La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

junio 30, 2007

¿Devaluación exitosa?

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 6:01 pm

Daniel Artana, economista jefe de FIEL y viejo amigo, publicó ayer en Ambito Financiero un documentado artículo cuyas principales conclusiones vale la pena repasar. El corazón del artículo es el gráfico que reproduzco a continuación. Éste muestra la evolución de la producción industrial en Argentina, en Brasil y en Chile desde 1993 hasta ahora. Sin proponérselo, Artana suma evidencia para probar que la trágica devaluación del peso de 2002 ha sido un fraude.

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Estas son las conclusiones más reveladoras:

1. Entre el pico de 1998, durante la Convertibilidad, y 2007, la producción industrial argentina ha aumentado un 21%. Pero la producción industrial en Brasil y en Chile ha aumentado en igual período un 31% y un 48%, respectivamente.

2. En igual período, las exportaciones industriales de Argentina prácticamente se duplicaron, medidas en dólares. Pero las de Brasil y Chile, casi se triplicaron.

3. A similar conclusión se arriba cuando se compara la evolución de las exportaciones industriales medidas en volúmenes físicos.

4. La contribución de la industria argentina a la creación de empleo ha sido mínima. Según la Encuesta de Hogares (INDEC), la industria creó apenas el 4% de los puestos de trabajo generados por la economía argentina en dicho período (90.000 empleos sobre un total de 1.800.000).

5. Para descontar el terreno perdido, la industria argentina debe invertir. Con este fin, los industriales solicitan que el gobierno "les devuelva" el BANADE, para tener crédito barato como hay en Brasil. Mientras tanto, sin embargo, los industriales toman créditos a una tasa de 12% anual en pesos por períodos de 3 a 10 años. Esta tasa de interés nominal equivale a una tasa real de -2% anual después de deducir la inflación y los intereses nominales sobre el crédito. (La falta de ajuste por inflación de los balances permite la segunda deducción.)

Tanto el gobierno nacional como Roberto Lavagna, un ex-ministro de este gobierno que se postula como alternativa al presidente Kirchner en las elecciones presidenciales de octubre, sostienen orgullosamente que la recuperación argentina se debe al ‘modelo productivo’. El pilar de este mentado y poco riguroso modelo es el ‘dólar alto’. Ellos opinan que la devaluación del peso fue muy exitosa. Y ciertamente lo fue para llenar de plata los bolsillos de los industriales, quienes pudieron así licuar deudas bancarias, tarifas de energía y salarios de obreros. Aumentó la rentabilidad industrial, qué duda cabe, pero ¿aumentó la inversión? Muy poco. La inversión no logra perforar el techo de 21% del PBI. ¿Saben por qué? Por dos razones. La menos importante es que las crisis de energía y de seguridad que desencadenó la misma devaluación espantan el capital. La más importante es que nadie, empezando por los propios industriales, cree que el modelo productivo pueda mantenerse en pie por demasiado tiempo.

junio 28, 2007

Un intelectual anti-capitalista

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 4:57 pm

El pasado lunes 25, escasas horas después de la aplastante victoria de Mauricio Macri en la elección de Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, José Pablo Feinmann, un típico intelectual anti-capitalista, se despachó con un feroz artículo en Página 12, el diario que mejor expresa los delirios y paranoias del progresismo porteño.

El artículo analiza las causas de la derrota de Daniel Filmus. En la primera página, se concentra en el factor auto-destructivo. Descalifica a Filmus por falta de carisma y por llevar un apellido que no sirve para hacer política, dice al pasar que la clase media, con su renovada prosperidad, recuperó su nivel habitual de fascismo, destaca que el kirchnerismo eligió mal el enemigo y describe la "interna" progresista que terminó sirviéndole en bandeja el triunfo a Macri. En la segunda página, dice cosas incluso más graves: que ahora habrá que andar con la cédula de identidad entre los dientes, que para el votante de Macri el problema son los negros, el conurbano, el Gran Buenos Aires, que el nuevo intendente viene a limpiar la "ciudad blanca" de cartoneros, motoqueros y pibes de deliverys (…).

