La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

mayo 30, 2007

La Pobreza

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 9:07 pm

El semanario El Economista publicó en su edición del pasado viernes 18 de mayo un interesante reportaje a Leonardo Gasparini, un respetado economista de la Universidad de La Plata, experto en economía laboral y distribución del ingreso. Comparto el tono de sus opiniones. A continuación, presento una síntesis del reportaje y, más abajo, un gráfico actualizado sobre la evolución de la pobreza.

1. "Reducir la pobreza es un objetivo más acuciante que reducir la desigualdad en la distribución del ingreso."

(Gasparini coincide con Rudiger Dornbusch, el economista internacional del MIT, que repetía que la igualdad en la distribución del ingreso es un lujo demasiado caro y que más vale empeñarse en el modesto objetivo de reducir la pobreza.)

2. "Un cambio tecnológico moderado puede ser bien absorbido por un sistema educativo que se adapte, sin generar grandes cambios distributivos en el corto plazo. Pero cuando hay un shock tecnológico que desplaza con fuerza mano de obra de baja calificación, el impacto distributivo puede ser muy fuerte si el sistema educativo, las instituciones laborales y la política asistencial no reaccionan rápidamente."

(Gasparini tiene mucha razón. Puntualiza, sin acusar, una falla de la política de reforma y privatizaciones del gobierno de Menem. A principios de la década de 1990, el país saltó de la era metal-mecánica de Frondizi a la era de Internet. El impacto sobre la demanda de trabajo menos calificado tenía que hacerse sentir.)

3. "La Argentina está en niveles de pobreza semejantes a los de los años 1997-98, que eran muy superiores a los de principios de la década de 1990, los cuales, a su vez, estaban muy por encima de los niveles de pobreza de la década de 1970 y de 1980 (excluyendo la hiperinflación). Los cambios estructurales de la economía, en particular, la fuerte caída de la demanda de mano de obra no calificada, fueron tan grandes, que aun con un PBI récord la pobreza sigue siendo altísima. [En un escenario de menor crecimiento]…la perspectiva de niveles altos de pobreza por bastante tiempo parece muy probable."

4. Sobre el impacto de la inversión en educación: "El tema es complejo. Más recursos implican sólo efectos muy débiles sobre la capacidad de educar a chicos pobres para que tengan en el futuro la capacidad de superar la pobreza. Puede ser que se le pague el doble a un maestro, pero a la vez que se lo induzca a enseñar contenidos poco relevantes, o a no fomentar en los chicos ciertos valores fundamentales para la generación futura de ingresos, en cuyo caso es posible que se termine en un escenario en el que la inversión en educación pública se duplica pero la pobreza aumenta. Las reformas educativas pasadas contribuyeron muy poco a ese fin."

5. Sobre la tasa de pleno empleo en Argentina: "Menos del 10% actual pero más del 3% de la década de 1970. Creo que podemos llegar a tasas cercanas a las de pleno empleo muy pronto."

(Cabe preguntarse dónde ve Gasparini la nueva tasa de pleno empleo en esta década. Para algunos analistas, la nueva tasa andaría ahora en 6%-7% de la fuerza laboral.)

6. "El sistema tributario actual no es progresivo ni regresivo. Los países desarrollados tienen en general sistemas más progresivos. Argentina debería ir avanzando en esta dirección, pero siempre con mucho cuidado de no perder recaudación en el camino, ya que esto afectaría a los pobres por dos vías: el déficit fiscal trae inestabilidad macroeconómica, que los daña especialmente, y una menor recaudación puede implicar menos recursos para financiar el gasto social."

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La Nación, por su parte, publicó el sábado pasado otro buen artículo sobre el estado de la pobreza. Cita opiniones de Artemio López, un encuestador cercano al gobierno. Éste señala que la pobreza ha caído relativamente poco debido a un "tipo de de crecimiento económico de impacto muy desigual y al encarecimiento generalizado de los alimentos (…) que promovió la salida megadevaluatoria de la convertibilidad y la fijación posterior de un tipo de cambio alto".

mayo 24, 2007

Gasto público en llamas

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 2:28 pm

Hace unos días, José Luís Espert, uno de los dos o tres economistas que pronosticaron con precisión la gran crisis fiscal de 2001, publicó en Ambito Financiero un artículo que merece atención. El núcleo del artículo es el cuadro que sigue y el mensaje básico es que el gasto público se ha desbordado. Según Espert, ronda 32.1% del PBI en 2007. De acuerdo con mis propios cálculos, anda más o menos en ese nivel. Comprobar que Espert ha llegado de manera independiente a una estimación similar refuerza mi convicción de que hay un desborde fiscal y, por consiguiente, una crisis a la vista si no se actúa a la brevedad.

