Joaquín Cottani, un ex-colaborador del ex-ministro Domingo Cavallo, publicó hace unos días un post en el blog de Roubini que puede resultar de interés para algunos lectores de este blog e ilustrativo de lo que se piensa y discute sobre el tema en Nueva York, que es la caja de resonancia del mundo. Cottani dice que es hora de desmitificar el papel clave que se le atribuye al tipo real de cambio en la "milagrosa" recuperación económica argentina desde 2003.
En su opinión, la recuperación argentina se ha debido a dos factores: a) el viento de cola internacional (dólar depreciado vis-à-vis el euro, altos precios de las commodities de exportación, bajas tasas de interés y también la favorable renegociación de la deuda en default); b) la propia devaluación real del peso (suba del TRC). Agrega que a fines de 2001 el dólar estaba atrasado, que era necesaria y suficiente una devaluación real de sólo un 25%. Y que el congelamiento de las tarifas de servicios públicos, el control de precios y las retenciones a las exportaciones causaron una segunda ronda de aumentos del TRC, que estimuló a la demanda agregada más allá del punto de una "adecuada utilización de la capacidad instalada y exacerbó la inflación mucho más allá de lo que reconoce el gobierno". En un Addendum al final del post, Cottani repasa buena argumentación que descalifica al TRC como un factor de crecimiento económico.
Escribo este post porque un lector que frecuenta este blog me pidió un comentario sobre el post de Cottani. Valoro el esfuerzo de Cottani. Al fin y al cabo, corre en la misma dirección que mis reiteradas opiniones sobre el mito o la estafa (con nombre y apellido de los beneficiarios) del dólar alto como usina de crecimiento. Pero encuentro su argumentación realmente primaria, a un paso de la argumentación de los economistas que apoyan el papel del dólar alto como factor de crecimiento. (Si usted no entiende lo que quiero decir, léa de nuevo el párrafo anterior.) Por ejemplo, Cottani afirma que el TRC era bajo en 2001 y atribuye la circunstancia a los bajos términos de intercambio, la apreciación del dólar vis-à-vis el euro, la alta tasa de interés mundial, etc. Incurre de esta manera en una gruesa contradicción puesto que los bajos términos de intercambio, la apreciación mundial del dólar y la alta tasa de interés internacional no hacen otra cosa que forzar un aumento del TRC, algo que efectivamente sucedió; entre 1998 y 2001 el TRC subió casi un 15%. Cottani tampoco tiene en cuenta la influencia de la prima de riesgo-país, y el consecuente movimiento internacional de capitales, en la explicación de recuperación argentina. No creo que pueda explicarse seriamente este fenómeno sin tener en cuenta la aguda reducción de la prima de riesgo-argentino a partir de septiembre de 2002 y el frenazo de la salida de capitales que le siguió. Ya que mientras más baja es la salida de capitales, más alta es la demanda agregada y mayor es el nivel de producción. (Para leer sobre esta explicación del "milagro", haga click aquí.)



