La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

julio 29, 2010

Fuga de Capitales

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 9:55 pm

El periodista económico Jorge Herrera publicó el pasado martes 27 en Ambito Financiero un interesante gráfico con la evolución del flujo intern’l de capitales. El gráfico dice que durante la Administración Kirchner ha prevalecido la fuga de capitales. Sobre ocho años (2003-2010), Argentina expulsó capitales en siete y los atrajo, en modesta cantidad, en sólo uno. Si me pidieran un juicio sobre la política económica kirchnerista, afirmaría que ha sido mala y ofrecería como prueba este gráfico. Si me pidieran un juicio sobre las políticas económicas brasileña y peruana, diría que han sido buenas y ofrecería como pruebas gráficos similares que muestran que, en lugar de fuga, ha habido ingreso de capitales a estos países. ¿Cómo puede ser buena una política, o un manejo, que ha provocado tal resultado?

    FugaDeCapitales.jpg

Entre 2003 y 2005, la economía argentina creció en sintonía con la reducción del riesgo-país (por renegociación de parte de la deuda pública y superávit fiscal) y la consecuente reducción de la fuga de capitales. (Menor fuga es igual a mayor demanda agregada.) En 2006 y 2007, la economía siguió creciendo pese a la cada vez más intensa fuga (intervención del Indec y default técnico sobre los bonos indexados por IPC); el gran aumento de los precios de los commodities de exportación sobrecompensó la suba del riesgo-país en esta etapa. En el segundo semestre de 2008, la economía entró en recesión por el espectacular aumento del riesgo-país y la caída de los precios de los commodities. Esta coyuntura es extendió hasta mediados de 2009. Desde entonces, la economía crece, el riesgo-país baja y los precios de los commodities se mantienen más o menos estables. Esta es la primera observación que merece el gráfico.

La segunda observación tiene por objeto una aclaración importante. Vea las sencillas ecuaciones que siguen:

1) BOP = CC + CK

2) -CK = CC – BOP

3) CC = X – IM (aprox.)

4) CC = S – I

La primera ecuación informa que el balance de pagos (BOP) es igual a la suma de los saldos de la cuenta corriente (CC) y la cuenta capital (CK). La segunda ecuación informa, tras un pasaje de términos, lo mismo que la primera pero de otra forma. Dice que el superávit de cuenta corriente menos la acumulación de reservas intern’les por parte del Banco Central es igual a la fuga de capitales. La tercera ecuación informa que el superávit de CC es igual a la diferencia entre exportaciones e importaciones de mercaderías y servicios reales (más otros saldos que varían poco). Según la cuarta ecuación, el superávit de CC es también igual a la diferencia entre el ahorro (S) y la inversión (I).

Por tanto, si en un cierto año CC fuera 3% del PBI y el BOP, 0.5% del PBI, CK arrojaría un déficit igual a 2.5% del PBI. En otras palabras, una parte del exceso de exportaciones sobre importaciones financia la acumulación de reservas intern’les y la otra parte financia la fuga de capitales. Esto es exactamente lo que ha pasado entre 2003 y 2010. La presidente Kirchner y sus funcionarios económicos repiten a coro que el "modelo productivo" es sólido porque se asienta sobre dos superávits: el fiscal y el comercial. El superávit fiscal es cosa del pasado. Pero hay un importante superávit comercial. Este cuadro de situación sólo puede ser un motivo de orgullo para un político ignorante o falaz. En el contexto argentino, un elevado superávit comercial es consecuencia de una elevada fuga de capitales. O de su contrapartida, una baja inversión. Una política económica que durante ocho años ha llevado a una baja inversión no puede ser buena.

julio 20, 2010

Un adios a Menem

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 5:47 pm

Claudio Chaves, maestro y licenciado en Educación, analista y autor, seguidor en su juventud del colorado Abelardo Ramos y más tarde peronista, ha escrito el informado y sentido artículo que sigue. Chaves acompañó al ex-presidente Menem durante su gobierno. Sigue defendiendo las políticas que se aplicaron entonces. Junto a un reducido grupo de militantes peronistas, que tuve el gusto de conocer en la campaña presidencial de 2003, ha tenido la dignidad de no pasarse al kirchnerismo. El artículo repasa la circunstancias en las que Menem llegó al poder, sus reformas y actos de gobiernos, y su final, solitario y poco feliz.

MI ADIOS A CARLOS MENEM

LA SITUACIÓN DEL PAÍS AL ASUMIR LA PRESIDENCIA

Menem fue un gran presidente. Gobernó la Argentina en un período de transición de la historia mundial. Su presidencia coincidió con el final del siglo si entendemos, tal como lo dice Hobsbawm, que el siglo XX ha sido un siglo corto que va desde la primera guerra mundial hasta la caída del Muro de Berlín. De 1914 a 1989.