Como me dijo Carlos Rodríguez, un economista amigo, esta nota "es una joya para entender lo que la izquierda progresista piensa de la democracia y las instituciones: sirven para los demás, no para ellos. ¡Cuando la gente no los vota es porque son fascistas o porque su candidato tiene un nombre que no rima con nada!"

Feinmann es el intelectual preferido de la Primera Dama y eventual candidata a la Presidencia de la Nación en las elecciones de octubre.

junio 24, 2007

Intelectuales anti-capitalistas

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 2:36 pm

Robert Nozick, uno de los grandes filósofos de nuestro tiempo, profesor de la Universidad de Harvard, escribió hace algunos años un ensayo bajo el título: ¿Por qué los intelectuales se oponen al capitalismo? Marcos Gallacher, un economista amigo especializado en temas de organización de la producción y educación, lo encontró en la web, me lo giró y me sugirió que notara tres cosas: primero, la calidad del análisis económico que Nozick (un no economista) aplica al tema; segundo, la inteligencia del planteo; tercero, aunque Nozick no lo subraya, que los profesores debemos tener mucha prudencia cuando juzgamos a los alumnos por sus calificaciones exclusivamente.

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                                 Robert Nozick, 1938-2002

El ensayo es brillante. Abarca unas cinco apretadas páginas, está escrito en un inglés claro y lleno de vida, es el producto de una inteligencia luminosa. Hasta ahora no había leído nada de Nozick. Apenas lo conocía por las frecuentes citas de Mariano Grondona en los editoriales de La Nación. He quedado sorprendido por su manera de escribir y argumentar, tan llana y típica de los grandes economistas clásicos. Sigue a continuación una traducción libre de los párrafos que me llamaron la atención:

Es sorprendente que los intelectuales se opongan tanto al capitalismo. Otros grupos de comparable status socio-económico no exhiben el mismo grado de oposición. Desde este punto de vista, entonces, los intelectuales son una anomalía.

No todos los intelectuales son de "izquierda". Como ocurre con otros grupos, sus opiniones se distribuyen a lo largo de una curva. Pero en el caso de los intelectuales la curva está corrida y sesgada hacia la izquierda política.

Cuando digo intelectuales no me refiero a toda la gente inteligente o de cierto nivel educativo, sino a aquéllos que, por vocación, se ocupan de ideas expresadas en palabras y que dan forma al flujo de palabras que reciben los otros. La lista de estos herreros de la palabra (wordsmiths) incluye a poetas, novelistas, críticos literarios, periodistas de diarios y revistas y muchos profesores. No incluye a aquéllos que se ocupan primariamente de producir y transmitir información cuantitativa o formulada de manera matemática (los herreros del número); tampoco a aquéllos que trabajan en el periodismo gráfico, a los pintores, escultores, camarógrafos. Contrariamente a los herreros de la palabra, las personas que se desempeñan en estas ocupaciones no se oponen en forma desproporcionada al capitalismo. Los herreros de la palabra se concentran en determinados lugares, tales como las universidades, el periodismo y la burocracia gubernamental.

A los intelectuales de la palabra les va bien en la sociedad capitalista; en ella gozan de gran libertad para formular, descubrir y propagar nuevas ideas, para leer y discutirlas. Sus habilidades profesionales tienen demanda, sus ingresos son muy superiores a los del promedio. ¿Por qué, entonces, se oponen desproporcionadamente al capitalismo? En rigor, hay datos estadísticos que sugieren que mientras más próspero y exitoso es el intelectual, más probable es que se oponga al capitalismo. Esta oposición al capitalismo viene sobre todo de la izquierda pero no exclusivamente. Yeats, Eliot y Pound se opusieron a la sociedad de mercado desde la derecha.

La oposición de los intelectuales de la palabra al capitalismo es un hecho de trascendente significado social. Ellos moldean nuestras ideas e imágenes de la sociedad; ellos definen las políticas públicas alternativas que luego consideran las burocracias. Desde tratados a slogans, ellos suministran las frases con las que nosotros nos expresamos. La oposición de los intelectuales es importante, especialmente en una sociedad que depende en forma creciente de la formulación explícita y de la diseminación de la información.

