La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

Junio 26, 2012

English talk for foreign students

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 7:59 pm

This post is not intended for my usual readers. They already hold a Ph.D. in Argentine economic history! I sketched it out for foreign students who know very little of the economic and political history of Argentina and wish to have a taste of it. Though the following notes may also be of help for Argentines who find themselves in need of some material to comment to foreign business visitors. In particular, I wrote the notes to give a guest talk to a group of University-of-Kentucky graduate students who are visiting and trying to decipher Argentina.

 

I’ve been told that you want to learn about the Argentine history. I assume that you are basically interested in its social and economic history with an eye on current issues. I don’t need to say that such a topic is too wide to discuss with profit. Therefore I propose to do the following. First, make a list of the highlights of Argentine history from the point of view of free trade. Second, comment on key developments that took place in between. Third, draw a conclusion.

Highlights

1776-1778 Creation of the Viceroyalty of the River Plate and enactment of the “Rules” of free trade

1810-1816 Revolution of May and Congress of Independence

1853-1862 National Organization

1930-1933 The Great Depression

Comments

Up to 1776 this part of the American continent was part of the Viceroyalty of Peru, it almost lived in commercial autarky, with little exchange of goods or ideas with Spain and close to nothing with the rest of Europe and America. Population was scanty, a few thousands Spaniards, more Indians than Spaniards, yet the place was under-populated. And it was very poor.

The viceroyalty was formed by present-day Argentina, Bolivia, Paraguay and Uruguay. Thanks to the Rules of free trade, the region of the Pampas (comprised by the provinces of Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe and Córdoba), far away from Lima (Peru) and up to now the poorest of the viceroyalty, could increase its trade with Spain and the rest of the Spanish Empire and prosper somewhat.

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The Revolution and the Independence brought a wave of free trade and prosperity to the region. The River Plate became a free trade state according to economic historians. The fundamental partner was Britain. The bad news was that Bolivia, Paraguay and Uruguay went apart during the Independence war and the following civil war. The ruling class of Buenos Aires wasn’t able to hold the union. It is a long story, hard to put in a nutshell.

In 1825 Buenos Aires signed with Britain the Treaty of Friendship, Navigation and Trade. This is a milestone. According to Juan Bautista Alberdi, a mix of Madison and Hamilton, thanks to the treaty Buenos Aires could avoid complete disgrace during the dictatorship of Juan Manuel de Rosas. Later on, the treaty would become the legal foundation of Anglo-Argentine trade until the Great Depression, well into de 20th century.

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Rosas was defeated in battle in 1852. The civil war ended and a Constitution based on the American model was approved. This is the period of the National Organization. The time of Alberdi, Sarmiento, Urquiza, and Mitre, who are the founding fathers of modern Argentina. The political understanding between Buenos Aires and the Interior provinces meant peace and the effective launching of a program of massive European immigration and British investment in trains, ports, telegraphs. Population jumped from 1.6 millions in 1861 to 7 millions in 1905; income per capita rose from less than 40% of the Anglo-Saxon average (Australia, US and Britain) to more than 100% in the years before WWI. This phenomenon has been called the Argentine miracle. A modern country was built in just a generation.

A well-known Canadian historian, H. Ferns, drawing on the Foreign Office Archives, wrote that Argentina was at that time an informal part of the British Empire. A. Rivas, a well-known Cuban-Argentine economic and law author, wrote that we have to search for an explanation of the miracle in the substitution of the common law for the laws of Indias, that is, the Spanish mercantilism.

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In spite of WWI, which cut trade with Britain to a half; the Russian Revolution, the fall of the Weimar Republic and the rise of European fascism, which had a heavy impact on domestic public opinion against democracy and free trade, the Argentine ruling classes didn’t want to break the country’s bond with Britain. They didn’t know where to head for instead. The Great Depression, and Britain’s response to it, determined the end of the Anglo-Argentine Treaty. So Argentina withdrew apart from the World. The US, Britain and Australia had the ability to return to a free-trade policy sooner or later. Argentina couldn’t follow their steps.

Since the Great Depression, Argentina has gone through industrial protectionism, nationalizations, hyperinflation, bank runs, political turmoil, and international isolation. Together with Brazil, it is one of the closest economies of the World. Its income per capita is nowadays less than 40% of the Anglo-Saxon average.

Conclusion

In my view the Argentine problem lies in not having been able to overcome the Great Depression and its legacy of economic nationalism. Argentina badly needs to be part of something greater. It must realize that a good economic policy comes hand in hand with a good foreign policy. We need a more cosmopolitan approach to public affairs.

