La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

Mayo 30, 2013

Diez años de destrucción

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 5:10 pm

La semana pasada los diarios publicaron una catarata de evaluaciones de la década kirchnerista. Hicieron el balance sociólogos, economistas, politólogos, políticos, empresarios y otros. Emerge un patrón de dichas evaluaciones: los años de Néstor fueron buenos porque reconstruyó la autoridad presidencial y puso en marcha la economía, y los de Cristina han sido entre regulares y malos porque quedó atrapada por la recesión internacional y se le escapó la inflación, y por su creciente autoritarismo.

No me propongo hacer el balance de la década kirchnerista. Sé qué cosas debería poner en el platillo de lo malo pero no sé qué cosas debería poner en el platillo de lo bueno. ¿Hubo algo bueno? Me viene a la cabeza la tarjeta del SUBE, parte de la programación del Canal Encuentro. No mucho más.

Desde el mismo anuncio de la creación de los fondos fiduciarios para administrar las inversiones en autopistas, trenes, gas y electricidad, del rechazo al ajuste por inflación de las tarifas públicas y del piquete a la Shell cuando la compañía presentó un nuevo aceite con precio libre, supe que el kirchnerismo traería la ruina económica del país. Afirmé en julio de 2003, en el programa Hora Clave, que el gobierno kirchnerista no tenía plan económico y que, por temor a un desborde del tipo de cambio, se limitaría a aplicar una suerte de convertivilidad de facto.

No me equivoqué en la cuestión económica pero sí en la institucional. No preví que los Kirchner pudieran ser capaces de convertir a la Argentina en casi un clon de la Venezuela chavista. Y no lo preví porque, a decir verdad, aún hoy no puedo tomarme en serio ni a los Kirchner ni a sus principales funcionarios. Los he visto tan ignorantes, mendaces y triviales en sus argumentos y proceder que he sido incapaz de pensar que pudieran ser algo más que un mal trago, un lapsus, en la historia del país.

Por el contrario, Roberto Cachanosky tuvo, desde el mismo principio, la clara noción de lo que se proponían. El pasado domingo 26 publicó su balance de la década kirchnerista. No puedo estar más de acuerdo con él. El primer párrafo del artículo da el tono de su balance:

Si la crisis del 2001/2002 fue una explosión que conmovió a la sociedad, estos diez años de kirchnerismo se caracterizaron por ser una constante, metódica y diaria destrucción del sistema republicano y de la economía.

El segundo párrafo que quiero citar es triste. Concierne al país y a nuestras propias vidas:

El tiempo es un bien escaso. No se puede comprar, ni alquilar ni pedir prestado. El tiempo que se pierde, se pierde irremediablemente. Nos han robado 10 años de nuestras vidas. Demasiado para lo que vive un ser humano.

Mayo 16, 2013

Vengadores anónimos

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 4:19 pm

En Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos, apareció recientemente un grupo de "vengadores anónimos". Sus miembros golpean, balean y/o incendian las casas de acusados de delitos varios. No matan, aparentemente sólo apuntan a amedrentar. La noticia fue publicada por Infobae.

Cuando el Estado cesa, escribió Thomas Hobbes en El Leviatán, se recrea la guerra de todos contra todos, y la vida es desagradable, pobre, corta y brutal. Lo que me llama la atención no es la existencia de "justicieros" sino que tardaran tanto en aparecer.

Como cualquier desgobierno, el gobierno montonero ha producido un dólar paralelo, ataques diversos a la propiedad privada, cortes de energía y de calles, rutas y puentes. Ahora comprobamos que también produce justicieros.

Mayo 15, 2013

Relación de Convertibilidad

Filed under: Gráfica — Jorge Avila @ 5:32 pm

Cuando se espera una maxidevaluación o cuando el mercado de cambios se encuentra en los hechos desdoblado y se espera una depreciación en el paralelo, hacen faltan indicadores más o menos fiables para guiar nuestras decisiones en materia financiera. La relación de convertibilidad es una de ellas, quizá la mejor. Ya se la empleaba en 1923, durante la hiperinflación alemana, cuando los arbitrajistas especulaban hasta donde llegaría la brutal suba del tipo de cambio entre el Reichmark y el US dólar (precio del dólar en términos de Reichmarks). Durante la hiperinflación argentina, en 1989-90, yo la usaba a diario para estimar en qué nivel debería fijarse el tipo de cambio de conversión (la convertibilidad que rigió a partir del 1º de abril de 1991 fue, en verdad, un sistema de caja de conversión). Entre 2006 y principios de 2012, volví a emplearla, no porque me pareciera que la devaluación del peso era una cuestión inminente sino porque quería evaluar la sostenibilidad de la política monetaria argentina y despuntar el vicio.

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El gráfico preparado por el estudio de José Luis Espert muestra una estrecha correlación entre el dólar blue (línea azul) y el dólar para operaciones de contado con liquidación (línea roja) durante el período que se extiende entre enero de 2003 y mayo de 2011. En ese período, el dólar de conversión (línea verde) seguía su propio camino, con desvíos significativos con respecto a la cotización del blue. Pero a partir de septiembre de 2011, dos meses antes de la reaparición del control de cambios, el dólar de conversión se pegó o empezó a liderar al blue.

¿Por qué motivo el dólar de conversión lidera ahora al dólar blue cuando hasta mayo de 2011 parecía que estas variables se movían en forma independiente? Quizá porque la gente le presta atención a la relación de convertibilidad (el cociente entre base monetaria y reservas intern’les, en la definición que usa Espert) sólo cuando hay riesgo de maxi-devaluación o cuando existe un mercado paralelo en el que la moneda nacional podría experimentar una fuerte depreciación.

Antes de mediados de 2011, la probabilidad de devaluación era remota; además, no había un doble mercado y por tanto tampoco un dólar paralelo. Desde entonces, hay una creciente probabilidad de devaluación de la moneda en el mercado oficial y mucha incertidumbre sobre su depreciación en el mercado paralelo. El público ahorrista y los inversores, quienes componen el mercado, necesitan un indicador que les sirva como orientación. A falta de uno mejor, tenemos a la relación de convertibilidad, que nos indica el tipo de cambio que sería necesario para retirar de circulación toda la base monetaria.

Sin embargo, como dije en posts anteriores sobre el tema, para calcular con mayor realismo el dólar de conversión que adoptaría la economía argentina llegada la crisis, el numerador de ese cociente debería aumentarse en el monto de los pasivos no monetarios del BCRA y también, agrego ahora, en el monto del déficit fiscal que se vaya a cubrir con emisión de moneda en los 12 meses subsiguientes.

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