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junio 24, 2007

Intelectuales anti-capitalistas

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 2:36 pm

Robert Nozick, uno de los grandes filósofos de nuestro tiempo, profesor de la Universidad de Harvard, escribió hace algunos años un ensayo bajo el título: ¿Por qué los intelectuales se oponen al capitalismo? Marcos Gallacher, un economista amigo especializado en temas de organización de la producción y educación, lo encontró en la web, me lo giró y me sugirió que notara tres cosas: primero, la calidad del análisis económico que Nozick (un no economista) aplica al tema; segundo, la inteligencia del planteo; tercero, aunque Nozick no lo subraya, que los profesores debemos tener mucha prudencia cuando juzgamos a los alumnos por sus calificaciones exclusivamente.

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                                 Robert Nozick, 1938-2002

El ensayo es brillante. Abarca unas cinco apretadas páginas, está escrito en un inglés claro y lleno de vida, es el producto de una inteligencia luminosa. Hasta ahora no había leído nada de Nozick. Apenas lo conocía por las frecuentes citas de Mariano Grondona en los editoriales de La Nación. He quedado sorprendido por su manera de escribir y argumentar, tan llana y típica de los grandes economistas clásicos. Sigue a continuación una traducción libre de los párrafos que me llamaron la atención:

Es sorprendente que los intelectuales se opongan tanto al capitalismo. Otros grupos de comparable status socio-económico no exhiben el mismo grado de oposición. Desde este punto de vista, entonces, los intelectuales son una anomalía.

No todos los intelectuales son de "izquierda". Como ocurre con otros grupos, sus opiniones se distribuyen a lo largo de una curva. Pero en el caso de los intelectuales la curva está corrida y sesgada hacia la izquierda política.

Cuando digo intelectuales no me refiero a toda la gente inteligente o de cierto nivel educativo, sino a aquéllos que, por vocación, se ocupan de ideas expresadas en palabras y que dan forma al flujo de palabras que reciben los otros. La lista de estos herreros de la palabra (wordsmiths) incluye a poetas, novelistas, críticos literarios, periodistas de diarios y revistas y muchos profesores. No incluye a aquéllos que se ocupan primariamente de producir y transmitir información cuantitativa o formulada de manera matemática (los herreros del número); tampoco a aquéllos que trabajan en el periodismo gráfico, a los pintores, escultores, camarógrafos. Contrariamente a los herreros de la palabra, las personas que se desempeñan en estas ocupaciones no se oponen en forma desproporcionada al capitalismo. Los herreros de la palabra se concentran en determinados lugares, tales como las universidades, el periodismo y la burocracia gubernamental.

A los intelectuales de la palabra les va bien en la sociedad capitalista; en ella gozan de gran libertad para formular, descubrir y propagar nuevas ideas, para leer y discutirlas. Sus habilidades profesionales tienen demanda, sus ingresos son muy superiores a los del promedio. ¿Por qué, entonces, se oponen desproporcionadamente al capitalismo? En rigor, hay datos estadísticos que sugieren que mientras más próspero y exitoso es el intelectual, más probable es que se oponga al capitalismo. Esta oposición al capitalismo viene sobre todo de la izquierda pero no exclusivamente. Yeats, Eliot y Pound se opusieron a la sociedad de mercado desde la derecha.

La oposición de los intelectuales de la palabra al capitalismo es un hecho de trascendente significado social. Ellos moldean nuestras ideas e imágenes de la sociedad; ellos definen las políticas públicas alternativas que luego consideran las burocracias. Desde tratados a slogans, ellos suministran las frases con las que nosotros nos expresamos. La oposición de los intelectuales es importante, especialmente en una sociedad que depende en forma creciente de la formulación explícita y de la diseminación de la información.

El valor de los intelectuales

Los intelectuales descuentan que son las personas más valiosas en una sociedad, los de mayor prestigio y poder, aquéllos que reciben las mayores recompensas. Los intelectuales se sienten con derecho a todo esto. Pero una sociedad capitalista no honra a sus intelectuales. Ludwig von Mises explica el resentimiento especial de los intelectuales, en contraste con los obreros, cuando señala que aquéllos se mezclan socialmente con los capitalistas ricos, con quienes se comparan, y luego se sienten humillados por su menor status. Sin embargo, incluso aquellos intelectuales que no se mezclan socialmente con los ricos sienten también el mismo resentimiento. No les ocurre esto a otros grupos que proveen servicios a los capitalistas ricos, tales como los instructores de baile o deportes, quienes no son marcadamente anti-capitalistas.

¿Por qué los intelectuales contemporáneos se sienten con derecho a recibir las mayores recompensas que la sociedad tiene para ofrecer y caen en el resentimiento cuando no las reciben? Los intelectuales sienten que son la gente más valiosa, la del más alto mérito y que la sociedad debería recompensarlos de acuerdo con su valor y mérito. Pero una sociedad capitalista no satisface el principio de distribución que reza "a cada cual de acuerdo con su mérito o valor". Aparte de donaciones, herencias y loterías propias de una sociedad libre, el capitalismo recompensa a aquéllos que satisfacen las demandas de otros expresadas en el mercado, y el tamaño de las recompensas depende de cuánto se demande y de cuán grande sea la oferta del producto o servicio demandado. Los empresarios y obreros fracasados no sienten la misma animosidad contra el sistema capitalista que sienten los herreros de la palabra. Sólo el sentimiento de una superioridad no reconocida, de un derecho violado, puede producir esta animosidad.

La formación escolar de los intelectuales

¿Qué factor genera sentimientos de superioridad en los intelectuales? Me voy a concentrar en una institución en particular: la escuela. A medida que el conocimiento condensado en libros se volvió más y más importante, la escuela (educación de jóvenes reunidos en clases para leer y aprender de los libros) se extendió. Las escuelas se transformaron en la principal institución, fuera de la familia, dedicada a moldear las actitudes de los jóvenes, y casi todos aquéllos que más tarde se convertirían en intelectuales pasaron por la escuela. Allí fueron personas exitosas. Fueron comparados con otros y considerados superiores. Fueron alabados y recompensados, eran los favoritos del maestro. ¿Cómo evitar que no se consideraran superiores? A diario, experimentaban su mayor facilidad con las ideas y su rapidez mental. Las escuelas les dijeron y les demostraron que eran los mejores. La escuela les enseñó el principio de recompensa de acuerdo con el mérito (intelectual).

