La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

abril 27, 2007

Inflación en debate

Filed under: Académica — Jorge Avila @ 5:13 pm

Hoy al mediodía participé en una mesa redonda sobre Enfoques Analíticos de la Inflación Argentina, junto a tres distinguidos economistas y amigos: Mario Teijeiro, Fernando Navajas y Daniel Heymann. A raíz de la intervención del INDEC y el rápido aumento de precios en los últimos meses, la inflación se ha transformado en el problema Nº 1 de la agenda económica nacional. Sigue a continuación mi intervención en el panel.

Voy a aprovechar esta ocasión para hablar sobre la naturaleza de la inflación que sufre el país desde 2003. Hay un serio problema conceptual en la interpretación del actual proceso inflacionario. Lo compruebo cada día que pasa. Medio mundo cree que la inflación se debe a una expansión excesiva de la oferta monetaria. Parece que la mayor parte de la profesión económica argentina se ha vuelto monetarista en el sentido más primitivo del término. Estoy desconcertado. Soy monetarista desde chico y no opino así. La causa de la inflación que padecemos no es un aumento excesivo de la oferta de dinero sino, fundamentalmente, una reducción gradual del tipo real de cambio. Experimentamos una inflación residual.

Muchos economistas no terminan de entender que un régimen cambiario no necesariamente es lo que se anuncia. En 2002, el entonces ministro Lavagna anunció que se adoptaba una “libre flotación” del peso. Muchos colegas le creyeron puesto que no se había aprobado ninguna ley que estipulara una fijación. En consecuencia, pasaron a explicar la inflación de acuerdo con el crecimiento de diversos agregados monetarios: circulante, M1, M2, M3. Y se asustaron al comprobar que estos agregados crecían más rápidamente que el PBI.

No obstante las declaraciones de Lavagna, en 2003 Argentina entró en un régimen de tipo de cambio fijo sui generis, que hace mucho denominé convertibilidad informal, ya que, en vez de estar avalada por una ley, está avalada por las intervenciones diarias del BCRA en el mercado de cambios. Desde entonces, el BCRA no ha hecho más que comprar dólares en el mercado de cambios con el propósito de fijar el tipo de cambio en un determinado nivel. De esta manera, ha acumulado un gran stock de reservas internacionales y ha expandido mucho la oferta monetaria. Tal como lo pronostica el enfoque monetario del balance de pagos.

Las tres ecuaciones que siguen dicen la misma cosa de distinta manera:

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La primera ecuación informa que el índice de precios minoristas es un promedio ponderado de los precios de la canasta de bienes transables (soja, carne, heladeras y celulares) y de la canasta de bienes no transables (educación, salud, transporte). La letra griega alfa mide el peso de la canasta de bienes transables en el índice de precios minorista. Esta ecuación vale siempre, con tipo de cambio fijo o flotante.

La segunda ecuación informa lo mismo, con la aclaración de que el precio de la canasta de bienes transables es igual a su precio internacional P*, multiplicado por el tipo de cambio E, ahora fijo, y por el arancel promedio t sobre el comercio exterior.

La tercera ecuación informa lo mismo, pero esta vez enfatiza que el índice de precios minorista es igual al precio interno de la canasta de bienes transables más una crema variable que es función inversa del tipo real de cambio e (o función directa del precio de los bienes no transables PNT).

Cuando rige un tipo de cambio fijo, la oferta monetaria responde al crecimiento económico, a la tasa de interés y a la inflación residual derivada de la reducción del tipo real de cambio. P sintetiza las trayectorias de E, P* y PNT. Pero como E ha permanecido más o menos fijo desde marzo de 2003 (entre $2,82 y $3,10 por dólar), la inflación interna ha sido igual a la suma de las tasas de aumento de P* y PNT, más las variaciones del arancel promedio t.

