de EEUU. En adelante, es el EMBI plus del Banco JPMorgan.

Para apreciar mejor el gráfico es conveniente tener presentes estas referencias. Antes de la Guerra de las Malvinas y del Cavallazo, la prima era inferior a un punto porcentual (pp). En el período (julio) 1981-1984 promedió 7,9 pp. Entre 1985 y 1990, saltó a 15,0 pp (hiperinflación). Entre 1991 y 2000, bajó a 7,9 pp (convertibilidad). Entre enero y agosto de 2002, superó 70 pp y la Argentina perdió el acceso al crédito internacional. Por esta razón he preferido eliminar ese corto lapso de la serie. Sorprende la fuerte reducción de la prima entre diciembre 2002 (21 pp) y abril de 2006 (3,3 pp). En el último mes, el riesgo-argentino es apenas más alto que en los mejores momentos de la serie: el III trimestre de 1993 y el IV de 1997, cuando tocara fugazmente 2,5 pp.

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Democracia y República

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 4:36 pm

Roberto Cachanosky se perfila como un editorialista de primera. Hace días escribió un artículo muy recomendable por su fluidez, claridad conceptual y facilidad de lectura. Un par de amigos, como tantas personas educadas pero sin formación política ni entrenamiento en análisis político, han podido entender cabalmente dos ideas clave: a) la diferencia entre Democracia y República; b) que la Democracia sin República no vale la pena. Para leer el artículo, haga click aquí.

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