La más amplia sociedad de mercado, no obstante, enseñó una lección diferente. En ella la mayor recompensa no va a los verbalmente brillantes; la capacidad intelectual no es lo más valioso. Formados en la lección de que ellos eran los más valiosos, los que merecían las mayores recompensas, ¿cómo no iban los intelectuales a sentir resentimiento hacia una sociedad capitalista que les negaba beneficios justamente merecidos por su superioridad?

Cuando digo que los intelectuales se sienten con derecho a las mayores recompensas que la sociedad tiene para ofrecer (riqueza, status, etc.), no estoy diciendo que para los intelectuales estas recompensas sean los bienes más preciados. Quizá valoren más las recompensas intrínsecas de la actividad intelectual o la estima de los tiempos. Empero, se sienten con derecho a la más elevada consideración de la sociedad en general, a lo mejor que ella pueda suministrar, aun cuando esta recompensa sea pequeña. No pretendo enfatizar las recompensas monetarias. Las personas que se ven a sí mismas como intelectuales pueden resentir el hecho de que la actividad intelectual no sea altamente valuada y recompensada.

Los intelectuales quieren que la sociedad en su conjunto sea una escuela grande, como el medio ambiente en el que a ellos les fue tan bien y donde fueron tan apreciados. Al incorporar standards de evaluación y recompensa tan distintos a los de la más amplia sociedad, la escuela garantiza que algunos de sus alumnos destacados experimenten un descenso social más tarde. Aquéllos en la cima de la jerarquía escolar se sentirán con derecho a una posición en la cima, no sólo en esa micro-sociedad sino en la más amplia, una macro-sociedad cuyo sistema resentirán en cuanto no los trate conforme a derechos y necesidades auto-prescriptas. Por tanto, el sistema escolar genera sentimientos anti-capitalistas en los intelectuales. Mejor dicho, produce un sentimiento anti-capitalista entre los intelectuales verbalistas. ¿Por qué los herreros del número no desarrollan la misma actitud que los herreros de la palabra? Mi conjetura es que estos chicos cuantitativamente brillantes, aunque logran buenas calificaciones en los exámenes relevantes, no reciben el mismo trato personal y aprobación de los maestros que los chicos verbalmente brillantes. Es la habilidad verbal la que brinda estas recompensas del maestro y, en apariencia, este tipo de recompensa es la que genera el sentimiento de un derecho adquirido.

Hay un punto adicional a tener en cuenta. Los (futuros) herreros de la palabra tienen éxito dentro del sistema social formal u oficial de las escuelas, donde las recompensas son distribuídas por la autoridad central del maestro. Pero las escuelas contienen un sistema social informal en las aulas, los pasillos y los patios, dentro del cual las recompensas no son distribuídas por la dirección central sino según el placer y el capricho de los compañeros de clase. A los intelectuales no les va tan bien en este ámbito.

No debería sorprender, entonces, que la distribución de bienes y recompensas por medio de un mecanismo distributivo centralmente organizado les parezca a los intelectuales más apropiado que la "anarquía y el caos" del mercado. Pues la distribución en una sociedad socialista centralmente planificada versus la distribución en una sociedad capitalista es como la distribución del maestro versus la distribución en los pasillos y patios de la escuela.

Nuestra explicación no postula que los (futuros) intelectuales constituyen una mayoría aun en la clase alta de la escuela. Este grupo está compuesto mayormente por alumnos de habilidades librescas sustanciales (pero no abrumadoras), dotados de gracia social, fuerte inclinación a agradar, trato amigable, entradores y con habilidad para jugar según las reglas (o bien para simular que juegan según ellas). Estos alumnos también serán altamente considerados y recompensados por el maestro, y les irá extremadamente bien en la más amplia sociedad. (Y como también les fue bien dentro del sistema informal de la escuela, no valorarán tanto las normas del sistema formal de la escuela.) Nuestra hipótesis es que los (futuros) intelectuales representan una parte desproporcionadamente grande de la clase alta de la jerarquía escolar (oficial) que experimentará descenso social relativo. O, más bien, del grupo que pronostica para sí mismo una futura declinación. La animosidad surgirá antes del pasaje al gran mundo y de la experiencia de una efectiva caída de status, en el momento en que el muchacho inteligente comprende que probablemente no le irá tan bien en la macro-sociedad como en la escuela. Esta consecuencia no buscada del sistema escolar, esta animosidad anti-capitalista de los intelectuales, se ve reforzada, por cierto, cuando los alumnos leen o asisten a clases que dictan intelectuales con dichas actitudes anti-capitalistas.

Sin duda, algunos herreros de la palabra fueron alumnos irreverentes y cuestionadores y, por ende, desaprobados por sus maestros. ¿También éstos aprendieron la lección de que el mejor debería conseguir la máxima recompensa y piensan, no obstante sus maestros, que ellos fueron los mejores, lo cual los lleva a empezar su vida laboral con un temprano resentimiento contra la distribución del sistema escolar? Está claro que en este tema y en otros discutidos aquí necesitamos datos estadísticos sobre las experiencias escolares de los futuros herreros de la palabra para refinar y contrastar nuestras hipótesis.

Es difícil afirmar que las normas que rigen la vida escolar no afectarán las creencias normativas de la gente una vez que dejen la escuela. Las escuelas, después de todo, son la principal institución social no familiar en la que el chico aprende a operar; por tanto, la experiencia escolar constituye su preparación para moverse en la más amplia sociedad no familiar. No es una sorpresa, entonces, que aquéllos que tuvieron éxito según las normas del sistema escolar resientan una sociedad que adhiere a normas distintas que no les garantizan el mismo éxito. No sorprende así que aquéllos que van a moldear la imagen o la evaluación que la sociedad tiene de sí misma, que la parte de ella verbalmente hábil de la sociedad se vuelva en contra de ella. Si usted tuviera que diseñar una sociedad, trataría de evitar que los herreros de la palabra, en vista de toda su influencia, pasaran por un sistema escolar que genera animosidad contra las normas de la sociedad.

