Número 15º Aniversario (publicado el 16 de julio)
1) ¿Cómo analiza la marcha y las perspectivas de la economía argentina de cara al escenario post electoral de octubre 2007?
La marcha de la economía parece muy estabilizada en un crecimiento algo superior al 7% anual (a nivel del PBI). Por una parte, este sólido crecimiento no me sorprende, ya que es consistente con la fuerte rebaja interanual que experimentó la prima de riesgo-país. Note que hace un año ésta registraba 3,80 puntos porcentuales sobre la tasa del bono americano a 10 años y que ahora, después de haberse reducido a 1,80 puntos en enero pasado, ronda 2,8 puntos. Mucho se critica a este indicador como predictor del nivel de actividad económica, pero nadie puede negar el hecho de que semejante caída ejerce un claro efecto expansivo sobre la demanda agregada y, en consecuencia, sobre la oferta agregada o el PBI. Por otro lado, me sorprende que la economía mantenga tan alto ritmo de crecimiento en un año de elección presidencial, circunstancia que en la historia argentina ha generado mucha incertidumbre y más de un desastre (por ejemplo, la loca disparada que experimenta el gasto público desde fines del año pasado).
2) ¿Qué aspectos económicos son los que hoy más le preocupan? ¿Coincide con quienes afirman que existen desvíos de gestión en el manejo monetario, fiscal y cambiario?
Justamente en dichos desvíos residen mis preocupaciones, que son las de la amplia mayoría de los analistas de la coyuntura: a) El gasto público nacional subió en el primer cuatrimestre de este año un 39%. A este ritmo de aumento, el gasto público consolidado ya ronda un 32% del PBI, que es el mayor porcentaje desde 1961 según datos oficiales. Cada vez que el gasto se escapó por encima de 26% hubo crisis antes de que pasaran dos años. b) La política monetaria es lisa y llanamente irresponsable. La mitad de las reservas internacionales que acumula el BCRA está "alquilada"; es decir, no son producto del superávit fiscal o del crecimiento de la demanda de dinero sino de la sistemática colocación de deuda en los bancos por parte del Banco Central. Como es bien sabido, esta política genera déficit cuasi-fiscal pues la tasa de interés que paga el BCRA por la deuda (Lebac y Nobac) es mayor que la tasa que cobra por la colocación de las reservas en el exterior. A menos que el BCRA devalúe el peso, en cuyo caso esa política de endeudamiento podría generar superávit cuasi-fiscal, al costo, por supuesto, de reinstalar la devaluación y la inflación como herramientas de financiamiento del Estado. Pero el déficit cuasi-fiscal no es lo más alarmante del caso. El verdadero peligro estriba en la posibilidad de una corrida bancaria, puesto que para devolver los depósitos los bancos obligarán al BCRA a retirar dicha deuda con una fuerte y rápida emisión de pesos. Pensar en una corrida en estos momentos suena descabellado; no olvidemos, sin embargo, que entre 1980 y 2002 Argentina enfrentó serios problemas bancarios en cinco ocasiones.
3) ¿Cuál cree que debería ser el destino de los más de 40 mil millones de dólares de reservas existentes en el Banco Central? ¿Cuál es su posición respecto a que el BCRA emita deuda? ¿Por qué?
Como dije antes, creo que lo más sano es que el BCRA retire esa deuda cuasi-fiscal lo antes posible, con emisión y la consecuente pérdida de reservas internacionales, sin tocar el tipo de cambio. Es decir, lo más sano es que deshaga lo que zonzamente hizo. No es esa deuda lo que permite mantener el dólar alto, sino el superávit fiscal, que ha bajado mucho últimamente, y el clima de hostilidad a la inversión que han creado la retórica del gobierno, su extraviada política exterior, el recalcitrante tratamiento de las empresas de servicios públicos privatizados y la decisión de no reestructurar la deuda pública que permanece en default.
4) Pese a que el proyecto se encuentra en stand by, ¿cómo analiza la supuesta intención del gobierno de limitar la autonomía del Banco Central?
Si este proyecto fuera el primer intento de avasallar la independencia del BCRA habría puesto el grito en el cielo como lo puse en abril de 2001 cuando el ex-ministro Cavallo hizo echar al entonces presidente Pou. Pero este proyecto representa una mancha más en la larga cadena de desprestigio que sufre el BCRA desde entonces. ¿Quién fija el tipo de cambio en la actualidad, el presidente Redrado o el presidente Kirchner? ¿Qué clase de política monetaria independiente ejecuta el BCRA, en el contexto de una no confesada e informal convertibilidad de 3 pesos por dólar? Creo que las funciones del Banco Central han quedado reducidas a las de una superintendencia de bancos y un centro de convenciones y de recepción de prestigiosos invitados del exterior.
5) ¿Qué opina sobre el manejo que está haciendo el gobierno tanto en materia de acuerdos salariales como de política de control de precios?
La política de precios es una farsa y, como toda farsa, es una pérdida de tiempo y un argumento para la fuga de capitales. En cuanto a los acuerdos salariales, pareciera que este año se han vuelto demasiado colectivos (no consideran la situación específica de cada rama de actividad) y los aumentos, demasiado elevados.
6) ¿La inflación es ya un tema incontrolable para la actual administración?
En soledad, sigo sosteniendo que no. Con tipo de cambio fijo, como expliqué arriba, la inflación local está determinada por el movimiento descendente del tipo real de cambio (o el movimiento ascendente del precio en dólares de los servicios privados), el alza de los precios internacionales de los productos que exportamos e importamos y el aumento del gasto público. Si el gobierno recuperase la sensatez fiscal y congelara el gasto, o lo hiciera crecer bien por debajo de la recaudación, la inflación cedería.
7) ¿Cuál es su visión sobre el tema INDEC y la supuesta manipulación que realiza el Ejecutivo?
Me deja una pésima impresión. Si hace cinco años me hubieran preguntado acerca de la probabilidad de que en Argentina ocurriera un evento como éste, habría dicho que era ínfima. Y me habría equivocado ruidosamente. Porque la involución institucional que caracteriza a este gobierno en ciertas áreas es inaudita. ¡Como el control de precios no funcionaba, no tuvieron mejor idea que tocar el índice! Han embrollado así el mercado de alquileres y el de la deuda pública indexada, y han envenenado las negociaciones salariales también. Se ha encarecido el crédito (la prima de riesgo-país ha subido este año en parte por esta razón) y la economía seguramente ha perdido eficiencia.
8) ¿Cómo visualiza el contexto internacional en el que deberá desenvolverse la Argentina en los próximos meses? ¿Observa un cambio en las condiciones de la economía mundial?
No me parece probable un cambio dramático de la situación internacional. Diría que lo más probable es un escenario de lenta reducción de la inflación sin reducción marcada de la tasa de crecimiento económico en EEUU. En consecuencia, no deberíamos esperar una caída importante de los términos de intercambio del país ni una suba importante de la prima de riesgo-argentino causada por razones externas. Creo que, a un año vista, la evolución argentina dependerá de la evolución política y política-económica interna.
PD: Como habrán visto, cuando respondí este reportaje, a mediados de junio pasado, no esperaba la fortísima suba de la prima de riesgo-argentino que ocurriría a fines de julio. El aumento de la prima se debe a la crisis del mercado de hipotecas sub-prime de EEUU, pero el clima que describo en el reportaje ha potenciado la suba.




