El miércoles 20 de mayo se relanzó The University of Chicago Alumni Club en Argentina. El Club cuenta con el reconocimiento oficial de la Universidad de Chicago y una buena cantidad de graduados en las más variadas disciplinas. Hubo un cocktail y tuve el honor de ser el primer orador de una larga serie de encuentros con el fin de tratar distintos temas y fortalecer los vínculos de amistad entre los graduados argentinos y entre éstos y nuestra alma máter. Hablé sobre las perspectivas económico-políticas de nuestro país. Sigue una síntesis de lo que dije.
Cuando uno habla de teoría económica puede prescindir olímpicamente de la política. No así cuando uno habla de política económica. Es imposible evitar las consideraciones y los pronósticos políticos cuando se pretende armar escenarios económicos relevantes. Por tal razón me voy a tomar algunas libertades en tal sentido. La exposición se divide en tres partes: a) La coyuntura; b) Los próximos doce meses, y c) Después de mediados de 2010.
La coyuntura
El seguimiento de la coyuntura macroeconómica exige tres cosas: un buen modelo, oficio para interpretar los resultados del modelo y series estadísticas confiables para alimentar el modelo. Hasta diciembre de 2006, las series estaban disponibles en las páginas web de las oficinas económicas del gobierno nacional a costo cero. Eran publicadas con puntualidad, eran largas, estaban preparadas por profesionales especializados que usaban un método común y tenían la cobertura necesaria. Desde la intervención del INDEC en enero de 2007, hay que salir a comprarlas a las consultoras privadas. No son largas, se concentran en pocas variables y no hay garantía de que sean consistentes entre sí. El gobierno ha interrumpido el suministro de un bien semi-público esencial, por el cual la población sigue pagando impuestos.
Según las series que circulan en el mercado, la economía argentina entró técnicamente en recesión en abril pasado, tras acumular dos trimestres seguidos de caída del PBI respecto de igual período del año anterior. En el cuarto trimestre de 2008, la caída fue de 2.5%; en el primero de 2009, de 4% y en abril llegó a 6%. No creo que la causa de la recesión sea la caída del precio de los commodities de exportación; después de todo, la soja cotiza en la actualidad cerca del promedio del año pasado. Seguimos teniendo buenos precios.
Creo que la causa fundamental de la recesión es la brutal suba de la prima de riesgo-país desde la intervención del INDEC. La prima saltó de 180 puntos básicos en enero de 2007 a 1.900 en marzo de 2009. Tamaña disparada ha provocado una fenomenal reasignación de cartera desde activos (depósitos, bonos, acciones) bajo jurisdicción argentina a activos bajo jurisdicción extranjera. Según estimaciones fiables, la fuga de fondos desde octubre de 2007 alcanza a u$s 37.000 millones. Esto equivale a casi un 6% del PBI argentino. La fuga de capitales desinfla el globo de la demanda agregada y a los pocos meses repercute en la producción. Note que la fuga explicaría por sí sola la recesión argentina.
Tengo la impresión de que la prima de riesgo-argentino no bajará de 900 o 1.000 puntos básicos una vez que se estabilice la situación financiera mundial. Con esto quiero señalar que, limpia de la crisis internacional, la prima se mantendría unos 700 puntos por encima de la prima de enero de 2007. Estos 700 puntos representan el riesgo-K de expropiación, estatización o desastre político. Dicho plus no desaparecerá hasta que el factor K salga de escena. Hasta que Kirchner abandone el poder. (Note que la prima brasileña ya ha caído a 300 puntos, que vuelven a entrar capitales al vecino país y que el real se ha apreciado de 2.5 por dólar a 2.0 en las últimas semanas. Ni el BCRA ni la UIA parecen haber reparado en este hecho.)
A pesar de la gran fuga de capitales y la fuerte recesión, la inflación no cede. Entre abril de 2008 y abril de 2009 fue del 20%, casi la misma que en 2007 y 2008. ¿Por qué causa no cede? Porque mientras en 2007 y 2008 el dólar se mantenía fijo, entre abril de 2008 y abril de 2009, el dólar ha trepado un 18%. Esto significa que sin devaluación la inflación argentina sería bajísima.
