La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

Septiembre 30, 2009

Esperanza uruguaya

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 11:33 am

El ex presidente uruguayo Lacalle busca nuevamente la presidencia oriental como candidato del Partido Blanco. Lidera las encuestas por escaso margen sobre José Mujica del oficialista Frente Amplio (37% de la intención de voto vs. 35.5%). El tercer candidato en orden de intención de voto es el que presenta el partido Colorado (16%). Como se espera que en la segunda vuelta, a realizarse en noviembre, la mayoría de los colorados opten por el candidato blanco, Lacalle sería el próximo presidente del vecino país.

Hace muy poco Lacalle declaró que pretendía transformar a Uruguay en una mezcla de Roterdam y Luxemburgo; es decir, una combinación de un gran puerto internacional y un paraíso de seguridad jurídica para las inversiones. La frase me conmovió. Después de Juan B. Alberdi y Domingo F. Sarmiento, no recuerdo a político argentino que haya pronunciado una frase-concepto de tanto alcance. O porque escapa al radio de la imaginación de las generaciones que gobiernan el país desde hace un siglo o porque carecen del coraje para pronunciarse a favor de algo que pudiera sonar impopular.

Lacalle dice que el presidente Tabaré Vázquez desperdició una gran oportunidad al rechazar el TLC que le ofreció el ex presidente Bush. Cree que le será difícil a Uruguay que EEUU le abra la puerta de nuevo en este sentido. Aunque cabe aclarar que si bien Obama no apoyaría el ALCA tampoco se opondría a los acuerdos bilaterales, como el que tiene pendiente con Colombia.

Ojala Lacalle gane las elecciones y Uruguay pueda firmar un tratado amplio de libre comercio con EEUU, además de tratados con otros países importantes. (No me sorprendería que si Mujica fuera el elegido, con algunas vueltas y como quien no quiere la cosa, también busque firmarlo; si bien en este caso el pronóstico es todavía más incierto.) Un TLC con EEUU transformaría a Uruguay en un oasis similar a Chile en menos tiempo; lo transformaría en un buen lugar para llevar una vida civilizada y de progreso.

No deje de leer el notable post sobre la orientación de la política internacional uruguaya que se publica en el Qki blog (el blog de Lacalle presidente). ¿Leyó algo similar, alguna vez, en un blog, poster o declaración de campaña de un candidato presidencial argentino?

Septiembre 24, 2009

Krugman vs. Chicago

Filed under: Académica — Jorge Avila @ 5:47 pm

El gran Paul Krugman, mente brillante, teórico innovador, incansable polemista, el mejor de mi generación y justo ganador del Premio Nobel de Economía, publicó el pasado 6 de septiembre un notable artículo en The New York Times, el diario más influyente del mundo, del que es columnista regular hace años. El artículo es notable por su fluidez, por sus metáforas, por sus claros ejemplos y por sus comentarios sobre la evolución del pensamiento macroeconómico entre 1975, cuando se impuso en forma arrolladora la visión de los nuevos macro-economistas clásicos (Lucas, Sargent, Wallace y Prescott, entre los conspícuos, y sus sucesores, por ejemplo, Cochrane) y 2007, cuando comenzó la crisis de las hipotecas sub-prime. Pero aporta poco y nada a la comprensión del ciclo económico en general y de la presente recesión en particular. Aparte de ataques personales, se limita a repetir frases hechas sobre “burbujas”, inversores irracionales y comportamiento de manada. Afirma que la crisis sub-prime y la recesión y el fuerte desempleo actuales se deben, en buena medida, a la visión macro-económica que se impuso en el período 1975-2007. Y hace corresponsables a los economistas neokeynesianos porque habrían sido colonizados por los nuevos macroeconomistas clásicos (NMCs).

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El artículo de Krugman ha levantado una gran polémica (vea el blog de Greg Mankiw entre el 10 y el 19 de septiembre). Una cantidad de economistas que están en mejores condiciones que yo para la tarea (viven en EEUU y son profesores de macro-economía en las principales universidades del país) ya le han contestado. Por esta razón me voy a concentrar en las dos principales críticas de Krugman; luego, las comentaré, y después reproduciré extractos del artículo de Krugman y del artículo que John Cochrane, uno de los economistas más criticados por Krugman, le escribió en respuesta.