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Entre las afirmaciones más importantes de Espert, cabe recordar las siguientes:

1) El gasto público de la Nación y las provincias aumentó desde 77.000 millones de pesos (corrientes) en 2002 a 248.000 millones en 2007. Se triplicó en cinco años. Y saltó casi 10 puntos del PBI.

2) No obstante una suba récord de la recaudación tributaria, el superávit fiscal de 2007 será prácticamente nulo, después de pagados los intereses de la deuda pública.

3) Considerando que la evasión de impuestos ronda 1/3 de la recaudación potencial, la presión tributaria sobre el sector formal de la economía asciende a 48% del PBI.

Hace un año describí la estampida que experimentaba el gasto público. Previne que en 2006 apuntaba a superar el promedio del período 1961-2005 (24%-25% del PBI) y que cada vez que lo superó hubo crisis en un plazo de uno a dos años. Pues bien, en 2006 el gasto público finalmente aumentó a 28% del PBI y en 2007 superaría 32%. Para leer el post del año pasado, haga click aquí.

Está claro que el actual ritmo de expansión del gasto público argentino es insostenible. Si no lo frenaran habría una crisis segura. Existe un margen de maniobra grande para ponerlo en caja de nuevo. Si permaneciera constante en su presente nivel durante todo 2008, con un crecimiento del PBI de 6% y una inflación de 15%, el gasto descendería a algo menos de 27% del PBI. Todavía estaría en zona de peligro pero sería mucho más manejable. El gráfico de abajo es una versión actualizada del que contiene el referido post del año pasado. Advierta la trepada desde 2002 y compare el gasto de 2007 con su historia desde 1961. Escalofriante, ¿no?

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mayo 20, 2007

Trenes en llamas

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 4:20 pm

Cada vez se siente más el derrumbe de los servicios públicos. Las quejas y las reacciones violentas de pasajeros de trenes en el Gran Buenos Aires, de automovilistas que circulan por autopistas con peaje y de pasajeros de avión que transitan por aeropuertos, están asumiendo proporciones preocupantes. El martes pasado, en la estación Constitución, las quejas remataron en una rebelión de usuarios, en el incendio de boleterías y de la comisaría de la estación y en la destrucción de cabinas telefónicas. Un artículo de Rubén Rabanal (Ambito Financiero) da cuenta de estos sucesos y sus posibles causas.

Los trenes del Gran Buenos Aires transportan 440 millones de pasajeros por año. No es posible suspender el servicio. Paralizaría el principal centro urbano del país y provocaría un inmanejable congestionamiento de calles y rutas. El financiamiento del servicio tiene dos fuentes: la tarifa y el subsidio del gobierno. Para sofocar la inflación artificialmente, el gobierno congeló la tarifa y decidió subsidiar los trenes; también los omnibus y el transporte de cargas por camión; también la electricidad y el gas, etc. Pero, mientras los subsidios aumentan con ritmo infernal, la inflación se acelera y los servicios cada vez son peores. Se impone hacer algo. Está visto que los subsidios no son la solución del problema.

Imagine el caso de un empresario ferroviario que recibe un subsidio que le compensa exactamente el monto que deja de cobrar a los usuarios en razón del congelamiento tarifario. De forma que el empresario suma iguales ingresos a los que recibiría si pudiera cobrar una tarifa como la tenía antes de la devaluación. ¿Cree que el empresario es indiferente al origen de sus ingresos y que invertirá con igual entusiasmo cuando sus ingresos provienen de la tarifa como cuando provienen del subsidio? Le aseguro que no. Cuando se depende de un subsidio, el recupero de una inversión se vuelve demasiado incierto; un subsidio fluctúa con los vaivenes de la situación fiscal y el humor del ministro de Planificación. ¿Qué loco invertiría en vías y locomotoras a recuperar en 20 años con el esquema propuesto por el gobierno de Kirchner? Ni el más osado. Luego, la solución para el derrumbe de los servicios públicos estriba en la corrección de las tarifas. Tomé el cuadro que sigue del artículo de Rabanal. Informa sobre los precios en dólares de un boleto de tren para recorridos similares en varios países.

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Viajo todos los días en el FFCC Mitre, ida y vuelta entre Retiro y Belgrano, y pago 0.50 pesos por el boleto. O sea, 0.16 dólares por viaje. El tren raramente cumple el horario anunciado, siempre viajo parado, la calefacción y la refrigeración funcionan mal, los asientos están tajeados y la mayoría de las lamparitas están quemadas. Reina el mal humor entre los pasajeros y cualquier chispa puede provocar una rebelión. Lo curioso del caso es que los usuarios creen que la raíz del problema es la corrupción y no el atraso tarifario, como ilustra el cuadro.

