La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

diciembre 31, 2006

El pánico de 2001

Filed under: Académica — Jorge Avila @ 12:58 pm

A cinco años de la tragedia monetaria más grave que sufrió el país, tal vez más grave que la hiperinflación, la otra gran tragedia monetaria de nuestra historia, reproduzco a continuación mi interpretación de la crisis de 2001. Esta interpretación es parte de un ensayo que escribí hace un par de años y que cito al final del post. ¡Feliz y próspero 2007!

El fatal pánico bancario de 2001

El impacto financiero y emocional del pánico de 1995 fue grande. A partir de entonces, los bancos comerciales entendieron cabalmente el significado práctico de la inconsistencia entre la Convertibilidad y el encaje fraccionario, y el BCRA inició una etapa de refuerzo de las regulaciones prudenciales. El sistema bancario argentino a fines de 2000 era más sólido que a fines de 1994. Desafortunadamente, la conducción política y el manejo técnico de la crisis fueron tan desacertados en 2001 como acertados habían sido en 1995.

Cuatro argumentos de Lagos (2002) ilustran la solidez que había alcanzado el sistema bancario argentino a fines de 2000: a) los niveles de desarrollo, competencia, cobertura de servicios y transparencia eran superiores a los de cualquier otro momento de la segunda mitad del siglo XX; tenía altos coeficientes de liquidez y capitalización en relación con otros países y las redes de seguridad para riesgos individuales y sistémicos normales parecían razonablemente adecuadas; b) el encaje sobre los depósitos trepaba a 22.9%; era la suma de la caja chica de los bancos, los encajes no remunerados y los encajes remunerados (colocaciones extraordinarias de disponibilidad inmediata); además del encaje, el BCRA había contratado una reserva adicional de carácter contingente del orden de 6500 millones de dólares, que elevaba el encaje global a un poco menos de 30% de los depósitos; c) la marcada concentración de los depósitos en grandes bancos y en bancos extranjeros confería estabilidad al sistema; los diez bancos más grandes capturaban el 73% de los depósitos y los bancos extranjeros, el 49%; d) luego de deducir las previsiones, el patrimonio neto del sistema (‘colchón’ para absorber pérdidas) era de alrededor de 17.000 millones de dólares, prácticamente el doble de lo que exigían las normas prudenciales. Consultores y periodistas especializados describían el sistema bancario como un búnker.

La interpretación de la crisis iniciada con el pánico bancario de 2001 es todavía objeto de un agrio debate nacional. No es mi propósito en esta oportunidad aclararlo ni azuzarlo. Pero necesito arriesgar ciertas hipótesis para evaluar el desempeño del sistema monetario y bancario creado en torno del BCRA. El origen del pánico de 2001 fue interno. Respondió a una cóctel explosivo de tres factores. En primer lugar, el gobierno de la Alianza había heredado una deuda pública que ascendía a 47% del PBI; tal porcentaje no era elevado en comparación con el brasileño o con el requisito exigido para el ingreso a la Unión Europea, sin embargo, el nuevo gobierno declaró de entrada que la deuda era impagable. Este fue un acto de imprudencia que afectaría negativamente el patrimonio de los bancos por una vía directa, ya que éstos tenían en cartera importantes posiciones de bonos públicos, y por una vía indirecta, pues la eventualidad de un default es causa suficiente para detonar una cadena de aumento de la prima de riesgo-país, salida de capitales, recesión, mora y menor recupero de préstamos e intranquilidad del público depositante. En segundo lugar, la Alianza era un aparato electoral ideológicamente heterogéneo y políticamente inestable que ya en octubre de 2000 empezó a estremecerse con la renuncia del vicepresidente de la Nación. Este hecho elevó la prima de riesgo-argentino y acarreó los primeros trastornos en la renovación de la deuda, los cuales pudieron superarse transitoriamente merced a una operación excepcional de refinanciación acordada con el FMI (‘blindaje’). En tercer lugar, los errores técnicos que se cometieron después de iniciado el pánico en marzo de 2001. Entre marzo y noviembre los depósitos cayeron un 24%. La primera ronda ocurrió en marzo (caída de 88000 millones de dólares a 83000 millones); la segunda, en julio y agosto (caída de 83500 millones a 75000 millones), y la tercera, en noviembre (caída de 75000 millones a 69000 millones). El 3 de diciembre se instauró el así llamado corralito bancario (especie de lock-out dispuesto por el propio gobierno).