Algunas hipótesis adicionales

Se pueden señalar, sin embargo, algunas áreas donde nuestras hipótesis generarían consecuencias y predicciones contrastables: 1º Mientras más meritocrático sea el sistema escolar de un país, con mayor probabilidad sus intelectuales serán de izquierda (piense en Francia). 2º Los intelectuales que fueron late-bloomers (gente de logros tardíos) no desarrollarían igual sentimiento de derecho a las más altas recompensas; por tanto, el porcentaje de los intelectuales late-bloomers anti-capitalistas será menor que el de los early-bloomers (gente precoz). 3º Limitamos nuestra hipótesis a sociedades (distintas a la sociedad de castas de India) donde el alumno puede esperar un éxito comparable en la macro-sociedad. En Occidente, las mujeres hasta ahora no tienen tales expectativas; por tanto, no habría que esperar que las mujeres que integran la clase alta del sistema escolar formal y que luego experimentan movilidad social descendente, muestren la misma animosidad anti-capitalista que los intelectuales varones. Así, se puede pronosticar que a medida que la sociedad marche hacia la igualdad de oportunidades ocupacional entre mujeres y hombres, más intelectuales mujeres exhibirán el mismo desproporcionado anti-capitalismo que exhiben los intelectuales varones.

Algunos lectores dudarán de esta explicación del anti-capitalismo de los intelectuales. Sea lo que fuere, creo que se ha identificado un fenómeno importante. La generalización sociológica es intuitivamente convincente; algo de ella debe ser verdadero.

Conforme a la hipótesis de Nozick un economista adecuadamente entrenado no debería ser presa del resentimiento. Por dos motivos: a) por lo general, un economista moderno es más un herrero del número que de la palabra; b) por formación, un economista entiende el fenómeno del mercado y acepta que la distribución de ingresos resultante tiende a ser justa. De todos modos, entiendo exactamente a Nozick cuando se refiere a la envidia que puede despertar en una persona el amigo que, habiendo sido un "cuatrero" en la universidad, es ahora un empresario rico, mientras ella, que fue un estudiante brillante, debe ajustarse a un modesto pasar. Éste es, justamente, uno de los grandes beneficios de una buena educación económica: ayuda a pensar y así evita resentimiento.

19 Comments »

  1. Que gran sorpresa volver a releer este gran artículo. Nozick le acierta al clavo en su cabeza al observar que el rechazo de los intelectuales a la economia de mercado proviene de “la envidia que despierta el amigo que era cuatrero en la universidad y que ahora es rico”. Esta frase es de antología! Que difícil se hace para alguien que se considera parte de la elite y de la vanguardia de la cultura aceptar que la sociedad prefiere “ipods” y “cheese burgers” antes que densos tratados de filosofía o economía. Confirma una vez mas que la recompensa en el mercado proviene, por lo general, de la habilidad y la astucia para satisfacer las necesidades del que consume, y no de las pretensiones de un iluminado (como ocurre en las teocracias o en las sociedades estamentales), o del uso de la fuerza (como ocurre en las sociedades tribales). Personalmente siempre me maravillé frente a la erudición pero con el tiempo aprendí a aborrecer a este tipo de intelectuales descriptos por Nozick que siempre han buscado refugio en las cercanías del poder estatal. Por el contrario, siento admiración por aquellos eruditos que supieron eludir las mieles del poder y que se opusieron a la coerción estatal y a su ejército de intelectuales. He aquí el más grande de ellos: http://www.lewrockwell.com/rockwell/enemy-state.html

    Mariano: Gracias por el comentario. Muy bueno.

    Comment by Mariano Muruzábal — junio 23, 2007 @ 7:59 pm

  2. Estimado Avila: Nozick no es el unico que hiciese tal observacion sobre los intelectuales. Incluso von Mises en su tratado de economia "La Accion Humana" se refiere a Nietzsche como un hombre debil y enfermo que si no hubiera sido por la economia "burguesa" jamas podria haber vivido, sin embargo este filosofo (leido y reinterpretado a antojo por derecha e izquierda)despreciaba la vida moderna y anhelaba tiempos pasados en que prevalecia la cultura de los fuertes (?). En fin, los intelectuales adquieren su sustento en la economia de mercado mas facilmente si son criticos de los beneficios de esta. Es una relacion costo – beneficio que realizan, les conviene criticar y cubrir ese espectro de las ideas. Como dice Hazzlit "solo aprecian lo que se ve y no lo que no se ve".

    Pablo: Interesantes observaciones.

    Comment by pablo — junio 23, 2007 @ 8:16 pm

  3. Dr. Avila: excelente comentario. Estoy seguro de que cuando me reuna con mis compañeros de secundaria los "cuatreros" vivos estarán mejor que los intelectuales puros. Le agradezco que introduzca material de este tipo en su blog, lo hace mucho más interesante. Saludos.

    Rodrigo: Gracias por el comentario y por apuntar su preferencia.