Para estimular la inversión ferroviaria y aspirar a un servicio pasable en algunos años, habría que llevar la tarifa de 0.50 pesos a 1.50 pesos y renegociar a la brevedad y con criterio de mercado los contratos de concesión. Este es el meollo del problema de los servicios públicos. Pero este hecho se ignora desde 2002 por demagogia. Durante la crisis, había alguna justificación. Ya no. El nivel de la actividad económica es más alto que en 1998, cuando se inició la recesión que finalizó en 2002. Los salarios privados aumentaron más de un 100% y los salarios públicos y en negro, no menos de un 50%. ¿Es necesario seguir engañando a la gente hasta las elecciones de octubre? ¿Se normalizará la situación después de octubre? ¿Entenderán los Kirchner en su nuevo mandato que la Tierra es redonda?

mayo 18, 2007

La Izquierda

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 12:52 pm

A continuación copio unos párrafos de la última carta semanal de Daniel Naszewski. Fueron tomados de un discurso de Nicolás Sarkozy poco antes de las elecciones en las que ganó la presidencia francesa. Habla de Francia pero parece que hablara de Argentina. Habla de la influencia de la izquierda en la política francesa y de países periféricos desde mayo de 1968, entre los que figura el nuestro, sobre todo desde la década de 1970, cuando empezó una manifiesta declinación económica. Sorprende el paralelismo entre las situaciones y los personajes aludidos por Sarkozy y las situaciones y personajes locales que a uno le vienen sin esfuerzo a la memoria. Este es el discurso con el que debiera abrirse paso hacia el poder un candidato de centro-derecha en la Argentina actual. Bastaría con cambiarle algunos sustantivos propios y pronunciarlo con convicción.

"Mayo del ’68 nos había impuesto el relativismo intelectual y moral. Los herederos del ’68 habían impuesto la idea de que todo vale, que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo. Habían querido hacernos creer que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos alumnos, que no había diferencias de valor y de mérito. Habían querido hacernos creer que la víctima cuenta menos que el delincuente, y que no puede existir ninguna jerarquía de valores. Habían proclamado que todo está permitido, que la autoridad había terminado, que las buenas maneras habían terminado, que el respeto había terminado, que ya no había nada que fuera grande, nada que fuera sagrado, nada admirable, y tampoco ya ninguna regla, ninguna norma, nada que estuviera prohibido."

"Recuerden el eslogan de Mayo del ’68 en las paredes de la Sorbona: "Vivir sin obligaciones y gozar sin trabas". Así la herencia de Mayo del ’68 ha liquidado a la escuela de Jules Ferry en la izquierda francesa, que era una escuela de la excelencia, del mérito, del respeto, del civismo; una escuela que quería ayudar a los niños a convertirse en adultos y no a seguir siendo niños grandes, una escuela que quería instruir y no infantilizar, porque había sido construida por grandes republicanos que tenían la convicción de que el ignorante no es libre. Pero la herencia de Mayo del ’68 ha liquidado esa escuela que transmitía una cultura común y una moral compartida, cultura y moral gracias a las que todos los franceses podían hablarse, comprenderse, vivir juntos. La herencia de Mayo del ’68 ha introducido el cinismo en la sociedad y en la política."

"La izquierda que le ha tomado gusto al poder, a los privilegios. La izquierda que no ama a la nación porque no quiere compartir nada. Que no ama a la República porque no ama la igualdad. Que pretende defender los servicios públicos, pero que jamás veréis en un transporte colectivo. Que ama tanto la escuela pública, que a sus hijos los lleva a colegios privados. Que dice adorar la periferia, pero que se cuida muy mucho de vivir en ella. Que siempre encuentra excusas para los violentos, a condición de que se queden en esos barrios a los que ella, la izquierda, no va jamás. Esa izquierda que hace grandes discursos sobre el interés general, pero que se encierra en el clientelismo y el corporativismo. Que firma peticiones y manifiestos cuando se expulsa a algún okupa, pero que no aceptaría que se instalaran en su casa. Que dedica su tiempo a hacer moral para los demás, sin ser capaz de aplicársela a sí misma. Esa izquierda, en fin, que entre Jules Ferry y Mayo del ’68 ha elegido Mayo del ’68, es la que condena a Francia a un inmovilismo cuyas principales víctimas serán los trabajadores, los más modestos, los más pobres."