Junio 22, 2012

Euro no es igual a Convertibilidad

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 8:06 pm

El sábado pasado, La Nación publicó un reportaje al ex-primer ministro griego Giorgios Papandreu. Reproduzco una parte que me parece realmente sugestiva. Desde la trinchera, Papandreu nos explica que el euro no es lo mismo que el peso convertible. ¿Adivinen por qué? Porque el costo de repudio del euro es muchísimo más alto que el costo de repudio de una (simple) moneda convertible. Por esta razón, Papendreu cree que será una catástrofe para Grecia abandonar el euro y juzga improbable que lo haga.

-Muchos temen que Grecia termine como la Argentina, salvando distancias y diferencias?

-Argentina estaba atada al dólar y devaluó su moneda, el peso. Como operación era fácil. Pero nosotros no estamos atados al euro, tenemos el euro. Volver al dracma llevaría al menos seis meses. Pero antes, en un par de días, la gente se lanzaría como loca a sacar su dinero hasta dejarlos completamente vacíos. […] Pero también creo que las instituciones de la eurozona podían habernos hecho las cosas más fáciles. Buena parte del sufrimiento que estamos pasando no es sólo culpa de las cosas que Grecia hizo mal, sino también de la arquitectura de la UE.

La respuesta de Papandreu tiene una segunda parte. Es la que se refiere a la culpa de la Unión Europea. Creo que el exministro tiene razón. Aunque Grecia se desviva por cumplir las recomendaciones de la troika (FMI-BCE-Comisión UE), le va a resultar arduo bajar la prima de riesgo-país, promover el ingreso de capitales, reactivar la economía y equilibrar sus cuentas públicas a fin de tornar sostenible el pago del servicio de la deuda renegociada. Es difícil reactivar en medio de un continente en recesión y con posibilidad de corrida en otros países. El Banco Central Europeo deberá por fin actuar y la Unión tendrá que aceptar una inflación más alta por algunos años.

Junio 15, 2012

Lo que hay, lo que se impone hacer y lo que debería hacerse

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:36 pm

Ayer tuve el agrado y el privilegio de exponer mis puntos de vista sobre la situación económica argentina, sobre lo que se impone hacer y sobre lo que debería hacerse, en una conferencia a la que asistieron empresarios, economistas y observadores calificados. Los argumentos y el mensaje central de mi exposición no son nuevos; los tomé del libro Antídotos contra el riesgo-argentino que publiqué en Internet en 2010. Siguen los apuntes que preparé para la ocasión.

 

El título de la exposición anticipa en buena medida lo que me propongo decir. En primer lugar, voy describir en forma sumaria el estado de situación de la economía argentina. En segundo lugar, voy a listar las medidas que se impone tomar lo antes posible, más allá de lo que el actual gobierno decida hacer o dejar de hacer. En tercer lugar, voy a explicar la razón por la cual creo que tales medidas son, de todas maneras, insuficientes.

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Entre mediados de 2002 y mediados de 2007, el motor de la reactivación de la economía fue una pronunciada caída de la prima de riesgo-argentino. La prima cayó de 7000 puntos básicos en julio de 2002 a 180 en enero de 2007, se frenó (pero no se revirtió) la salida de capitales, aumentó la demanda agregada y, por tanto, la producción. Desde entonces, los motores de la expansión han sido el notable aumento del precio de los commodities de exportación y el formidable aumento del gasto público (20 puntos porcentuales del PBI). El impacto expansivo de estas dos fuerzas sobre-compensó el impacto contractivo de la suba de la prima desde 2007.

Hay síntomas claros de que la economía argentina no funciona bien. Se trata del nivel de la prima de riesgo-país (nada menos que 1200 puntos básicos), la continua salida de capitales, la fuerte retracción de la inversión externa directa, el pobre nivel de los depósitos bancarios y el escaso crédito bancario, la alta inflación, el creciente déficit fiscal y el muy mal estado de la infraestructura energética y de transporte. No puedo pronosticar un colapso inminente. Aunque causas no faltan.

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¿Qué medidas tomarían exministros como Alemann o Lavagna para enderezar el rumbo de la economía? Voy a aventurar un posible listado:

1º Actualizar las tarifas de las empresas de servicios públicos y renegociar sus contratos.

2º Regularizar los defaults con el Club de París, el tribunal del Banco Mundial, Repsol y el INDEC.

3º Congelar el gasto público en valores nominales hasta ponerlo en línea con la recaudación tributaria. Eliminar las retenciones y normalizar el impuesto a las ganancias.