Krugman enfatiza que la falla básica que condujo a la crisis sub-prime fue la creencia dura, inamovible y soberbia en la hipótesis del mercado eficiente, que fue formulada por Gene Fama en 1971 y revolucionó las teoría de las finanzas privadas. Agrega que a dicha falla de comprensión del funcionamiento de la economía de mercado contribuyó la creencia en la imposibilidad de un equilibrio macroeconómico con subempleo (masivo). Krugman se ocupa de aclarar que Friedman, el líder de la contra-revolución monetarista que arrinconó al keynesianismo en los últimos 40 años, no desestimaba la posibilidad de un equilibrio macro-económico con fuerte desempleo y no descartaba que un aumento del gasto público pudiera aumentar la demanda agregada y atenuar el desempleo. Krugman tiene una disputa con Lucas y sus seguidores. Acusa a los NMCs de haber radicalizado al monetarismo hasta desvirtuarlo y ridiculizado el keynesianismo. (Krugman estudió en MIT y enseña en Princeton, dos universidades neokeynesianas.) O sea que en esta disputa hay un conflicto de visiones económicas y una historia de agravios personales, ciertos o imaginarios. Krugman pasó toda su vida profesional en el “bando derrotado”; cree que ha llegado el momento de la revancha.

Con el objeto de refutar la hipótesis del mercado eficiente cita la caída de 48% que experimentó la Bolsa de Nueva York en el período 1973-74 a raíz del primer shock petrolero. Sobre la base de este y otros ejemplos llega al extremo de proponer una “administración centralizada de la acumulación de capital”. Cochrane es la persona más autorizada para responder a esta crítica (además de ser un NMC, es yerno de Fama y tiene su oficina en la Booth School of Business de la U. de Chicago al lado de la de Fama), y así lo ha hecho en el artículo al que hice referencia arriba. La hipótesis del mercado eficiente es una aplicación de la hipótesis de expectativas racionales; dice que el precio de mercado de un activo (acciones, inmuebles) es la mejor valuación del activo puesto que el mercado hace un uso eficiente de la información disponible. Si la información cambia, el precio del activo tiene que cambiar pues el mercado, compuesto por personas que no conocen el futuro, sólo puede procesar la información disponible. El mensaje de la hipótesis del mercado eficiente es justamente que los precios de los activos describen una trayectoria de altibajos (random walk) intrínsecamente impronosticable. Pero Krugman argumenta que aquella gran caída de la Bolsa, como la actual, refuta la hipótesis. Esto demuestra por qué Krugman ganó el Premio Nobel por una contribución (microeconómica) a la teoría pura del comercio internacional y no por un aporte original a la macroeconomía.

Suponga una economía en equilibrio; sométala a un shock como el de entonces: una cuadruplicación del precio de un insumo básico como el petróleo; pregúntese cómo reaccionarán los tenedores de acciones de la industria automotor, de acciones de bancos que han financiado la compra de autos y otros bienes durables de consumo, de acciones de refinadores y distribuidores de combustibles, de acciones de la industria del transporte, etc. Pues bien, la reacción de los tenedores de acciones dependerá de varios interrogantes sobre los cuales la información es poca o ninguna: la duración del shock, la intensidad del shock, el tipo y la intensidad de la política económica compensatoria de EEUU y de otras potencias, si es que se adoptara alguna, que puede ser fiscal, monetaria o una combinación de ambas, cada una con sus propias y diversas consecuencias, además de la eficiencia del modelo macroeconómico del que salen los pronósticos a medida que se lo carga con los datos sobre duración e intensidad del shock y tipo e intensidad de la política económica. En conclusión, la volatilidad del precio de los activos no es una refutación válida de la hipótesis del mercado eficiente. Esta hipótesis no pronostica estabilidad sino fluctuaciones. No se puede impugnar a la economía de mercado por no prever el futuro y por no disponer de un modelo eficiente para explicar y pronosticar la variada sucesión de shocks a los que está sometida. Con respecto a su idea de una “administración centralizada de la acumulación de capital”, Krugman no me deja alternativa. En su afán de presentarse como el nuevo salvador del capitalismo, en obvia imitación de su admirado Keynes, debo decir que delira. ¡Cómo se nota que Krugman ha pasado su vida entre los algodones de Nueva Inglaterra, una de las regiones más civilizadas y ricas del mundo! En Nueva Inglaterra la vida es eficiente y segura, el polo opuesto a la vida de trincheras de Argentina, un país groseramente subcapitalizado por ser el paraíso del tipo de administración centralizada de la inversión que él desea para EEUU.