Nicolás Sarkozy, Presidente de Francia, discurso de Bercy del domingo 29 de abril de 2007.

mayo 16, 2007

Dolarización en Panamá

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:25 pm

Alfredo, un lector del blog, me pidió una opinión sobre el artículo cuyo link aparece más abajo. Se trata de un artículo del Instituto Ludwig von Mises (perteneciente a la escuela austríaca de pensamiento económico), escrito en un inglés claro y de fácil lectura. Describe muy bien, en pocas palabras, la experiencia panameña de dolarización y el funcionamiento de su sistema bancario. Cuatro piezas de información me resultaron interesantes. 1) En 1904 el gobierno de Panamá firmó un acuerdo monetario con EEUU y adoptó el dólar como moneda de curso legal (antes lo había sido de facto). 2) En 1971 se aprobó una ley bancaria liberal que alentó a los bancos residentes en el país a hacer préstamos offshore. 3) Merced a un sistema tributario territorial, las utilidades provenientes de transacciones offshore quedaron exentas de impuestos panameños. 4) Nunca hubo en este país un banco central; por ende, los bancos carecen de un prestamista de última instancia. Cabe presumir, luego, como señalo abajo, que en caso de pánico bancario se encontrarían en una situación muy vulnerable. Sin embargo, pensándolo mejor, y en vista de que la mayoría de los bancos que operan en Panamá son extranjeros, es posible que los bancos centrales de los países de origen de esos bancos comerciales les den redescuentos de iliquidez de manera que puedan devolver sus depósitos en tiempo y forma. Algo que no ocurrió en Argentina en 2002 porque el gobierno devaluó el peso e interpuso el "corralito".

Estimado Dr. Ávila,

Como seguidor de la escuela austríaca (aunque todavía me falta leer mucho en este sentido), vengo leyendo su blog desde hace tiempo. Verdaderamente lo felicito por su trabajo.

Ayer y hoy estuve leyendo acerca de la potencialmente devastadora ley que se quiere aprobar para modificar la Carta Orgánica del BCRA. Justamente esta mañana, el Mises Institute envió a su lista -a la que estoy suscripto- un artículo acerca de la no existencia de un Banco Central en Panamá (http://mises.org/story/2533). Me pareció más que interesante y me gustaría tener algún comentario suyo al respecto. Saludos.

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Estimado Alfredo:

Gracias por el link a la Fundación Mises. Me gustó el artículo, aunque en rigor no dice nada nuevo. Se limita a describir cómo funciona un sistema monetario de tipo de cambio fijo, de moneda convertible o simplemente dolarizado. Desde el punto de vista monetario, son sistemas equivalentes. La única diferencia entre ellos reside en la tasa esperada de depreciación de la moneda local, que es relativamente alta en el primero y nula en el tercero pues en el país pequeño ya circula la moneda del país grande y estable, que es "indevaluable".

Lo que más me interesa del caso panameño es la naturaleza legal del sistema bancario, que el artículo no termina de aclarar. Señala que la banca está muy internacionalizada, que hace préstamos offshore y que el gobierno se abstiene de gravarla. Veo por qué razón las corridas en Panamá han sido un fenómeno muy raro: por la estabilidad de su moneda (el dólar) y la naturaleza offshore de los préstamos que hacen los bancos (el riesgo de sus carteras activas se distribuye así a lo largo y ancho del mundo en vez de concentrarse en Panamá). Pero en la emergencia de una corrida global, como la de 1929-33, ¿quién cumpliría la función del prestamista de última instancia de los bancos panameños? Este es el punto fundamental que el artículo y los austríacos pasan por alto. Quizá en un país tan cercano a EEUU, no sea éste realmente un problema; sin embargo, en la Argentina, tan lejana y díscola, sí lo es. Me gustaría saber exactamente bajo qué jurisdicción operan los bancos residentes en Panamá. ¿Bajo la de Panamá o bajo la de EEUU, Gran Bretaña, Suiza o la UE, donde están las casas centrales de los bancos?

Para leer un post sobre el reciente proyecto de modificación de la carta orgánica del BCRA, haga click aquí, y para leer una propuesta de banca offshore, haga click aquí.

mayo 12, 2007

Apuntes sobre ALCA

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 12:03 pm

Kathleen Barclay, presidente de la Asociación de Cámaras de Comercio de Estados Unidos en América Latina, pronunció ayer una muy interesante conferencia sobre el peso de las inversiones, los negocios y el comercio exterior norteamericano en América Latina. Las preguntas del público la llevaron a hablar del presente y el futuro de los tratados de libre comercio entre los países de la región y EEUU. De esta manera, salió a la luz una variedad de sugestivas reflexiones, impresiones y datos que quiero condensar en este post.

Quise saber sobre la traba que representan los subsidios agrícolas de EEUU para la firma de TLCs con Argentina y con Brasil. Como introducción a mi pregunta señalé que en Argentina esos subsidios son usados como una excusa proteccionista, que creo que a nuestro país el ALCA le conviene aun cuando dichos subsidios sigan en pie, pero que cuando nuestro país buscó seriamente un acuerdo comercial con EEUU cerca de 1940 la oposición de los productores agrícolas norteamericanos fue un obstáculo insalvable. Mi pregunta fue, entonces, si ella creía que esta oposición es ahora menos cerrada.