4º Desbloquear exportaciones e importaciones, eliminar el control de cambios y restablecer la libre transferencia.

5º López Murphy puntualizó hace unos días la conveniencia de devaluar el peso para aliviar o acelerar el ajuste fiscal (la devaluación aumenta el nivel de precios y de esta forma sube la recaudación en valores nominales).

El objetivo del paquete de medidas es bajar la prima de riesgo-país desde, quizá, el primer puesto del ranking mundial a unos 200 p. b., bajar la inflación, recrear el crédito, estimular la inversión, reactivar la economía y crear empleos. Después de nueve años de recalcitrante irracionalidad, el paquete suena a música celestial. Aun con la economía mundial jugando en contra, resultaría exitoso en el corto plazo. Pero, a juzgar por nuestra historia de crónica inestabilidad y reversibilidad institucional, sería otro fracaso en el largo plazo. El carácter reversible de nuestras instituciones económicas básicas hace que la propiedad privada bajo jurisdicción argentina quede expuesta a la expropiación, que tiene mil caras; eleva el riesgo de hundir capital en territorio nacional, baja la productividad del trabajo, achica el PBI y acentúa la pérdida de gravitación argentina en la región y el mundo.

La devaluación, el ajuste tarifario y la reducción del gasto público abrirían las puertas de un enésimo ciclo de ilusión de corto plazo y frustración de largo plazo. Ya lo hicimos en 1971, en 1981, en 1989-91 y en 2001-02 con dramatismo. En los cuarenta años anteriores a 1971 también lo hicimos, con menor espectacularidad. El paquete es insuficiente. No tiene futuro porque es muy fácil de revertir. De hecho, fue revertido o repudiado cada diez años.

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Lo que acabo de decir y en especial el tumultuoso abandono de la convertibilidad, el pánico bancario de 2001 y varias violaciones del derecho de propiedad, la concentración del poder recaudatorio y político en el gobierno nacional, la creciente cerrazón comercial y el mayor aislamiento internacional me fueron convenciendo de la utilidad de pensar instituciones irreversibles, que funcionen como antídotos efectivos contra el riesgo-argentino.

Dos modelos han ordenado la vida económica argentina desde la Organización Nacional. El de Juan Bautista Alberdi, más bien internacionalista, entre principios de la década de 1860 y principios de la década de 1930, y el de Federico Pinedo, más bien nacionalista, a partir de entonces. El segundo modelo se armó velozmente entre 1930 y 1935. Sus rasgos básicos son el proteccionismo industrial, la centralización de la recaudación impositiva y la banca central emisionista. Mientras fue manejado por Pinedo o por hombres como él, el modelo funcionó aceptablemente. No era muy distinto al modelo que se implementaba entonces en los países importantes. Pero en cuanto cambiaron los tiempos políticos y los gobernantes, el modelo fue abusado repetidamente y la economía argentina se empobreció.

¿Por qué fue abusado? Porque el costo de repudiar instituciones económicas es bajo en el modelo nacionalista. El costo de abandonar la política comercial, la monetaria, la bancaria o la impositiva, sino todas juntas a la vez, es bajo porque el modelo económico nacionalista permite que el gobierno nacional tome decisiones unilaterales pues no debe rendir cuentas a nadie. No rinde cuentas a las provincias, pues ahora son mendigos del Tesoro nacional. Ni al Congreso, que ahora es un reflejo de las débiles autonomías provinciales. Ni a potencias extranjeras, pues ninguna de ellas tiene el status de socia preferencial y temible. Ni a pactos supranacionales en áreas como defensa o comercio, porque el gobierno nacional no quiere firmarlos. Nuestra tesis es que el modelo nacionalista es la madre del populismo económico y el riesgo-país.

Por consiguiente, nuestra propuesta es desnacionalizar las instituciones económicas básicas del país. Desnacionalizar significa específicamente quitar atribuciones al gobierno nacional. Consiste en poner bajo la jurisdicción de otros gobiernos o formas de gobierno el comercio exterior, la moneda, la banca y una parte importante de las finanzas públicas.

En materia comercial, desnacionalizar significa poner el intercambio comercial externo bajo la jurisdicción de un tratado de libre comercio con una superpotencia (un país o bloque grande, estable, abierto, con capacidad de represalia). Un TLC con EEUU, por ejemplo, forzaría al gobierno nacional a respetar una cierta estructura arancelaria y normas comunes en materia de protección de inversiones, propiedad intelectual, medio ambiente, mercado de trabajo y compras oficiales. Desnacionalizar en este plano es igual a supranacionalizar.