    Comment by rodrigo — junio 24, 2007 @ 3:45 pm

  4. Estimado Ávila: La hipótesis de Nozick parece plausible y me resulta muy interesante. Sin embargo, creo que podemos encontrar en el post mucho más que una explicación del resentimiento de los intelectuales de izquierda. Lo que se plantea es ¿quién define las reglas de juego? En este caso, los intelectuales anticapitalistas abogan por un sistema en el cual un ser superior los erija como parte de una grupo selecto, el cual debe ser apreciado por todos. Ahora bien, como los intelectuales, siempre han existido grupos que han intentado forzar dichas reglas a su favor (obreros, burgueses, nobles, etc.) La cuestión se resume, entonces, en la siguiente ¿qué criterio utilizamos para definir las reglas según las cuales los individuos son recompensados? Lo único que puedo decir es que nadie tiene la autoridad moral para responder a dicha pregunta. En este sentido, el mercado nos evita tener que entrar en discusiones interminables acerca de qué habilidades, capacidades y talentos son más o menos valiosas para la sociedad, y nos somete a un sistema en el cual todos sabemos que sus resultados no son producto de los caprichos o desaciertos de un grupo de personas, sino del accionar mancomunado de millones de individuos. En definitiva, el caso de los intelectuales es uno más en el cual un grupo desea forzar las reglas de juego para que sus fichas tengan más valor.

    Patricio: Su interpretación coincide, en líneas generales, con la de Nozick. (Si todavía no lo hizo, véala por medio del link que agregué debajo de la fotografía.)

    Comment by Patricio Lagger — junio 25, 2007 @ 12:05 pm

  5. Muy buen articulo Jorge! Gracias!! Mis comentarios: 1) Creo que tu ejemplito de "intelectual envidioso/a del cuatrero rico" es "misleading": le erra al punto y puede hacer errar a otros que no hayan leido el articulo en ingles. El autor mas que intentar tal simplificacion, postula la muy interesante hipotesis que es la falta de relacion entre la actividad intelectual y el ABC de la realidad economica lo que hace que el intelectual anti-capitalista no entienda y por lo tanto resienta al capitalismo. El autor va mas alla y postula diversos mecanismos por los que tal disociacion se genera. 2) Una pregunta surge obvia (o al menos, a mi me parece obvia): por que los intelectuales "capitalistas" no han logrado contrarrestar la influencia de los "anti-capitalistas?" (esto es: el autor da una explicacion muy plausible de por que salen mas intelectuales "anti-capitalistas", pero no queda claro por que los "capitalistas" no logran contrabalancear la influencia de la mayoria. Si tienen razon, deberia ser posible que los "capitalistas" fueran, de a poco, incrementando su influencia en la sociedad. 3) Relacionado a lo anterior, llama la atencion que el ensayo de Nozick fue escrito pensando en la sociedad de 1986. Y han habido cambios en las sociedades y en la percepcion de los intelectuales desde entonces. En USA, yo me atreveria a arguir que HOY DIA, la gran mayoria de los intelectuales es capitalista. Serán mas o menos anti-Bush, mas o menos liberales, mas o menos conservadores, pero casi nadie es anti-capitalista. Muchos menos de lo que eran en 1986. (ejemplo, hoy dia, hasta la "izquierda" intelectual Americana acepta que las politicas de contencion del gasto publico de Clinton fueron buenas!). SIN EMBARGO, lo contrario parece haber ocurrido en Argentina, donde los intelectuales "capitalistas" han casi desaparecido del mapa. Lo cual viene a cuento de una de mis hipotesis "de siempre": la tremenda falta de capacidad de los intelectuales "capitalistas" argentinos, que son constantemente superados por los "anti-capitalistas". En fin, muy lindo aporte Jorge! Gracias, Eduardo

    Eduardo: Me alegro de que el ensayo de Nozick te resulte interesante. Me limité a traducir algunas partes. Quien lo quiera comprender cabalmente deberá leerlo en inglés y con detenimiento. No con paciencia, ya que es muy entretenido. En cuanto a mi ejemplo del "cuatrero", no comparto tu impresión. La formación económica puede permitirle a un intelectual evitar el resentimiento. Porque entiende que lo que el empresario "cuatrero" provee es el tipo de bienes o servicios privados que el mercado demanda, en tanto que lo que el intelectual provee es el tipo de servicios públicos: conferencias, ensayos, declaraciones o posts, por los que el mercado no está dispuesto a pagar un centavo aunque íntimamente los valore. ¿Por qué tendría un consumidor que pagar por servicios que de todas formas están disponibles en diarios o Internet, que son, en algún sentido, como el servicio de una plaza o de la iluminación de las calles, de los cuales puede gozar libremente sin que nadie pueda excluirlo? Ojo: debería estar bien claro a esta altura de la discusión que una persona que fue mediocre como estudiante en el colegio o la universidad puede perfectamente ser un brillante hombre de negocios. Más aún: creo que en este sentido hay una regularidad empírica. Escuchá sino el discurso de Steve Jobs o repará en la biografía de Bill Gates (ninguno pasó del primer semestre de la universidad).

    Comment by Eduardo — junio 25, 2007 @ 1:03 pm

  6. Estimado Jorge: muchas gracias por desempolvar estas joyas olvidadas. Creo que los economistas tambien nos pasamos de rosca, y muchas veces por demandar formalización nos olvidamos de la "buena y vieja prosa" (como en este caso) que aclara los conceptos mucho mejor que una ecuación diferencial. Respecto a su comentario del post de Eduardo, no creo sea tan tajante esta distinción de que el intelectual "vende" servicios publicos y no servicios privados. El intelectual es también vendedor de servicios privados, y correrá la misma suerte que el empresario cuatrero. Si sus ideas son originales y revolucionarias podrá vender sus conferencias por miles de dólares. Si en cambio son mediocres (como podrían tambien ser los servicios del empresario cuatrero) nadie pagaría por sus productos y buscarán resguardo en algun burocrata gubernamental. A la larga, ambos se someten a la misma ley de supervivencia del mercado. Un saludo, los mejores exitos para el blog. Martin

    Martín: No conozco casos de intelectuales de ideas brillantes y revolucionarias que facturen miles de dólares por una conferencia. Muy poca, poquísima, gente advierte la brillantez de una idea nueva y menos aún está dispuesta a pagar cuando esa idea podría darles vuelta el tablero (statu quo). ¿Cuánto industriales conoce Ud. dispuestos a pagar por un buen plan de libre comercio con EEUU? Yo conozco a muchos que estarían dispuestos a pagar para que se lo archive.

