Reproduzco a continuación la última carta semanal de Daniel Naszewski al ciberespacio. Me gustó su cronología del cambio tecnológico que experimentó la máquina de escribir, desde la vieja Remington hasta la notebook wi-fi actual. Tengo, más o menos, la misma edad que Daniel, pasé por las mismas etapas de avance de la tecnología y sigo maravillándome ante el fenomenal salto de productividad que se ha verificado desde la década de 1970. Recuerdo que cuando entonces me sentaba a calcular la recaudación impositiva en la Secretaría de Hacienda, mi arsenal de herramientas se limitaba a una máquina de sumar a manivela; para graficar los resultados venía un dibujante con un tablero y una regla T, y para presentarlos colgábamos la cartulina de la pared. Hoy tenemos la planilla de cálculo Excel y el cañón de proyección. Pavada de salto de productividad. Hacia el final de su carta, Daniel hace una informativa reseña sobre el nivel y el tipo (calidad, en la jerga actual) de la inversión argentina.
Buenas noticias: estamos creciendo mucho, muchísimo, diría que demasiado, qué novedad, hombre electrónico. Y las inversiones en relación al PIB rondan casi 22%, del PIB, un nivel casi semejante al alcanzado en lo mejor de lo mejor de los años noventa, hacia 1998. Basta caminar por la calle para observar las caras de felicidad de los argentinos, hoy un poco amargados por el efecto “chichón” que sufrieran sus autos y por una sensación difícil de definir en la boca del estómago, ante la fuerte discrepancia entre la inflación oficial (0,6% en julio, la controlada, la reprimida) y la otra, la que no se ve pero se siente (los precios implícitos están creciendo 14,7% anual, aproxi, la mejor medida de la evolución de todos los precios de la economía).
La mala noticia, lamento decirlo, es que la calidad del actual del crecimiento es baja, demasiado baja, y aunque muchos crean que esta es una sutileza de un jueves en que no tenía nada que decir y hacer ante tantas cosas serias y otras maravillosas que pasan en el mundo, observo que la actual fuerte recuperación económica es frágil, simplemente frágil, porque no está sustentada en bases del todo firmes, sólidas, duraderas.
Dirán qué mala onda la mía. Sí, ya lo saben, soy políticamente incorrecto, cabezadura. Pero no se preocupen: el país no va a explotar por esto, tampoco vamos a implotar. Pero se trata de otro de los suaves y crecientes desequilibrios que se vienen a agregar a la lista de los desequilibrios que crecen suavemente, hasta que se desencadenan y nos llevan puestos.
Capítulo I: el progreso según una máquina de escribir
Ayer hablaba con mi amigo Abel Viglione, de Fiel, acerca de estos temas (mucho consumo, poca inversión, baja productividad) y me dio uno de mis dejávus que demuestran que de la memoria larga estoy mejor que de la corta. Recordé cuando me traje desde lo de mi abuelo (un carpintero alemán, comunista claro) la vieja máquina de escribir Remington que estaba en un rincón arrumbado de aquella casa. La limpié, la aceité, le conseguí una cinta de las que se usaban entonces y quedó en mi escritorio como la definición de mi próxima profesión. Allí empezó una nueva y buena época en mi vida, que continúa hoy y que me ha hecho muy feliz. Comencé a escribir, nada menos. Y no paré desde entonces, para enojo de algunos que no aman la tolerancia y la libertad. (…)
Para escribir una página con esa Remington tardaba horas, eran hojas desprolijas, cada vez que me equivocaba tenía que borrar, o sacar la hoja y empezar de nuevo. Demoraba horas para unas pocas carillas, de mala calidad, y terminaba agotado, me dolían la espalda, los hombros. Luego vino la Olivetti Lexicon 80, ya era más rápido, prolijo. Un día un genio inventó las primeros papelitos para borrar, unos rectangulitos que se ponían entre la hoja y la cinta, y se tipeaba la letra equivocada y guau, magia, se borraba, en el medio inventaron un líquido blanco que se aplicaba arriba del error, y cuando se secaba se podía escribir encima, ¿díganme si eso no fue una verdadera revolución, otra que el comandante Chávez? Pero nada, no imaginaba lo que vendría: la Olivetti eléctrica, que ya tenía una cinta blanca adicional que borraba los errores de tipeo. Y luego una eléctrica con memoria, parecía que podía escribir sola. Con ella sentía que tenía los superpoderes, me sentía Gardel y Lepera todos juntos. y creasé o no, además de escribir mucho más y más prolijo, creo que escribía mucho mejor. Tanto que hasta un día el mismísimo Mario Benedetti me calificó en una contratapa como a un “joven narrador argentino” muy prometedor, qué exagerado, si ya tenía 24. Eniuei, apuntaba para la economía y el periodismo y me seguía resistiendo a estudiar inglés, pero llegó Commodore 64 a mi vida y eso fue otra revolución, aquella noche no podía dormir, me quedaba hasta las famosas altas horas de la madrugada escribiendo y soñando en un teclado suavecito y viendo lo que escribía por el primer monitor de PC. Luego imprimía limpiamente, el ruido era como la de una sierra eléctrica que iba y venía. Era la hiperrevolución, en horas escribía artículos prolijos, limpios, quizá hasta buenos, en realidad demoraba más en llevarlos desde casa hasta la vieja agencia NA, a La Razón de Jacobo Timerman, que en escribirlos (y vivía en Palermo), pero luego alguien inventó el fax, la superhiperrevolución de las comunicaciones. El resto es conocido, la primera laptop Toshiba que sólo escribía y tenía excel y una pantallita blanco-negro, la segunda Compaq con pantalla a colores, una verdadera PC como las actuales aunque con una memoria que era para llorar, y la actual HP desde donde hablo por teléfono, me comunico, veo películas, escucho mi música, les escribo estas cartas hace dos años, y las corrijo, les agrego imágenes, las edito, las envío por mail, y les llegan a ustedes en no más de 30 segundos, estén aquí, en los Usas, en España o donde sea, ¿no se maravilloso?