El valor de los intelectuales

Los intelectuales descuentan que son las personas más valiosas en una sociedad, los de mayor prestigio y poder, aquéllos que reciben las mayores recompensas. Los intelectuales se sienten con derecho a todo esto. Pero una sociedad capitalista no honra a sus intelectuales. Ludwig von Mises explica el resentimiento especial de los intelectuales, en contraste con los obreros, cuando señala que aquéllos se mezclan socialmente con los capitalistas ricos, con quienes se comparan, y luego se sienten humillados por su menor status. Sin embargo, incluso aquellos intelectuales que no se mezclan socialmente con los ricos sienten también el mismo resentimiento. No les ocurre esto a otros grupos que proveen servicios a los capitalistas ricos, tales como los instructores de baile o deportes, quienes no son marcadamente anti-capitalistas.

¿Por qué los intelectuales contemporáneos se sienten con derecho a recibir las mayores recompensas que la sociedad tiene para ofrecer y caen en el resentimiento cuando no las reciben? Los intelectuales sienten que son la gente más valiosa, la del más alto mérito y que la sociedad debería recompensarlos de acuerdo con su valor y mérito. Pero una sociedad capitalista no satisface el principio de distribución que reza "a cada cual de acuerdo con su mérito o valor". Aparte de donaciones, herencias y loterías propias de una sociedad libre, el capitalismo recompensa a aquéllos que satisfacen las demandas de otros expresadas en el mercado, y el tamaño de las recompensas depende de cuánto se demande y de cuán grande sea la oferta del producto o servicio demandado. Los empresarios y obreros fracasados no sienten la misma animosidad contra el sistema capitalista que sienten los herreros de la palabra. Sólo el sentimiento de una superioridad no reconocida, de un derecho violado, puede producir esta animosidad.

La formación escolar de los intelectuales

¿Qué factor genera sentimientos de superioridad en los intelectuales? Me voy a concentrar en una institución en particular: la escuela. A medida que el conocimiento condensado en libros se volvió más y más importante, la escuela (educación de jóvenes reunidos en clases para leer y aprender de los libros) se extendió. Las escuelas se transformaron en la principal institución, fuera de la familia, dedicada a moldear las actitudes de los jóvenes, y casi todos aquéllos que más tarde se convertirían en intelectuales pasaron por la escuela. Allí fueron personas exitosas. Fueron comparados con otros y considerados superiores. Fueron alabados y recompensados, eran los favoritos del maestro. ¿Cómo evitar que no se consideraran superiores? A diario, experimentaban su mayor facilidad con las ideas y su rapidez mental. Las escuelas les dijeron y les demostraron que eran los mejores. La escuela les enseñó el principio de recompensa de acuerdo con el mérito (intelectual).

La más amplia sociedad de mercado, no obstante, enseñó una lección diferente. En ella la mayor recompensa no va a los verbalmente brillantes; la capacidad intelectual no es lo más valioso. Formados en la lección de que ellos eran los más valiosos, los que merecían las mayores recompensas, ¿cómo no iban los intelectuales a sentir resentimiento hacia una sociedad capitalista que les negaba beneficios justamente merecidos por su superioridad?

Cuando digo que los intelectuales se sienten con derecho a las mayores recompensas que la sociedad tiene para ofrecer (riqueza, status, etc.), no estoy diciendo que para los intelectuales estas recompensas sean los bienes más preciados. Quizá valoren más las recompensas intrínsecas de la actividad intelectual o la estima de los tiempos. Empero, se sienten con derecho a la más elevada consideración de la sociedad en general, a lo mejor que ella pueda suministrar, aun cuando esta recompensa sea pequeña. No pretendo enfatizar las recompensas monetarias. Las personas que se ven a sí mismas como intelectuales pueden resentir el hecho de que la actividad intelectual no sea altamente valuada y recompensada.

