Aparte de los que publiqué como comentarios al post Manifiesto Rural, recibí muchos otros por vía privada. Abajo copio el que me mandó Rosendo Funes, un sofisticado economista, no conocido por el gran público pero viejo conocedor del sector. Más abajo, copio los pasajes más interesantes de los comentarios de varios amigos. Al final, ensayo algunas breves respuestas.
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Rutinariamente miro tu página. Esto me ayuda a mantenerme al tanto del devenir político y político-económico argentino. No existen demasiados puntos en los que haya que disentir.
Esto es particularmente cierto respecto de la actitud de las organizaciones de productores agropecuarios, pasando por toda la gama desde el movimiento cooperativo y CRA hasta la SRA (supuestamente librecambista y defensora de los derechos del productor ante el avance del gobierno).
Tengo idea que ya hemos conversado sobre este tema en varias oportunidades. Lo nuevo tal vez sea que estas organizaciones están en franca retirada, esto es, paulatinamentese se están degradando en sus principios y convicciones. Esto es posible porque el precio externo reciente de sus productos es suficiente como para que tengan rentabilidad positiva y para que el gobierno (sin hacer nada) embolse una renta impensada (pasto dulce que no va aguardar para cuando las vacas estén flacas).
Luchar por el ALCA o por un TLC con el NAFTA luce hoy como una quijotada, en vista del clima político muy permeado por ideologias nacionalistas, izquierdistas y por sobre todo anti-norteamericanas. Aunque la SRA pudiera apoyar aquella lucha en vista de sus intereses, no lo hace ni lo va a hacer porque sería fácilmente convertida en una suerte de chivo expiatorio de los males pasados y actuales del país. Entiendo que por eso prefiere negociar, sobrevivir, entregar una parte importante de su producto a la alternativa de pelear y al riesgo de desaparecer!!
Vos tenés en mente un país (tal vez como el Uruguay) que puede acomodarse a un TLC con USA y así abrirse al mundo. Lamentablemente, en Argentina no hay mentalidad ni disposición entre los componentes del poder (los sindicatos, las asociaciones de productores, las universidades, la prensa, los partidos políticos, ni siquiera Macri o López Murphy) para que un paso así pueda ser dado aun en el mediano plazo.
La lucha quijotesca, sin embargo, eventualmente dará sus resultados, pero no sabemos cuándo. En sí misma es valiosa, pero no esperés que la SRA, y menos las otras organizaciones de productores, la defiendan.
¿Cómo los productores agropecuarios van a pedir al gobierno "estabilidad", "reglas claras", "acuerdos institucionales", etc., si la administración federal es un ejemplo viviente de inconsistencia temporal. Fijate cuántos años la Argentina empleó en luchar y obtener la categoría de "país libre de aftosa". Para qué queríamos tener esta categoría? Para exportar carne. Ahora que finalmente la hemos conseguido, resulta que ¡está prohibido exportar carne!
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El amigo 1 dice: La dirigencia agropecuaria, mientras gane plata, discutirá aspectos de cuánto puede conseguir o cuánto menos puede lograr que le saquen; en consecuencia, entrará en el juego que quiere el gobierno. En ello radica la fortaleza del Ejecutivo y la debilidad del campo. En el fondo, mientras no tengamos dirigentes con una visión del País estaremos fritos y quedaremos enfrascados en una lucha sin sentido por la distribución del ingreso.
El amigo 2 dice: El tipo de cambio alto es sin duda muy importante. Nunca fue peor la situacion de los productores del interior del país, especialmente los que no producen granos o están muy alejados de los puertos, que con Martínez de Hoz y con la Convertibilidad. (…) Para el productor es mejor el tipo de cambio alto con retenciones que aquellas experiencias. (…) Qué razón tenés en relación con TLC, pero es un tema NO COMPRENDIDO, no se entienden tan claramente sus ventajas; además, no se entiende el hacer un acuerdo con quien subsidia su producción.
El amigo 3 dice: Hay que reconocer que el campo está con rentabilidades muy altas, sobre todo en agricultura y un poco menos en ganaderia, producto del dólar alto, de precios internacionales muy buenos y de cosechas abundantes. La situacion es mucho mejor que durante los años en que la politica económica era más afin a la ideologia del sector. Pero hay otra lectura, aún más perversa: enemistarse con el campo trae muchos votos, porque el campo no es un sector bien visto por la sociedad. Esto (se debe a que) los principales dirigentes no son los mejores empresarios; éstos pasan todo el dia trabajando, en lugar de haciendo lobby y compartiendo las reglas de juego del gobierno.
