La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

octubre 25, 2007

¿Sobisch, L. Murphy o R. Saá?

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 5:42 pm

En los últimos días recibí varios emails por vía privada en los que me piden que diga por quién voy a votar el próximo domingo o que, por lo menos, exprese una opinión en tal sentido. No voy a decir por quién votaré. No porque el voto sea secreto (una excusa ridícula que algunos usan) sino porque, en el país del kirchnerismo y de los empresarios obsecuentes, el apoyo a un candidato que resulta perdedor acarrea una marea de incompresión y marginamiento que puede durar muchos años. Sé de qué hablo.

Cristina Kirchner, Elisa Carrió y Roberto Lavagna no son opciones para mí. Los tres tienen algo en común: son socialistas. Kirchner, además, surgió de un dedazo, es proteccionista y no es republicana. Carrió es republicana pero tiene gen radical, su conversión al liberalismo ha sido demasiado rápida para ser creíble y, aunque suene injusto, creo que votarla equivale a comprar un boleto a una asamblea legislativa dentro de seis meses para designar a otro presidente que termine su mandato. Por último, Lavagna es una versión refinada de los Kirchner. Habla francés e inglés, tiene buenos modales, pero es un consumado proteccionista y su presidencia funcionaría como un caballo de Troya para el desembarco del alfonsinismo y el duhaldismo en el poder.

Jorge Sobisch es un capítulo aparte. Es un hombre de derecha. Dispuesto a defender la libertad de circulación que tanto hemos reclamado en los últimos años. Es un partidario de la libre empresa. Llevaría adelante una política exterior realista y de apertura. Pero carga sobre sus espaldas la desgracia de la muerte del maestro Fuentealba y carece de una estructura política nacional. Fue el primero en lanzarse al ruedo de las candidaturas presidenciales y no ha logrado elevarse en la consideración pública nacional.

Conozco a Ricardo López Murphy hace 31 años. Es una bella persona. Quizá el único candidato que puede resistir una inspección de la AFIP. Ganó plata, la declaró y pagó el debido impuesto. Hay candidatos que jamás ganaron un peso y otros que, habiéndolo ganado, jamás lo declararon. Es un hombre de centro. Es un exitoso economista. Quizá aquí resida su fracaso político. No conozco ningún hombre público que sea a un mismo tiempo un brillante político y un exitoso economista. La política y la economía son dos profesiones muy distintas, que demandan obviamente aptitudes muy distintas. Dios no es magnánimo. Además, conviven en López Murphy dos pulsiones en contradicción. Heredó por vía paterna el gen radical y, sin embargo, lee apasionadamente El camino de servidumbre de von Hayek. Un intelectual puede sobrellevar esta tensión; un político con aspiraciones presidenciales, no. Y como si todo esto fuera poco, su partido, el Pro, no apoya su aventura presidencial.

Alberto Rodríguez Saá viene de una familia conservadora-liberal, como la mayoría de los caudillos provinciales. Se volcó en su juventud al peronismo o por cálculo político o por una genuina devoción por Perón y Eva; realmente, desconozco cuál fue el motivo. Lo cierto es que su hermano y él gobiernan San Luis hace 24 años con superávit fiscal y estabilidad política; que integran la estructura nacional del peronismo, que los apoyaría en caso de llegar a la presidencia, y que en esta campaña Alberto se ha pronunciado sin tapujos ante liberales y ante peronistas a favor del peso fuerte y de una economía lo más abierta posible. Ha repetido que "hay que sacarle la mano a la economía para ponérsela a Moreno" (el comisario de los precios). ¿Es Alberto un republicano? No lo sé. Deja la impresión, no obstante, de ser un político inteligente que se dio cuenta de que el país demanda en esta hora transparencia en los actos de gobierno y respeto del principio de división de poderes.