En materia monetaria, desnacionalizar significa adoptar una moneda de reserva (dólar, euro, ¿sudamericano?) como moneda propia. En materia bancaria, desnacionalizar significa poner a la banca comercial bajo jurisdicción de los países emisores de monedas de reserva donde tienen sus casas matrices los bancos que estarían habilitados para captar depósitos y dar crédito en el país. Desnacionalizar en este plano es igual a internacionalizar.

En materia de finanzas públicas, desnacionalizar significa descentralizar la recaudación impositiva. A su vez, descentralizar significa hacer responsables a las provincias del grueso de la recaudación a fin de dividir el poder político. Desnacionalizar en este plano es igual a provincializar.

El objeto de desnacionalizar el comercio exterior, la moneda y la banca es poner a salvo de las arbitrariedades de la jurisdicción argentina a grandes franjas de la economía argentina. Cuando el costo de repudio de los acuerdos es alto, la probabilidad de repudio es baja. Entonces, se vuelve menos probable que las ‘reglas de juego’ cambien y más probable que la inversión en territorio nacional experimente un boom.

El objeto de desnacionalizar la recaudación impositiva es limitar el poder del gobierno nacional. Nuestra hipótesis es que 24 pequeños populismos provinciales son menos dañinos que un gran populismo nacional. La competencia impositiva entre las provincias resultaría en una presión tributaria más baja, un gasto público más eficiente y una democracia más efectiva. Pero la probabilidad de reversión de la descentralización es alta porque el costo de hacerlo es bajo. La decisión de volver a una organización cuasi-unitaria como la presente es interna. No involucra un repudio de acuerdos internacionales capaz de estigmatizar y aislar el país.

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La idea económica es simple y la propuesta es realista. Los TLC son una realidad en casi todos los países de América Latina con costa al Océano Pacífico; la misma Argentina, entre 1860 y 1930, fue parte informal del Imperio Británico. La descentralización tributaria es una realidad en Suiza, EEUU y Canadá y también lo fue en Argentina entre 1853 y 1935. La moneda común es una realidad que se defiende a capa y espada en la Unión Europea. En rigor, utópica o poco realista nos parece la pretensión de la dirigencia argentina de conservar, por medio de una combinación de honestidad y prolijidad, el modelo económico nacionalista.

Junio 1, 2012

A prueba de balas

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 8:57 pm

En la primera página de la sección económica de su edición del pasado lunes 28 de mayo, La Nación publicó la infografía de abajo. Compara los precios de la la tierra agrícola en EEUU, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. No he podido dejar de mirarla desde entonces. Según la fuente que toma el diario, una hectárea de la mejor tierra argentina vale un 80% de lo que vale una hectárea de la mejor tierra de EEUU. Esta relación debería hacernos pensar sobre el verdadero papel que le cabe a Argentina en la economía mundial.

 landprices.jpg

En relación con un productor agropecuario argentino, el farmer del mid-west americano vive en el Paraíso. Jamás pagó una retención por sus exportaciones; puede comprar insumos y bienes de capital de la mejor calidad disponible en el mundo a los menores precios posible; puede sacar préstamos a largo plazo a bajas tasas de interés, y jamás tuvo que lidiar con un control de cambios que obliga a liquidar el producido de las ventas al exterior dentro de un cierto plazo, a un tipo de cambio oficial menor que el tipo paralelo. Ah, me estoy olvidando del costo de transporte: la Pampa está lejos de los grandes mercados del hemisferio norte, mientras el mid-west está en el centro de ellos.

¿Cómo se explica que la tierra argentina valga tanto en relación con la norteamericana cuando el productor aquí tiene que pagar un impuesto a la exportación de 35%, una brecha cambiaria de 32%, un considerable sobre-precio por los insumos, y créditos que incorporan una prima de riesgo-país de 1200 puntos básicos (posiblemente la prima la más elevada del mundo) y que, por ende, no son inexistentes?

¿Nos muestra la infografía una ‘burbuja’, se equivoca el mercado al valuar tan agresivamente a la tierra argentina? ¿No será que en cuestiones de ventajas comparativas Argentina es a la agricultura lo que Arabia Saudita es al petróleo?

El prejuicio industrialista no deja ver lo que debería ser obvio. La Argentina es una gran fábrica de alimentos. No pienso sólo en la región pampeana. El Alto Valle, Mendoza, Salta y otras provincias tienen formidables chances de competir con éxito en los mercados mundiales de productos agropecuarios o de manufacturas de este origen.

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