Su ascenso a la Casa Rosada coincidió, entonces, con el hundimiento del paradigma de la salvación por todos, del intervencionismo de estado, de la planificación económica, de la industrialización forzada y el fin de la Guerra Fría.

Todo nuevo. O creaba sobre la marcha o repetía como loro las viejas recetas. ¿A quién mirar? ¿A que principios aferrarse? ¿De dónde sacar ideas para avanzar en un mundo revolucionado, distinto, desconocido. Todo lo fue resolviendo sobre la marcha como corresponde a un político con hambre de realizaciones y de poder.

El país no era una fiesta como maliciosamente se dijo. Estaba quebrado. El déficit fiscal producto de una rebelión social a los impuestos (1) hacía imposible gestionar el Estado. Las empresas públicas, obsoletas e incapaces de brindar servicios por falta de inversión, estaban aniquiladas. La inflación pasó del 7% mensual en enero de 1989 a 209 % en julio a causa de años de descontrol y de la devaluación de febrero de ese año. No había reservas en el Banco Central. El gobierno se hallaba incapacitado para defender la moneda. El FMI se negaba a continuar su ayuda crediticia.

Desde el punto de vista político la situación no era mejor. Se había tornado inmanejable, por lo menos para el gobierno de Alfonsín. Los sectores obreros se hallaban sublevados, habían realizado trece paros. El Ejército de igual ánimo. Sucesivos levantamientos de los grupos carapintada embestían contra el radicalismo en el poder.

En enero de 1989, un grupo terrorista, Todos por la Patria, viejos militantes del ERP y novedosos defensores de los derechos humanos bajo la conducción de Gorriarán Merlo y con ocultas vinculaciones con sectores radicalizados del gobierno de Alfonsín intentaron la toma del Regimiento 3 de la Tablada. Hubo 42 muertos.

Todo estaba desmadrado. El gobierno inmóvil y aturdido. Finalmente en mayo de 1989 saqueos y asaltos a supermercados daban por tierra con el gobierno de Alfonsín. Final.

Menem, que había ganado las elecciones nacionales con el 47% de los votos, fue hablado por algunos ministros para adelantar la asunción. Aceptó. Decidió no esperar la finalización del mandato a sabiendas que el empeoramiento de la situación económica y social facilitaría sus planes de reformas. Y no lo hizo, a pesar de las recomendaciones en contrario del círculo que lo rodeaba, porque sospechaba movimientos militares en condiciones de alzarse con el poder. (2)

EL GIRO INESPERADO

Al asumir la Presidencia, Menem pegó un giro político tan gigantesco que hizo cimbrar al país y naturalmente al Justicialismo. "En julio de 1989, en medio del colapso hiperinflacionario y de serias amenazas de desintegración social expresadas por los saqueos a los supermercados, culminaba un prolongado período de decadencia nacional. El colapso económico de la Argentina de 1989 coincidió con otro punto de inflexión ocurrido en el escenario internacional. La caída del muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría." (3)

En síntesis, como dice el mismo autor, la adecuación del país a la nueva realidad internacional fue una acción conciente del nuevo presidente. En declaraciones al autor Menem confirma lo que Cavallo asegura en un libro de su autoría:

"En el viaje a Europa a fines de 1988, Menem y yo habíamos quedado con la impresión de que la Unión Soviética iba camino a desaparecer como potencia, que la división entre Europa del Este y Europa del Oeste estaba llegando a su fin." (4)

El ocaso del comunismo sorprendió mal parada a la intelectualidad argentina de los ’90, que educada bajo parámetros sesgados al progresismo o bajo el esquema de la guerra fría no asimilaban lo que estaba ocurriendo. Despistados y desmoralizados se negaron a aceptar lo que era más que evidente. Y esto hacia ambos lados, derecha e izquierda, del abanico ideológico del país. El horizonte político en el que habían crecido al menos dos generaciones en los últimos setenta años se desvanecía como arena frente al vendaval. Progresismo, peronismo ortodoxo y de izquierda y derecha antiperonista quedaban perplejos frente a un gobierno justicialista que gobernaba con principios contradictorios a la cultura histórica justicialista o al menos a la memoria que de ella se guardaba. Por la brecha abierta avanzó Menem. Sin ataduras y ligero de equipaje.