El nivel de e surge del juego de importantes fuerzas macroeconómicas: flujo internacional de capitales, gasto público, superávit fiscal y arancel promedio. El ingreso de capitales y el aumento del gasto público (como porcentaje del PBI) bajan el TRC, pero el superávit fiscal y las retenciones a las exportaciones lo aumentan.

Desde 2003 han prevalecido las dos primeras fuerzas. El giro del movimiento de capitales desde una masiva salida de capitales a una moderada entrada y un gasto público que ha crecido más rápidamente que el PBI nominal explicarían la baja del TRC. Este fenómeno se refleja en un aumento del precio de los bienes no transables, o sea, una inflación residual. Las conclusiones son:

1. La inflación argentina es un fenómeno monetario, pero no depende de la oferta monetaria argentina sino del crecimiento de la oferta monetaria de EEUU. Porque cuando un país fija su tipo de cambio en términos del dólar se integra al área monetaria de EEUU.

2. A la larga, la inflación argentina convergerá en la tasa de inflación mayorista de EEUU, si el tipo de cambio permaneciera fijo en su actual nivel.

3. En la transición, habrá inflación residual. Esta dependerá de dos fuerzas que empujan en el mismo sentido: el ingreso de fondos externos y el aumento del gasto público. La primera ha estado presente en todo momento desde 2003; la segunda ha gravitado especialmente desde 2005: saltó de 22% del PBI en 2002 a 23.5% en 2004, a 25% en 2005 y a 28.5% en 2006; es mayor en 2007. El grueso de la futura inflación residual provendría del ingreso de fondos, que es todavía moderado; el gasto público debería generar poca inflación residual pues ya se encuentra en un nivel demasiado alto.

4. Una devaluación sacaría a la inflación de la trayectoria referida. La devaluación podría concretarse por tres motivos: a) caída importante del precio de las exportaciones (que anula el superávit fiscal); b) corrida bancaria (que obliga al BCRA a emitir para rescatar la deuda con los bancos), y c) lobby industrial.

El gráfico que sigue ilustra el comportamiento de las variables mencionadas desde 1998. Note el sostenido aumento de e desde el default ruso (agosto de 1998) y la también sostenida reducción de P. Note asimismo, desde fines de 2002, la continua reducción de e y la también continua suba de P, mientras E permanece más o menos fijo.

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Para leer otros posts dedicados a la inflación argentina, haga click aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.

abril 25, 2007

Bache de mediocridad

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 12:20 pm

La Nación publicó el sábado pasado un artículo que ilustra en grado patético el bache de mediocridad en el que chapotea el país hace algunos años. Se trata de un nuevo episodio en la telenovela del INDEK. La ministra Miceli, que según parece no quería la intervención del instituto, tomó la decisión de nombrar un nuevo director general con el fin de devolverle su credibilidad. Se trata del "negro" Barrios, un militante del gremio de trabajadores del Estado (ATE), que habla de sí mismo en tercera persona (como si fuera un jugador de fútbol) y cuyo mérito principal parece ser la militancia y la lealtad al presidente Kirchner. Sigue un pasaje del artículo. A los que no vivieron la década de 1970, sepan que así se manejó Argentina entonces (Cámpora-Lastiri-Perón-Isabelita).

La exposición de Barrios, miembro de la junta interna de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en el Indec, comenzó tranquila, pero pronto se convirtió en una discusión acalorada.

Barrios: -Yo no voy a sacarla del Indec [en alusión a Paglieri].

Empleado: -Hay que mandarla a cualquier otro rincón a pintar paredes, pero que se reestructure la metodología a como era antes de que esta mujer viniera.

B: -Ahora con el Negro Barrios podemos ir a pelear algo o no. O lo boicoteamos. Está bien. Es una decisión de los trabajadores del Indec, pero yo tengo la limitación que tengo. Yo no le puedo decir a la ministra o al Presidente sacála del IPC, mandala a pegar carteles. Es una derrota… ¿Ustedes no entienden que es una derrota política para el Presidente en plena campaña electoral?