octubre 20, 2007

Riesgo-país Vs. Viento de cola

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 5:00 pm

Entre bombos y platillos, el presidente Kirchner anunció el jueves pasado que el EMAE creció un 9.2% en agosto de 2007 con respecto a agosto de 2006. EMAE es la sigla que designa al estimador mensual de la actividad económica. Se trata de una estadística realmente importante. Es la mejor aproximación disponible al PBI. Pero mientras la frecuencia del cálculo del PBI es trimestral, la del EMAE es mensual, y mientras la demora en la publicación del dato del PBI llega a unos 6 meses, la del EMAE llega a unos 40 días. Por amplitud de cobertura, frecuencia de estimación y rapidez de publicación, el EMAE es, entonces, una estadística muy seguida por los consultores económicos. Los diarios de ayer y de hoy están repletos de entrevistas a consultores en las que se les pregunta una sola cosa: ¿cree que la tasa de crecimiento económico de agosto fue tan elevada? Ninguno la avala por completo porque la restricción de oferta de gas y electricidad también se sintió ese mes, y ninguno dice que es una mentira pues no existe un indicador alternativo, producido por el INDEC o por una institución privada, que sirva como punto de comparación.

Yo tampoco sé si el anuncio del EMAE es verdad o mentira. A juzgar por el fuerte aumento de la prima de riesgo-argentino desde enero, el PBI correspondiente a agosto debería haber exhibido una clara tendencia de desaceleración (o de caída de la tasa de crecimiento). A juzgar por la fuerte suba del precio de las materias primas que el país exporta, hay motivo para esperar que el PBI siga creciendo.

Un aumento de la prima de riesgo-país es un shock de demanda negativo. Determina una menor entrada, o una salida, de capitales, y por ende una menor tasa de aumento de la demanda agregada. Luego, la oferta agregada (el PBI) tiene que aumentar a menor ritmo. El riesgo-argentino observa desde julio pasado un cambio de comportamiento altamente significativo. Ese mes, la prima fue casi igual a la de un año atrás, y en agosto, en septiembre y en octubre fue un 42%, un 28% y un 24% mayor que en los respectivos meses de 2006. Note en el primer gráfico que septiembre de 2002 fue el último mes en el que la variación anual de la prima fue positiva. Entre octubre de 2002 y junio de 2007, la variación anual fue siempre negativa mientras la variación anual de la producción industrial fue siempre positiva, si bien marcadamente declinante. Con esto quiero destacar que en Argentina se verifica una relación negativa entre la prima de riesgo-país y la producción. En consecuencia, ahora hay motivo para pensar que el EMAE debería estar cayendo, y no subiendo como anunció el presidente Kirchner.

Un aumento del precio internacional de las materias primas que exporta el país es un shock de oferta positivo. Determina un aumento proporcional de la oferta agregada y, por tanto, del PBI. Desde mayo de 2003, cuando el presidente Kirchner empezó a gobernar, dicho precio, medido en dólares corrientes, aumentó un 96%. Y en los últimos 12 meses aumentó un 42% (vea el segundo gráfico). Esto implica que si la participación del campo en el PBI fuera de un 7%, el PBI de 2007, sólo por esta razón, debería ser un 3% más alto que el de 2006.

De manera que el efecto negativo del aumento del riesgo-país habría sido compensado por el efecto positivo del aumento de los términos de intercambio del país. Mi padre acostumbraba decir que el peronismo tiene suerte porque cuando le toca gobernar suben los precios del trigo y el maíz, y ahora el de la soja. Yo digo que si el nuevo gobierno no toma medidas en los primeros meses habrá problemas, aun cuando los precios sigan arriba. (Sobre los próximos meses, vea este post.)

tradeoff2.jpg 

 mateprima.jpg

octubre 14, 2007

Importación de disciplina

Filed under: Académica — Jorge Avila @ 7:13 pm

"You don’t understand, this is not about market access. It is about having an external anchor for our policies. It is about importing discipline from abroad and making our own liberalization more credible and less reversible."

Con esta frase que parece sacada de alguno de mis posts sobre la apertura comercial y la importación de instituciones, se inicia un post de Dani Rodrik, el economista de la Universidad de Harvard especializado en aspectos de economía política del comercio internacional. La frase puede traducirse así: "Ud. no entiende el punto; no se trata de tener acceso al mercado (de EEUU). El punto es tener un ancla externa para nuestras políticas. Se trata de importar disciplina del exterior y de hacer nuestra apertura (comercial externa) más creíble y menos reversible."

Esta es la contundente respuesta que habría recibido Rodrik de parte de un funcionario centroamericano que negociaba el CAFTA (TLC entre América Central y EEUU), después de haber escuchado a Rodrik minimizar los beneficios que podía obtener su país del acceso al mercado de azúcar norteamericano. En concreto, Rodrik habría repetido que el TLC no iba a afectar los intereses de los productores azucareros de EEUU ya que se estima que las importaciones de América Central no superarán en un año la producción norteamericana de un día.