Sobre la imposibilidad de un equilibrio macroeconómico con subempleo masivo no le reprocho nada. Me animo a decir que su acusación es válida. Ya conté del chasco que experimenté al llegar a la Universidad de Chicago esperando estudiar macroeconomía y, en lugar de macro-economistas, me topé con economistas de equilibrio general que investigaban problemas macroeconómicos como podrían haber investigado temas de finanzas públicas o privadas o temas laborales. Un macro-economista es un bicho distinto a un micro-economista. Parte de un interrogante elemental: cómo es posible que una economía de precios flexibles caiga en recesión con subempleo. Le intriga el impacto de la incertidumbre (business confidence para Keynes, riesgo-país para nosotros) sobre el equilibrio agregado. Le interesa la historia y el papel de las instituciones. Yo no cuestiono el uso de la matemática avanzada; obliga a ser preciso en los supuestos y en la cadena de razonamiento. El problema, como bien apunta Krugman, estriba en que “los nuevos macro-economistas clásicos dejaban la impresión de no tener idea acerca de qué se trataba la economía keynesiana”. Esto es lo grave. El mensaje de Keynes es importante.

Siguen algunos párrafos del artículo de Krugman que me parecen muy bien logrados. El primero se refiere a la gravitación de la matemática avanzada en la formulación de modelos macroeconómicos. El segundo es un brillante ejemplo sobre cómo se crea una deficiencia de demanda agregada y la recesión que le sigue. El tercero presenta una distinción interesante de la profesión entre saltwater economists (economistas de agua salada) y freshwater economists (economistas de agua dulce).

As I see it, the economics profession went astray because economists, as a group, mistook beauty, clad in impressive-looking mathematics, for truth. Until the Great Depression, most economists clung to a vision of capitalism as a perfect or nearly perfect system. That vision wasn’t sustainable in the face of mass unemployment, but as memories of the Depression faded, economists fell back in love with the old, idealized vision of an economy in which rational individuals interact in perfect markets, this time gussied up with fancy equations. The renewed romance with the idealized market was, to be sure, partly a response to shifting political winds, partly a response to financial incentives. But while sabbaticals at the Hoover Institution and job opportunities on Wall Street are nothing to sneeze at, the central cause of the profession’s failure was the desire for an all-encompassing, intellectually elegant approach that also gave economists a chance to show off their mathematical prowess.

This co-op, whose problems were recounted in a 1977 article in The Journal of Money, Credit and Banking, was an association of about 150 young couples who agreed to help one another by baby-sitting for one another’s children when parents wanted a night out. To ensure that every couple did its fair share of baby-sitting, the co-op introduced a form of scrip: coupons made out of heavy pieces of paper, each entitling the bearer to one half-hour of sitting time. Initially, members received 20 coupons on joining and were required to return the same amount on departing the group. Unfortunately, it turned out that the co-op’s members, on average, wanted to hold a reserve of more than 20 coupons, perhaps, in case they should want to go out several times in a row. As a result, relatively few people wanted to spend their scrip and go out, while many wanted to baby-sit so they could add to their hoard. But since baby-sitting opportunities arise only when someone goes out for the night, this meant that baby-sitting jobs were hard to find, which made members of the co-op even more reluctant to go out, making baby-sitting jobs even scarcer. . . In short, the co-op fell into a recession.

Meanwhile, saltwater economists, who had comforted themselves with the belief that the great divide in macroeconomics was narrowing, were shocked to realize that freshwater economists hadn’t been listening at all. Freshwater economists who inveighed against the stimulus didn’t sound like scholars who had weighed Keynesian arguments and found them wanting. Rather, they sounded like people who had no idea what Keynesian economics was about, who were resurrecting pre-1930 fallacies in the belief that they were saying something new and profound.

Ahora siguen algunos párrafos del artículo de Cochrane que me parecen notables. En el primero le explica a Krugman que el problema no es el derrumbe del precio de los inmuebles sino la crisis bancaria. En el segundo le explica que la política monetaria ha cambiado radicalmente. En el tercero dice que Krugman ha cambiado de profesión.