Acordó con Bunge y Born, con la familia Alsogaray y con representantes del viejo antiperonismo. Privatizó, desreguló, bajó impuestos de importación y terminó con los de exportación. Acabó con la inflación agobiante con la ayuda de Cavallo y la Ley de Convertibilidad. Recompuso las relaciones diplomáticas con Inglaterra gracias al apoyo norteamericano y a las permanentes señales ofrecidas a los triunfadores de la Guerra Fría, que para algunos fueron excesivas pero que sin ellas no nos hubieran creído, como enviar dos naves a la guerra del Golfo o terminar con el misil Cóndor armamento fabricado para Irak. Cerró todos los conflictos con Chile y fundó el Mercosur. Retiró a la Argentina de los Países del Tercer Mundo luego de una conversación que mantuviera con Khadafi en Belgrado que a juicio de Menem estuvo cargada de disparates antioccidentales y anti norteamericanos que hacía imposible continuar esa relación. (5)

Actuó inteligentemente con el movimiento obrero acordando con sus principales jefes que veían pocas posibilidades de maniobra atentos por ejemplo a la votación que se realizó en Somisa sobre si se privatizaba o no la empresa triunfando rotundamente el sí con 4325 votos sobre el no con 1367 (6). En síntesis había un clima favorable a una economía de mercado quizás a consecuencia de la década perdida de los ’80. No hay que olvidar el extraordinario crecimiento de la Ucedé por aquellos años y de Upau en la Universidad copada por Franja Morada.

Procuró una pacificación indultando a jefes guerrilleros, militares del proceso y carapintadas. ¡Todos a su casa!

Abrazó y besó al Almirante Rojas intentando cerrar viejas heridas que no por antiguas estaban sanadas u olvidadas. Avanzó sin red sobre un tema tabú y caro al peronismo: la revolución del ’55. El último vestigio arqueológico de la Revolución Libertadora era el Almirante Isaac Rojas. El peronismo a lo largo de los años había hecho de aquellos acontecimientos (Revolución del ’55, bombardeo a la Casa Rosada) el núcleo duro de su identidad política. Se victimizó, con razón, sin comprender que los acontecimientos del ’55 eran el resultado no deseado de una profunda revolución social, justa y necesaria, realizada vertiginosamente en un año y medio (1944-45) que inevitablemente llevaba implícita una reacción por los intereses políticos y sociales en juego y por lo trepidante de los cambios.

Cierto es, también, que los luctuosos sucesos del ’55 se habían revertido. Habían pegado una vuelta de campana. Los sectores medios que acompañaron la trágica experiencia de la Revolución Libertadora se fueron alejando de a poco de aquellos funestos acontecimientos. Los primeros que abandonaron esa trinchera lo hicieron convencidos que con Frondizi se abría una posibilidad de encuentro. Los más rezagados acompañaron a Balbín quien sobre finales del ’70 se acercó a Perón estrechándose en un abrazo. Por su lado los estudiantes que formaron el ariete contra el peronismo en el ’55, en las elecciones del ’73 votaron en masa a Perón. Ya nada quedaba del viejo antiperonismo. Mejor dicho quedaban algunos como Lanusse o Francisco "Paco" Manrique pero ellos fueron los responsables de que Perón volviera a la Patria. Obligados, naturalmente, por las circunstancias políticas pero responsables, al fin, de su retorno. El ciclo quedaba cerrado.

Por otro lado, ¡habían pasado tantos años! Qué sentido tenía continuar acumulando rencores y cavando trincheras. Por los años ’90 el Almirante Rojas era un viejito enclenque sin vínculos con la sociedad política. Le daba la posibilidad a Menem, tan afecto a los símbolos, de un formidable impacto mediático en caso de un encuentro. El abrazo y finalmente el beso al Almirante Rojas incomodó a muchos hombres y mujeres del peronismo que continuaban mascullando rencor. La contracara del menemismo, por aquellos años, era Antonio Cafiero quien habiendo perdido la interna del ’88 fue un decidido detractor del abrazo. Estando el autor en la casa de Cafiero, en San Isidro, en junio del 2008 y al preguntarle sobre ese giro político, el viejo caudillo me aseguró que "si había algo que no le perdonaba al Doctor Menem era aquel insensato beso al Almirante Rojas". Esto ya lo había hecho público en reiteradas oportunidades. Lo que revela el consenso peronista a esta crítica sino Cafiero jamás la habría formulado.

Volviendo al abrazo, Menem narra así aquel encuentro:

“Aquellos hechos ¡los tengo tan claros!

Rojas me pide una audiencia. Fue Ramón (Hernandez, su secretario privado) el que me trajo la noticia. Vemos la agenda y digo hablenló al Almirante y diganlé que tal día a tal hora lo espero.