Barclay: La participación del agro en el PBI ha caído significativamente a lo largo del siglo XX. Hace 200 años, era superior a 90%; en la actualidad, es 0.9% (CIA FactBook). Por tanto, el lobby del sector agrícola no es ahora tan poderoso como en la década de 1930. El sector servicios es muchísimo más importante; representa 79% del PBI.

También le pregunté si creía que la emergencia de las grandes economías de la UE, de China y de India están jugando a favor del ALCA o de la firma de TLCs con países de la región.

Barclay: La aparición de esas grandes economías obliga a EEUU a buscar caminos para hacer su economía más competitiva. Por esto le interesa el libre comercio continental.

Otras respuestas:

* Los dirigentes de SOFOPA eran los más férreos opositores al TLC entre Chile y EEUU. (SOFOPA agremia a los productores de carne y trigo del sur de Chile.) Junto al gobierno de Chile, la consultora Mc Kinsey y SOFOPA, decidimos concentramos en la competitividad de la producción de carne bovina de esa zona del país. Al poco tiempo logramos la primera colocación de carne bovina en el mercado norteamericano. Hoy, los dirigentes de SOFOPA son defensores del TLC.

* El núcleo de la oposición al libre comercio en EEUU son los sindicatos, que forman parte del partido Demócrata. En la actualidad, el partido Republicano es librecambista. Pero no siempre fue así. En la década de 1940, el partido librecambista era el Demócrata. Los roles están cambiados.

* A pesar de las apariencias, el ALCA se está concretando. No de una sola vez y en bloque como se previó. Sino de a poco, por medio de los TLCs bilaterales.

* Si los TLCs con Colombia, Perú y Panamá no fueran aprobados por el Congreso en estos meses, quedarán pendientes para 2009. La gran traba que enfrenta el TLC con Colombia es la opinión crítica que tienen los legisladores demócratas sobre las leyes laborales y el trato que reciben los sindicalistas en este país. Es probable que los TLCs con Perú y con Panamá sean aprobados. No hay que desesperarse. Un TLC involucra un proceso largo. El de Chile nos llevó 12 años (1992-2003).

* El acuerdo entre EEUU y Brasil sobre biocombustibles es el primer paso hacia un futuro TLC con este país. Mencionó también posibles entendimientos comerciales entre EEUU y la UE. Angela Merkel, la canciller alemana, de visita en EEUU hace unas semanas, exploró la posibilidad de alcanzar un TAFTA (Transatlantic free trade agreement) entre EEUU y la UE. Este es otro ejemplo de la búsqueda de mayor productividad y competitividad de las economías de Occidente frente al desafío de China e India.

* El auge de la inversión externa directa es una consecuencia directa de la firma de un TLC con EEUU o con otros grandes socios comerciales. La instrumentación de un TLC es muy importante por la claridad y estabilidad que imparte a las reglas de juego. Ejemplos en este sentido son las experiencias de México tras la firma del NAFTA y de Chile luego de su TLC. Otro ejemplo contundente en tal sentido, agrego yo, es la experiencia de España.

mayo 9, 2007

Política exterior fallida

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 5:12 pm

Ricardo Romano, peronista opositor y redactor de una carta sobre la situación política nacional que recibo con regularidad, escribió esta vez, con prosa mordaz y militante, sobre la secuencia de errores de política exterior del gobierno del presidente Kirchner. A continuación, reproduzco algunos pasajes de la carta.

Pingüino o pingüina. Lo mismo da: el resultado de las giras kirchneristas es siempre el bochorno. Uno lo lee y no lo cree. Integrantes de la comitiva de la Primera Dama, le explicaron a Clarín que, con la visita de Cristina Fernández de Kirchner, “Argentina se acerca a México en momentos de polémica con Brasil” y que el gobierno promueve el ingreso del país azteca al Mercosur porque “podría balancear el peso de Brasil en el bloque”. Dos páginas más adelante, los mismos cráneos explican que el gobierno espera que la llegada de Lula a nuestro país –inmediatamente después del viaje de la Senadora- sirva para “relanzar la relación privilegiada con Brasil”, pues así Kirchner “pretende desprender su estrategia geopolítica de lo que aparecería casi como un ancla exclusiva: Venezuela”.

A ver si se entiende: vamos a México para molestar a Brasil y después nos reunimos con Brasil para despegar de Venezuela. Brillante. Con un solo “viaje de instalación internacional” de la candidata oficial, el kirchnerismo logró hacernos quedar mal con México, Brasil y Venezuela…

La respuesta no se hizo esperar. Al día siguiente, desde Santiago, Lula da Silva dijo “yo quiero tener una relación primorosa con Chile pero no para crear contrapeso contra quien quiera que sea”. En simultáneo, Thomas Shannon, secretario de Estado adjunto de EEUU para el Hemisferio Occidental, afirmaba: “Brasil es tan grande que no tiene contrapeso (y) va a tener un papel muy importante en definir el futuro de América del Sur, con o sin otros países”. Calderón y Chávez no hablaron (todavía). No significa que no hayan tomado nota de cómo considera el actual gobierno argentino a sus países. Tarde o temprano pasarán la factura.