Paul, there was a financial crisis, a classic near-run on banks. The centerpiece of our crash was not the relatively free stock or real estate markets, it was the highly regulated commercial banks. A generation of economists has thought really hard about these kinds of events. Look up Diamond, Rajan, Gorton, Kashyap, Stein, and so on. They’ve thought about why there is so much short term debt, why banks run, how deposit insurance and credit guarantees help, and how they give incentives for excessive risk taking.

Krugman doesn’t even have anything to say about the Fed. Ben Bernanke did a lot more last year than set the funds rate to zero and then go off on vacation and wait for fiscal policy to do its magic. Leaving aside the string of bailouts, the Fed started term lending to securities dealers. Then, rather than buy treasuries in exchange for reserves, it essentially sold treasuries in exchange for private debt. Though the funds rate was near zero, the Fed noticed huge commercial paper and securitized debt spreads, and intervened in those markets. There is no “the” interest rate anymore, the Fed is attempting to manage them all. Recently the Fed has started buying massive quantities of mortgage-backed securities and long-term treasury debt. Monetary policy now has little to do with “money” vs. “bonds” with all the latter lumped together. Monetary policy has become wide-ranging financial policy. Does any of this work? What are the dangers? Can the Fed stay independent in this new role? These are the questions of our time. What does Krugman have to say? Nothing.

Most of all, Krugman isn’t doing his job. He’s supposed to read, explain, and criticize things economists write, and real professional writing, not interviews, opeds and blog posts. At a minimum, this style leads to the unavoidable conclusion that Krugman isn’t reading real economics anymore. (…) Alas, to Krugman, as to far too many ex-economists in partisan debates, economics is not a quest for understanding. It is a set of debating points to argue for policies that one has adopted for partisan political purposes. “Stimulus” is just marketing to sell Congressmen and voters on a package of government spending priorities that you want for political reasons. It’s not a proposition to be explained, understood, taken seriously to its logical limits, or reflective of market failures that should be addressed directly.

(No traduje del inglés al castellano porque la tarea insume tiempo. Supongo que quien esté interesado en este debate lee inglés fluidamente. De todas formas, me ofrezco a traducir alguna frase a quien, después de consultar el diccionario, no logre entender un argumento. ¡Feliz primavera!)

Septiembre 22, 2009

K afuera, IED adentro

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 3:39 pm

Ayer estuve en el programa de TV Asteriscos, que conduce el periodista José Calero y que se ve por el canal Metro. Dije una cantidad de cosas que no sorprenderán a quienes me conocen. Entre ellas, que en Argentina no habrá recuperación en serio de la economía hasta que vuelvan las inversiones externas directas, que en los últimos diez años han preferido orientarse a Brasil, Chile, Perú, Colombia e incluso Uruguay. ¡Qué contraste! En la primera mitad de la década de 1990, en pleno proceso de privatización, nuestro país atraía casi tanto como México, que ingresaba al Nafta. El problema es que la primera condición para convertir a Argentina en un campo atractivo para la IED (obras de infraestructura pública, industria, banca, servicios) es que se vaya Néstor Kirchner. ¿Quién invertiría un dólar en un país sometido al arbitrio de un hombre que se ha graduado de violador serial de contratos y derechos de propiedad? Hacé click aquí para leer la entrevista.

Septiembre 15, 2009

Financiamiento inflacionario

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 3:14 pm

Una periodista de un diario financiero me pregunta si cabe la posibilidad de que la Tesorería de la Nación esté cubriendo parte de sus gastos por medio del impuesto inflacionario. Debo decir que escucho rumores en tal sentido hace meses. No puedo asegurar nada, sin embargo, porque no sigo las cuentas públicas. Y hay que ser medio baqueano para saber cómo y cuándo el BCRA emitiría para financiar a la Tesorería a la manera de la década de 1970-1980.

Lo único que puedo decir es que en el último año el BCRA subió el tipo de cambio un 27%. Este hecho ha puesto en marcha un aumento potencial del 27% del nivel de precios. En otras palabras, dicha devaluación va a generar una inflaciona adicional de 27 puntos porcentuales, que se manifestará no bien se frene la recesión o comience la recuperación económica. No hay que olvidar que devaluar un 27% equivale a emitir moneda sin respaldo por un 27% (de la base monetaria).

No puedo afirmar que el BCRA está emitiendo dinero para financiar en forma directa a la Tesorería. Sí puedo afirmar que la está financiando en forma indirecta. Porque cuando se devalúa el peso se cobra el impuesto inflacionario, y caben dos posibilidades: a) que la recaudación quede capitalizada en el balance del BCRA o b) que la recaudación sea transferida a la Tesorería en concepto de utilidades del BCRA. Creo que lo último es lo que se viene haciendo en los últimos meses.