En su post, Rodrik hace luego una distinción entre buenas y malas disciplinas importadas del exterior. Se refiere, por caso, a la firma de un acuerdo bilateral de libre comercio o de un programa con el FMI. Y señala que para algunas corrientes políticas este tipo de acuerdos representa una abdicación de la soberanía nacional, algo anti-democrático, que debería evitarse. Mientras que para muchos economistas y politólogos tales compromisos son nada más que formas de "delegación" por medio de las cuales la autoridad política cede alguna autonomía a cambio de un bien mayor; por ejemplo, una delegación de facultades extraordinarias del Congreso al Poder Ejecutivo, que no es muy distinta a una delegación a una autoridad externa y que debería verse como una prerrogativa igualmente democrática.

A continuación, Rodrik argumenta que la disciplina externa puede conseguirse de maneras defendible y no defendible. La manera es defendible cuando permite resolver un problema de "inconsistencia temporal"; es decir, cuando le permite a un gobierno asegurar el futuro de una apertura comercial o un superávit fiscal. La manera no defendible ocurriría cuando el gobierno pretende bloquear cualquier reforma que la oposición política interna quisiera realizar en el futuro.

Hace poco comenté otro post de Rodrik, que contenía una crítica muy floja a la visión de Arnold Harberger sobre la relación entre la prima de riego-país y la acumulación de capital en América Latina. Este profesor de Harvard me resulta un ingenuo. Le vendría muy bien vivir algunos años en las trincheras del subdesarrollo.

¿Cómo se distingue una importación de disciplina defendible de una no defendible en países como Argentina, Bolivia o Ecuador? Creo que no hay forma. La gran fuente de inconsistencia temporal en estos países radica en el hecho de que los gobiernos de izquierda generalmente pretenden arrumbar lo que hicieron sus predecesores de derecha en arranques de infantilismo política o demagogia. El progreso de países como Chile, desde que llegó la Concertación Democrática al poder, y Brasil y Uruguay, desde que llegaron los presidentes Da Silva y Vázquez, respectivamente, se funda en el hecho de que estos tres gobiernos de izquierda apreciaron y respetaron las políticas que habían puesto en práctica los anteriores gobiernos de derecha. En España pasó lo mismo en las transiciones del gobierno conservador de Adolfo Suárez al progresista de Felipe González y luego al conservador de José M. Aznar.

Importar disciplina comercial externa es algo bueno porque alienta la inversión directa en el país, tanto extranjera como nacional, en vista de la baja probabilidad de que el acuerdo sea revocado por el siguiente gobierno. Por lo demás, esta clase de acuerdos no se cocina entre gallos y media noche. Exigen un prolongado trámite de discusión y la formación de coaliciones en el Congreso para su aprobación, y así adquieren, por tanto, el carácter de políticas de estado democráticamente consensuadas. A decir verdad, no termino de entender el punto de Rodrik.

octubre 6, 2007

Otro pronóstico 2008

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 1:29 pm

A fines de septiembre, Mario Teijeiro hizo circular entre un grupo de conocidos su pronóstico para la economía argentina en 2008. Su artículo tiene dos partes: diagnóstico y pronóstico. Los pronósticos coinciden, en lo básico, con los que publiqué aquí el mes pasado. En cuanto al diagnóstico, Teijeiro tiene una forma especial de entender el funcionamiento de la economía argentina que, aunque no es incorrecta, yo no comparto.

Mario Teijeiro es un economista entrenado en la Universidad de Chicago, fue profesor de Teoría Monetaria y es profesor de Finanzas Públicas y uno de los principales expertos en cuestiones fiscales del país. Es también un conocedor y un admirador de la experiencia chilena. En abril de 2001, de paso por mi oficina, me pronosticó sin preámbulos que se venía una "crisis bíblica". Tomo muy en serio su opinión.