    Comment by Martin — junio 26, 2007 @ 1:07 pm

  7. Dr: tuve el agrado de leer, hace algún tiempo, el texto de Nozick casi de casualidad, y me llamó la atención lo claro que es para resolver un interrogante que en algun momento de nuestra vida nos ha invadido; sin embargo no estoy de acuerdo en que un economista moderno sea un herrero del número: creo que esta denominación quizás vale para un econometrista, o un contador, pero la formación del economista es más abarcativa, de investigación acerca del comportamiento humano, de formulación de leyes teóricas y comprobación empírica, para lo cual sí es muy importante el auxilio de la matemática y/o estadística; en fin, creo que queda un espacio para los economistas para difundir la palabra, para prevenir, desmitificar, aconsejar, defender una idea, etc. Por último, es innegable el número de economistas que, han tenido formación, y sin embargo reniegan de las leyes del mercado, los ejemplos sobran. saludos

    Bruno: Interesante reflexión. A grandes rasgos, hay dos tipos de economistas en la actualidad: los que cursaron un post-grado, normalmente, en el exterior, y los que no. Los primeros, si llegaron a graduarse, es muy probable que sean herreros del número porque con la habilidad verbal no se llega lejos después de la matematización que experimentaron los programas de Ph.D. en EEUU y quizá también en Inglaterra, como en Argentina. En cambio, los segundos, los que pasaron a trabajar con el título de Licenciado y punto, normalmente, no tuvieron gran formación matemática. Son especialmente estos economistas los que reniegan de las leyes de mercado en nuestro país. Por si no me cree, le propongo este experimento: vea en TV cualquier programa de Economía y Política y pregúntese qué formación académica tiene el economista progresista que habla. Apuesto a que pertenece al segundo grupo con una probabilidad del 90%. Una excepción a esta regla que formulo por primera vez son los economistas sin post-grado pero con formación austríaca.

    Comment by Bruno — junio 26, 2007 @ 4:06 pm

  8. Jorge: no sé si en la definición de intelectuales de Nozick entrarían los docentes argentinos del nivel primario y medio. Creo que la gran mayoría de estos docentes son mujeres en nuestro país y tengo la percepción que tienen un sentimiento anti capitalista muy fuerte. No sé si en el sector privado de la educacíon el sentimiento es tan anticapitalista como en el sector público. Pero si un gran porcentaje de los niños y adolescentes en este país están siendo educados con valores contrarios al capitalismo creo que visualizar un cambio en el corto y mediano plazo en el electorado – apoyando candidatos capitalistas – es muy difícil. Creo que un avance en este sentido sería presionar para descentralizar la educación en términos de que cada escuela y colegio pueda elegir tanto sus contenidos educativos como una amplia libertad de contratación del recurso humano que dictará las clases.

    Pablo: Muy de acuerdo con la idea de descentralización de la educación, que debería ser motivo de un post. Los maestros, sin embargo, no entran en la definición de intelectuales. (El anti-capitalismo de éstos puede deberse a que hace más de un siglo que trabajan en un sistema público y los acobarda el cambio.) Tampoco entran en la definición los profesores del colegio secundario actual; aunque sí entraban los del colegio secundario hasta 1950, que estaba poblado de grandes nombres de escritores, ensayistas, tratadistas e historiadores.

    Comment by Pablo — junio 27, 2007 @ 10:37 am

  9. El libro de la escritora y pensadora ruso-americana Ayn Rand “Atlas Shrugged” publicado en la década del 50 (cuya versión española con el título “La Rebelión de Atlas” apareció aquí hace un par de años y fue sacado de circulación por la Santa Inquisición de la izquierda) describe un mundo ficticio (aunque no tanto) en el que gobiernos populistas y colectivistas toman el poder en casi todos los países. Una camarilla “progresista” se apropia del gobierno de los EEUU y dicta una serie de normas que dan el poder absoluto a autoridades auto elegidas para el exclusivo beneficio de políticos y funcionarios corruptos, empresarios prebendarios y sindicalistas mafiosos. En un pasaje de la obra, uno de los personajes que quiere imponer esta legislación muestra su alarma ante la posibilidad de que los intelectuales –hasta ese momento amigos de la camarilla- se le pongan en contra y le creen problemas. Otro personaje –dirigente sindical cuyo parecido con Hugo Moyano no es coincidencia- dice lo siguiente: “No harán nada: [los intelectuales] son los primeros en chillar cuando no hay ningún riesgo y en callarse la boca a la primera señal de peligro. Se pasan la vida mordiendo la mano que los alimenta y lamiendo la que les da bofetadas. ¿Acaso no entregaron todos los gobiernos de Europa, uno tras otro, a comités de matones como nosotros? Se desgañitaron pidiendo que se eliminaran las señales de alarma y se sacaran todos los candados para que pudiéramos entrar nosotros, los matones. ¿Se escuchó alguna voz intelectual en contra de nuestra entrada? Se dicen amigos de los trabajadores: ¿se oyó alguna protesta contra los campos de Europa en los que se obligaba a los prisioneros a trabajar como esclavos hasta morir de inanición y de escorbuto? No: no tenemos que preocuparnos por los intelectuales: tragarán todo lo que les demos. Me siento inseguro ante el último y más ignorante de las ratas de muelle del gremio de los estibadores: puede en algún momento darse cuenta que es humano y tiene dignidad rebelándose contra la esclavitud que le impongo. Pero: ¿los intelectuales? La dignidad es algo que nunca tuvieron. Creo que para eso fue la educación que recibieron: para olvidar qué es la dignidad. Hagan con los intelectuales lo que quieran: lo van a aceptar”.