El periódico antes citado calificó las pobres tretas kirchneristas como “jugada en el tablero de la política internacional”. En realidad, las jugadas están hechas y la Argentina gobernada por Kirchner sólo las padece porque hoy los jugadores son otros. Se lo está diciendo Shannon con todas las letras: el papel que antes desempeñó Fox, hoy lo cumple Lula, en lo que por supuesto no es un avance sino un retroceso para la región. Kirchner todavía no se enteró, por eso fue a México creyendo poder así competir con algo que ya se consumó. Por eso luego recibió a Lula con desesperación, acorralado además por la crisis en su provincia, el escándalo Skanska y las encuestas en Capital. El brasileño, generoso, dio su apoyo a la reelección del santacruceño: que siga el idiota útil. Porque en verdad, Lula ya vino como gerente.

El Mercosur, o lo que queda de él, enfrenta una maniobra de pinzas: por izquierda, Hugo Chávez organiza el ALBA y, por derecha, Brasil intermedia a todos en la relación con Washington. Ahora vino para que Argentina se sume a su agenda energética –los biocombustibles- pero ésta, en vez de hacerlo directamente con EEUU, lo tiene que hacer a través de Lula.

Liderazgos de ayer a hoy

Néstor Kirchner inauguró su gestión proclamando, a través de su entonces canciller, Rafael Bielsa, que “la Argentina tiene que admitir que Brasil es el líder del Mercosur y de Sudamérica”. Poco después, despechado, el ministro anunciaba que se instalaría un mes en Nueva York para desplegar una estrategia anti-brasileña –impedir que obtuviese un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU- y que, a partir de entonces, negociaría con el vecino “a cara de perro”. Al final de su mandato, Kirchner termina como empezó: aceptando la conducción brasileña. Sólo que Lula no es líder sino patrón.

Durante los años 90, en el “ta-te-ti” de la relación Estados Unidos, Brasil, Argentina, nuestro país se colocó siempre en el medio, en el conocimiento de que toda la lucha política se resume en la ocupación del centro. Como lo señaló Fernando Henrique Cardoso, al visitar Argentina en junio de 2004, el mérito del gobierno de Carlos Menem fue el de haber sido capaz de llevarse bien con Estados Unidos y Brasil a la vez.

“Argentina se había ido de América Latina prácticamente”, dijo sin embargo la senadora Fernández en México. Zoncera que repite siempre el canciller Taiana: “Argentina ha vuelto al mundo luego del aislamiento con Latinoamérica que produjo el gobierno de Menem” (del cual él era funcionario y embajador).

La Alianza llegó al gobierno a fines del 99 con el mismo espíritu: según sus referentes, había que “refundar” un Mercosur que ya existía y que conoció sus mejores años en los 90. De 3.000 millones de dólares de comercio intrazonal se pasó, a fines de 1999, a 24.000 millones en un bloque que actuó como poderoso polo de atracción de inversiones extranjeras. Con todo, el principal éxito del Mercosur fue político y su manifestación más clara tuvo lugar en 1998, cuando Londres pretendió inmiscuirse en los asuntos internos de uno de sus países miembros –Chile- a través del arresto de un ex presidente de facto y la pretensión de entregarlo a la justicia española, es decir, a un tribunal extranjero sin la menor legitimidad para juzgar hechos acaecidos en una Nación soberana. Expertos en sembrar la división, los ingleses hasta se encargaron de removernos el cuchillo en la herida revelando detalles de cómo Augusto Pinochet había colaborado con ellos durante la guerra de Malvinas. No funcionó. Argentina se puso a la vanguardia del reclamo ante Londres y abroqueló detrás suyo a toda la región. Resultado: los chilenos no sólo hicieron una autocrítica pública de su papel en aquella guerra, sino que cancelaron los vuelos hacia las islas desde su territorio. Inglaterra tuvo que dar marcha atrás. Algo más importante aún: se resolvieron en un santiamén los últimos diferendos fronterizos con Chile y en forma satisfactoria para nuestro país; detalle que los mezquinos Kirchner, que gustaban de fotografiarse en los Hielos Continentales, siempre “olvidan” mencionar.