Fue en horas de la mañana yo siempre iba temprano a la Casa de Gobierno. Estaba mi hermano (Emir) que era Secretario de la Presidencia en la sala contigua al despacho mío y justo lo va a visitar Jorge Antonio y claro cuando entra Isaac Rojas, Antonio se quería morir (risas), esto no se aguanta más, dijo y se fue. Naturalmente no adelante de Rojas sino a mi hermano y en voz baja (7). La cuestión es que vino charlamos un rato fue muy amable conmigo tan es así que me contó cosas que no le había contado nunca jamás ni a sus pares ni a sus subalternos. Cosas de su vida profesional y de su vida privada que no tiene sentido las cuente aquí. La cuestión es que el tenía interés en la canalización del Bermejo. Decía:

Presidente vamos a poner en actividad dos millones de hectáreas de tierra en el norte argentino.

Llevó los planos y todas las explicaciones del caso. Le digo bueno Almirante hágase cargo yo no tengo ningún inconveniente pero también necesitamos un cálculo de los gastos para ver si lo podemos incluir en los próximos presupuestos que vayamos a elevar al Congreso. La cuestión es que siguieron las conversaciones. En otra oportunidad nos juntamos en la Fragata Sarmiento en un coctail con todos los oficiales. Lo amaban a Rojas, te digo que realmente lo amaban y ahí volvió contarme cosas de su juventud que eran realmente graciosas. Otros oficiales que estaban allí decían: es increíble nunca nos contó nada a nosotros y a usted en cambio…

Claro yo era Presidente y eso seguramente me daba ventaja. Cierto es que uno lo juzga porque fue víctima de ellos y cuando uno es víctima es difícil que hable bien del victimario. Pero demostró ser un hombre de bien.

Hay muchos que no tendrían derecho a hablar. Yo sí. Fui víctima de los militares. Si me salvé es porque me blanquearon. Yo estaba sindicado como montonero.

Finalmente el Almirante se enfermó. Estaba en el Hospital Naval y pido una visita. Como correspondía. Por más Presidente que yo fuera no podía entrar, así, de colado al Hospital Naval y me hace decir el Almirante que me esperaba. Entonces fui. Cuando llegué había un Capitán que creo se llamaba Cuadrado. Fue él quién me recibió.

Oh… Presidente ¿como le va? ¿Como está Usted? ¿Se acuerda de mí?

¡Como no me voy a acordar! Si usted estaba en los Treinta y Tres Orientales cuando me tenían preso a mí.

Bueno, pero eso ya pasó. Dice pícaro.

Si, pasó. ¡Ya sé que pasó! No vengo a evocar viejos enfrentamientos. Pero si usted me pregunta si me acuerdo de usted, solo le comento en que circunstancias lo conocí. Además yo era el que comía esas semillitas árabes y llenaba de cáscaras el barco y usted me las hacía juntar (risas). ¿Recuerda?

-Bueno… son las cosas de la vida.

-Si, claro son las cosas de la vida.

Yo estoy aquí en una actitud de un argentino que entiende esas cosas y que quiere el afecto y la unidad de todos los argentinos y es por eso, además de porque está enfermo, que quiero verlo al Almirante.

-Si, ya sabíamos. Pero me ha dicho que por favor lo espere cinco minutos el lo quiere recibir con el uniforme. Está en bata y así no se puede acoger a un Presidente.

Cuando estuvo listo me hacen pasar. Estaba Rojas ahí, parado, ceremonioso con su uniforme impecable de Almirante, de un azul profundo y dorados restallantes. La gorra puesta. Firme delante de mí. A pesar de los años, lograba un equilibrio en su cuerpo, envidiable, impropio en un hombre de su edad. Quizás acostumbrado a los vaivenes de cubierta. Demasiado delgado, flaquito, enjuto. El uniforme le quedaba holgado y una serenidad en su rostro que hablaba del tiempo transcurrido desde aquellas iras de antaño.

Señor Presidente ¡ buenos días!

Buenos días Almirante.

Me estrechó en un abrazo. (8) Y eso me hizo recordar la anécdota de Sarmiento con Urquiza. En ese momento yo entendí que ya era Presidente de todos los argentinos.

Recuerdo también que en ningún momento hicimos mención a los luctuosos sucesos del ‘55 ni a los gobiernos del General Perón. Estábamos ahí para mirar al futuro y restañar heridas no para ahondarlas.

