Sigue un intercambio de opiniones que mantuve recientemente con Flavio, un joven colega. Para Flavio es importante la estabilidad del valor de la moneda que asegura un tipo de cambio fijo, el patrón oro o una moneda de reserva adoptada como propia, pero le corroe una duda sobre las consecuencias macroeconómicas de este tipo de arreglo monetario sobre la "competitividad". Esta palabrita, tan usada por periodistas y políticos, es un dolor de cabeza para los economistas bien formados. Tiene sentido microeconómico pero no macroeconómico. Una empresa o un sector industrial pueden ser más o menos competitivos. Sin embargo, hablar de ventajas competitivas en relación con un país carece de sentido económico. Un país tiene ventajas comparativas. Por caso, la economía argentina tiene ventaja comparativa en la producción de soja y desventaja comparativa en la de autos. No tiene, ni podría tener, ventaja comparativa en todo.
Flavio: ¿Cómo se puede resolver la baja de salarios nominales bajo patrón oro ante problemas de competitividad o de ajuste macro sin tener ahora la llave que brinda la devaluación? Creo que este es el segundo problema que debe sortear el patrón oro para establecerse como alternativa creíble. (Aclaración: el primer problema es el del prestamista de última instancia.)
Respuesta: ¿Por qué pensás que el salario debería bajar? ¿Por una recesión? Si la recesión se debiera a una contracción de la demanda agregada, como ocurre normalmente, la solución no estriba en una baja del salario sino en una reducción de la incertidumbre. Y si la recesión se debiera a un shock de oferta que se cree permanente, ¿no es mejor que caigan los salarios de los sectores afectados en vez de elevar (vía devaluación) el nivel general de precios?
Cuando el mercado sabe que por regla no se devalúa, la tasa de interés se mantiene baja y se restablece el ingreso de capitales mucho antes. Esto contribuye a mantener la demanda agregada elevada.
F: Comparto plenamente con usted los puntos de su respuesta. Sucede que la rebaja de salarios en dólares siempre es vendida como solución de corto plazo ante salarios nominales rígidos a la baja, ya sea en los sectores afectados como en los no afectados por un shock, y ante una tasa de interés que no actúa, de nuevo en el corto plazo, como determinante de la inversión. Con lo cual, la flexibilidad que brinda el tipo de cambio flexible es mostrada no sólo como la solución sino como un instrumento de rápida corrección de los desequilibrios.
Mi punto es que si queremos vender como alternativa al tipo de cambio fijo -como contexto de estabilidad monetaria y cambiaria-, bajo algún patrón cambiario (dólar, oro o canasta de monedas) más una regla de disciplina fiscal que impida la emisión (estoy hablando a nivel mundial), ¿cómo se corrigen los salarios si, como en el caso europeo, a los problemas de deuda (pública y privada) y déficit fiscal se le suma el de baja competitividad?
R: El punto es identificar el principal determinante del nivel de actividad. Si este fuera la prima de riesgo-país, entonces la solución no consiste en rebajar el salario sino en bajar la prima, es decir, recrear las condiciones de certidumbre. Tal es el caso en Grecia o en España actualmente y en Argentina históricamente.
Otra sería la situación ante un shock permanente de oferta (una caída de los términos de intercambio; por ejemplo, del precio de la soja a u$s 200 por tonelada para siempre). Aun en este escenario creo que una deflación es menos dañina para el crédito del país que una devaluación y la consecuente inflación. Cuando se devalúa por un motivo equis se termina devaluando por cualquier motivo.
F: Le respondo a cada uno de sus puntos:
a) Ud. dice: "El punto es identificar el principal determinante del nivel de actividad. Si este fuera la prima de riesgo-país, entonces la solución no consiste en rebajar el salario sino en bajar la prima, es decir, recrear las condiciones de certidumbre. Tal es el caso en Grecia o en España actualmente y en Argentina históricamente".