La siguiente cronología, armada sobre la base de Schuler (2002) y Lagos (2002), es una síntesis ilustrativa de los más importantes acontecimientos y de las principales medidas que tomó el gobierno para paliar, y agravar, la iliquidez del sistema bancario.

* Febrero: Legisladores oficialistas lanzan graves acusaciones contra el sistema bancario.

* Marzo: El primer ministro de Economía de la Alianza renuncia a su cargo el día 2, ante la evidencia del fracaso del ‘blindaje’. El segundo ministro de Economía renuncia el día 19. Asume el tercero y anuncia el impuesto sobre los débitos bancarios y otras medidas. Se frena la primera ronda del pánico.

* Abril: El nuevo ministro anuncia la reforma de la Convertibilidad; el peso pasa a fijarse en términos del dólar y también del euro. Se reforma por decreto la carta orgánica del BCRA independiente. El gobierno coloca un bono de 2500 millones de dólares en los encajes bancarios. El presidente del BCRA es removido de su cargo.

* Junio: Canje de deuda pública por un monto de 29500 millones de dólares; se extienden plazos de vencimiento a cambio de mayores tasas de interés. Se establece un tipo de cambio preferencial para las exportaciones, una semana antes de la aprobación de la ley que introduce el euro en la Convertibilidad.

* Julio: la prima de riesgo-argentino salta por encima de 13 puntos porcentuales; cuando la Alianza asumió el gobierno en diciembre de 1999 era igual a 5.9 y cuando renunció el vicepresidente de la Nación era igual a 7.6. El gobierno reconoce que perdió acceso al mercado voluntario de deuda. El Congreso nacional aprueba la ley del déficit cero. El Secretario del Tesoro de EEUU se pronuncia en contra de un rescate internacional del país. Analistas de Wall Street comienzan a evaluar públicamente la conveniencia de un default argentino.

* Agosto: El FMI aumenta el préstamo stand by de 14000 millones de dólares a 22000 millones. Se frena la segunda ronda del pánico.

* Octubre: Victoria de la oposición en elecciones legislativas, con marcada abstención y voto en blanco.

* Noviembre: Agresivo canje de deuda pública en manos de bancos y AFJP. Se establece un límite máximo sobre la tasa de interés que pagan los bancos a los depositantes; la tasa de call money aumenta a casi 700% anual. Rumores sobre la inminente imposición de restricciones a la conversión de depósitos en circulante.

* Diciembre: Se establece el corralito el día 3; quedan así inmovilizados los depósitos a plazo y restringidos los retiros de cuentas corrientes y cajas de ahorro. La prima de riesgo-argentino supera 40 puntos porcentuales. El presidente De la Rúa renuncia el día 20.

A fines de noviembre de 2001, el BCRA había agotado sus posibilidades de asistencia a los bancos. En el transcurso del pánico se otorgaron redescuentos y pases activos (con la garantía de bonos públicos) por 9000 millones de pesos y el encaje global se redujo en unos 10 puntos porcentuales. El respaldo en reservas internacionales cayó por debajo de 80% de la base monetaria (circulante en poder del público + caja chica de los bancos + encajes remunerados y no remunerados). Finalmente, el búnker no pudo aguantar el efecto conjunto del agresivo lobby político-empresarial contra el sistema cambiario y bancario, y el huracán de reformas que cuestionó la convertibilidad del peso y la independencia de la autoridad monetaria y que posibilitó la apropiación de las reservas de liquidez de los bancos.