Los intelectuales quieren que la sociedad en su conjunto sea una escuela grande, como el medio ambiente en el que a ellos les fue tan bien y donde fueron tan apreciados. Al incorporar standards de evaluación y recompensa tan distintos a los de la más amplia sociedad, la escuela garantiza que algunos de sus alumnos destacados experimenten un descenso social más tarde. Aquéllos en la cima de la jerarquía escolar se sentirán con derecho a una posición en la cima, no sólo en esa micro-sociedad sino en la más amplia, una macro-sociedad cuyo sistema resentirán en cuanto no los trate conforme a derechos y necesidades auto-prescriptas. Por tanto, el sistema escolar genera sentimientos anti-capitalistas en los intelectuales. Mejor dicho, produce un sentimiento anti-capitalista entre los intelectuales verbalistas. ¿Por qué los herreros del número no desarrollan la misma actitud que los herreros de la palabra? Mi conjetura es que estos chicos cuantitativamente brillantes, aunque logran buenas calificaciones en los exámenes relevantes, no reciben el mismo trato personal y aprobación de los maestros que los chicos verbalmente brillantes. Es la habilidad verbal la que brinda estas recompensas del maestro y, en apariencia, este tipo de recompensa es la que genera el sentimiento de un derecho adquirido.

Hay un punto adicional a tener en cuenta. Los (futuros) herreros de la palabra tienen éxito dentro del sistema social formal u oficial de las escuelas, donde las recompensas son distribuídas por la autoridad central del maestro. Pero las escuelas contienen un sistema social informal en las aulas, los pasillos y los patios, dentro del cual las recompensas no son distribuídas por la dirección central sino según el placer y el capricho de los compañeros de clase. A los intelectuales no les va tan bien en este ámbito.

No debería sorprender, entonces, que la distribución de bienes y recompensas por medio de un mecanismo distributivo centralmente organizado les parezca a los intelectuales más apropiado que la "anarquía y el caos" del mercado. Pues la distribución en una sociedad socialista centralmente planificada versus la distribución en una sociedad capitalista es como la distribución del maestro versus la distribución en los pasillos y patios de la escuela.

Nuestra explicación no postula que los (futuros) intelectuales constituyen una mayoría aun en la clase alta de la escuela. Este grupo está compuesto mayormente por alumnos de habilidades librescas sustanciales (pero no abrumadoras), dotados de gracia social, fuerte inclinación a agradar, trato amigable, entradores y con habilidad para jugar según las reglas (o bien para simular que juegan según ellas). Estos alumnos también serán altamente considerados y recompensados por el maestro, y les irá extremadamente bien en la más amplia sociedad. (Y como también les fue bien dentro del sistema informal de la escuela, no valorarán tanto las normas del sistema formal de la escuela.) Nuestra hipótesis es que los (futuros) intelectuales representan una parte desproporcionadamente grande de la clase alta de la jerarquía escolar (oficial) que experimentará descenso social relativo. O, más bien, del grupo que pronostica para sí mismo una futura declinación. La animosidad surgirá antes del pasaje al gran mundo y de la experiencia de una efectiva caída de status, en el momento en que el muchacho inteligente comprende que probablemente no le irá tan bien en la macro-sociedad como en la escuela. Esta consecuencia no buscada del sistema escolar, esta animosidad anti-capitalista de los intelectuales, se ve reforzada, por cierto, cuando los alumnos leen o asisten a clases que dictan intelectuales con dichas actitudes anti-capitalistas.

Sin duda, algunos herreros de la palabra fueron alumnos irreverentes y cuestionadores y, por ende, desaprobados por sus maestros. ¿También éstos aprendieron la lección de que el mejor debería conseguir la máxima recompensa y piensan, no obstante sus maestros, que ellos fueron los mejores, lo cual los lleva a empezar su vida laboral con un temprano resentimiento contra la distribución del sistema escolar? Está claro que en este tema y en otros discutidos aquí necesitamos datos estadísticos sobre las experiencias escolares de los futuros herreros de la palabra para refinar y contrastar nuestras hipótesis.