    Comment by Juan Pedro Valderrey — junio 28, 2007 @ 3:47 pm

  10. Nuestras patéticas universidades públicas y los “enseñaderos” privados (meros vendedores de títulos supuestamente profesionales) escupen todos los años centenares de abogados, psicólogos, filósofos, sociólogos, “cientistas” políticos y antropólogos. Son carreras “humanísticas”, fáciles de aprender y fáciles de enseñar. Producir títulos “humanísticos” no requiere inversiones tecnológicas ni conocimientos especiales: sólo basta con recitar banalidades con tono solemne en lenguaje tan oscuro como vacuo. Lograr el título no es tampoco una hazaña de la mente: es suficiente retener en la memoria las pamplinas leídas en apuntes hasta la fecha del examen. Resultado de esto es una plétora de inservibles con diploma. Salen a la vida creyendo que la sociedad les debe un lugar de privilegio, y en lugar de eso se encuentran con que no tiene cabida en el mundo capitalista moderno que valora más los números y los fierros que las letras. Por supuesto no culpan de su fracaso a su propia inutilidad sino a un sistema perverso que les niega el lugar que por derecho les corresponde.

    Comment by Sara Tustra — junio 28, 2007 @ 10:24 pm

  11. Estimado Dr Avila: los hechos transcurridos en mi vida confirman lo que escribe Nozick, ya que durante la primaria y secundaria hasta el anteúltimo año era un brillante alumno y creía que todo en mi vida seguiría así, pero un hecho muy triste cambió mi vida y me ví obligado a trabajar y estudiar de noche, ya el cansancio y la falta de dinero hacían mella en mí y mis notas decrecieron, pero aprendí las leyes del mercado, después de 8 años de sacrificio me recibí de ingeniero y trabajé por fortuna muy bien ya que tenía una excelente experiencia laboral previa, llegué a directivo de una importante empresa y cuando prescindieron de mí por razones empresarias (fusión con otra) no me tuve que volver socialista, nunca lo fuí, no despotriqué contra el sistema, como había aprendido la lección del herrero seguí mi vida y no tengo ningún problema económico por suerte porque como dije aprendí a ser un buen herrero y el mercado me lo recompensó. saludos cordiales

    Oscar: Maravillosa historia. Útil, además, porque, como Ud. dice, suministra evidencia para corroborar la hipótesis de Nozick.

    Comment by Oscar — junio 29, 2007 @ 7:03 pm

  12. Hola Jorge. Que buen tema, a mi particularmente me da vueltas mucho en la cabeza. Me gusta el punto de vista, pero creo que Nozick no tiene en cuenta algunas cosas. La primera es que los intelectuales del número han producido tanto anticapitalismo como los de la palabra. De hecho con mayor influencia, desde Keynes a cualquier intervencionista que mide lo que ocurre en una sociedad compleja y después lo quiere moldear como un ingeniero, lo que ha dado los resultados más horrorosos. Es amplio el campo en ese sentido y sería largo de comentar. No lo digo esto como crítica a los economistas sino que pienso que la explicación es otra. Dijo alguien más arriba algo que me pareció importantísimo que es que fuera de la escuela los intelectuales pro capitalistas debieron vencer y hasta contar con todos los recursos con los que los cuatreros deseosos de reinvindicarse les pudieron haber provisto. Y acá hay otro asunto que creo que Nozick deja de lado: Los revoltosos ahora exitosos empresarios tal vez piensen igual que los intelectuales de izquierda y los admiren. Ni siquiera ven el link, como aquellos, entre una filosofía de base opuesta a aquella que sostienen y su propia forma de vida. No digo que la observación de Nozick sea errada, pero no creo que sea "la" explicación del problema. Tiendo a pensar en cuanto al sistema educativo que la sola idea de que "hay una educación", "hay un conocimiento" es una resabio de religiosidad. La concentración de la educación, en lugar de la dispersión genera ideas equivocadas para explicar al mundo y cuando salen a la calle quienes mejor las han aprendido están en mayores problemas. La industria educa y lo decía Alberdi discutiendo con Sarmiento. Alberdi fue un precursor en casi todo lo que deberíamos entender. Los que se han quedado con los conocimientos menos amplios y de mayor utilidad inmediata en su "ignorancia" están tal vez en mejores condiciones de actuar aún contra sus creencias de base sin percibir contradicción. Tenemos una educación tribal. Con héroes y naciones. Algunos aprenden mejor lo que está mal, otros consiguen pensar a pesar de haber sido educados y no serán valorados ni por los intelectuales de izquierda ni por los ex revoltosos. Los incentivos de la vida actual creo que son más importantes que los recuerdos de la infancia. Hay dinero del estado y del sector privado para pensar mal. No lo hay para decir "tenemos derecho a trabajar para ser felices nosotros mismos". Esto está en contra de las creencias de los intelectuales de izquierda y contra la culpa de los empresarios de derecha. Es terrible lo que voy a decir. Pero no conocí muchos empresarios capitalistas en mi vida. Claro, producen para el consumidor olvidando su pensamiento social, traicionándose por suerte. Lo mismo hacen lo intelectuales cuando eligen las medialunas que quieren y deciden dejar de comprar algo por su precio. Traicionan lo que piensan ambos, de otro modo el mundo hubiera desaparecido. Para ser un buen proveedor del mercado basta con estar atento a los incentivos, aunque no se entienda nada porque no hace falta. Los precios enseñan lo que no se aprendió en la escuela. Por último, también se mencionó a Ayn Rand. Ella decía algo parecido pero muy diferente a lo de Nozick. Hay dos tendencias en el pensamiento. Una la de la supremacía de la conciencia (mística) y otra la de la supremacía de la existencia (racional). En esto se ha dirimido el pensamiento y la política en toda la historia humana. El campo del pensamiento de la palabra, como diría Nozick es más arduo y con menos posibilidades de ser demostrado. Lo que puede ocurrir, decía Rand, es que aquellos proclives (desde el vamos) a aceptar la supremacía de la existencia se vuelquen a las ciencias duras tratando de huir de la posibilidad de la charlatanería y entonces ocurra que la charlatanería queda sola para hacer su agosto en un campo que tiene una enorme influencia en la vida de los que quieren vivir apegados a la realidad.

    José: Te agradezco el magnífico comentario. Tiene muchas aristas. Y no tengo por ahora una respuesta obvia.