A la renuncia del presidente de la Nación le siguieron un par de semanas de extrema volatilidad política, la declaración del default soberano más grande la historia, el abandono de la Convertibilidad y una devaluación asimétrica que causará el asombro del mundo por generaciones. Esta devaluación hizo posible la más grave violación de contratos privados de las últimas décadas: los depósitos en dólares fueron convertidos de manera unilateral en depósitos en pesos y las tarifas de los servicios públicos privatizados fueron pesificadas y congeladas indefinidamente. Mientras tanto, el tipo de cambio pasaba de un peso por dólar a más de 4 pesos en abril de 2002, el riesgo-argentino subía hasta 70 puntos porcentuales en julio y la salida de capitales alcanzaba registros sin precedentes, el desempleo se remontaba a 25% de la fuerza laboral, como en la gran recesión de la década de 1930, y la cantidad de gente pobre estallaba por encima del 50% de la población. La crisis de 2001-2002 quedará en nuestra historia como la peor de todas, por la profundidad de la caída y por la conmoción social y política y el fuerte sentimiento anticapitalista que despertó.

Referencia bibliográfica

Avila, J. (2004): "Internacionalización Monetaria y Bancaria", UCEMA, documento de trabajo Nº 285, diciembre.

Lagos, M. (2002): "Contagio e Incompetencia en la Crisis Bancaria Argentina de 2001-2002". No publicado.

Schuler, K. (2002): "Fixing Argentina", Cato Institute web paper, April.

diciembre 28, 2006

Dudas sobre la apertura

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:33 pm

Ricardo y Alejandro son frecuentes lectores y comentaristas del blog. También son partidarios del libre comercio. Sin embargo, tienen dudas ‘productivistas’ y culturales. Reproduzco a continuación partes de sus reflexiones y breves observaciones de mi parte.

Me alegro verlo de nuevo en televisión. (…) Estoy de acuerdo con lo que dijo de que se construye porque la gente no cree en los bancos y hace como nuestros abuelos, casas chorizo, para vivir de rentas. Pero me he dado cuenta de algo y es que no puede haber paz social sin la construcción a full. Porque la construcción da trabajo a la gente menos calificada que puede ser en nuestro país un porcentaje importante de la fuerza laboral, y algo similar ocurre con el campo. Es decir, si estos rubros no caminan con el modelo que sea no hay país posible y eso lo he aprendido en estos años. En mi ciudad se está construyendo como hace décadas que no se veía, a todo el mundo le doy la misma respuesta que dio usted, pero la política es algo real y lo cierto es que no importa por qué se construye, lo cierto es que se tiene que construir, y lo mismo (pasa) con el campo, yo estaba furioso con el campo y con mis primos del campo, pero hace poco fui y vi una pujanza que hacia 20 años que no había. Moraleja: creo en la supremacía de la convertibilidad porque obligaba a todos llevar las cuentas claras, pero el error fue olvidarse de que hay sectores que tienen que caminar sí o sí porque sino no hay país posible y esa es la base de las barreras arancelarias en materia de alimentos que con tanta fuerza impone Europa. Es que si entraran productos libremente se fundirían sus agricultores y esa gente no se reinserta y, es más, esa gente es un estilo de vida que no puede desaparecer. (…) En fin, le mando un abrazo (…) y le deseo que el año que viene le cumpla alguno de sus sueños, porque a esta altura ya sabemos que con suerte se cumplen algunos de nuestros sueños.

Ricardo: Lo que pasa es que la convertibilidad y punto no fue ni será un buen modelo. Eran necesarias algunas reformas clave. Por ejemplo, los acuerdos de libre comercio que Chile no se cansa de firmar o un gran acuerdo como el que firmó México con EEUU o España con UE. El campo será el primer beneficiario de la apertura comercial externa. Pero el campo no lo sabe y por eso no la apoya. Por otra parte, en un país que crece, la construcción también crece por la simple razón de que los ladrillos representan 2/3 de la inversión fija. En cuanto al estilo de vida de los agricultores, yo no estoy de acuerdo en financiarlo. Se olvida de que nosotros, los argentinos, somos los grandes damnificados de la política agrícola común de la UE. Le mando un abrazo y le deseo un venturoso año 2007.