I Diagnóstico

Las vulnerabilidades del programa económico han aumentado como consecuencia de un crecimiento descontrolado del gasto público -que ha borrado el superávit fiscal- y de una política salarial que ha erosionado la competitividad y reducido -hasta casi eliminar- el superávit de cuenta corriente. La desinversión en los servicios privatizados ha agotado los márgenes de maniobra y la inflación real ronda el 20%. Después de las elecciones de Octubre, ¿continuará el desborde salarial y del gasto público o veremos un programa de ajuste?

El origen de la vulnerabilidad

A partir del 2004, el gobierno del Presidente Kirchner comenzó una etapa distribucionista del programa económico, caracterizada por aumentos salariales por decreto, convenciones colectivas apañadas desde el gobierno y aumentos extraordinarios del gasto público. Como consecuencia de estas políticas, la situación fiscal consolidada se deterioró desde un superávit global de 3.7% del PBI en el 2004 a aproximadamente equilibrio en el 2007. Los salarios han acumulado aumentos de alrededor del 75% en los últimos tres años, mientras el tipo de cambio apenas aumentó un 10%. El resultado ha sido una pérdida importante de competitividad, por lo que no resulta sorprendente que el superávit de cuenta corriente, que era de 3.3% en 2004 se vaya a reducir a aproximadamente 0.8% del PBI en el 2007. Los desbordes salariales han coexistido con congelamiento o aumentos mínimos de las tarifas de los servicios, lo que ha restado márgenes para la inversión, obligando repetidamente al racionamiento del servicio eléctrico.

El ajuste necesario

Lo más positivo que puede decirse de la situación actual es que todavía no estamos con déficits fiscales y externos de imposible financiamiento que nos lleven irremediablemente a una próxima explosión. Pero de continuar las políticas distribucionistas del 2007 podrían aparecer déficits fiscales y externos que fuercen a un ajuste traumático. Por esta razón, en una hipótesis de mínima, el ajuste necesario debería consistir en moderar el aumento del gasto público para que éste no crezca más que la recaudación, moderar los aumentos salariales para que sean coherentes con la tasa de devaluación y los aumentos de productividad y ajustar las tarifas de servicios para moderar la demanda y proveer los fondos necesarios para la inversión.

El ajuste conveniente

Lo negativo de la situación actual es que los equilibrios "gemelos" (fiscal y externo) se están sosteniendo gracias a una situación de precios extraordinarios de exportación, que ha permitido un crecimiento notable de las exportaciones y de la recaudación fiscal. Si estas condiciones extraordinarias desaparecieran, estaríamos con importantes déficits fiscales y externos que conducirían a un ajuste severo y traumático. Por otro lado, la abundante liquidez internacional ha permitido hasta ahora la renovación de vencimientos de deuda, pero estos vencimientos son crecientes en los próximos años y su refinanciamiento se complicaría si las condiciones financieras internacionales se deterioraran y la situación fiscal no mostrara solvencia.

Una actitud prudente aconsejaría entonces rehacer los superávits perdidos, para estar preparados para una eventual desmejora de los precios internacionales y de la liquidez internacional. Pero claro, un ajuste importante requiere devaluar y ajustar más agresivamente las tarifas públicas, mientras se moderan los aumentos salariales. Deshacer los excesos distribucionistas de los últimos años sería una operación políticamente delicada, ya que se podría desatar una puja distributiva que descontrole la inflación.

El contexto político

Pasadas las urgencias electorales del 2007, los intereses políticos de la pareja presidencial deberían coincidir con un ajuste que reestablezca los superávits perdidos. Si CK gana cómodamente las elecciones –como aparentemente sería el caso- las urgencias de consolidar el poder habrán quedado atrás y el nuevo objetivo sería contar con una economía a prueba de crisis internacionales que soporte un plan de largo plazo de presidencias alternadas.

Los intereses políticos del matrimonio Kirchner coincidirían también con los de su apoyo empresario, la UIA, cuyos miembros están ansiosos de restaurar la rentabilidad perdida en los últimos tres años de distribucionismo. Ajuste fiscal, mayor inversión en infraestructura y un tipo de cambio competitivo son objetivos que necesitan ser fortalecidos desde la óptica de los intereses industriales.

Pero los eventuales ajustes de tarifas y tipo de cambio, junto con una contención de los aumentos de salarios, no es un cóctel que sea del agrado de los dirigentes sindicales. Los recientes desencuentros emocionales de Moyano y el matrimonio Kirchner seguramente tienen que ver con el deseo de la pareja presidencial de tener un interlocutor sindical moderado que comprenda y se adapte a las necesidades de la nueva etapa política.