(Todos lo interrumpen a los gritos)

El Boletín Oficial aún no ha publicado el nombramiento de Barrios. Por antecedentes de la telenovela del INDEK, haga click aquí.

abril 22, 2007

Bolsas comparadas

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 6:18 pm

No me gustan los depósitos bancarios, ni los bonos del gobierno ni los dólares cash. Me fascina la Bolsa. He sido un fuerte inversor en acciones. No tanto por el monto invertido sino por la fracción de mi dinero puesto en ella. En principio, es la inversión más riesgosa; en poco tiempo, se puede hacer una fortuna o perderla; sin embargo, es una buena inversión cuando se maneja capital propio y se tienen muchos años por delante. Me fascina, además, como fenómeno macroeconómico. El nivel de la Bolsa en dólares es, aproximadamente, la inversa de la prima de riesgo-país. Una prima alta implica una Bolsa deprimida y apunta a la recesión; una prima baja implica una Bolsa próspera y apunta a la reactivación.

Como a muchos otros observadores económicos, hace tiempo que me llama la atención la fortísima recuperación que exhibe la bolsa brasileña desde 2002. Daniel Naszewski reparó en el mismo tema en una reciente edición de su carta semanal. Entre las posibles causas del rally brasileño enumera un superávit fiscal que crece desde hace años y que ronda 4.1% del PBI, una relación deuda-PBI que disminuyó de 55% en 2002 a 45% en 2007, una inflación de apenas 3% anual, una buena relación con EEUU, una fuerte inversión externa directa y un clima de inversión amigable, aparte del mismo contexto mundial que goza Argentina.

Me quedaba la impresión de que el desempeño de la bolsa argentina era comparativamente pobre. Para sacarme la duda, reuní series estadísticas sobre el Bovespa (índice de acciones brasileñas) y el Burcap (índice de acciones argentinas) desde enero de 1998 hasta abril de 2007, expresé ambas series en dólares y salió el gráfico de abajo.

Este simple gráfico dice varias cosas realmente interesantes: 1º) Aunque el Bovespa subió más que el Burcap (el primero se multiplicó por 9.4 entre 9/02 y 4/07 y el segundo por 6.2 entre 10/02 y 4/07), el rally ha sido impresionante en ambos países. 2º) A largo plazo, el desempeño de ambas bolsas está muy entrelazado; de hecho, entre 1998 y la actualidad, el aumento de la bolsa argentina ha sido algo mayor. 3º) A largo plazo, la bolsa es una buena inversión; su nivel actual es tres veces el que tenía en febrero de 2001, con una fuerte dispersión entre sectores (las acciones de bancos han aumentado por debajo del dólar; las de siderúrgicas y petroleras, mucho más que el dólar). 4º) La bolsa, finalmente, es inmune a los ‘corralitos’, los defaults y los robos en el domicilio.

Pero, ¿por qué ha subido más el Bovespa que el Burcap en los últimos 5 años? Me siento tentado a argumentar que algunos importantes indicadores macroeconómicos argentinos no han sido tan buenos como los brasileños y que el clima de inversión no ha sido ni remotamente tan amigable.

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Fuente: Banco de datos de Ricardo Schefer.

abril 18, 2007

Ayn Rand

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:43 pm

Gustavo Kippes, economista y viejo amigo, me mandó el pasaje que sigue del célebre libro La Rebelión de Atlas, de la escritora y filósofa ruso-norteamericana Ayn Rand. Conocía el pasaje de haberlo leído hace tiempo en una edición escrita en inglés e impresa con letra chiquita. Otro economista y amigo, Roberto Cachanosky, me había recomendado el libro pese a su extensión: 1100 páginas. En su momento, no me llamó la atención; es más, lo abandoné en la página 750. No soy un lector hedónico. Tengo el defecto de buscar casi en forma exclusiva formación económica o histórica en lo que leo, y en el libro de Rand no había nada que me sorprendiera en estas materias. Sin embargo, el pasaje que seleccionó Kippes, una vez traducido al castellano y en medio de la presente circunstancia nacional, asombra. Como él mismo señala: “Esto fue escrito 50 años antes de la Ley de Emergencia Económica que nos rige desde 2002 y, pese a ello, las similitudes entre sus consecuencias y las de la Ley de Igualación de Oportunidades de Rand son increíbles. Será que Ayn Rand fue una suerte de Julio Verne o que, en realidad, siempre pasa lo mismo, como decía un amigo mío”.