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Estimado Dr. Ávila: Como estudiante de Abogacía, estoy convencido que la causa primordial de los males de la Argentina es cultural y, por ende, previa a la cuestión institucional y jurídica, que es su corolario. (…) porque para que cualquier institución funcione, un cierto feedback por parte de los hombres es necesario y aquí es dónde nacen los inconvenientes. (…) Por ejemplo, en materia de comercio internacional, otras naciones sí han adoptado restricciones aduaneras para incentivar el desarrollo de sectores vernáculos, por supuesto controlando su respuesta para evitar privilegios corporativos. Nissan, Honda y Toyota han resultado de esto. Los mismos Estados Unidos han mantenido medidas de este carácter en los albores de su desarrollo económico. ¡Pero aquí esto es impensable! ¿Qué compromiso podría alcanzarse con nuestra clase empresaria? No son ni norteamericanos ni japoneses. En la Argentina, el proteccionismo ha llevado siempre a la rent-seeking society. Hoy mismo puede verse cómo productos nacionales de tercera categoría se venden más caros que su contraparte en los Estados Unidos: los de pretenciosas casas de ropa sin inventiva ni trayectoria, los electrodomésticos de línea blanca y tantos otros son ejemplos bastante ilustrativos. ¡Si supieran los argentinos que la misma ropa que pagan 100 pesos cuesta 30 dólares, de mejor calidad y verdaderamente ‘de marca’ en outlets como Armani Exchange donde se viste la clase media estadounidense! (…)

Esta cuestión cultural que arrastramos desde hace siglos ha llevado a tradiciones políticas autoritarias, sociedades con una estructura familiar-patrimonial muy fuerte, economías altamente intervenidas y de este modo al desaliento de la meritocracia, el ‘progreso material’ y la república. Los sectores medios y bajos no ayudan demasiado por su parte. (…) Basta ver la casa de un galés en Gaiman y el rancho de un local de la zona (lo he hecho), siendo ambos hogares ‘de escasos recursos’. La diferencia es asombrosa, considerando que el primero era un perseguido político en su país de origen, que pudo establecerse sin tantos recursos ‘en el punto de partida’ (…) y el segundo un nativo al que desesperadamente se invitaba al trabajo y a incorporarse a una economía moderna. (…) Pero las clases altas no son moralmente más probas. (…) la SRA que hoy se escuda en la libertad de mercado y la proximidad al modelo de competencia perfecta del mercado de Liniers (sic) para cuestionar las medidas actuales, no hace mucho tiempo exaltaba el 3-y-pico y el 4 a 1 como acto del príncipe (y no del mercado) "porque el campo debe ser protegido, ya que es la fuente natural de la riqueza Argentina" y "cultivar el suelo es servir a la Patria". Ud. habrá notado que la crítica responde al ‘dólar agrario’ más bajo que el industrial luego de las retenciones, ¡pero no a la manipulación monetaria con los criterios arbitrarios actuales per se! (…) Todo esto que sostengo tiene sentido porque estoy mirando con buenos ojos su idea. Medidas con un alto coste de repudio tienen que tomarse de una vez por todas, porque la salida la obstaculizan las propias instituciones políticas (no tan sólo económicas). (…) Por otra parte, la analogía con la Unión Europea le da una mayor solidez argumental: no es algo nada revolucionario. (…) Pero en cualquier caso, mi perspectiva es "ir por lo que falta" del Liberalismo y no erradicar lo poco que hemos conocido. Ése es el principio, y hacia allí debe encaminarse acción política. Cordiales saludos y Felices Fiestas.