El contexto internacional

La sensibilidad de la economía argentina a la situación internacional ha sido y es evidente. Es por ello que la crisis inmobiliaria e hipotecaria que se ha producido en los países desarrollados despierta temores que se trate de la punta del iceberg de una crisis generalizada que acabe con el auge mundial, desplome el precio de las commodities y empeore las condiciones financieras para los países emergentes.

La probabilidad de que esto ocurra divide a los economistas entre quienes creen que la situación de los últimos años ha sido un típico ciclo de auge que está llegando a su fin, y aquéllos (entre los que me cuento) que creen que hay factores estructurales que explican una tendencia de crecimiento mayor de la economia mundial en la cual caben las desaceleraciones de países específicos pero no las recesiones bruscas y generalizadas.

La ventaja de esta crisis es que se origina en los países desarrollados, que tienen las espaldas anchas como para apoyar a sus sistemas financieros y evitar la propagación de crisis incipientes. El hecho es que por ahora la crisis hipotecaria ha afectado sólo marginalmente a los mercados financieros emergentes e incluso los precios de las commodities han continuado en aumento.

II Pronósticos

Los escenarios del 2008

La primera hipótesis para el 2008 es que continuaremos con las inconsistencias recientes, esto es, aumentos de salarios y de gasto público que exceden el crecimiento de la recaudación y la devaluación, profundizando los desequilibrios. Este el camino que siguieron otroras experiencias populistas que terminaron en profundas crisis. Se trata -en mi opinión- del escenario menos probable (10%), pues no coincidiría con los intereses políticos de mediano plazo de la pareja presidencial.

Cristina Kirchner está insistiendo en la necesidad de una mesa de concertación postelectoral. El acuerdo que pretende puede tener un objetivo de mínima (segunda hipótesis), que consistiría en evitar el deterioro fiscal y externo; o un objetivo de máxima (tercera hipótesis), que supondría reconstruir los superávits perdidos y superar las restricciones energéticas. El ajuste del 2008, ¿se limitará a evitar un daño mayor o procurará revertir el daño ya hecho?

Desde el punto de vista político resultaría más fácil detener el daño que revertirlo. No es lo mismo presionar a la dirigencia sindical para que acepte que los salarios se limiten a mantener su poder adquisitivo, que presionarla para que tolere una caída del salario real asociada con una devaluación competitiva y aumentos importantes de tarifas. Por esta razón se trata de la hipótesis más probable (50%).

Pero convivir con el ajuste de mínima no es garantía de sostenibilidad y la vulnerabilidad podría manifestarse en el momento político más inoportuno. Por esta razón un ajuste más significativo (la tercera hipótesis) tiene una probabilidad significativa (40%). Para la óptica presidencial no habrá momento más oportuno para aumentar las tarifas y restaurar los superávits gemelos que inmediatamente después de las elecciones.

Una devaluación del peso y un ajuste significativo de tarifas serían ingredientes esenciales para rehacer los superávits. ¿Cómo venderlos políticamente y evitar los riesgos de inflación en ascenso por puja distributiva? Es probable que los aumentos de tarifas se hagan con un elevado componente de “tarifa social”, esto es, con aumentos reducidos para las familias de bajos ingresos. ¿Y los precios de los alimentos tras una devaluación? Si los precios agrícolas super extraordinarios de estos días persistieran en los próximos meses, el gobierno contaría con un margen de maniobra inesperado, que sería realizar una devaluación compensada con mayores derechos de exportación al sector agropecuario. Los industriales quedarían contentos con un tipo de cambio más competitivo, el gobierno aumentaría su recaudación y recompondría el superávit fiscal y el sindicalismo morigeraría los reclamos salariales -que no deberían exceder el 10% si se pretende evitar una escalada de la inflación- a cambio de la contención de los precios de los alimentos y de las tarifas para los usuarios de bajos ingresos. El pato de la boda de la concertación seria -una vez más- el sector agropecuario.

Ninguno de los escenarios augura una reducción de la inflación en 2008. La importante diferencia entre ellos es sin embargo cuán vulnerable quedaría la economía frente a shocks internacionales inesperados.

Powered by WordPress. Implementado por DigiKol