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    Ayn Rand, 1905-1982

– Solo dime si entendí bien: ¿el responsable del Plan de Unificación Ferroviaria quiere que detengas un tren expreso de pasajeros para que sus locomotoras se destinen a arrastrar un tren especial cargado de uvas en Arizona?

– En efecto.

– ¿Y ha inmovilizado también un tren carbonero de modo de disponer de vagones para ese cargamento de uvas?

– Sí.

– ¿Has dicho uvas?

– En efecto.

– ¿Por qué?

– Dagny, hace tiempo que la gente dejó de preguntar por qué.

– Transcurrido un momento, Dagny preguntó:

– ¿Imaginas los motivos?

– ¿Imaginar? No es preciso: lo sé.

– ¿De qué se trata?

– El tren especial cargado de uvas está destinado a los hermanos Smather, que hace un año adquirieron un establecimiento frutícola en Arizona al que fuera su dueño durante treinta años y que se arruinó por causa de la Ley de Igualación de Oportunidades. Últimamente, los hermanos Smather compraron el rancho gracias a un préstamo de Washington, con los beneficios de un proyecto de ayuda a una zona de emergencia como la de Arizona, porque tienen amigos en Washington.

– ¿Qué más?

– Dagny, todo el mundo lo sabe, todos saben cuál ha sido el horario de los trenes durante las ultimas semanas y por qué algunos distritos y ciertos empresarios consiguen transporte y otros no. Pero se supone que no debemos demostrar que estamos enterados, tenemos que simular la creencia de que el bienestar público es el único motivo de decisión, y en estos momentos ese bienestar público requiere la entrega de una enorme cantidad de uva a la Ciudad de Nueva York.

abril 12, 2007

Nuestra importancia mundial

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 5:27 pm

A un país como Argentina, convencido de que su importancia en el mundo es grande porque un viaje en auto desde Buenos Aires a Bariloche insume un día y medio, porque tiene todos los climas o la avenida más ancha, es siempre útil que se le recuerde cuál es su verdadero tamaño, su tamaño relativo (en comparación con el mundo). Si el gobierno tuviera este dato presente en cada una de sus decisiones, no se declararían ni se harían tantas zonceras.

Siguen dos gráficos. El primero (gráfico de torta) informa sobre el peso relativo del PBI argentino en el PBI mundial en 2006, además del peso relativo de Brasil, nuestro socio comercial, y de los pesos relativos de los grandes países o bloques económicos. Note que el PBI argentino llega a duras penas a 1% del PBI mundial, cuando se emplea el criterio de paridad de poder de compra para hacer el cálculo. Brasil redondea un 2%, China un 15% y EEUU y UE un 20% cada uno.

Triste resulta el panorama cuando se emplea el criterio simple del tipo de cambio. El PBI argentino se reduce ahora a sólo 0.4% del PBI mundial debido a que el dólar es aquí caro. Algo similar pasa con el PBI de India y el de China, que se achican de 6% a 2% y de 15% a 6%, respectivamente. En el extremo opuesto figuran EEUU y UE, cuyos pesos relativos aumentan a 28% y 30%, en cada caso, pues allí el dólar es barato. Por último, Brasil, con un dólar en el precio justo, mantiene su peso relativo en el mundo.