Y esto viene desde la época de Perón porque un buen día cuando ganó las elecciones presidenciales en setiembre de 1973 yo me lo fui a ver cuatro o cinco días después a ver que podíamos hacer por La Rioja. Justo venía Gelbard, entonces, le dice: vea Ministro hay que hacer algo por esta provincia, por La Rioja, algo hay que hacer, una especie de reparación histórica a provincias que tanto le dieron a la Argentina con sus guerras, la sangre derramada en tantas acciones heroicas en defensa de la Patria y la libertad. Y ahí le encomendó a Gelbard que hiciera un acta de reparación histórica, que así se llamaba donde incluía la promoción industrial. Si no mi paisana –Isabel Martínez- me va a matar porque sepa usted que hasta las langostas cuando van por La Rioja van con las viandas (risas) y ahí surgió el acta de reparación histórica. En ese momento estábamos conversando con Perón en contra de Rojas. Tremendas las cosas que ahí se decían por cuenta de los participantes. Entonces le digo: y General, entonces, ¿que hacemos con el Almirante?

-Nada, absolutamente nada.

-Y el golpe del ‘55, le digo.

-No, eso ya pasó. O usted cree que Rojas es menos argentino que nosotros.

Esto me sirvió de mucho para encarar lo que ya te comenté. (9)

Lo cierto es que una porción significativa del peronismo jamás perdonó a Menem ese abrazo. En síntesis: Comprensión de la situación mundial, adecuación del país a las circunstancias internacionales e integración al mundo. Menos Estado, más actividad privada, más sociedad civil. Pacificación, acuerdo y perdón.

REACCIONES A LOS CAMBIOS

La sociedad política no estaba en condiciones de asimilar estos cambios y menos a la velocidad con que se hicieron. Un sector importante del justicialismo se opuso construyendo un discurso que aparecería luego de la crisis del 2001 exitosamente. El Frente Grande, el Frepaso, la CTA, y el MTA de Moyano pasaron a la oposición esgrimiendo el viejo relato peronista. El radicalismo de igual modo. Conducido por Alfonsín batía el parche acerca del error de las privatizaciones (las joyas de la abuela) y de la política exterior de Menem. La izquierda ni hablar. Los náufragos del 89 devenidos en progresistas creaban una atmósfera cultural enemiga de la economía de mercado, del valor de la competencia, de la responsabilidad individual, de los deberes y obligaciones. Una sociedad que hacía setenta años escuchaba ese discurso no pudo asimilar los cambios de manera que el valor del Estado como único distribuidor de la riqueza, nivelador de las desigualdades y protector supremo siguió vigente en la conciencia de la elite política.

Lech Walesa dirigente gremial cuya lucha contribuyó a la caída del régimen comunista en Polonia, en una entrevista manifestó con gran lucidez las ventajas y desventajas de la desaparición del Estado providencia, según fortalezas y debilidades individuales:

"La gente se puede dividir entre los activos y los pasivos. Durante el comunismo, el sistema cuidaba mucho más a los pasivos organizándoles vacaciones gratuitas, tiempo libre, el trabajo…, y ellos sí estaban contentos. El nivel de vida era muy bajo, pero todos teníamos más o menos lo mismo. Ahora cuando entra el maldito capitalismo el margen de la libertad económica crece y la gente activa enseguida emprende negocios, mejorando su nivel de vida. Todo eso causa envidia y repugnancia hacia los que tienen éxito. La gente piensa de esta forma: ¿cómo es posible que hace poco todos vivíamos en la pobreza compartida, y ahora mi vecino se hace empresario y se compra una fábrica? ¡Porque se arriesgó!" (10)

Algo similar pero en menor escala ocurrió en aquella década con la reforma del Estado en nuestro país. El empleo público disminuía dejando a los trabajadores con indemnizaciones que en muchos casos desaprovecharon por años de estatismo paternalista. El descontento creció exponencialmente en sectores de las Fuerzas Armadas pero ya no por la guerra antisubversiva sino por la política económica del peronismo y su política exterior de amistad con los EE.UU. e Israel y su alejamiento del Tercer Mundo y los países árabes. Los carapintada con vinculaciones con sectores nacionalistas y sindicales especialmente con dirigentes cercanos a Ubaldini se levantaron en armas en diciembre de 1990. Aquí vale hacer una digresión. Mohamed Seineldín oficial de buen comportamiento en Malvinas era un emblema de lucha antiimperialista. Estaba vinculado por lazos familiares de amistad con Zulema Yoma y en esa condición visitaba con asiduidad a la mujer de Menem, en Olivos. En julio del ’90 Zulema es expulsada por su marido de la quinta presidencial en medio de un gran escándalo público. Entre otras cosas por sus amistades y porque la relación entre ellos estaba agotada. (11) En octubre del mismo año Sadam Hussein invade Kuwait y se hace público el pedido de Bush para que el país participe de una coalición internacional contra Irak. Todo indicaba que Menem participaría, como lo hizo, de aquellos acontecimientos. En diciembre ocurre el levantamiento carapintada de Seineldín, otrora visitante de Olivos. Era un clásico golpe militar con simpatías en sectores sindicales y ¿alguien más…? El motín fue rápidamente vencido. A los días visitó nuestro país el Presidente Bush cuando el humo de la pólvora aún no se había disipado. Menem pasó a ser el gorila musulmán.