Historia & Pobreza

Filed under: Académica — Jorge Avila @ 2:38 pm

El lunes 14 de septiembre de 2009, las Fundaciones Naumann, Atlas 1853 y Libertad y la Red Liberal de América Latina ofrecieron el seminario Crear prosperidad para reducir la pobreza en América Latina; mayor libertad, menor intervención; una visión desde la Economía de Mercado. Formé parte del primer panel, en compañía de Martín Krause y Roberto Cachanosky. Cada panelista debía presentar su visión en 5 minutos, debatir con los copanelistas durante 30 minutos y responder preguntas del público durante 15 minutos. La escasez del tiempo y la severidad del cronograma me obligaron a una exposición que tal vez resulte demasiado compacta.

Una visión en la historia: ¿mayor libertad es mayor prosperidad?; ¿ha ayudado a reducir la pobreza?

Voy a dividir mi intervención en cuatro partes. La introducción, dos instantáneas históricas y la conclusión.

Introducción: Como no soy un economista laboral ni un experto en pobreza, sino más bien un macro-economista, voy a concentrarme en la variable ingreso per cápita. Un sostenido aumento del ingreso per cápita implica una sostenida reducción de la pobreza. Recalco dos palabras: el adjetivo sostenido y el sustantivo pobreza. Subrayo que me estoy refiriendo a períodos de crecimiento de al menos dos o tres décadas, y que una reducción de la pobreza no es lo mismo que una reducción de la desigualdad en la distribución del ingreso. Quizá lo último sea un lujo.

Primera instantánea: De acuerdo con el historiador económico Douglass North,[1] que recibió el Premio Nobel de Economía en 1993, la primera experiencia de crecimiento sostenido del ingreso per capita en la historia de la humanidad tuvo lugar en los primeros doscientos años de la era cristiana, bajo el Imperio Romano. Se desarrolló entonces un sistema completo de derecho civil fundado en el derecho de propiedad individual de los recursos de producción y de los bienes producidos. Las legiones romanas exportaron el sistema de derecho civil a los restantes países del Mediterráneo, mientras los abrían al libre comercio, imponían una moneda común y barrían la piratería de los mares. Mejoró la seguridad jurídica, cayeron los costos de transacción, aumentó la división del trabajo y creció notablemente el intercambio comercial. Note que el crecimiento sostenido del ingreso per cápita se debió sobre todo a la continua apertura de nuevos mercados; es decir, a las ganancias de la especialización y el comercio.

Segunda instantánea: De acuerdo con North y Thomas, Holanda fue el primer experimento capitalista de Occidente. Hace 400 años definió el derecho de propiedad de la tierra, que hizo posible la compra-venta con seguridad jurídica del principal recurso de producción de la época y moderó las trabas que imponían los sindicatos de artesanos de la industria textil y así el ingreso per cápita aumentó por primera vez en forma sostenida después de la experiencia romana. Hace 300 años Inglaterra sumó al derecho de propiedad de la tierra el de propiedad intelectual (patente sobre innovaciones tecnológicas) y creó tribunales de justicia independientes que hicieron posible que la gran burguesía pudiera recuperar el dinero que le prestaba a la Corona sin riesgo de muerte. Los resultados fueron innovaciones tecnológicas en vapor y transporte marítimo, el surgimiento del principal mercado de capitales del mundo y el inicio de una tendencia de continuo crecimiento del ingreso por habitante.[2] Note que en esta ocasión el crecimiento sostenido del ingreso per cápita se debió sobre todo a la acumulación de capital y el progreso tecnológico.

Conclusión: Además de libertad para reasignar con eficiencia los recursos de producción, hace falta seguridad jurídica para estimular la inversión física y en redes de intercambio. La libertad por sí sola no garantiza la reducción sostenida de la pobreza. Por esto soy partidario de que Argentina firme acuerdos comerciales y de otro orden con superpotencias.

[1] North, D. (1981): Structure and Change in Economic History. W. W. Norton Co. Pág. 109.

[2] North, D. y R. Thomas (1973): The Rise of the Western World (A New Economic History). Cambridge University Press. Cap. 10, 11 y 12 y Epílogo.

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