El segundo gráfico (de barras) muestra el ingreso per cápita, medido según el criterio de paridad de compra, en los mismos países. Con 15.000 dólares por año, nuestro país no luce tan mal, si bien esta cifra representa apenas 35% del ingreso per cápita norteamericano y 58% del ingreso de la UE ampliada. De nuevo, el panorama es triste cuando se mide el ingreso per cápita con el criterio del tipo de cambio. En este caso, el ingreso argentino fue 5.200 dólares anuales en 2006; un 12% del ingreso de EEUU y un 18% del europeo.

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Fuente: a) Wikipedia, the free encyclopedia; b) CIA FactBook 2007. En Google.

abril 8, 2007

Sobisch

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 5:42 pm

El presidente Kirchner sueña con una victoria política en la Ciudad de Buenos Aires. Para obtenerla, nombró a dedo a Daniel Filmus, ministro de Educación en ejercicio hasta el día de la fecha, candidato a Jefe de Gobierno porteño. Como Pan Triste (así apodan al ministro las malas lenguas) no repuntaba en las encuestas de intención de voto, el presidente no tuvo mejor idea que anunciar un aumento de sueldos para los docentes. Pese a que la educación primaria y secundaria está descentralizada en Argentina hace tiempo, los gobernadores, que son los responsables de sufragar el aumento, no fueron consultados por Kirchner al respecto.

El miércoles pasado, en la provincia de Neuquén, el gremio docente, diversos sindicatos y los activistas izquierdistas de siempre, cortaron una ruta para forzar al gobernador Sobisch a otorgar el aumento de sueldo. El gobernador ordenó a la policía que despejara la ruta a fin de garantizar el libre tránsito que contempla la Constitución. En el cumplimiento de la tarea encomendada, un agente de policía disparó una granada lacrimógena que pegó en la cabeza de un profesor de Química que participaba de la demostración sentado en el asiento trasero de un Fiat 147. Pocas horas después, el profesor fallecía y el agente de policía era detenido. El profesor era un hombre joven de buenos antecedentes y el agente, también hombre joven pero de malos antecedentes.

De inmediato, Sobisch llamó a una conferencia de prensa y asumió la plena responsabilidad política por el desafortunado suceso. El gobierno nacional puntualizó que no tenía nada que ver en la cuestión y declaró, de nuevo, que se opone a la represión de la protesta social (a la que considera legítima incluso cuando viola garantías constitucionales). Macri, importante socio político de Sobisch hasta el miércoles pasado, dio de baja la sociedad y literalmente huyó del tema. Otros opositores al kirchnerismo y competidores de Sobisch en la carrera a la presidencia de la Nación, fueron más ecuánimes.

Tengo referencias del gobernador Sobisch hace tiempo. Mis amigos de extracción radical no lo quieren en absoluto; dicen que es un autócrata venal. Mis amigos menemistas valoran su carácter ejecutivo y pragmático. Hace poco, como quien se encamina al infierno político, Sobisch respondió en una desordenada conferencia de prensa que, para gobernar, “prefería un corrupto a un pelotudo”. No hay manera lógica o empírica de comprobar esta arriesgada hipótesis. Hubo gobiernos honestos (Illia, Alfonsín, De la Rúa) que causaron severos daños al país.

¿Cómo se supone que debía proceder el gobernador? Creo que no hay que juzgar a Sobisch por su historia sino por su decisión. La pregunta básica es: ¿quién estaba en infracción en el momento fatídico? ¿Los que cortaban el puente o el gobernador que ordenó su reapertura? Lo demás: su presunto carácter autoritario y venal, los antecedentes del policía que arrojó la granada y sus impolíticas opiniones son harina de otro costal.

abril 5, 2007

La coupé de Milton Friedman

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:03 pm

Friedman creía profundamente en lo que escribía y decía. Tal vez su mayor logro fue el renacimiento del monetarismo. Renovó la teoría monetaria y produjo la evidencia empírica que prueba la decisiva influencia de la oferta monetaria sobre el comportamiento macroeconómico y, en especial, sobre la inflación. Su célebre frase: "La inflación es un fenómeno monetario en todo tiempo y todo lugar", está basada en la teoría cuantitativa del dinero.

