Acostumbro escribir sobre fenómenos, circunstancias o personas que conozco en forma más o menos directa y personal. Es la única manera de decir algo distinto de lo que se encuentra en los diarios o en la Internet. No es el caso de Paul A. Samuelson. Sin embargo, tanta ha sido su influencia en la formulación moderna de la teoría económica que no puedo no dedicarle un post.

Samuelson murió el pasado 13 de diciembre en su casa de Massachusetts. Desde entonces, han corrido ríos de tinta. Voy a enumerar, en primer lugar, los obituarios que me llamaron la atención y, después, diré qué aspectos de Samuelson me resultan curiosos.
Greg Mankiw, su ex-alumno en el programa de doctorado del MIT, le dedicó un post. Habla de su relación personal con el gran economista, y de cómo terminó por aceptar una propuesta de su sobrino, Larry Summers (actual jefe del Consejo de Asesores Económicos del presidente Obama e hijo de un hermano de Samuelson, también economista, que se cambió el apellido porque le resultaba una carga demasiado pesada), para enseñar en Harvard.
La Universidad de Chicago le dedicó en su revista mensual una muy interesante nota necrológica. Sepa que Samuelson ingresó a esta Universidad a los 16 años de edad y que el 2 de enero de 1932, en una clase en la que se explicaba el ensayo clásico sobre la pobreza y el crecimiento de población de Thomas Malthus, supo de golpe que su vocación era la Economía. Hay dos declaraciones que vale la pena subrayar. Una de James Heckman, Premio Nobel en economía laboral, y otra de Robert Lucas, Premio Nobel en macroeconomía.
"Dentro de 100 años, Samuelson será recordado como un economista de tanto aliento como Adam Smith, como el fundador de la disciplina moderna―un hombre que al permitirle a los economistas hablar con claridad, también les posibilitó encarar problemas más arduos y llegar a respuestas más claras," dijo Heckman.
"Me enamoré de los Foundations," escribió Lucas en una memoria de 2001. "Como otros de mi generación, internalicé su opinión de que si no podía formular matemáticamente un problema en teoría económica, no sabía qué estaba haciendo. Llegué a la conclusión de que el análisis matemático no es una de las muchas formas de "hacer" teoría económica: es la única forma. La teoría económica es análisis matemático. Todo lo demás son dibujos y charla."
The New York Times le dedicó un magnífico artículo de siete páginas, comparable en extensión y calidad al que le preparó a Milton Friedman en 2006. Vale la pena leerlo. Quiero rescatar dos párrafos:
"Mr. Samuelson recibió el Premio Nobel porque transformó su disciplina desde una que rumiaba cuestiones económicas en una que resolvía problemas y contestaba preguntas sobre causa y efecto con rigor y claridad matemática."
"Como estudiante, primero en Chicago y luego en Cambridge, Samuelson había reaccionado, en principio, negativamente a Keynes. ‘Lo que más rechazaba era la noción de que podía haber equilibrio con desempleo’ - que era imposible eliminar algún nivel de desempleo y que tenía que ser tolerado. ‘Invertí los cuatro veranos de mi licenciatura (college) en la costa del Lago Michigan’ porque ‘no tenía sentido buscar trabajo. Ni siquiera me hacía falta hacer un test del mercado laboral ya que tenía amigos que habían ido a pedir trabajo a 350 potenciales empleadores sin conseguir nada en absoluto’."
Valoro especialmente la última observación de Samuelson. Esa comprobación es la que transforma a un economista en un macroeconomista y lo vuelve respetuoso de John M. Keynes.
Cuatro rasgos de la vida de Samuelson me resultan curiosos: 1) A los 22 años encaró exitosamente la tarea de formular la teoría económica existente en términos matemáticos. No puedo decir que Sanuelson no haya sido original; puedo decir que formalizó una cantidad de teoremas enunciados intuitivamente por otros. 2) Tuvo 6 hijos; es algo extraordinario que un científico o intelectual de su talla tenga tanta descendencia. 3) Empleaba el modelo IS-LM con gran sofisticación para explicar la coyuntura económica. Era un científico y le interesaba la coyuntura. 4) Ganó mucha plata como especulador en la bolsa. Aunque no es raro (Ricardo y Keynes también dejaron grandes fortunas ganadas en la especulación financiera), es una faceta, asimismo, inusual en un científico que ha hecho época.