La ciencia ficción se estaba haciendo realidad, ¿qué tal?
Ese es el concepto de productividad, amigos y no tan amigos. Una persona, con mejores instrumentos tecnológicos, que produce más y mejor. Así de sencillo. Las mediciones de PIB no incluyen en el corto plazo esa medición cualitativa: sólo dicen que aumentó la producción de autos en un 8%, por ejemplo, pero no dicen que los autos de ahora son una galaxia de diferencia con los de veinte años atrás, en velocidad, seguridad, confort, placer, prestaciones.
Eso, amigos, es el famoso progreso, y el mundo está viviendo una revolución progresista, aunque a los progres amigos esto no les va a gustar, ya lo sé. Es que en esta Argentina, como lo digo siempre, con tristeza, el eslógan es “desorden y regreso”, mientras que en la bandera de Brasil dice “ordem y progreso”. Qué envidia.
Capítulo II, en inversiones sube la cantidad pero no la calidad
Antes que nada, un gráfico que me pasó mi gran amigo Abel Viglione…. Debo aclararles que las inversiones productivas de componen básicamente de dos rubros: construcción, por un lado, y maquinarias y equipos, por el otro. Si miran la curvita rosa (construcciones) trepa con más velocidad que la azul y desde un nivel más alto. Del 21-22% aproximado del PIB que hoy la Argentina invierte, 7,5 a 8 puntos se refieren a la curvita azul (eje izquierdo) y unos 13 puntos se refieren a la industria de la construcción (eje derecho), lo que se explica por el boom que está viviendo el sector hace varios años, y que es bienvenido, claro. Los datos de Miguel Angel Broda nos dan más información: proyectan que este en año 62,8% de las inversiones totales serán en construcción, mientras que 37,2% serán en maquinaria y equipos. Ya no me gusta tanto, en 1998 la participación era 56,4% en construcción, y 43,6% en equipo durable.

Inversión reproductiva versus inversión en construcciones (en % del PIB)
(Fuente: Fiel)
¿Qué significa esto? ¿Acaso las inversiones en construcción no son inversiones hechas y derechas? Sí, claro, pero no siempre generan capacidad reproductiva, no implican ampliación de la capacidad potencial de producción del país (+ productividad), no necesariamente pueden asociarse con la modernización de la economía, aunque es cierto que el sector está produciendo con estándares modernos y con técnicas constructivas que modernizan sin duda el “parque edilicio” de las ciudades, mejorando la calidad de vida de los porteros y administradores de los edificios, jeje.
Amigos y no tan amigos, lo que genera verdaderos aumentos de la productividad es pasar de la Remington de mi abuelito a la notebook Hewlet Packard con la que les estoy escribiendo esta carta (es una metáfora, como agregaría Paltrow la bonita), porque eso es lo que implica una verdadera mejora de la productividad por trabajador ocupado, que permite a su vez una mejora en la calidad de vida, que permite dar aumentos de salarios que no sean inflacionarios, que expande la capacidad productiva de la economía y etcétera. Muchos lo llamamos modernización, para mi es una verdadera y concreta revolución tecnológica a la que no estamos accediendo con la velocidad necesaria para no seguir retrocediendo (en el mundo, quedarse es retroceder, muchachos).
Datos de Broda fresquitos, de este mismo miércoles.
* Buena parte del crecimiento de estos años se pudo generar por un stock de inversiones productivas preexistente, acumulado en los tan criticados años ‘90.
* La Argentina se encuentra en el número 27 en una escala de 40 (entre los peores) en cuanto a uso de tecnología de punta.
* La Argentina se encuentra en el número 38 en una escala de 40 (entre los peores) en cuanto a su dotación de infraestructura de punta y preparación de redes comunicación.