Es difícil afirmar que las normas que rigen la vida escolar no afectarán las creencias normativas de la gente una vez que dejen la escuela. Las escuelas, después de todo, son la principal institución social no familiar en la que el chico aprende a operar; por tanto, la experiencia escolar constituye su preparación para moverse en la más amplia sociedad no familiar. No es una sorpresa, entonces, que aquéllos que tuvieron éxito según las normas del sistema escolar resientan una sociedad que adhiere a normas distintas que no les garantizan el mismo éxito. No sorprende así que aquéllos que van a moldear la imagen o la evaluación que la sociedad tiene de sí misma, que la parte de ella verbalmente hábil de la sociedad se vuelva en contra de ella. Si usted tuviera que diseñar una sociedad, trataría de evitar que los herreros de la palabra, en vista de toda su influencia, pasaran por un sistema escolar que genera animosidad contra las normas de la sociedad.

Algunas hipótesis adicionales

Se pueden señalar, sin embargo, algunas áreas donde nuestras hipótesis generarían consecuencias y predicciones contrastables: 1º Mientras más meritocrático sea el sistema escolar de un país, con mayor probabilidad sus intelectuales serán de izquierda (piense en Francia). 2º Los intelectuales que fueron late-bloomers (gente de logros tardíos) no desarrollarían igual sentimiento de derecho a las más altas recompensas; por tanto, el porcentaje de los intelectuales late-bloomers anti-capitalistas será menor que el de los early-bloomers (gente precoz). 3º Limitamos nuestra hipótesis a sociedades (distintas a la sociedad de castas de India) donde el alumno puede esperar un éxito comparable en la macro-sociedad. En Occidente, las mujeres hasta ahora no tienen tales expectativas; por tanto, no habría que esperar que las mujeres que integran la clase alta del sistema escolar formal y que luego experimentan movilidad social descendente, muestren la misma animosidad anti-capitalista que los intelectuales varones. Así, se puede pronosticar que a medida que la sociedad marche hacia la igualdad de oportunidades ocupacional entre mujeres y hombres, más intelectuales mujeres exhibirán el mismo desproporcionado anti-capitalismo que exhiben los intelectuales varones.

Algunos lectores dudarán de esta explicación del anti-capitalismo de los intelectuales. Sea lo que fuere, creo que se ha identificado un fenómeno importante. La generalización sociológica es intuitivamente convincente; algo de ella debe ser verdadero.

Conforme a la hipótesis de Nozick un economista adecuadamente entrenado no debería ser presa del resentimiento. Por dos motivos: a) por lo general, un economista moderno es más un herrero del número que de la palabra; b) por formación, un economista entiende el fenómeno del mercado y acepta que la distribución de ingresos resultante tiende a ser justa. De todos modos, entiendo exactamente a Nozick cuando se refiere a la envidia que puede despertar en una persona el amigo que, habiendo sido un "cuatrero" en la universidad, es ahora un empresario rico, mientras ella, que fue un estudiante brillante, debe ajustarse a un modesto pasar. Éste es, justamente, uno de los grandes beneficios de una buena educación económica: ayuda a pensar y así evita resentimiento.

junio 15, 2007

Ejemplo de elocuencia

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 7:15 pm

A lo largo de mi vida escuché muchos discursos y dije otros tantos. De joven, sentía fascinación por la Oratoria; el paso del tiempo me fue orientando hacia campos de utilidad más inmediata como la Economía y la Historia. Pero nunca le llevé el apunte a Díaz Alejandro, el conocido historiador económico cubano que se especializó en la Argentina; él aconsejaba desconfiar de personajes tales como los economistas ingleses de "torre de marfil" y los oradores del foro romano, porque los primeros escriben del trabajo lejos de los mosquitos y los segundos hablan de guerras lejos de las trincheras.

He leído y escuchado muchos dicursos memorables. Por ejemplo, recuerdo el discurso de Gettysburg, de Abraham Lincoln, por su concisión y su lógica cartesiana, y Tengo un sueño, de Martin Luther King, por su convicción, su ritmo y su colorido. Por cierto, hay también grandes discursos argentinos, pero no se los encuentra tan fácilmente.