    Comment by Jose Benegas — junio 30, 2007 @ 12:54 pm

  13. Dr: voy a hacer ese ejercicio, es probable que sea como usted lo plantea, sin embargo quiero agregar que ante tanto economista progre monologando en televisión, sería saludable, para la opinión pública en general, la intervención de aquellos que pueden aportar rigor y conocimiento, este es el lugar que veo para que los economistas sigan predicando la palabra: que la opinión pública escuche, y después, decida, pero que sepa que también hay una versión que se apoya en el sentido común y el funcionamiento de las leyes del mercado, más allá de aquella "progre" que tanto se difunde. Hace poco lei un artículo del Dr. De Pablo, y me quedó grabado un párrafo; este establecía una diferencia entre "economistas", y "graduados en ciencias económicas", y esta radicaba en que los primeros hablaban de economía pero podian estar graduados en distintas carreras, o no estarlo, y los segundos aplicaban el análisis económico a sus afirmaciones. En esto me apoyo para realizar el comentario. Muchas gracias por la lectura.

    Bruno: Reléa la respuesta que le di más arriba y comprobará que fui un paso más allá que De Pablo. Yo establezco un diferencia entre graduados en Economía (que es una especialidad de las Ciencias Económicas) con post-grado y sin él. Hay varios economistas que opinan con seriedad sobre la economía argentina: Cachanosky (un austríaco), De Pablo (Master en Harvard) y Szewach (no es un austríaco ni tiene un post-grado pero es un profesional competente que capitalizó el training de FIEL). Hay otros. Yo mismo opiné durante más de 5 años en casi todos los programas de TV. Créame que opinar contra la corriente es una ocupación muy, pero muy costosa.

    Comment by Bruno — junio 30, 2007 @ 8:26 pm

  14. Coincido en buena medida con la tesis de Nozick. Estoy más que convencido que ser de izquierda en la universidad (aquí además de escuela pública deberíamos hablar de universidad pública) más que a una genuina vocación de servicio por los pobres, obedece a ansias de crecimiento (económico) y satisfacción personal por fuera del mercado, lo que es, además, por fuera de la consideración de las preferencias de los otros: esta, y no la actitud de los liberales, es el individualismo del peor tipo. Ser de izquierda en la universidad significa prepararse para integrar la Nueva Clase -como diría Irving Kristol- de académicos, intelectuales, artistas u "hombres de la cultura", para poner algo muy actual, de izquierda, que aprovechan de las instituciones gubernamentales y de otras que reciben el subsidio del Estado. Ser de izquierda en la universidad se basa en la ambición de viajar becado por organismos extranjeros, conocer el mundo desarrollado y tener el estilo de vida de un buen burgués sin pasar por las penurias que significa satisfacer a una demanda de consumidores. Y esta actitud frente a la vida, tan inmoral, es justificada ideológicamente, en el interior de quienes creen en ella, sobre la base de que ellos escalarán posición y harán algo valioso por los pobres: serán personas con injerencia en los asuntos públicos que ayudarán a los más carenciados con políticas públicas del Welfare State. "Queremos ser becados para ir al exterior y volver para cambiar las cosas." Esa es la posición de muchos de estos estudiantes de izquierda. Algo similar ha dicho Barack Obama en los Estados Unidos acerca de su decisión de estudiar Derecho. De más está decir que estas intenciones altruistas no pueden estar sino en la mente de estudiantes de clase media-alta, que han podido llegar al sistema público de educación y crecer en él, pues los pobres -quienes lo sostienen con sus impuestos- a menudo no pueden siquiera conocerlo. Desde Vargas Llosa a Schumpeter señalan esta actitud ideológica de los sectores medios acomodados. Así se nutren de los dineros de la sociedad capitalista pero con un gran resentimiento hacia ella. Y quienes luego ingresan a la función pública con el ánimo de "cambiar las cosas," lo hacen con la intención deliberada de integrar una elite de gobernantes-filósofos que rija los destinos ajenos, no sólo mediante un sistema centralizado como la escuela, sino además de un carácter supuestamente moralizante. Lo que los intelectuales no pueden entender es que dedicándose a sus actividades, ellos no contribuyen a crear la riqueza que los pobres necesitan y ni siquiera crean la necesaria para su propio sustento. Así llegan a tene r una visión tan negativa del negocio, que, en la misma manera que algunos religiosos medievales, suponen contrario a su ocio ideológico. Mientras tanto, las políticas públicas que como funcionarios públicos tomen, van a contribuir a mantener en la pobreza a quienes se beneficien del Welfare State, que sentirán el mismo odio hacia la sociedad capitalista y seguirán viendo como única salida la "meritocracia" que le prometen las instituciones estatales, con su sistema de incentivos perversos por fuera de la economía de mercado. Creo que la solución para estos problemas consiste en permitir que la población tome consciencia del carácter económico que posee la educación como medio (y no como un fin en sí mismo), para lo que el medio más efectivo es el estricto federalismo fiscal. Varias familias de inmigrantes en los Estados Unidos hacen un gran sacrificio para mudarse a aquellos vecindarios donde las escuelas públicas son mejores. O, quizás, el sistema de Milton Friedman de vouchers. Respecto de Nozick y sus conocimientos de economía, tengo su Anarchy, State and Utopia donde aplica el instrumental de la economía actual para teorizar acerca del surgimiento del estado a partir de los bienes púbicos, los free riders, etc. Un saludo.

    Alejandro: Gracias por sugestivo comentario. Sospechaba una conducta así por parte de algunos estudiantes de la universidad pública, pero nunca la imaginé con tanta claridad.