* La Argentina ostenta un bajo porcentaje de Investigación y Desarrollo sobre el PIB (0,4%), contra 1% dedicado por Brasil a ese mismo objetivo, o 0,6% de Chile, o 1,2% de Irlanda, o “peor”, 2,3% de Finlandia, ese “paisito” frío al que criticamos por exportarnos su polución vía nuestros hermanos uruguayos, a los que de repente criticamos porque quieren crecer, ¿quienes se habrán creído que son, si viven tomando mate?
La conclusión de Miguel Broda, fresquita, es sencillita: ”se ve más inversión en construcción que en equipamiento”. Otra: “se ve más inversión en ampliación de plantas existentes que en nuevo equipamiento” (será que no nos gusta la jardinería). “Como receptores de inversiones en IED, también venimos perdiendo terreno. En el primer trimestre de este año estas inversiones fueron alrededor de 40% más bajas que en igual lapso de 2005”. Etcétera. Sigamos con la Léxicon 80, a lo sumo no podremos navegar, comunicarnos, ganar más, entrar al gran mundo, ser más competitivos sin necesidad de dólar alto. Etcétera. Pavada, ¿a quien le importa más productividad, si sólo mejora la producción de alimentos en el mundo, el derrame y la mejora de la calidad de vida de los pobres? Todo eso y más?
Capítulo III, corto para que no me dejen solo: qué hay detrás del boom de la construcción
Pero tenemos el boom de la construcción, podríamos decir, y aquí otra vez viene la baja “calidad” de este auge, ya que no está motivado en fundamentos macroeconómicos sanos, todo lo contrario. Esto ya lo saben en carne propia cada uno de ustedes. Un ahorrista tenía dinero en bonos argentinos, se los defaultearon. Otro ahorrista tenía plata en el sistema financiero, pero llegó el corrarón. Jorge Remes devaluó y pesificó ajustable por Cer, y nada por aquí, nada por allá. Otro ahorrista tenía sus ahorritos en la caja de seguridad, pero un día vinieron los boqueteros y nada por aquí nada por allá, y para peor mi gran amigo Montoya se metió con las cajas de seguridad y terminó de deteriorar la seguridad jurídica. Ni hablemos del sistema jubilatorio, ni las AFJP.
Pese a estos datos, conozco mucha gente que quiere vivir tranquila, dormir en paz, estar en regla y tener sus ahorros en el país, ante tanta crisis y tan bajas tasas en el mundo (por eso del aplanamiento de la curva temporal de los bonos del Tesoro, ¿vieron?), así que tratan de ahorrar aquí. ¿O serán masoquistas? ¿O débil es la carne? ¿O fuerte es la avaricia?
Esto, los ahorros de los argentinos que no saben que hacer para cuando sean viejitos, es lo que explica buena parte del boom de la construcción en la Argentina, a lo que se debe agregar un grupo importante de inversores internacionales que están apuntando al segmento ABC1 (Puerto Madero Top).
¿Habrá saturación de m2 construidos en el 2007? No es fácil decirlo veo muchos cartelitos de venta, conozco demasiada gente construyendo, el gráfico que sigue revela que se trata de un boom más de oferta que de demanda, ya que el precio del salario en términos de m2 de vivienda (línea rosa, cuanto optimismo) bajó desde la devaluación, obvio, y mejora muy lentamente, mientras que la línea azul, los precios de los deptos nuevos en U$S, sigue subiendo. Y no pensemos en un escenario de control de precios de los alquileres, el famoso “otra vez sopa”.

Índice de Salario real promedio respecto del valor del M2 de vivienda - (Índice 1997=100)
Fuente: Instituto de Economía, Centro de Estudios Avanzados-UADE, con datos de Ministerio de Economía y estimación propia
Amigos y no tan amigos, los argentinos ahorran más de lo que invierten (temerosos seriales, con razón). El mundo que invierte mira a países más amables con el capital. La inflación (la real, no la del IPC que mide bien el INDEC, pero sobre precios que están reprimidos o controlados) espanta inversores. Los controles de precios afectan la rentabilidad, y las inversiones. Y los empresarios achican su horizonte de inversión en la Argentina (buena fuente). Etcétera.
Basta por hoy. Paltrow la de los ojos celestes me está incendiando con su mirada mientras mira CNN o BBC a unos metros. Obvio, para que me apure y nos vayamos al cine a ver la nueva de Jennifer Anniston, esa que vive con el ex marido, qué barbaridad, ¿llegaremos al Village a tiempo? Se puso una pollera muy discreta, lindas piernas, las mujeres ya no se visten de mujeres, vieron, para la ocasión. Pero lo mejor será luego, la conversación por horas. Cuando uno encuentra una persona con la que compartir esas pequeñas cosas, eso es un regalo que vale por muchos metros cuadrados. Mejor la calidad que la cantidad, en todo.
Un abrazo,
El Hombre Electrónico