Alejandro: Comparto en gran medida tus interesantes reflexiones. Con una aclaración: el proteccionismo genera conductas de búsqueda de rentas en cualquier país que lo aplique y no tan sólo en Argentina. Creo mucho en el poder del libre comercio. Enriquece a un país, estimula el adelanto tecnológico, cambia la manera en que la sociedad ve el mundo y se relaciona con él y puede ayudar a estabilizar y mejorar otras instituciones (laborales y medio ambientales, garantías de inversiones y de propiedad intelectual, competencia en servicios y compras oficiales). En este sentido, puede tener un profundo impacto cultural e institucional. Sobre todo cuando el libre comercio es producto de un acuerdo con una potencia hegemónica de forma que el costo de repudio sea prohibitivo. De nuevo, valen los ejemplos de México y, en especial, de España. Feliz 2007.

diciembre 22, 2006

Como plomada

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 1:41 pm

La prima de riesgo-argentino registra en diciembre 2,6 puntos porcentuales. Para encontrar un nivel similar hay que remontarse a julio y septiembre de 1997, justo antes de la ronda de devaluaciones en el Sudeste Asiático. Y la tendencia es bajista. Ayer, por ejemplo, la prima cerró en 2,1 puntos. Para encontrar un nivel inferior a éste debemos retroceder hasta junio de 1982, justo antes del Cavallazo, cuando se licuaron préstamos y depósitos para salvar al sistema bancario de una segura caída, según se adujo.

Cuando la prima de riesgo-país baja, el PBI aumenta. Esto afirma la evidencia argentina. El gráfico que sigue ilustra la aguda caída que experimenta el riesgo-argentino desde fines de 2002. Esta es la abstracta explicación de cuatro años de expansión económica a un ritmo de 8%-9% anual. También es la explicación del parecido ritmo de crecimiento que exhibiría la economía argentina en 2007, si la prima se mantuviera en torno del nivel que exhibe a fines del mes en curso. A favor de su mantenimiento, juegan el superávit fiscal, la informal convertibilidad del peso, y la liquidez internacional, de la que dependen el precio de las commodities, el dólar depreciado (respecto del euro) y la llegada de capitales. En contra, juega el año electoral, sobre todo.

Para leer sobre la trayectoria histórica de la prima, haga click aquí. Para leer un pronóstico para 2007, haga click aquí. Y si quisiera leer sobre la relación empírica entre riesgo-país y actividad económica en Argentina, haga click aquí.

plomada.jpg

diciembre 17, 2006

Error potencial

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 8:55 pm

En las últimas semanas he recibido reiteradas preguntas sobre el nivel que alcanzaría el tipo de cambio y sobre la emisión monetaria que el BCRA debería hacer para rescatar la deuda cuasi fiscal en la eventualidad de una corrida. Entre las personas inquietas por estos temas se cuentan Leandro y Mariano, dos asiduos seguidores del blog. Después de reordenar y actualizar las respuestas que fui dándoles, quedó este post que publico en la expectativa de que pueda interesar e informar a muchos.

Pregunta de Leandro: La pregunta sobre el modelo actual que no alcanzo a entender es el tema de la esterilización. El BCRA compra los dólares (emitiendo pesos) y luego saca esos pesos de circulación y coloca, en su lugar, pasivos no monetarios (Lebac, por ejemplo). La pregunta es la siguiente: ¿el cancelar esos pasivos no monetarios no implica automaticamente monetizar la deuda? Es decir, me imagino al BCRA yendo un día a pagar las Lebac con pesos, haciendo crecer explosivamente la base monetaria y generando una híper. Es decir, no veo mucha diferencia entre la "deuda publica" del Estado y los "pasivos no monetarios" del BCRA. Si me explicás un poco, te agradezco.

Respuesta: Por la formulación de la pregunta, veo que comprendés perfectamente la situación. Primero, echale un vistazo a la tablita que copié abajo y después leé el párrafo que agrego a continuación:

tablamonetaria.jpg

Aclaraciones: El tipo de cambio de conversión es el tipo de cambio nominal que le permitiría al BCRA retirar del mercado todos sus pasivos monetarios y no monetarios. DCF significa deuda cuasi fiscal, o pasivos no monetarios = Lebacs + Nobacs + Pases Pasivos.