UNA NUEVA ALIANZA SOCIAL

Esto fue en términos generales el menemismo. Obreros, sectores populares, clase media y alta, industriales competitivos internacionalmente, el campo, la Iglesia y las Fuerzas Armadas que comenzaban a ganarse la confianza del pueblo al reprimir la sedición carapintada y dejar atrás los crueles enfrentamientos de la guerra antisubversiva.

Lo novedoso del menemismo fue la trascendencia otorgada al mercado internacional, a los grupos económicos mundializados y competitivos (revolución tecnológica del campo) a valorar al campo como expresión genuina de la burguesía nacional a la ponderación ideológica del liberalismo criollo y popular como cuerpo de doctrina y en consecuencia un replanteo de nuestro pasado y una nueva visión histórico-política al interior del peronismo.

Sin lugar a dudas los ’90 fueron años de profundos cambios que algunos valoramos y otros repudiaron. Y el peronismo ya no fue lo mismo. Las aguas se abrieron definitivamente.

TRISTE, SOLITARIO Y FINAL

La sociedad política argentina es injusta y profundamente conservadora. Al no asimilar los cambios de los ’90 hundió en el descrédito y el ostracismo al Doctor Menem. Lo vituperaron, lo ofendieron, lo denigraron, lo persiguieron. Es muy difícil aguantar parado cuando vienen degollando. Hizo lo indecible para estar vigente, pero no. Lo postergaron y ningunearon. Antiguos compañeros y amigos lo negaron y le dieron la espalda. Finalmente, Menem se rindió. No se recuerda en la historia de nuestro país un caso parecido. Un líder político que abandone sin más la lucha. Es que Menem está muy sólo y al descampado. Esta soledad lo dice todo. Nadie quiere acordarse de aquellas reformas y aquellos valores. La historia deberá recuperar lo que los políticos desvergonzados hoy tiran por la borda. De todos modos, Menem debió hacer un esfuerzo y mantenerse digno, especialmente si la Iglesia y la familia eran atacadas. No pudo.

Vendrán otros que seguramente podrán. El país lo necesita.

Referencias

1 Novaro, Marcos: Argentina en el fin de siglo. Democracia, mercado y nación (1983-2001). Ed. Paidos, Bs. As. 2009. Pág. 294.

2 Declaraciones de Carlos Menem al autor.

3 Castro, Jorge: La Tercera Revolución. Ed. Catálogos. Bs. As. 1998. Pág. 75.

4 Cavallo, Domingo: Pasión por crear. Diálogo con Juan Carlos De Pablo. Ed. Planeta. Bs. As. 2001. Pág. 139.

5 Declaraciones del Doctor Menem al autor. Cavallo en su libro “Pasión por Crear” describe esa reunión. Ob. Cit. Pág. 143.

6 De Pablo, Juan Carlos: Quien hubiera dicho. La transformación que lideraron Menem y Cavallo. Ed. Planeta 1994. Pág. 142.

7 Muchos años después, en enero del 2004, Jorge Antonio narró estos acontecimientos en una entrevista realizada por Felipe Pigna y publicada por la revista Noticias. Los hechos tal como los cuenta Antonio transcurrieron de manera muy diferente a lo relatado por Menem.

Pigna: ¿Y qué sintió cuando Menem le da un beso a Rojas?

Antonio: ¡Asco! Me llamó el Secretario de él, Miguel Ángel Vico, y me dijo: Venga que se va a llevar una sorpresa. Cuando fui me dijo: ¿Sabe con quién está el presidente? ¿no? No lo sé ni me interesa.

Está con Rojas.

Le dije ¡no lo puedo creer! Me contestó: sí, dentro de un ratito se va a ir. Y al ratito se fue Rojas, y Menem me dijo: Pase, pase…

Usted no tiene vergüenza, le dije. Señor presidente ¿como puede recibir usted a semejante monstruo? Tenga un poco de respeto por los muertos. Tenga un poco de respeto por todos nosotros. Me dijo: Jorge la política es la política. Esto es lo que hay que hacer. Tenemos que terminar con los odios.