De acuerdo con la opinión de la casi totalidad de los consultores económicos, transitamos en estos meses lo peor de la recesión. Para el FMI, la recesión este año sería de 1.5% (no quiere trifulca con el gobierno); para C. Loser y F. Sturzenegger, que hablaron días atrás en un acto del gobierno de la Ciudad, andaría entre 2% y 3%, y para M. Broda, entre 4% y 6%. Hay virtual consenso con respecto a que la crisis financiera internacional tocaría fondo en el tercero o cuarto trimestre de 2009 y a que la economía mundial iniciará una modesta fase expansiva en el cuarto trimestre de 2009 o el primero de 2010. El año que viene el PBI argentino acompañaría la expansión mundial con un aumento de entre 0.5% y 1.5%.
Los próximos doce meses
El pronóstico económico de los próximos doce meses es, sin embargo, terriblemente incierto. Por un lado, el gasto público registra literalmente el nivel más elevado de la historia. El año pasado cerró en 31% del PBI, contra un promedio de 23% en el período 1977-2002, y contra 23% en 2002. Kirchner se las ingenió para aumentarlo en 8 puntos en seis años. Rompió los récords de Martínez de Hoz y de Menem y lo hizo con un dólar fijo, igual que ellos. Kirchner nos corre por izquierda y nos miente por derecha en más de un sentido.
Cerrado al acceso a los mercados de capitales local e internacional por los defaults no resueltos (hold outs y Club de París), el default del INDEC sobre los bonos en pesos indexados y la estatización de las AFJP, y con la presión tributaria en un pico histórico y sin voluntad de contener el gasto público, sólo le queda el camino de la expropiación por la vía ordinaria (devaluación sostenida) y la vía extraordinaria (estatización del comercio exterior, confiscación de silos bolsa y cajas de seguridad). Son las decisiones que puede tomar un gobierno desesperado y sin límites, que finalmente se irá.
Por otro lado, el futuro político del país depende de los resultados en dos provincias de las elecciones legislativas del 28 de junio. Esas elecciones podrían pre-determinar a las elecciones presidenciales de 2011. Tal es su importancia.
Si Reutemann ganara en forma contundente una banca de senador en la provincia de Santa Fe, como se prevé, es muy probable que sea cabeza de la fórmula presidencial del PJ, en asociación con liberales, conservadores y el resto de la centro-derecha, en las elecciones de 2011. Binner quedaría a un costado del camino y Macri le cedería el puesto. Romero, Busti y Schiaretti lo respaldan. Los gobernadores peronistas de las provincias chicas (Gioja y Das Neves) no tardarán en darse cuenta de que no tienen opción. Entonces, si Reutemann lo deseara, y ha dicho que así es, será el candidato de la centro derecha y el próximo presidente de la Nación. Desde la gran elección de Macri en 2007, el péndulo de la política nacional se mueve hacia la derecha, como se movió hacia la izquierda a partir de la gran victoria de Fernández Meijide en 1997, en la provincia de Buenos Aires.
Si Kirchner ganara de manera poco clara una banca de diputado en la provincia de Buenos Aires, deberá cohabitar con la oposición a partir de julio. Tendrá minoría en la cámara de Diputados y quizá también en el Senado desde diciembre, y perderá los superpoderes. ¿Qué hará? Es nuestra duda. ¿Aguantará hasta diciembre de 2011?
Después de mediados de 2010
A mediados de 2010 sabremos el final de esta apasionante historia. Un escenario es Kirchner en cohabitación, en acuerdos con el FMI para evitar un default y aplicando medidas ortodoxas para contener el gasto público. Otro es un llamado anticipado a elección presidencial administrado por Kirchner. Y otro podría ser un gobierno de transición sin Kirchner haciendo lo que Kirchner debió hacer.
Soy optimista más allá de 2010 porque:
a) La mejora de los precios de las commodities parece un fenómeno permanente en virtud de la emergencia de las economías china e india. Pero sobre todo soy optimista porque,
b) El péndulo de la opinión pública se correrá a la centro-derecha en la década que viene.
c) Todos los países del continente americano que miran o tienen costas al Pacífico, salvo Ecuador, firmaron o están por firmar acuerdos de libre comercio con EEUU. Pronto la ola dará vuelta por el Cabo de Hornos, bañará el Uruguay, salpicará el Paraguay y Argentina quedará cercada.
d) Chile, Uruguay y Brasil, que históricamente siguieron o anticiparon los pasos de Argentina, tienen sistemas políticos bipartidistas estables. La política regional influye. No hay motivo valedero que nos condene a deambular eternamente en las internas peronistas. Por las razones que desarrollé en otro post, creo que en la próxima década la democracia argentina se parecerá cada vez más a las de nuestros vecinos más desarrollados.
La próxima década me entusiasma. Puede concretarse el despegue que vaticino hace tiempo. Espero no equivocarme.