Argentina actuó como un factor de unidad en la región y por eso la maniobra británica tuvo una consecuencia exactamente opuesta a la deseada. Pero entonces había estadistas en los gobiernos del Mercosur (Sanguinetti, Cardoso, Menem, Frei…), no muchachones. En aquella coyuntura, el progresismo local demostró una vez más su hipocresía. Furibundamente “antiimperialista” en los papeles, en la práctica adhirió sin pruritos a la causa de quienes pretendían violar la soberanía jurídica de los Estados sudamericanos con el argumento de que se trataba de “la cara buena de la globalización”. Mientras denunciaba la supuesta obsecuencia del gobierno de entonces en materia de política exterior, se convertía al “blairismo” y a la “tercera vía” y pedía justicia en inglés. (…)

El mundo, en cambio, se notificó muy bien de lo que pasaba: “Los países latinoamericanos están más unidos que nunca antes en su historia”, se lamentaban los consejeros kelpers en vísperas de poner fin al veto del ingreso de argentinos a Malvinas.

Campaña antiargentina

Hoy, como signo de nuestro regreso al mundo de la mano del kirchnerismo, mientras la Primera Dama estaba en México, en Santiago de Chile se daban cita los principales hombres de negocios y políticos de la región, convocados por el Foro de Davos, institución que agrupa a las 500 mayores empresas del mundo. El clima antiargentino que el kirchnerismo supo conseguir se reflejaba en el ránking de los países más atractivos para invertir en infraestructura en el cual Argentina aparecía en el puesto Nº 9 entre 12 países, detrás de Chile, Brasil, Colombia, Perú, México y Uruguay y sólo superando a Venezuela, Bolivia y República Dominicana. (…)

Moraleja: los gobiernos pasan; los países quedan

Pero la senadora Fernández participa de la falta de conciencia histórica del progresismo y por eso lanzó su campaña presidencial criticando a su país en el mundo. En efecto, en México utilizó todas las tribunas que tuvo a su disposición para hablar mal de la Argentina en la persona de dos presidentes anteriores y de un canciller ya fallecido. De éste en particular, se quejó porque decía que Argentina no debía tener amigos pobres sino socios ricos, justo antes de salir corriendo a fotografiarse con el segundo hombre más rico del planeta, el empresario mexicano Carlos Slim, en lo que sus laderos ordenaron presentar en los medios como el evento más importante de su gira…. Aquel canciller –Guido Di Tella- tenía la costumbre de caricaturizar las situaciones con un humor que escapa al entendimiento del actual oficialismo que en cambio propone asociarnos –y no en broma- con delirantes como Hugo Chávez, jefe de campaña de Cristina. (…)

En los últimos años del franquismo, cuando los partidos políticos españoles empezaban a recomponerse, los socialistas ibéricos se volvieron hacia la muy poderosa socialdemocracia alemana en busca de respaldo, político y material. Referentes de distintas corrientes internas peregrinaban hacia Bonn tratando de que el favor de sus socios germanos los ayudase a conquistar el liderazgo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Tras escuchar a todos, los alemanes decidieron darle su respaldo al único dirigente que, para abogar por su causa, no recurrió al expediente de hablar mal de sus otros camaradas. Se llamaba Felipe González.

Al felicitarse a sí mismos por la recomposición de la relación con México, los oficialistas aclaraban que Kirchner “nunca hizo buenas migas con Vicente Fox”, antecesor de Felipe Calderón. ¡Como si fuese un mérito! Pero además olvidan que ambos pertenecen al mismo partido y, en todo caso, la diferencia es que el primero ganó las elecciones en forma limpia e indiscutida. También olvidan que, fiel a su mala educación, Néstor Kirchner nunca felicitó a Calderón por su elección. El apoyaba a José Manuel López Obrador.

mayo 5, 2007

Devaluemos un poquito más

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 8:40 pm

Sueño con una Argentina desembarazada de estas tres malditas instituciones: la Aduana, el BCRA y la coparticipación federal de impuestos. No creo que nuestro país pueda enderezar su rumbo en forma perdurable mientras sigan en pie estas usinas de corrupción, aislamiento, inestabilidad y centralismo. Día tras día, sin piedad, surgen pruebas de que el sistema armado sobre ellas está obsoleto.

A fines del mes pasado tuvimos dos pruebas contundentes en tal sentido, ambas referidas al área del BCRA. La primera es una grosería, inherente al ambiente de retroceso intelectual e institucional en el que ha caído el país. La segunda es un sofisma, pergeñado por un técnico honesto pero confundido, que habla por y para un Régimen cuya honestidad está en duda y que está equivocado.

1) La Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados de la Nación aprobó un proyecto de ley de la diputada Marcó del Pont que duplica o triplica los objetivos a cumplir por el BCRA. Hasta ahora, el Banco Central tiene un objetivo único y excluyente: "preservar el valor de la moneda", y para ello la ley vigente le asegura que "la formulación y ejecución de la política monetaria y financiera no estará sujeta a órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo". Conforme al proyecto de la diputada, en adelante la preservación del valor de la moneda debería hacerse de un modo "consistente con las políticas orientadas a sostener un alto nivel de actividad y asegurar el máximo empleo de los recursos humanos y materiales disponibles, en un contexto de expansión sustentable de la economía". No falta un solo cliché. Pero hay más: a la política monetaria y financiera se suma la cambiaria, y se establece que el Banco deberá "coordinar su cometido con el PEN".