Hace un tiempo, Ricardo Tappatá, un viejo y querido amigo, me envió el discurso que pronunció Steve Jobs, el fundador de Apple y Pixar, en una ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford. Como no trata temas económicos ni políticos dudé sobre la conveniencia de dedicarle un post. El discurso de Jobs es raro en más de un sentido. En vez de improvisarlo, como se acostumbra en las grandes ocasiones, lo leyó. En vez de un tono festivo, optó por uno realista y crudo. En vez de referirse a cuestiones más bien impersonales, o personales pero no íntimas, se concentró en tres episodios de su vida de los que un hombre menor se avergonzaría. En suma, les presento una obra maestra de la elocuencia. Que es, básicamente, irreproducible. Vean por qué. Está dicho en inglés con subtítulos en castellano.

junio 11, 2007

Derecho de propiedad en China

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 7:08 pm

El derecho de propiedad ha sido un tema de discusión recurrente entre algunos lectores de este blog. Unos han afirmado que es un derecho natural; otros, que es el resultado de un proceso de evolución institucional específico de Occidente. La Nación publicó hace unos días un reportaje al profesor Shen Zheng Wu, una de las máximas autoridades del sistema legal chino. Vale la pena tenerlo a mano y releerlo. Estos son los conceptos más interesantes:

1. En los últimos años hay más garantías y derechos civiles de las personas. Pero hay que pensar que el derecho civil chino tiene una historia de sólo 30 años.

2. Antes de la aparición del derecho civil, las relaciones entre las personas se regulaban con la policía o con las regulaciones del Estado. No había derecho privado.

3. La aprobación de la ley de propiedad privada no es algo importante desde el punto de vista filosófico. "Por primera vez en 4000 años tenemos una ley de propiedad privada, y es apenas para tranquilizar a los extranjeros. Para los chinos, no hay necesidad de una ley de propiedad privada, porque ése es un concepto que nunca existió. De cualquier forma, no hay una propiedad legal de la tierra, que continúa en manos del Estado. Si yo compro una casa, tengo la propiedad de la casa, pero no de la tierra en que la casa está. Lo que tenemos es un período de uso, de 50 o 70 años, y con la nueva ley quedó permitido renovar indefinidamente ese período de uso. Quizá la importancia de la ley sea crear una conciencia de propiedad en la gente, pero la ley fue más para impresionar a los inversores extranjeros."

4. A la propiedad privada se ha llegado por necesidad. "En 1978, el premier Deng Xiaoping visitó Japón y fue a las plantas de Panasonic y de Toyota. Deng invitó a las dos compañías a invertir en China. Las autoridades de Toyota dijeron que no vendrían porque no había gente en China que pudiera comprar un auto. A su vez, el presidente de Panasonic dijo que ellos podrían venir, pero comentó: ‘¿Cómo voy a invertir en un lugar donde no hay garantías para la propiedad?’ Deng les dijo que no se preocuparan, y al año siguiente fue aprobada en China la ley para la inversión extranjera. Es decir, en China tenemos que agradecer el comienzo de la seguridad jurídica a Panasonic."

5. La ley de propiedad privada fue aprobada por presión del capital extranjero, pero "junto con la llegada del capital extranjero llegan algunos factores positivos, como cierta legalidad. Nos gusta que esto ocurra porque nos permite aprender y reforzar nuestro sistema legal. Algunas leyes recientes como la de propiedad intelectual y la de anti-piratería fueron aprobadas por presión exterior".

6. Por último, el profesor Wu destaca que la preservación de la cultura tradicional no depende de estar abierto o cerrado al mundo. Y pone como ejemplo la experiencia de Taiwán, que está abierto al mundo hace mucho más tiempo.

Este reportaje presenta un ejemplo práctico de darwinismo institucional. Muestra de qué manera las fuerzas internacionales van creando en los países atrasados la necesidad de adoptar formas institucionales más avanzadas. Cuando afirmo que la "lógica de los acontecimientos internacionales" empujará a Argentina a firmar un acuerdo de libre comercio con una superpotencia, no estoy pensando en un proceso muy distinto al que describe el profesor Wu.

junio 8, 2007

Lecciones de Tony Blair

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 7:53 pm

Por invitación de The Economist, Tony Blair publicó un revelador artículo en la edición del 31 de mayo del semanario inglés. El artículo ocupa casi seis páginas y está escrito en un inglés algo complicado. Está dedicado en su mayor parte a la política exterior que siguió Gran Bretaña durante 1997-2007, la década de su gobierno. El relato puede ser de interés para muchos, pero lo que me lleva a escribir este post son algunos párrafos del principio y el final, que ahora voy a traducir libremente.