8 Rojas narra el encuentro en el Hospital Naval del siguiente modo: "Antes de introducirse en el ascensor platicamos brevemente y le dije: Doctor Manem, mirémonos a los ojos; yo le deseo a Ud. una buena presidencia. Muchas gracias Almirante…me respondió, trataré de hacerla. Le dije enseguida: Doctor, yo creía que éramos los dos de la misma estatura, y veo que Ud. es un poco más alto que yo. Ese es mi consuelo, me dijo. Nos despedimos y entró en el ascensor. Pero advertí enseguida que allí había una pequeña distorsión…él estaba con tacos y yo estaba en pantuflas, de manera que los dos teníamos la misma estatura."

Memorias del Almirante Isaac F. Rojas. Conversaciones con Jorge Gonzalez Crespo. Ed. Planeta. Bs. As. 1993. Pág: 15.

9 Declaraciones al autor.

10 Walesa, Lech: Revista Vitral N° 78.

11 Declaraciones del Doctor Menem al autor.

julio 9, 2010

Maradona: sorpresa y confirmación

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 9:43 pm

Maradona.jpg

 Con la derrota dibujada en la cara. Atrás, el Director Técnico alemán

Cada cuatro años tengo la costumbre de seguir atentamente todos los partidos de la selección nacional. Este año hasta vi algunos en los que no jugaba nuestra selección. Me llamó mucho la atención el fútbol veloz, fuerte y coordinado de los alemanes. Pero todavía más curiosidad me despertó el hecho de que la mayoría de los entendidos en el tema opinara que los españoles podían ganarles, y que finalmente les ganaran. Con estos pobres antecedentes, pretendo opinar sobre Maradona y su papel en el Campeonato Mundial.

Cuando el presidente de la AFA, Julio Grondona, lo designó director técnico de la selección, me persigné. Por dos razones; no sé cuál más importante. 1) Pienso como Pelé. Un jugador de fútbol bueno puede transformarse en un DT bueno. Pero es muy improbable que un jugador genial pueda convertirse en un DT bueno. Lo dije más de una vez: Dios no es magnánimo. Cuando concede un don excepcional en un campo, retacea en los demás. 2) No me olvido del desorden y la conducta desafiante de Maradona como jugador en los campeonatos fallidos de 1990 y 1994; esperaba para 2010 otra secuencia de caos, paranoia y rencor. Ya escribí hace cuatro años que haberlo dejado ir a Pekerman, un DT profesional y excepcional a juzgar por su desempeño en los campeonatos mundiales juveniles, fue un serio error.

La conducta de Maradona en Sudáfrica realmente me sorprendió. No fue exitista, infundió espíritu de cuerpo en la Selección, creó entusiasmo en el país y, aparte de un fugaz ajuste de cuentas con el periodismo, no se mostró resentido. Además, en el momento de la derrota aceptó su responsabilidad y habló con humildad en la conferencia de prensa. Parece obvio (es por lo menos el diagnóstico uniforme de los colegas, mozos y parientes que trato a diario) que la Selección fracasó por gruesos errores tácticos. En otras palabras, pese a que contaba con algunos de los mejores jugadores del mundo, la Selección perdió en forma humillante con Alemania por la incapacidad técnica de Maradona. Esta es la confirmación de la sabiduría de Pelé.

Sin embargo, la derrota argentina no es responsabilidad de Maradona. Está claro que este hombre dejó el alma en el Mundial. Hizo lo que sabía. No se le ocurrió hacer lo que no sabía. ¿De quién es la responsabilidad, entonces? De quien lo designó. Grondona conocía mejor que nadie los defectos de Maradona y en vez de enfrentar la marea en contra optó por la demagogia. Y ahora insiste en la demagogia. Ha mandado a decir por intermedio del vocero de la AFA que Maradona es el único DT que puede hacer lo que quiera en la Argentina. No se anima a pedirle la renuncia. No quiere pagar costos políticos. Espera que próximas derrotas de la Selección tornen su posición insostenible. Hábil político; horrible dirigente.

julio 3, 2010

Desnacionalización

Filed under: Libros y papers — Jorge Avila @ 9:38 pm

Por invitación del Centro de Graduados de la UCEMA, el pasado martes 29 de junio di una conferencia de presentación de mi reciente libro Antídotos contra el Riesgo-Argentino. En este post sintetizaré los comentarios con los que acompañé un powerpoint que preparé para dicha ocasión.