Durante la semana pasada, muchos amigos y bloggers me pidieron una opinión sobre este tema. No se las di antes porque estuve de viaje y aun si no hubiera estado de viaje quizá no lo habría tocado. Mi norma es abordar temas que me llaman la atención o de los que puedo decir algo interesante. Esta iniciativa no me llama la atención ni me permite decir algo de interés. La sección económica de La Nación del domingo pasado informó casi todo lo que hay que saber al respecto. Sólo agregaré esto:

a) La iniciativa es un blanqueo de un hecho inocultable. El BCRA perdió su independencia en 2001, cuando el ex-ministro Cavallo forzó la renuncia de Pedro Pou a la presidencia del Banco, y volvió a perderla en 2006, cuando por decreto del presidente Kirchner el gobierno se apropió de u$s 10.000 millones de sus reservas con el objeto de cancelar la deuda con el FMI. En aquella ocasión, el presidente del Banco no dijo nada. Y en esta ocasión, cuando el objetivo de preservación del valor de la moneda quedaría subordinado al del pleno empleo y sus acciones tendrían que consensuarse con el gobierno, ha dicho poco y nada. En tiempos de la República, escribió Federico Pinedo (quizá el más importante economista-político argentino del siglo XX), un ministro salía de su casa con la renuncia firmada en el bolsillo y la ponía sobre el escritorio del Presidente cuando discrepaba con alguna de las grandes decisiones del gobierno. Por ejemplo, un ministro de Hacienda en desacuerdo con un giro de la política exterior presentaba la renuncia al cargo.

b) Mete una inconsistencia en el manejo del BCRA. La política monetaria sólo es efectiva para controlar la inflación. Cuando también se le pide que estimule el crecimiento, el saldo es una mezcla de inflación y estancamiento, como predice la teoría y confirma la evidencia argentina de 1970-80.

c) Abre la puerta a la devaluación. Sin nombrarla, la devaluación es el verdadero objetivo de la diputada industrialista Marcó del Pont. Se modifica la carta orgánica del BCRA para perpetuar la actual redistribución del ingreso nacional a favor de los dueños de las fábricas, con el falso argumento de que el dólar alto genera crecimiento y empleo. ¿Desde cuándo es una condición necesaria para el crecimiento económico un "toquecito" de devaluación cada tanto? Si el argumento kirchnerista-industrialista fuera cierto, los países que crecen tendrían que experimentar una espiral de devaluación e inflación; no tendrían estabilidad de precios ni mercados hipotecarios a 30 años. La estrategia de desarrollo que postula Marcó del Pont conduce a una inflación permanente: se devalúa 5% y los precios aumentan 5%; entonces, se vuelve a devaluar y los precios vuelven a aumentar.

2) Roberto Frenkel publicó el domingo pasado un artículo en el que no se menciona nunca la palabra devaluación pero cuya trama conduce mecánicamente, como en Ana Karenina, la gran novela de Tolstoi, a un final inevitable: en este caso, devaluar el peso un poquito más, so pena de "arriesgar la sostenibilidad de la política monetaria y cambiaria". El punto de partida de su argumento es el balance del BCRA. En su activo figuran las reservas internacionales; en su pasivo, la base monetaria y la deuda cuasi-fiscal (Lebacs y Nobacs). El Banco cobra un interés de 4.6% anual sobre las reservas de dólares, por un lado. Y paga un interés de 0% a los tenedores de base monetaria (circulante y encajes bancarios) y de 10.2% anual sobre la deuda cuasi-fiscal en pesos, por el otro. Puesto que esta deuda representaba en abril pasado un 45% de los pasivos totales del BCRA, la más alta tasa de interés en pesos que el Banco puede pagar, sin caer en un déficit cuasi-fiscal, es 10.2%. Como esta tasa le parece un poco baja, Frenkel razona que el margen de autonomía de las políticas monetaria y financiera es reducido. Concluye que hay que hacer algo: aumentar el superávit fiscal para comprar más dólares sin necesidad de esterilización, ¡endurecer las restricciones al ingreso de capitales! o aumentar la tendencia del tipo de cambio.

Aritmética al servicio del lobby. O pensamiento macroeconómico confuso. Quién sabe. Lo que sé es que la estabilidad de precios no es un objetivo que preocupe a este economista de inclinación oficialista. Tampoco veo que la posibilidad de una corrida bancaria le preocupe; si le preocupara, no trataría tan livianamente la montaña de deuda cuasi-fiscal que acumula el BCRA. De seguir la sugerencia de Frenkel, el gobierno podría matar dos pájaros de un tiro: recaudar nuevamente el impuesto inflacionario y satisfacer el lobby industrial.

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