1. "Si hace 10 años me hubieran dicho que iba a dedicar parte significativa de mi tiempo como primer ministro a la política exterior, me habría sorprendido; me habría quedado algo desorientado y, probablemente, algo alarmado en el plano político. Aun hoy hacemos campañas electorales enfatizando temas internos. Es raro que la ‘política exterior’ gane votos y es fácil que los pierda. Sin embargo, la realidad es que cada vez estamos más obligados como gobernantes a pensar, trabajar y actuar internacionalmente."

2. "En los últimos diez años, he visto cómo se ha acentuado esta tendencia. (…) La línea que divide la política externa de la interna se ha ido desvaneciendo."

3. "Además, el orden mundial está cambiando. El poder político de China aumenta a la par del crecimiento de su poder económico. India será formidable. Japón está dejando su pasado atrás. Rusia se vuelve más exigente cada día que pasa."

4. "En esta época, la política exterior no es una distracción interesante del trabajo duro y tedioso de la reforma interna. Es el elemento que dibuja la cara de la nación que ve el mundo, el que moldea las percepciones que los otros se forman de ella y, en parte, el que moldea la percepción que ella se forma de sí misma."

5. Sobre la política contra el terrorismo internacional: "Aquí es donde yo siempre he sentido que la política normal de la izquierda y la derecha es un obstáculo. El problema es que la derecha tiene razón sobre la necesidad de recurrir con firmeza a la fuerza militar en defensa de la libertad y la izquierda tiene razón sobre la necesidad de justicia."

6. "Este artículo está dirigido a una audiencia global y se ha concentrado principalmente en política internacional. Pero también hay algunas lecciones interesantes sobre política interna:

* ‘Apertura vs. cerrazón’ es tan importante en la actualidad como ‘izquierda vs. derecha’. A las naciones les va de la mejor manera posible cuando están preparadas para mantenerse abiertas al mundo. Esto significa abiertas en su economía, evitando el proteccionismo, dándole la bienvenida a la inversión extranjera, flexibilizando el mercado laboral. (…) El aislacionismo y el proteccionismo atraviesan ahora los límites de la izquierda y la derecha. Tienen slogans atractivos pero inconducentes más allá del corto plazo."

* El papel del Estado está cambiando. Hay que desarmar la vieja y monolítica prestación de los servicios públicos. Hay que darle real preferencia y poder al usuario. El sistema necesita incentivos y premios apropiados. (…) No se puede permitir que los sindicatos del sector público determinen la forma de los servicios públicos." (Blair se refiere aquí en particular a los servicios de educación y salud.)

* La ley y el orden importan de una forma que es más profunda que lo que la mayoría de los comentarios sugieren. Los progresistas solían ser gente que quería erradicar el prejuicio y la discriminación y que opinaba que, en cuanto al delito, las causas sociales eran las más importantes. Los conservadores pensaban que el delito era una cuestión de responsabilidad individual y que las campañas en contra de la discriminación se hacían porque eran algo políticamente correcto. En la actualidad, el público distingue entre temas relativos al estilo de vida, donde es liberal, y relativos al delito, donde definitivamente no es liberal. Es lo que llamo la posición a favor de los derechos de los homosexuales y de mano dura contra el crimen. Se hace difícil distinguir en este campo entre las opiniones de izquierda y de derecha."

Demás está decir que me han impresionado vivamente algunos conceptos, sobre todo el que señala que la apertura es casi todo en política. Aunque parezca mentira, en nuestro país así lo sostuvieron Alberdi en el siglo XIX y Perón en el XX. Con una diferencia sustantiva: mientras el primero fue consecuente en un todo, el segundo lo fue apenas en la charla con sus seguidores. En efecto, la política interna, en especial, la política económica, es apenas una consecuencia de la política exterior. Baste pensar para comprobarlo en las políticas de libre comercio, de inversiones extranjeras, de inmigración, o monetaria y bancaria cada vez más ligadas a las respectivas instituciones de las superpotencias.