Lámina 1: En esta conferencia no me voy a zambullir en cada uno de los capítulos del libro. Es más interesante que les cuente el motivo por el cual lo escribí, la propuesta básica que contiene y una aplicación a la presente crisis griega. El punto de partida del libro es que el populismo de los sucesivos gobiernos nacionales ha sido la usina del riesgo-argentino y que el riesgo-argentino ha diezmado a la economía argentina, desde 1940 o antes. Si este fuera el problema, la solución consistiría en recortar el campo de acción de la jurisdicción nacional argentina.

Lámina 2: Para explicar tanto el diagnóstico como la solución que propongo, voy a dividir la exposición en cinco puntos. 1) Algunas palabras sobre los modelos económicos de Juan B. Alberdi y de Federico Pinedo (vea el prólogo del libro). 2) Cuatro gráficos para que se comprenda que Argentina es un país especial. Que no es un país como Chile, Uruguay o Brasil. 3) Bosquejo de la solución. 4) Ejemplos internacionales. 5) El caso griego.

Lámina 3: El ingreso per cápita argentino ha regresado al nivel que exhibía en 1880.

Lámina 4: Argentina ha soportado mucho riesgo-país durante mucho tiempo. Once puntos porcentuales sobre el rendimiento del Treasury bond a 10 años en la década de 1980; 6 en la década de 1990 y alrededor de 14 en la de 2000. El riesgo-país es una trituradora de inversiones y riqueza.

Lámina 5: Según datos del Banco Mundial para 69 países, Argentina forma parte del trío de economías más cerradas del planeta, junto a Brasil e Irán (vea el 2º apéndice del capítulo III del libro).

Lámina 6: Argentina experimentó una hiperinflación comparable a las hiperinflaciones europeas clásicas de la década de 1920 (vea el capítulo III del libro).

Lámina 7: La propuesta es desnacionalizar las instituciones económicas básicas. Desnacionalizar no es privatizar. Significa quitarle atribuciones al gobierno nacional. Consiste en poner bajo otras jurisdicciones a grandes sectores de la economía.

Láminas 8, 9 y 10: La apuesta es que el elevado costo de repudio de los acuerdos supranacionales e internacionales ponga a salvo el comercio, la moneda y el sistema bancario de las arbitrariedades de la jurisdicción nacional argentina, y que 24 pequeños populismos provinciales resulten menos dañinos que un gran populismo nacional.

Lámina 11: A estos ejemplos, que comenté en un post anterior, cabe agregar el de Ecuador. Este país desnacionalizó su moneda (reemplazó el sucre por el dólar a principios de la década de 2000). A pesar del chavismo anti-norteamericano del presidente Correa, la economía ecuatoriana sigue dolarizada. Está claro que el presidente Correa piensa que el costo de repudiarla es demasiado alto. En virtud de ello, Ecuador goza de estabilidad de precios y de algún desarrollo del crédito; no mucho, pues Correa juega cada tanto con la idea de no pagar la deuda pública.

Lámina 12: Este es el ideal. La "ciudad que brilla en la colina", en la jerga libertaria que empleaba el presidente Reagan. Así luciría la organización económica del país que propongo.

Lámina 13: A Grecia se la mira desde lejos con horror. No se saben muchas cosas que ayudarían a entender lo que está en juego. a) El ingreso per cápita griego en 2009 fue igual a u$s 32.100 por año, mayor que el italiano y apenas 700 dólares menor que el francés. La fuente de esta medición es el FactBook de la CIA y está corregida por paridad de poder adquisitivo. En valores corrientes, el ingreso per cápita griego ha alcanzado un nivel igual a 2/3 del ingreso per cápita de los países avanzados de la UE; hace veinte años, era más o menos como el argentino. b) El sector servicios representa 76% de su PBI; el agrícola, 3%. Estos datos permiten corroborar que Grecia tiene una economía desarrollada. c) En 2008, el PBI creció 2%, el desempleo fue 7.7% de la fuerza laboral y la inflación fue 4%. En 2009, el PBI cayó apenas 2%, el desempleo saltó a apenas 9% y la inflación cayó a 1%. d) Pero lo más interesante de todo es comprobar que esta economía no ha sufrido fuga de capitales. En rigor, ha experimentado una disminución del ingreso de capitales. De cerca de u$s 45.000 millones por año en 2008 a 34.000 millones en 2009.

¿Por qué no hay corrida cambiaria, no hay pánico bancario, siguen entrando capitales y la recesión griega es módica desde nuestro punto de vista? Porque este país tiene una moneda supranacional, porque un "euroducto" conecta su sistema bancario con el BCE y un corralito es improbable, y porque gracias al libre comercio la economía griega se mantiene unida a la economía del resto de la Unión Europea.

Powered by WordPress. Implementado por DigiKol