    Comment by Alejandro — julio 1, 2007 @ 4:07 pm

  15. Creo que si bien su hipótesis puede ser cierta, siento que trata de desacreditar a los intelectuales descargando contra ellos, y tratándose de salvar, tal cual lo ha echo usted Jorge, esgrimiendo convencido que "los economistas" se salvan, nada de eso los economistas no son exclusivamente matemáticos, los economistas son en parte intelectuales y usted lo sabe, no entiendo por que quiso aclarar eso. Los intelectuales para mi retorcida reflexión eligen la izquierda ya que justamente, por pensar y observar determinan que la vida capitalista es totalmente falta de "color", en cambio ven en la izquierda, siempre en el imaginario por supuesto, ese paraíso donde la gente intenta ser menos egoísta y avara, contrastándose con la sociedad de consumo, la cual no deja pensar a la gente por mantener siempre la idea de "el pequeño auto", "la pequeña moto", "la pequeña casa", en fin la riqueza, el poder. Otra cosa que me parece interesante es que siendo filosofo uno es intelectual, es decir, Nozick se debería autoincluir en su teoría, que por cierto insisto que puede ser cierta, leo en él un cierto resentimiento contra los intelectuales de izquierda, son de izquierda porque se dan cuenta que el capital devora sin mirar atrás, es cierto muchos se merecen la pobreza, pero muchas veces no es culpa de ellos, "oportunidad para todos" ¿en el liberalismo? JA!, oportunidad para el que puede verla con el estomago lleno. Por ultimo algo que me encantaría aclarar, porque supongo que a esta altura ya me estarás considerando un zurdo mas, no lo soy, solía serlo, pero en la izquierda no hay progreso, y en la derecha, en el liberalismo no hay corazón, no hay color, espero que entienda Jorge a donde quiero apuntar, se que mi forma de expresarme es algo "primitiva", y que seguramente me falta mucho por aprender, pero le aseguro que mis palabras salen desde mis ganas de que todo sea mejor. (…) hay que escuchar al que no piensa igual y aprender en lo que uno se esta equivocando, yo creo que ese es el problema de la sociedad, y en post anteriores siento mucho resentimiento hacia todo lo que no sea pensar en números y curvas, (…) Muchas gracias por su espacio para la participación, se que me escape un poco del tema, es notable que responda todos los comentarios, le mando un gran saludo. Lucas Gattari

    Lucas: En tu comentario advierto demasiada pasión y escasa razón. 1) Hacé click en el link que está debajo de la fotografía de Nozick; se abrirá una ventana con muchísima información sobre su vida y obra. Por ejemplo, Nozick fue en su juventud un socialista radical que chocó con filósofos liberales en seminarios universitarios y, como no podía rebatir sus argumentos, inició un lento camino de examen de sus ideas del cual surgió su libro más famoso, que es una respuesta al del filósofo progresista John Rawls y muchas cosas más. 2) No incluí a los economistas en el grupo de intelectuales progresistas por los motivos que figuran en el último párrafo del post. Si no entendés el párrafo, puedo explicártelo. Los economistas de última generación no son intelectuales; por entrenamiento, son matemáticos que desprecian y no consideran "científico" al economista con inclinación histórica (scholar). Podés ver al respecto este post. Aunque tengo entrenamiento matemático, me considero más un scholar que un economista de última generación. Tengo más facilidad para las palabras que para las ecuaciones. Pero, en sentido contrario a la hipótesis de Nozick, no salí socialista; mi formación familiar y académica me hizo inmune a los espejitos de colores y el resentimiento.

    Comment by Lucas — julio 3, 2007 @ 9:46 am

  16. Yo veo el tema de los intelectuales flirteando con las ideas perimidas socialistas mas como resultado del permanente bombardeo propagandista de estos regimenes. Cuando se abrieron los archivos de la ex URSS se tuvo idea del fantastico monto de dinero dedicado a la propagación de la ideologia gastado por ese regimen. Un ejemplo de esto bien actual es que los estudiantes argentinos de cine creen que el mejor cine del mundo es el de Cuba (si conocen a alguno hagan la prueba de preguntarle y se llevarán la sorpresa) debido al regimen de becas y difusion que desarrolla el regimen cubano en latinoamerica. En fin… puede que suene como un razonamiento algo rebuscado pero no debemos olvidarnos del poder de la publicidad, el mismo poder que fuera subestimado por los empresarios del momento y que pagaron su error con dinero.

    Comment by eduardo — julio 8, 2007 @ 1:02 pm

  17. Me gusta más la explicación de Sara (a pesar de su visceralidad enconada) que la de Nozick, al menos, para explicar el intelectualismo progre local, donde la escuela pública no gravita tanto ni hay tantos incentivos. Una crítica particular a Nozick, la educación secundaria francesa es muy meritocrática, pero la universitaria lo es a medias, si dejamos a las ENS de lado, no existe esa sensación de jerarquía en los títulos que existe en los EEUU al graduarse de universidades distintas (ya sea college o graduate school). Y sí, la mayoría de los economistas locales son wordsmiths, no numbersmiths, y sobre la cuestión de los filósofos, en EEUU hay que tener cuidado. Los departamentos de filosofía suelen estar poblados de tipos que saben algo más que nada de ciencia y matemática y que pueden llegar a saber mucho, muchisimo de lógica, y cuando hablan de "intelectuals" miran más bien (despectivamente) a sus colegas en los departamentos de Humanidades que con títulos como "Gender studies" enseñan la filosofía europea o continental. Igual, Nozick se queda a medio camino de ser lo primero, porque después de todo es filósofo político, no epistemólogo, filósofo del lenguaje o lógico.

    Comment by Ericus Leoruber — julio 9, 2007 @ 6:02 pm

  18. Soy Alejandro Fasoli, el marido de Delfina, madre de Juana, compañera de colegio de tu hija. Te mando un abrazote y te felicito por tu blog!!!!!! Alejandro Fasoli Pd: Estoy en un todo de acuerdo con vos!!!

    Alejandro: ¡Bienvenido al club!

    Comment by Luis Alejandro Fasoli — octubre 18, 2007 @ 9:05 pm

  19. Doctor Avila. Recordé que en su blog posteó algo sobre intelectuales anti-capitalistas; me vino a la mente cuando leí el siguiente artículo: http://www.elcato.org/espana-entre-los-comisarios-y-el-mercado Gracias.

    Comment by Guillermo — marzo 4, 2015 @ 1:52 am

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