Notá lo siguiente: 1) La deuda cuasi fiscal se ha vuelto tan grande que el tipo de cambio de conversión (TCC) es casi 4 pesos por dólar. Fue más alto, pero en los últimos meses bajó debido a cancelaciones de redescuentos por parte de los bancos. 2) La DCF representa nada menos que 38% de los pasivos totales del BCRA. 3) Esto significa que más de un tercio de las reservas internacionales del BCRA está "alquilado", dado que no fue adquirido con superávit fiscal sino con emisión de deuda cuasi fiscal. 4) Dicho de otra manera, el BCRA financió el pago anticipado de la deuda del gobierno con el FMI mediante un bono (Lebacs, Nobacs y Pases Pasivos) que colocó en los bancos; usó parte de los depósitos bancarios para pagarle al FMI.

Me opuse a esa decisión hace un año porque la historia enseña que cuando llega un pánico bancario (Tequila, crisis de 2001) no resulta suficiente que el BCRA tenga un respaldo de 100% de la base monetaria, pues los depósitos bancarios se vuelven muy rápidamente pasivos del BCRA so pena de que la corrida se generalice y los bancos colapsen. La cancelación anticipada de la deuda con el FMI fue una decisión innecesaria y peligrosa. El día que la gente corra sobre sus depósitos, los bancos le devolverán al BCRA los bonos, el BCRA no tendrá más remedio que rescatarlos emitiendo pesos y sabe Dios adónde irá a parar el tipo de cambio. El BCRA debió seguir la política opuesta: que las reservas respalden la base monetaria más buena parte de los depósitos bancarios. En febrero escribí un post sobre el tema que mantiene actualidad conceptual.

Leandro repregunta: …dijiste que "la deuda cuasi fiscal se ha vuelto tan grande que el TCC es casi 4 pesos por dólar. Fue más alto, pero en los últimos meses bajó debido a cancelaciones de redescuentos por parte de los bancos." Me interesa puntualmente la parte de que el TCC bajó. ¿Como es que la cancelación de un pasivo no monetario (DCF) hace bajar el TCC? ¿Acaso no se cancela con otro pasivo (esta vez monetario)? Me imagino al TCC como el cociente entre los pasivos y los activos del BCRA. Si trocamos un pasivo no monetario por otro monetario, ¿por qué cambiaría el TCC?

Respuesta: Los redescuentos que el BCRA otorgó a los bancos durante el pánico de 2001-2002 (que algunos con creatividad y justicia han empezado a llamar "el chupetazo") son un activo del Banco Central. O una deuda de los bancos con el Central. Al cancelarla, reducen simultáneamente la base monetaria y el cociente que bien definís.

Preguntas de Mariano: 1) ¿Ve en el horizonte algún “ruido” que pueda llevar a un cambio de expectativas? 2) En la última etapa de la convertibilidad la variable que reflejaba al “humor” del mercado y el riesgo devaluatorio era el riesgo país; ¿qué variables miraría usted en la actual coyuntura como aproximación del riesgo cambiario, en particular, y del actual modelo, en general?

Respuestas: En efecto, en una situación de pánico bancario el BCRA no podría rescatar el 100% de sus pasivos al tipo de cambio actual ($3.10 por dólar). Sería necesaria una devaluación indicativa del 26%. Que podría ser menor o, más probablemente, mayor. 1) La campaña presidencial es el gran ruido que podría alterar en 2007 el actual escenario de estabilidad monetario-financiera. Una crisis internacional también podría provocar una corrida contra el peso y los depósitos, si bien no parece probable. 2) El riesgo-país y el tipo de cambio futuro.

diciembre 12, 2006

Burguesía nacional

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 8:38 pm

Jorge Oviedo, periodista económico de La Nación, publicó el pasado domingo 10 un punzante reportaje a Aldo Karagozian. Quizá sin proponérselo, Oviedo ha pintado un sugestivo retrato de un típico representante de la "burguesía nacional", ese pequeño sector de la sociedad argentina que es propietario de fábricas, del que se esperan inversiones y empleos a cambio de devaluaciones, cuotas y aranceles que dejan fuera de competencia a la producción extranjera y reducen el mercado nacional a un coto de caza privado, y del que se han recibido productos caros, poca exportación, poco empleo y mucha inversión financiera en Miami.