Dicha teoría postula que si la oferta monetaria (M) aumenta, el nivel de precios (P) aumentará en igual proporción, en la medida que la velocidad de circulación del dinero (V) y el PBI del país (Q) se mantengan constantes. MV=PQ. En otras palabras, establece que la única causa de la inflación (tasa de aumento de P) es la emisión monetaria. La fotografía es un testimonio de la firmeza de esta convicción. Esa coupé Oldsmobile roja era el auto de Friedman en la década de 1980.* Un admirador que buscaba la casa del gran economista en un barrio de San Francisco, supo de inmediato que había llegado a destino en cuanto vio la patente de la coupé.

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* Por gentileza de Sergio Rotondo.

abril 2, 2007

Para el registro

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 8:45 pm

El viernes pasado, el gobierno anuló la privatización de Tandanor y se concretó así la sexta reestatización desde 2003. Antes se había reestatizado el Correo, Thales Spectrum (control del espacio radioeléctrico), FFCC San Martín, Yacimientos Carboníferos de Río Turbio y Aguas Argentinas. El Estado también recompró 5% de Aerolíneas Argentinas y casi 30% de Aeropuertos Argentina 2000, y creó Energía Argentina SA, que algunos apodan Enfarsa, una empresa fantasma que serviría para comprar a Petrobrás el 50% de Transener, la mayor transportadora eléctrica del país.

En lugar de volver a vender o concesionar las empresas a agentes privados, el gobierno ha preferido proceder sin más trámite a la reestatización. El pretexto usual es que las empresas habrían incurrido en incumplimientos contractuales.

En un artículo de La Nación dos economistas opinan sobre el tema. El primero destaca que el proceso no es preocupante ya que no es generalizado. El segundo tiene una posición más relajada todavía. Señala que "Las reestatizaciones no son ni buenas ni malas. Lo importante es que sean buenas organizaciones, con una buena asignación de los recursos, transparentes, públicas, que se guíen con criterios de eficiencia, buena gestión, que den buenos servicios, paguen buenos salarios y apunten al desarrollo económico, que redunde en un resultado para la sociedad."

¿En qué mundo vive este economista? ¿Es posible que un economista bien entrenado crea que la buena administración de una empresa del Estado es una cuestión de voluntad, ganas y honestidad? ¿Qué significa que “apunten al desarrollo”? ¿Puede sobrevivir una empresa que no apunte al desarrollo y al pago de buenos salarios?

Una empresa estatal es intrínsecamente ineficiente porque no quiebra. En otras palabras, el Tesoro nacional cubrirá siempre su déficit y éste será pagado finalmente por la sociedad merced a nuevos impuestos, nueva deuda pública o un poco más de inflación. Una empresa estatal es tierra de nadie porque es propiedad de todos y de nadie a un mismo tiempo. Como ninguna persona de carne y hueso arriesga su patrimonio, la empresa hace inversiones de bajísima rentabilidad, otorga inamovilidad a ñoquis, paga sobreprecios a veces groseros por insumos, vende sus servicios a precios políticos por debajo del costo y carece de vocación para ejecutar a los deudores morosos. Todos se hacen un festín con la empresa pública: los clientes que no le pagan, los proveedores que le sobrefacturan, los empleados que gozan de una beca de por vida y los políticos que creen hacer patria cuando anuncian inversiones faraónicas.

El Estado es corrupto, ineficiente y deficitario. Conviene desplazarlo de todas las funciones que puedan ser prestadas por la empresa privada. Y en aquellas funciones en las que resulte insustituible lo más sabio es armarse de paciencia y encarar la tarea ardua y prolongada de reconstruir un Estado organizado y fundado en el mérito.

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