En un imaginario encuentro entre el presidente Kirchner, para quien rige la relación opuesta: que la política interior determina a la política exterior, noción que lo llevó a organizar la infausta anti-cumbre de Mar del Plata en noviembre de 2005, y Blair, el dirigente que revolucionó la centro-izquierda británica y que así se expresa, ¿qué se habrían dicho? Nada. Por eso es que el encuentro no se hizo ni se hará. A pesar de ello, la política internacional sigue definiéndonos ante el mundo y ante nosotros mismos.

junio 4, 2007

Macri

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 7:45 pm

Por lo que ha hecho hasta ahora, Mauricio Macri se merece un perfil bien escrito. Pero no estoy en condiciones de hacerlo. Por esta razón, me voy a conformar con ordenar algunas impresiones rápidas sobre su personalidad y su trayectoria al final del post.

La contundente victoria que protagonizó ayer nos presta a todos los argentinos un gran servicio. Por un lado, nos da la posibilidad de recuperar el balance político e ideológico en el país, pues levanta una valla de contención al avance arrollador del Dr. Kirchner. Y por el otro, nos ofrece un candidato con probabilidad cierta de triunfar en las elecciones presidenciales de 2011.

La atmósfera política nacional ha empezado a oxigenarse. A fines del año pasado, fue el "misionazo"; ayer, fueron dos grandes victorias de la oposición; Macri en la Capital y Jorge Sapag en Neuquén. Estos resultados nos dicen que es hora de recuperar ciertos valores y políticas básicas pues el estado de emergencia ya pasó: la seguridad en las calles, el respeto de las formas republicanas y la honestidad en los negocios públicos; quizá también nos digan que la caza de brujas ha comenzado a aburrir. Me queda la impresión de que si el gobierno nacional en apoyo del candidato Filmus se lanzara a una campaña sucia, no haría más que llevar agua al molino de Macri.

Si en nuestro país existe una aristocracia, Macri es miembro pleno de ella. Tanto por su riqueza, que ha heredado, como por sus contactos sociales, que sabe explotar. En un sistema político en transición, es muy difícil, sino imposible, abrirse camino hacia el poder sin una palataforma de dinero y de amigos poderosos. Desde el punto de vista práctico, poco importan los orígenes de la fortuna que amasó el padre; como tampoco importaron hace 50 años, en EEUU, los de la fortuna del padre de John F. Kennedy.

Muchos amigos ven en Macri una suerte de mariposa, es decir, alguien leve, falto de convicciones, sin un proyecto convocante para el país. Macri no ha demostrado tener las cualidades de un José María Aznar o un Tony Blair. No obstante ello, ha sido hasta acá un muy exitoso presidente de Boca Juniors, el principal club de fútbol argentino. Y, con la excepción del ballotage de 2003, cuando iniciaba su carrera política, ha ganado todas las elecciones en las que se presentó. En otras palabras, Macri es un ganador.

Tiene aguante, es perserverante, tímido pero pícaro, oportunista pero no triunfalista. ¿Son éstas, acaso, malas cualidades para triunfar en política? Yo le tengo confianza como administrador; creo que va a marcar una diferencia como gobernante de la Ciudad.

Cerca de 2011 será importante que defina hacia adónde apunta. Sabemos que no es un liberal. Sabemos que no es un socialista. De igual manera, sabemos que es un filo-peronista, quizá por la misma razón que es de Boca: sabe que en el peronismo están las mayorías y el poder. ¿Qué es Macri, en definitiva? Llevó como candidata a vice-Jefa de Gobierno a una radical, de primer candidato en la lista de legisladores a un antiguo militante del Partido Comunista (Narodowski) y como segundo candidato a un peronista tradicional (Ritondo). ¿Qué políticas exterior y económica cabe esperar de un eventual presidente Macri? Las de un conservador popular. Si la alternativa a Macri en 2011 fuera otra vez un Kirchner, desde ya informo que espero ansioso que gane el ballotage del próximo 24 y que gobierne bien, nada más que bien, esta castigada Ciudad.

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