La protección de la industria nacional se remonta por lo menos a la década de 1930. Pese a la fuerte volatilidad que experimenta la economía desde entonces, la burguesía industrial se las ha arreglado para enriquecerse y defender sus prebendas por medio de la UIA. Junto a la CGT, aquélla es el lobby más formidable que opera en el país, es el mayor obstáculo que enfrenta la apertura comercial, y es el principal sostén socio-económico de un gobierno improvisado que, a falta de un plan económico propio, ha adoptado el de la UIA.

El reportaje de Oviedo tiene tres partes, todas igualmente reveladoras por el descaro en la defensa del interés propio y por la mediocridad en la argumentación económica. Algún día la sociedad argentina se dará cuenta de que si no hay ALCA, hay ésto. De la dirigencia política, no cabe esperar nada, pues apenas sigue encuestas. Así, el país depende, pura y exclusivamente, de la opinión pública, y ésta, a su turno, de lo que pueda suceder.

La primera parte del artículo de Oviedo es el reportaje propiamente dicho. En la parte que sigue, el entrevistado denuncia que la apertura a la importación sería un acto de suicidio y en la tercera Oviedo argumenta que se verifica un desbalance sorprendente.

En síntesis, el entrevistado dice que le encantan los cupos y que con devaluar un 5%-10% por año está bien. ¿Cómo calificar tamaña e impune exacción a los consumidores? ¿Cómo tomar en serio a alguien que propone consolidar la inflación en un 10% anual para que la industria nacional y su fortuna familiar prosperen? Juzgue por usted mismo. Y dígame si exagero.

diciembre 9, 2006

El D’Elía económico

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 2:55 pm

Ulises, desde Cataluña, envió el mensaje que sigue. Agregó algunas frases de Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, que son una muestra elocuente de la calidad de la política económica argentina en esta década. El pasado lunes 4, Ambito Financiero informó que el Dr. Kirchner está muy preocupado por la debilidad de la inversión y que por ello ha empezado a tomar nota del reclamo de seguridad jurídica que le hacen inversores y organismos internacionales desde el principio de su gestión. Pues bien, el Sr. Presidente podrá encontrar en dos recientes artículos de La Nación (uno, dos) una antología de las inseguridades jurídicas que su gobierno le inflige a diario al país. Sugiero especialmente leer y coleccionar estos artículos. Describen el sainete en el que ha degenerado el proceso político argentino. También nos recuerdan el océano de ideas que separa al gobierno del libre comercio: para funcionarios como Moreno y el jefe de gabinete Fernández ¡es sencillamente inadmisible que los exportadores agropecuarios quieran cobrar el precio internacional de sus productos!

Estimado Dr Ávila, hace ya algún tiempo que opto por desayunar frente al ordenador leyendo los diarios de Argentina buscando un poco de humor para empezar el día con una sonrisa. Lo de hoy no tiene desperdicio; como siempre el secretario Moreno me alegró la mañana. A este hombre hay que proponerlo para presidente de la Reserva Federal y también, por qué no, darle un cargo en la OMC; es realmente un "genio" … pobre Argentina!!! (…) Van algunas de sus frases célebres:

"Sabemos de costos. Vamos a meternos de lleno con ellos; son el «pasa o no pasa» de nuestra política."

"El capitalismo es un dato."

"Las tasas de ganancias deben ser justas y razonables, del 8%; no del 300. Los empresarios en la Argentina se cubren aumentando precios; esto es cultural y allí se producen los quilombos."


"Nosotros somos el Estado, y aplicaremos todo el poder. El Presidente dirige y apoya esta política. Nosotros empujamos el lápiz."