El amigo 4 dice: La relación entre el gobierno y el campo es complicada, creo que por 3 razones: a) en el gobierno se escucha a los hard-liners setentistas; b) en el campo se escucha a los hard-liners rentistas, y c) la dirigencia agraria no tiene ideas y el resto de la sociedad aporta poco. Vamos a los setentistas hard-liners. Es obvio que en gran parte del gobierno hay una cuestión ideológica contraria a la visión de lo agropecuario que aprendieron en la Facultad en la década del 90 …, pero, sólo tenés que manejar tu auto en la ruta 2, pasando a lo largo de la depresión del Salado, para ver que salvo algunas islas agrícolas, aún predomina en gran parte de la provincia de Buenos Aires un modelo de explotación extensiva … viste alguna cerca eléctrica?, algún intento de mejora tecnológica? (…) Para colmo de males, este gobierno (…) se maneja con la técnica de "siempre un enemigo a mano" y el campo, con sus hard-liners rentistas, resultó ser un buen enemigo. ¿Por qué lo de hard-liners rentistas? Recuerdo en la primera protesta del campo, que coincidió con un viaje de la Ministra Micelli a NY, uno de los banners, en un piquete en 9 de Julio decía, "ministro, nosotros también queremos viajar … " De terror; sólo les faltó pedir pasajes gratis a Saint Tropez. ¿No sabían que en la sociedad argentina urbana, donde La Matanza vota más que todo el sector agropecuario, donde está instalada la idea de mucha gente en la pobreza, no podés tenés un discurso semejante? En cuanto a la indolencia de los dirigentes, no creo que se trate de indolencia. Faltan aportes de ideas. Te pregunto: ¿sabés cuántos asesores económicos tiene una asociación rural importante? Creo que 2, y exagero. Sabés cuántos tiene el Momo Benegas (UATRE)? Según me han contado, 28 full time, entre abogados, contadores, etc.
El amigo 5 dice: Tampoco vi que los dirigentes busquen obtener las licitaciones de las autovias para hacerse de un precio lleno y cobrar al costo el transporte de la cosecha, ni intervenir demasiado en las licitaciones de los trenes. Cuando pasó lo de Sancor no vi un pedido claro de cambio de legislación para las cooperativas de nueva generación, como tienen todos los otros países agroindustriales que en serio defienden a sus productores. (…) Mientras la gente piense que el sector agropecuario es una oligarquía que se muestra en la vidriera de la Sociedad Rural, nada va a cambiar. Es como con los Estados Unidos, todos lo aborrecen, pero ahorran en dólares, aprenden ingles americano y sueñan con viajar a Miami. La gente odia al campo, pero todos se matan por entrar en algun poolcito de siembra o tener un terrenito. (…) La gente cree que el campo les sube el precio de la leche, de la carne y del pan, no veo dónde la dirigencia sale a explicar que Argentina es insignificante a nivel mundial, que no somos formadores de precios, que los precios vienen de afuera y que el productor no tiene idea cuánto va a cobrar por lo que produce, pero produce igual porque es lo unico que sabe hacer.
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Ahora siguen mis breves reflexiones sobre cuatro de estas respuestas. Las otras dos hablan por sí solas.
A Rosendo Funes: Me dedicaste un gran comentario. Sé que la lucha por el ALCA o por acuerdos semejantes es una quijotada. Sin embargo, alguien tiene que decir lo que debe decirse.
Al amigo 1: Tenés razón; el sector funciona así, tiene su lógica y no cambiará, por lo menos en el futuro previsible.
Al amigo 2: Me decís que no se comprende la conveniencia de hacer un TLC con un país que subsidia a sus productos agrícolas. Mi respuesta es de "real politik". Por no hacerlo, tenés manoseo interno (precios máximos, prohibición de exportaciones, retenciones escalofriantes) + protección a la industria (que paga el campo) + subsidios agrícolas de EEUU. Si lo hicieras, reducirías la probabilidad del manoseo, eliminarías el impuesto indirecto que implica la protección de la industria, y podrías sentarte a conversar con un socio (y, por qué no, con un aliado) sobre los subsidios. Te pesa mucho la historia del atraso cambiario. No deberías asociar a la apertura comercial con el dólar bajo.
Al amigo 3: Seguramente, el sector tiene un problema de imagen, que el gobierno explota, y seguramente no saben cómo resolverlo. Pero lo que también es seguro es que no comprende que un régimen de libre comercio perdurable, como el que tuvimos con Gran Bretaña hasta 1930, es el mayor reaseguro contra tropelías como las que sufre últimamente, además de una fuente de rentabilidad: a mayor precio relativo de los productos industriales (por los aranceles y los cupos de importación), menor precio relativo de los productos del campo. (Principio de Simetría de Lerner: un impuesto a la importación es igual a un impuesto a la exportación. Luego, el campo está gravado dos veces: una, por la protección a la industria y, otra, por las retenciones.)