Mi opinión: si suponemos que Grecia no abandona el euro, la elevada prima de riesgo-país procede de los enormes ratios deuda/PBI, déficit en cuenta corriente/PBI y déficit fiscal/PBI. En este caso, un default organizado (me parece que una re-estructuración de la deuda alargando plazos y dejando su VAN inalterado hoy no es posible, por el tamaño de la misma) reduce el primero y el tercero (por la baja en el pago de intereses + amortización de deuda). Lo antes mencionado debe ser realizado de tal forma que sean sustentables para bajar el riesgo país a través de una quita importante, y requiriendo de algún mecanismo -no son muchos bajo un patrón monetario duro como la pertenencia al euro- que reduzca el déficit en cuenta corriente, como podría ser una baja concertada de salarios en los sectores no transables y/o con menor competitividad para el equilibrio comercial. Ambas medidas bajarían el gasto interno, reducirían el riesgo-país, mejorarían las cuentas públicas y se reduciría el desequilibrio comercial, con lo cual -creo- se acotaría la recesión que debe sobrevenir a semejante contexto de ajuste fiscal, de deuda y comercial. ¿Qué opina usted?
R: Opino que tu respuesta es confusa. Si la reestructuración de la deuda griega fuera efectiva, la prima de riesgo-griego disminuiría y el capital financiero dejaría de salir o empezaría a entrar. En cualquier caso, el déficit de cuenta corriente aumentaría con respecto a la situación actual. Menor riesgo-país causa mayor déficit o menor superávit de cuenta corriente. Esta última variable es endógena. La variable exógena es el riesgo-país, en el sentido de que depende de percepciones del mercado financiero internacional.
Vuelvo a la cuestión salarial. ¿Por qué debería reducirse el salario griego medido en dólares si Grecia empezara a recibir capital o dejara de expulsarlo?
b) Ud. dice: "Otra sería la situación ante un shock permanente de oferta (una caída de los TOT). Aun en este escenario creo que una deflación es menos dañina para el crédito del país que una devaluación y la consecuente inflación. Cuando se devalúa por un motivo equis se termina devaluando por cualquier motivo."
Mi opinión: insisto en mi punto: ¿Qué pasa si la deflación no baja los salarios nominales ante un reacomodamiento permanente -a la baja- en los términos de intercambio? Soy un enemigo acérrimo de la devaluación pero hay que reconocer que cuanto más demore el proceso de ajuste de precios nominales, particularmente en el sector de los bienes no transables -y, con ello, el gasto público-, más se deslegitima la deflación como medida natural de corrección por parte de los mercados. Supongo que usted sigue opinando lo mismo que antes pero me gustaría conocer su feed-back.
R: Ante una caída permanente de los términos de intercambio, la curva de oferta de bienes transables se corre a la izquierda en el plano que tiene al tipo real de cambio en el eje vertical y a la cantidad de bienes transables en el eje horizontal. Sube, entonces, el tipo real de cambio para preservar un cierto desequilibrio comercial (proxy del saldo de cuenta corriente). Pero una suba del tipo real de cambio es una baja del salario medido en dólares. En Argentina el tipo real de cambio subió un 11% entre 1998 y 2001, con poco desempleo adicional. No es poca cosa. En un país mucho más abierto al comercio internacional como Grecia, la suba de equilibrio frente a una caída permanente de los términos de intercambio seguramente es bastante menor. Si la economía argentina exportara 35% de su PBI en vez del 10% de la década de 1990, la suba de equilibrio del tipo real de cambio (o caída de equilibrio del salario nominal) sería bastante menor (esta hipótesis aún no ha sido demostrada). El esfuerzo deflacionario sería mayor para una economía cerrada. El proteccionismo tendría entonces consecuencias letales sobre la estabilidad monetaria. Por un lado, crea un poderoso lobby devaluacionista para el cual la devaluación es la fuente primordial de ganancias, y por el otro, hace que el ajuste de la cuenta corriente sea demasiado costoso y políticamente impracticable sin devaluar. La protección de la industria ha vuelto al país más propenso a la devaluación.