"Si la inflación desciende, las tasas de interés bajarán, habrá más financiamiento y por ende más oferta y más producción. Y así bajará el índice de desempleo. Si no hacemos eso, compañeros, no sé para qué estamos acá."


"Si no nos dan esas cinco (millones de toneladas para el consumo interno), les sacamos las 13 (millones de toneladas de trigo que se producen)."

"Pibe, eso que te enseñaron, el mercado, es todo verso."

diciembre 4, 2006

Duda existencial

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 5:41 pm

Un seguidor del blog me escribió la semana pasada, abrumado por interrogantes sobre el futuro del ‘modelo productivo’, para pedirme asesoramiento económico y algún apoyo moral. Como sus dudas y temores son parecidos a los de mucha gente interesada en la marcha de la economía argentina, decidí publicar su mensaje bajo un nombre de fantasía, y de esta forma abrir el tema a la participación de otros aquejados por similares incertidumbres.

Estimado Dr. Avila:

Mucho le agradecería me oriente respecto a algunas dudas que tengo desde hace tiempo. Una de ellas se refiere a la carrera entre la devaluación y la inflación.

Hemos visto en los últimos años que, a posteriori de la devaluación de febrero del 2002, los precios internos han crecido sin prisa y sin pausa, de modo tal que lo que antes era sumamente barato, tanto para exportar como para el consumo interno, cada vez se acerca a los valores de los tiempos de la convertibilidad. Es como que el "modelo devaluatorio" se va acercando a una situación que, particularmente yo, no alcanzo a vislumbrar cómo continúa. A veces pienso que se está acercando a su agotamiento y tengo temor de que entremos en un nuevo ciclo de crisis sin solución de continuidad.

Mi deseo como argentino es que nada de eso ocurra, pero, tal vez, me esté dominando una visión negativa cuando veo que se están retirando las grandes empresas de servicios públicos y los bancos internacionales, que falta de crédito del exterior, que las inversiones son insuficientes para cubrir la gran demanda, etc., situación que no nos favorece para nada.

El Fondo Monetario, feliz de que le hayamos devuelto todo el préstamo, y un Banco Mundial que a las demandas argentinas por restringir el crédito a Botnia le contesta a Argentina con un otorgamiento pleno del mismo. ¿Será que el Club de Paris y España están esperando que les devolvamos los préstamos y después se despedirán de nosotros calurosamente por varias generaciones?

En fin, Dr. Avila, no quiero distraer demasiado tiempo su atención. Solo le pido unas breves palabras para despejar mis dudas, quedándole desde ya muy agradecido.

Alberto

                        ————————————————

 

Estimado Alberto:

El modelo devaluatorio, como usted le llama, tiene duración limitada. Para mantener el dólar alto, sin apertura comercial, hace falta: 1) un fuerte superávit fiscal, que permita comprar muchos dólares en el mercado de cambios para servir la deuda pública; 2) seguir una "política" que espante el ingreso de fondos externos, y 3) cobrar fuertes retenciones a la exportación. Hasta ahora, Kirchner ha hecho las tres cosas. Por eso los precios han subido menos que en los primeros años de la convertibilidad. El gobierno de Menem procedió exactamente al revés: tuvo un menor superávit fiscal, atrajo muchos fondos externos y eliminó las retenciones.

En algún momento, este gobierno deberá actualizar las tarifas, incentivando así las inversiones en servicios públicos, y rebajar las retenciones. Entonces, la inflación será más elevada por un tiempo y el valor real del dólar caerá un escalón.

Pero hay dos cosas que Ud. no puede pedir a un mismo tiempo: que le mantengan el dólar alto y que las empresas de servicios públicos y los bancos no se vayan. Un dólar alto implica alta rentabilidad para la industria y el campo, y baja rentabilidad para el sector servicios (energía, transporte, comunicaciones, bancos, medicina pre-paga, educación privada). Advierta que este sector representa nada menos que 60%-65% del PBI argentino. Un abrazo,

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